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Tus preguntas sobre los Santos

A Félix

A Félix

Que interesante!!! ¿Sabéis una cosa? Resulta que el tal "Felix-Jose" que comenta e insulta en el blog, tiene un ordenador con la IP 84.123.168.10 (para hacer lo que haces, querido, hay que tener IP dinámica, no estática). Vive en la Avenida Pío XII, Huelva, España (no doy el número porque aún me queda algo de caridad). Latitud: 37.2583 Longitud: -6.9508. Tal vez a algunos de los topos les suene quien es!

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San Pedro y sus dos cátedras

San Pedro y sus dos cátedras

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Pregunta:
Hola. Me puedes explicar que significa eso de la “catedra” de San Pedro?


Respuesta: Lo intentaré. Ya veremos el resultado. La palabra "cátedra" significa asiento y de ahí viene la palabra “catedral”, la iglesia donde un obispo tiene su sitial, desde el que predica (sí, el obispo en su catedral debe predicar desde allí). Pero el término va más allá del lugar físico de la silla o trono (el aspecto de trono comenzó a evitarse desde el Concilio Vaticano II) para indicar la "sede”, o sea el lugar en general desde el cual el obispo gobierna su territorio. Y más allá aún, en su sentido simbólico; la cátedra de San Pedro, cátedra del papa, obispo de Roma, no es el asiento físico, la silla, sino el vínculo que recuerda y actualiza el magisterio del sucesor de Pedro en la Iglesia.

El origen de esta celebración de la cátedra de San Pedro (o sea, la celebración del ministerio petrino en la Iglesia) se remonta al siglo IV. Lo primero que hay que decir es que el 22 de febrero se conmemoraba la cátedra de San Pedro en Antioquía, su primera sede como obispo. La cátedra romana se celebraba el 18 de enero (1), y luego fue pasada al 22 de febrero, eliminado la de la cátedra antioquena. Se fundieron ambas fiestas en una sola, llamada “La” cátedra. Se hizo, precisamente, para enfatizar el ministerio de San Pedro y el papa, su autoridad y enseñanza, más que los lugares físicos donde se desarrolló este ministerio.

El origen de elegir este día, los antiguos lo justificaban románticamente, diciendo que el 22 de febrero fue el día en que San Pedro hizo su confesión de fe en el Mesías y el Señor le confió las llaves del Reino de los cielos (Mateo 16, 13-19). Pero esto es solo una de las coincidencias forzosas gustadas por teólogos y predicadores medievales. Ya aparece el martirologio romano en 354. Según Butler, este día se habría elegido en el Norte de Europa, donde el año comenzaba el 27 de febrero, para dar un nuevo sentido a algunas celebraciones paganas en las que se hacían banquetes para recordar a los fallecidos durante el año, y a los que, en efigie, se les sentaba en lugares honoríficos. También era costumbre romana esta, de acabar el año recordando a los difuntos, así que no se por qué Butler tuvo que “irse al norte” para explicarlo. Es probable, según los Bolandistas, que los cristianos, que también recordarían a sus familiares, unieran a San Pedro en esta conmemoración de los difuntos y el motivo es que San Pedro había tenido su cátedra allí. Es sabido que las comidas fúnebres duraron en el cristianismo se realizaron en las catacumbas y permanecieron hasta bastante adentrado el siglo V o más, así que es muy probable que esta conmemoración de la "Cathedra Petri”, fuera realmente junto a una silla puesta para el difunto al que se honraba. Y así, una celebración familiar pasara a una celebración comunitaria y litúrgica en torno a San Pedro.

Con el tiempo y el afianzamiento del papado, la sede petrina no solo fue por el magisterio, sino que un sitio físico y tangible: el trono ocupado por el papa recubría la misma silla que había usado San Pedro (¿tal vez la silla que podría haber sido utilizada en las celebraciones antes descrita?, quien sabe, ¿no?) Lo que está claro es que allí, en el Vaticano, lo que hay es un trono que Carlos el Calvo, nieto de San Carlomagno (28 de enero) regaló a Juan VIII en 875 y que se superpuso sobre la existente, no de San Pedro, ciertamente, sino del siglo VI. Más que la autenticidad, lo que importaba era el mensaje simbólico que trasmitía. Por eso siempre se le rodeó de veneración y belleza. La fiesta fue extendida a toda la iglesia en 1558 por Pablo IV. En la imagen, la escultura de bronce de la Basílica de San Pedro de Roma, revestida de pontifical, para la fiesta del 22 de febrero.


(1) En esta misa, de Rito Doble, lo que hoy sería fiesta, se incluía una conmemoración de San Pablo, luego de la oración colecta. Así, ni en la festividad del ministerio petrino, se olvidaba a su compañero.

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San Gil y una medalla

San Gil y una medalla

Pregunta: Le felicito por su pagina, es mi lectura favorita. Mi pregunta es la siguiente, San Egildo aparece representado con una cierva y en la mano derecha sostiene dos bolas blancas. Quiero saber que son o que significan. Aquí la medalla de San Egidio, realmente no pudimos precisar que sostiene en su mano derecha. Pertenece a una hermana Italiana, ella conoce de mi amor a los Santos y me envió la foto. Quiero decirte que la lectura de las Vidas de los Santos me apasiona.  Hasta estoy haciendo todo lo posible por llegar algun dia, aunque sea un poquito, acercarme a ellos y a Jesus y Maria.  Vivo en Puerto Rico y soy novicia de la Bienaventurada Virgen Maria del Carmelo. Un abrazo de hermana.

Respuesta: Gracias por tantos elogios y alabanzas, pero solo hago lo que puedo y el tiempo me permite. Como se supondrá, a mi tambien me apasiona la lectura de Vidas y leyendas de santos. Y vamos al tema: primero me gustaría decir algo del santo, ya que ayudará a entender los atributos del santo en la medalla:

San Gil (o Egidio), abad. 1 de septiembre y 15 de junio (invención de las reliquias).
Su memoria aparece en los prestigiosos martirologios de Beda, Usuardo, Adon, y otros. La vida de San Gil la escribió el obispo Fulberto, con muy buena intención, pero poco criterio, porque recogió leyendas, tradiciones, escritos varios hasta compilar una "vitae" con varios errores. El más garrafal fue confundirlo con San Gil de Arlés, que vivió 200 años antes a nuestro San Gil. Es interesante, como no, el estudio que han hecho los Bolandistas y la Congregación Benedictina de San Mauro para aclarar este error, aunque no del todo, pues aún se le continúa llamando abad, cosa que no fue; y en numerosos sitios se les continúa confundiendo.

Los orígenes y vida del santo se pierden en leyendas. Según estas, San Gil nació en Atenas, a finales del siglo VII, y sus padres se llamaban Teodoro y Pelagia. Siendo niño ya destacaba por su caridad con los pobres, aplicación al estudio y por sus milagros. En una ocasión, yendo con sus padres a la iglesia, vio un mendigo enfermo, al que dio su túnica y, al vestirla, el mendigo recuperó la salud. Otra vez sanó a uno que había sido mordido por una serpiente y, en otra ocasión liberó a un poseso del demonio que le atormentaba. Muy joven quedó huérfano, vendió sus bienes en favor de los pobres. Como la vida le prometía fama y dinero, decidió dejarlo todo por Cristo y se embarcó en el primer navío que vio salir de Atenas. Se levantó tormenta, hizo oración y la tormenta se calmó, haciendo que todos reconocieran la santidad de Gil. A los días el barco llegó a la Galia, donde Fulberto y otros después de él, le hacen encontrarse con San Cesáreo de Arlés (27 de agosto), quien le nombra abad de un monasterio a las afueras de la ciudad. También lo envió en 514 al papa San Símaco, por asuntos de tierras y beneficios. Pero lo dicho, este San Gil de Arlés (1 de septiembre, también) es anterior al nuestro y su tumba puede venerarse aún en Arlés (1).

Allí en Francia sanó a muchos enfermos de fiebres, parálisis, mordeduras, convirtió tierras de estériles a fértiles, repartió alimentos a los pobres, resucitó muertos, sanó niños... y un largo ect. Cansado de tanta fama y veneración públicas se internó en un bosque, cerca del Ródano y comenzó a hacer vida de eremita. Allí le persiguió la fama y se trasladó, también como eremita, a Nimes, donde vivió muchos años entregado a la oración, la penitencia y la caridad con los que se le acercaban a pedirle oraciones o consejos. En su cueva-ermita le acompañaba una cierva, cuya leche era el único alimento que consumía el santo. En una ocasión, estando perseguida por el príncipe de Francia (el rey Childeberto dicen algunos, pero sería un príncipe local mas bien) y sus monteros, la cierva se refugió en la cueva del santo, que la protegió haciendo oración. Los perros retornaron a sus amos. Días más tarde pasó lo mismo, y un ballestero, viendo que los perros no se atrevían a seguir, disparó una flecha que hirió al santo. Se acercaron a la cueva y le vieron tendido, con la flecha en el pecho y la cierva a sus pies. Sabiendo esto el príncipe, fue allí, le pidió perdón y mandó le curasen la herida, pero el santo pidió y obtuvo de Dios, que la herida no sanase nunca, para sentir y padecer algún dolor por Cristo. Luego de esto, el príncipe le ofreció riquezas para compensarle, pero Gil le recomendó construyese un monasterio de religiosos para que orasen por la conversión del mismo príncipe (sabía Gil que el príncipe tenía un pecado oculto del que se arrepentiría luego) y la paz del reino y sus habitantes. Así se hizo y Gil fue su primer abad, durante algunos años  y en este ínterin sería ordenado sacerdote. Dios le reveló su proxima muerte, que ocurrió el 1 de septiembre, entre el 700 y el 720.

La verdad es que el sitio donde Gil tuvo su ermita se convirtió en el siglo IX, en un monasterio benedictino, luego cluniacense y luego de canónigos regulares. Allí reposaron sus reliquias hasta que la amenaza de los albigenses hizo que se trasladaran a la iglesia de San Saturnino de Tolosa, donde quedaron hasta hoy, amén de las numerosas reliquias que se dice hay en el mundo, como una supuesta cabeza que se "halló" en el siglo XIII, cuya invención se recuerda el 15 de junio. Urbano IV le canonizó oficialmente al poner su memoria en el Calendario Universal de la Iglesia.

San Gil goza de gran devoción y sus iglesias u hospitales, altares e imágenes suelen verse en Francia, España, Inglaterra, Polonia, Italia, Alemania, etc. Es patrón de mendigos, herreros, lisiados, paralíticos, marginados, los ermitaños, los leprosos, los guardabosques, pobres, fabricantes de flechas. Es un santo sanador, de los más invocados contra el cáncer de pechos, la lactancia materna, heridas incurables, úlceras, dolores de pecho, epilepsia, miedo a la oscuridad, pesadillas, locura y enfermedades mentales, esterilidad, peste negra, fobias, enfermedades de caballos y demás animales. No en balde es uno de los 14 santos auxiliares.

Y ahora a la medalla, que tiene su interés, porque es una medalla de una logia masónica, cosa que no suelen tener las religiosas. Gracias a un amigo masón que me ha averiguado, le digo que la medalla pertenece a la Logia San Gil de Camberwell, que toma el nombre de la parroquia anglicana en que se ubica. Esta logia, la número 5243, fue consagrada en 11 de junio de 1931 y suprimida en 1996, por la escasez de miembros. El origen de la parroquia San Gil es muy antiguo, aunque la iglesia sea del siglo XIX, de estilo neogótico (en este link pueden ver el altar mayor).  Fue fundada allá por el medioevo, junto a una fuente de aguas milagrosas donde algunos enfermos habrían obtenido la curación por intercesión de San Gil, patrono de paralíticos y enfermos de la piel. De hecho Carmberwell vendría a ser "fuente arqueada" o "fuente del arco".

En la medalla puede verse al fondo la iglesia parroquial y al santo con sus atributos típicos: la cierva y la flecha de la leyenda y unos panes en la mano derecha, que recuerdan su solicitud por los pobres. En la iglesia de San Gil de Malestroit, Francia, hay una serie de vitrales, y en uno de ellos se ve al santo repartiendo pan a los pobres.


(1) En el siglo XII el Códice Calixtino recomienda visitar la tumba de San Gil en Arlés, pero ya vimos que es una confusión. Por otro lado, la leyenda española le hace recalar en el Valle de Nuria, donde residiría unos años, hasta la invasión de los árabes. Allí, en su ermita dejaría escondidas una olla, una cruz y una campana la imagen de Nuestra Señora de Nuria, que fueron hallados en el 1079. Pero está claro que la imagen es muy posterior, de los siglos XII o XIII. Vamos, que por leyendas no será.

San Mauricio y la Legión Tebana

San Mauricio y la Legión Tebana

Pregunta: Buenos días Ramon, llevo unos días buscando por tu blog, información sobre San Mauricio, y no se si es que no se buscar bien o mi torpeza, el caso es que solo encuentro algunas notas o citas sobre el, podrías ayudarme? Muchas gracias. España.

Respuesta: No es tu torpeza, maestro, es que aunque hay algunas referencias en el blog, no tengo ningún artículo dedicado a San Mauricio y la legión tebana, y eso que es un tema que hace tiempo me rondaba la cabeza.

La primera noticia que se tiene de San Mauricio es una carta que escribe San Euquerio de Lyon (16 de noviembre) al obispo Salvio de Octodorum (1), narrándole la historia del martirio, según dice “habiéndola tomado de los autores fidedignos, de aquellos mismos que me han asegurado haberla aprendido del santo hombre Isaac, obispo de Ginebra, a quien el bienaventurado obispo de Sión, Teodoro, había hecho la relación”. Es decir, que asegura contar hechos ciertos, tomándolos de estas fuentes. Sí, pero no, pues hay algún que otro error histórico que hacen dudar. Euquerio vivió en el siglo V y narra la carta motivado por la gran devoción que hay en Agauna (lugar del martirio) y otros sitios a los mártires tebanos. La carta está llena de datos históricos, geográficos, pero vamos a lo que nos interesa; Mauricio:

San Mauricio y compañeros mártires de la Legión Tebana. 22 de septiembre y 22 de febrero (Iglesia Oriental)
Según Euquerio, esta Legión, formada por 6600 hombres, fue enviada en 286 a Agauna por los emperadores (reinaban Maximiano y Diocleciano) para someter a sus habitantes rebeldes. No eran confiables los soldados de procedencia gala, inscritos a la fuerza en el ejército, y por eso se encomendó la misión a una Legión del Alto Egipto y de probada fidelidad. Los “baugades”, fueron sometidos victoriosamente, pero se mandó que fueran masacrados. Los legionarios, cristianos, declararon que no podían asesinar a los civiles, como les mandaban. Primero, por ser civiles e inocentes y, segundo y más importante, por ser ellos mismos cristianos y tercero, porque la Legión servía al emperador para darle gloria y no manchar su memoria con sangre inocente. Otras fuentes dicen que la causa fue que se negaron a sacrificar a los dioses, en el sacrificio general que se hizo para celebrar la victoria.

Enterado Maximiano de esta rebelión, como estaba cerca (en la actual Martigny) se acercó a Agauna para, con su poder, castigar a los legionarios. No es poca cosa que una legión entera se negase a cumplir órdenes. Para castigarlos, Maximiano mandó se los degollase a la décima parte de los soldados, para amedrentar a los demás. Pero ni esto sirvió de nada: “Gritaron todos” – dice Euquerio – “que jamás verían sus manos manchadas con la sangre de sus hermanos (…) Que detestaban el impío culto de los ídolos; que adoraban, solo al verdadero Dios; y que padecerían los últimos castigos, y hasta la misma muerte antes que hacer la menor cosa contra la religión que profesaban”. Y mandó Maximiano fueran diezmados nuevamente, entre los que quedaban, que continuaron firmes en su fe y valentía. Euquerio afirma que entre ellos destacaban "Mauricio su coronel, al que se juntaron Exuperio, Mariscal de Campo, y Cándido, Preboste de la Legión".

Estos alentaban a los demás a permanecer fieles, diciéndoles que ya veían en el cielo a sus compañeros acabados de martirizar, coronados de gloria y con otras coronas en sus manos, esperándoles. Y, para dejar manifiestas sus razones de rebeldía, escribieron un memorial a Maximiano que, a grandes rasgos, declaran lo injusto de su muerte. Las primeras palabras dicen:

Señor, nosotros somos vuestros soldados, es verdad; pero también somos siervos del verdadero Dios, y nos gloriamos de confesarle. Nos habéis honrado con la milicia; pero á Dios le debemos la inestimable gracia de la inocencia. De vos recibimos el sueldo como una recompensa debida a nuestros trabajos; pero de Dios tenemos la vida como un don puramente gratuito, y que jamás podemos merecerlo. Luego, ¿no nos es permitido obedecer más a nuestro Emperador desde que nuestro Dios nos lo prohíbe? Sí, por cierto. Nos lo prohíbe nuestro Dios y Señor vuestro. Mandadnos cosas justas, y nos hallaréis sumisos, obedientes, prontos á emprenderlo todo por vuestro servicio y por vuestra gloria. Mostradnos al enemigo y lo veréis derrotado: nuestras manos no aguardan mas que vuestras órdenes para su más sangriento destrozo; pero jamás nos conspiraremos contra los fieles que son vuestros vasallos”. Y así, por el estilo, un escrito en que demuestran como han sido y serían fieles a su juramento de soldado si este no se opusiera a la justicia y la fe cristiana.

Y Maximiano, al leer esto, no esperó más, y mandó degollarlos a todos; martirio este que esperaron y aceptaron los legionarios con sumisión y fortaleza. No estaba el legionario Víctor entre ellos, al llegar, le contaron lo que había pasado y este, declarando su fe cristiana, repudió el acto infame que se había cometido y también fue asesinado. El supuesto cuerpo de este Víctor se encuentra en Brieg.

Aquí Euquerio da una noticia importante “De este gran número de Mártires no hemos podido saber el nombre sino de tres, que son: el de los Santos Mauricio, Exuperio, y Cándido, por más diligencias que hemos hecho. A la verdad, la Ciudad de Solothurn conserva aún el día de hoy la memoria de Víctor  [otro] y Urso, que comúnmente se cree ser dos soldados de esta dichosa Legión”. Es decir, que ninguno de los nombres que luego veremos pueden ser ciertos si en el siglo V solo constaban esos cinco nombres; y de ellos, dos “que comúnmente se cree ser”, o sea, que tampoco. La carta de Euquerio termina narrando algunos milagros que ocurrieron durante la construcción de la basílica de Agauna que hizo construir San Teodoro de Octodorum (16 de agosto), luego de haber tenido una supuesta revelación del sitio en que reposaban los cuerpos de todos los mártires. Esta parte se considera añadida posteriormente.

Y hasta aquí lo que de histórico hay sobre estos mártires. Ahora viene la cosa.
Lamentablemente el texto de San Euquerio ha tenido agregados y modificaciones para aclarar las cosas, que solo han hecho complicarlas más. Ruinat, de donde lo tomo yo, dice ponerlo tal cual, pero la causa del martirio “por no asesinar a cristianos” parece un añadido a la carta de Euquerio. En el siglo VII, ya consolidado el culto, se escribió una Passio que afirma que la legión tebana recibió la orden de sacrificar a los dioses por el éxito de la represión, y que Mauricio y sus compañeros se negaron a hacerlo. Esta versión es más que probable, sabido es la aversión que los cristianos tenían a los sacrificios. Otra causa no descartable es que, sabiendo Maximino que los cristianos se negarían a asolar y masacrar, ordenara el sacrificio antes de la lucha, para saber quienes eran los soldados cristianos y eliminarlos antes de que fuera tarde (2).

Ya desde el siglo XVI se discrepa en la causa del martirio; si fue por negarse a masacrar a civiles rebeldes, los "bagaude"; o si, como parece indicar el añadido en la carta de Euquerio, fue por negarse a matar a hermanos de fe. Como fuera, no es creíble que toda una Legión fuera sacrificada por el emperador, aunque los testimonios de Isaac y Euquerio son lo suficientemente válidos para confirmar que "algo" pasó. Es un hecho histórico el martirio de estos soldados, pero su número es imposible de conciliar. Primero, porque aunque una Legión contaba entre 4500 a 6500, no tenía porque haber sido enviados todos allí. No porque no fueran capaces, sino porque sentaría un precedente terrible, aparte de una simple logística, esos soldados habían costado lo suyo en entrenamiento y manutención. Y, por si fuera poco, el asesinato de toda una legión habría dejado constancia en otros testimonios históricos. No se puede ocultar así como así, aunque hay que recordar que ni Lactancio ni Eusebio, historiadores, mencionan dicha matanza.

En el siglo XIII, el Beato Santiago La Vorágine (13 de julio) aumentó la leyenda con intervenciones de Exuperio, respuestas de Maximiano, nombres ficticios, ect.. Para colmo incurre en errores de fechas al nombrar a los emperadores y al papa (Marcelino dice, cuando debió ser Eutiquio). Y afirma, como si él mismo estuviera allí, que algunos soldados pertenecientes a la Legión no estaban en Agauna, y que fueron martirizados en otro momento y lugar. Da los nombres y donde murieron Solutor, Adventor y Octavio en Turín; Alejandro en Bérgamo, Segundo en Ventimiglia; etc. Todos contaron lo sucedido en Agauna, predicaron el Evangelio y fueron mártires. Aunque no es culpa suya esto de añadir mártires locales a los tebanos, es una costumbre anterior a La Vorágine. Nos dice también que San Grato de Aosta (7 de septiembre) sacó esa noche del agua del Ródano el cuerpo del tebano San Inocencio, y lo enterró en la iglesia local. Estaría bien si San Grato no hubiera vivido a finales del siglo VI, casi ¡300 años después! Otros añadidos unen a Santa Verena de Zurchard (1 de septiembre) al grupo, como acompañante de los soldados.

La basílica construida por San Teodoro de Octodurum (al que también se ha acusado de inventar las reliquias, la leyenda y demás), y poblada por monjes al estilo acemeta (3), actualmente es una abadía donde reposan las supuestas reliquias de la mayoría de los legionarios. Incluidas un anillo y una ampolla con sangre de San Mauricio. En Veriolez hay una losa plana, en la que se dice que San Mauricio se arrodilló para ser degollado.

Culto, leyendas y patronatos:
San Mauricio es patrono de los soldados, vitralistas y tintoreros (estos dos patronatos son por su nombre, y su supuesto color de piel “moro”), tejedores, sobrereros. Se le invoca como protector de las viñas y contra la gota, el dolor de oídos y las enfermedades de los caballos. Es el patrono de Cerdeña, la casa real de Saboya y diversos sitios, de la infantería, los herreros. En la iconografía es usual verlo de color negro, pero esto es por lo dicho arriba, su nombre y su procedencia, Mauritania. Viste de soldado, con diversos uniformes, unos más anacrónicos que otros en época, región, materiales, etc. En la pintura es normal verlo acompañado de sus compañeros, o en escenas de martirio. En la imagen, un icono copto.

Sobre el culto, hay que decir que es bastante antiguo. Ya en el siglo VI, San Segismundo de Borgoña (2 de mayo) reconstruye la abadía de Saint Maurice d Agaune, donde se veneran las reliquias hasta hoy día, en un bello relicario del siglo XII. Hay muchas leyendas relacionadas con el culto a San Mauricio, y copio tres, que pone Ruinart en su “Actas Verdaderas de los Mártires”:

La más fantasiosa, nos narra que San Crodegando de Metz (6 de marzo) volvía de Roma a su diócesis, con reliquias de los soldados tebanos Gorgonio, Nabor y Nazario. Pasó la noche en Saint Maurice y a la mañana siguiente, los monjes se negaron a que se llevase las reliquias, aduciendo que los compañeros de Mauricio, con él debían estar. Crodegando avisó a los soldados y cuando estos pretendían entrar por la fuerza a la iglesia del monasterio, la imagen de San Mauricio tomó una palanca y partió todas las reliquias, como signo de que debían compartirse.
 
Otra leyenda dice que el rey San Gontram de Bretaña (28 de marzo), cuando se quiso retirar del mundo en el monasterio de Valais, mandó a un sacerdote a Saint Maurice a pedir unas reliquias. Cuando este regresaba, una tormenta en el lago de Lausana casi vuelca la barca. El sacerdote tocó el agua con las reliquias y esta se calmó inmediatamente. Con estas historias, es de entender que este monasterio fuera el centro neurálgico de la devoción y culto del santo.

Y la tercera dice que, habiendo confiado una mujer a su hijo al monasterio de San Mauricio de Valais, el niño murió niño murió. Su madre estaba inconsolable y esa noche se le apareció San Mauricio y le dijo: “No llores por tu hijo como si hubiera muerto, que vive entre nosotros. Y te doy la prueba: Ve temprano en la mañana a la iglesia, a escuchar el oficio de los monjes”. Así lo hizo la señora y oyó, entre las voces de los monjes, la de su propio hijo cantando el oficio de Laudes. Y de ahí en adelante fue todos los días a oírlo.

San Pedro Damián (21 de febrero) cuenta que un clérigo orgulloso y ambicioso, fue promovido a prior de los canónigos de una iglesia dedicada a San Mauricio mediante trampas y engaños. Un día, al terminar la misa, se oyó una voz que dijo: “El que se enaltece será humillado". Y contestó airado el sacerdote: "Eso no es del todo correcto. Porque si mis enemigos me hubieran humillado, no estaría presidiendo una iglesia hermosa y rica". Y en ese momento, un rayo lo mató, dejándolo con las tripas al aire.

Carlomagno lo proclamó patrón de la casa real y se hacía acompañar por una bellísima arqueta-relicario (hoy se venera en Xanten), con reliquias de Mauricio y sus compañeros Florencio, Cándido, Malloso y Casio. También fue nombrado patrón de las Cruzadas. Antes de la reforma protestante, existieron numerosas iglesias, altares y reliquias de San Mauricio en los Países Bajos, Alemania (4). Destaca la devoción en Magdeburg, donde es patrono junto a Santa Catalina desde el siglo X. En Francia tiene iglesias dedicadas desde al menos el siglo XIII. Y, por último, dato que pocos conocen, la famosa abadía de Claraval, le está dedicada.

Compañeros venerados de San Mauricio (y me ayudo de la página Santiebeti):

San Albano. 22 de septiembre.
San Alberto de Cuneo. 19 de agosto y 22 de septiembre.
San Alejandro de Bérgamo. 26 de agosto y 22 de septiembre.
San Alverio de Fossano. 2 de enero y 22 de septiembre.
San Antonino de Piacenza. 4 de julio, 22 y 30 de septiembre, y 13 de noviembre (traslación de las reliquias).
San Antonino de Susa. 22 de septiembre.
San Atilio. 28 de junio y 22 de septiembre.
San Barolo. 22 de septiembre.
San Benedicto de Vistrorio. Tercer domingo de octubre y 22 de septiembre.
San Celestino de Canavese. Primer domingo de octubre y 22 de septiembre.
San Constantino de Dronfield. 22 de septiembre.
San Dalmacio de Borgo San Dalmazzo. 5 de diciembre y 22 de septiembre. (este al parecer fue en realidad un obispo, al que la confusión convirtió en soldado mártir).
San Defendente de Marsella. 1 de enero y 22 de septiembre.
San Evencio de Cly (al parecer solo fue un eremita o un pastor). 22 de septiembre.
San Félix de Borgo San Felice. Primer domingo de agosto, 12 de julio y 22 de septiembre.
San Félix de Zurich, mártir con Régula y Exuperancio. 11 y 22 de septiembre.
San Florencio de Mondovi. 3 de marzo y 22 de septiembre.
San Fortunato de Casei. 16 de octubre (o tercer domingo de octubre) y 22 de septiembre.
San Gereon de Colonia, con otros 318. 10 de octubre y 22 de septiembre.
San Gil de Turín. 22 de septiembre.
San Gilmer de Borgo San Domnino. 16 de septiembre y 22 de septiembre.
San Gregorio “el moro” de Colonia. 15 de octubre y 22 de septiembre.
San Grisógono de Saluzzo. 22 de septiembre.
San Hipólito de Bardonecchia. 22 de septiembre.
San Jorio de Val di Susa. 23 de abril y 22 de septiembre.
San Juliano de  Fénis. 22 de septiembre.
San Juvenal de Andrate. 22 de septiembre.
San Magno de Cuneo. 19 de agosto y 22 de septiembre.
San Malloso de Birten, 10 de octubre y 22 de septiembre.
San Marchesse de Altessano. Primer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
San Martiniano de Turín. 5 de diciembre y 22 de septiembre.
San Martino de Rivoli. 22 de septiembre.
San Mauro de Ancora. Tercer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
San Membotto de Mogola. 23 de marzo (invención de las reliquias), primer domingo de septiembre, 22 de septiembre.
 San Pancracio de Villa Dora. 22 de septiembre.
San Pantaleón de Torgnon. 27 de julio y 22 de septiembre.
San Paragorio de Noli y compañeros, 7 y 22 de septiembre.
San Poncio de Pradleves. 23 de junio y 22 de septiembre.
San Próspero de Canavese. Primer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
San Quirico de Monferrato. 11 de marzo y 22 de septiembre.
San Restituto de Cesana. 29 de mayo y 22 de septiembre.
San Segundo de Pinerolo. 22 de septiembre.
San Segundo de Ventimiglia. 20 de noviembre y 22 de septiembre.
San Segundo. 26 de agosto y 22 de septiembre.
San Teodoro de Vercelli. 22 de septiembre.
San Valeriano de Cumiana. 14 de abril y 22 de septiembre.
San Valerio de Casale. 22 de septiembre.
San Víctor de Caselle. 22 de septiembre.
San Víctor de Solothurn. 30 de septiembre y 22 de septiembre.
San Víctor de Xanten, y 330 más. 10 de octubre y 22 de septiembre.
Santos Abundio, Asterio, Cesáreo, Longino, Deseado y Demetrio de Caramagna. 22 de septiembre.
Santos Alvacio y Amancio de Rivalba. 22 de septiembre.
Santos Besso y Porcier. 10 de agosto, 1 de diciembre y 22 de septiembre.
Santos Casio, Florencio y Pío de Bonn. 10 de octubre y 22 de septiembre.
Santos Chiaffredo, Constancio, Olimpio y otros, de Saluzzo. 7 (Chiaffredo), 18 (Constancio) y 22 de septiembre.
Santos Cosano, Pelagio, Damián y Serena, virgen, de Novalesa. 22 de septiembre.
Santos Graciano, Carpóforo y Fidel. 13 de marzo y 22 de septiembre.
Santos Julián, Bisuzio, Isidoro y Martiniano de Dora Riparia. 28 de agosto y 22 de septiembre.
Santos Mariano y Próspero de Mondovi. 22 de septiembre.
Santos Mateo y Gusmeo. 11 y 22 de septiembre.
Santos Mauricio, Jorge y Tiberio de Pinerolo. 24 de abril y 22 de septiembre.
Santos Octavio, Adventor y Solutor de Turín. 20 de noviembre y 22 de septiembre.
Santos Palmacio, Majencio, Constancio, Crescencio, Justino, Leandro, Alejandro, Sotero, Hormisdas, Papirio y Jovaniano de Trier. 5 de octubre, 12 de diciembre y 22 de septiembre.
Santos Sebastián y Alverio de Fossano. 26 de enero (invención de las reliquias) y 22 de septiembre).
Santos Tégulo, Sulpicio, Vital y Juvenal de Cavanese. 25 de octubre y 22 de septiembre.
Santos Tirso y Bonifacio de Traer. 4 de octubre y 22 de septiembre.
Santos Víctor de Pollenzo y compañeros. 13 de mayo y 22 de septiembre.



(1) Isaac murió en 441 y Salvio en 448, así que la carta tuvo que ser escrita en esta fecha.

(2) Eusebio, aunque no habla de los mártires tebanos, confirma esta hipótesis en su Historia Eclesiástica (Libro VIII), afirmando que especialmente Diocleciano y Maximiano lo hicieron varias veces, como medio de sacar a la luz a cristianos, tenidos como posibles traidores. Aún en tiempos de paz y sin persecuciones oficiales, lo hicieron. En un pasaje de su crónica llega a hablar de un general, cuyo nombre no conocía, al que se le había obligado a sacrificar a los dioses junto a sus soldados, impreando Diocleciano y Maximiano. La mayoría permaneció fiel a sus creencias y algunos de ellos fueron condenados a muerte. ¿Mauricio? Conocía la historia, pero no los nombres, porque estos serían añadidos luego? ¿Es solo otro caso, de la misma época? No lo sabemos.

(3) Acemetas eran unos monjes de origen oriental, de los que se creía no dormían, pues rezaban el oficio litúrgico constantemente, día y noche. Está claro que tenían establecidos turnos de oración.

(4) En 1489 fueron hallados en Schoz, Lucerna, 200 cuerpos en lo que habría sido un cementerio. Sin pruebas ni estudios, fueron tomados como reliquias de los mártires tebanos y puestos al culto. Hoy no lo están. En el Acta Sanctorum los Bolandistas repudian vehementemente estas reliquias.

San Valentín, el de verdad. (II)

San Valentín, el de verdad. (II)

Retomando un artículo del año pasado, sobre San Valentín de Roma, había prometido la segunda entrega sobre el otro Valentín, y aquí está (aunque sea un año después y por la cercanía de la celebración de su memoria). Sugiero que leáis el artículo anterior para poneros al día o por si no lo habéis leído antes.

San Valentín de Terni (Interamna o Teramo), obispo y mártir. 14 de febrero.
El primer testimonio de su martirio data del siglo V, que lo señala el 14 de febrero de 273, bajo el emperador Aureliano. Y punto. Una crónica apócrifa, añadió en el siglo VI, que había sido consagrado obispo en 197, por San Feliciano de Foligno (24 de enero) y que fue el primer obispo de la ciudad. Destacó por la santidad de su vida, su predicación y el don de milagros, entre ellos el que le dio patronato sobre los lisiados: el hijo del erudito Cratón, que llevaba años paralítico. Esta curación trajo la conversión de toda la familia y de los discípulos de Cratón, Próculo, Efebo y Apolonio, que se unieron a Valentín en la predicación. En el siglo VIII, instituida ya su memoria, otro documento da razones (legendarias, por supuesto) de las torturas y final martirio por decapitación, así como que el cuerpo fue llevado a Terni y enterrado por los discípulos (diáconos?) Santos Próculo, Efebo y Apolonio (1).

La devoción consta perfectamente documentada desde el siglo IV, porque hay testimonios de una basílica construida en su honor sobre la tumba, según la costumbre de la Iglesia siempre que se podía. La basílica fue arrasada por los godos en el siglo VI, pero la devoción continuó y la iglesia fue recostruida en el siglo VII, en que la ocuparon los monjes de San Benito. Por avatares históricos entre los papas y el poder temporal la basílica fue motivo de disputas, peleas, sitio de paz y de guerra, de debates y concilios, todo al mismo tiempo. En el siglo XIII la dejaron los monjes y poco tiempo después fue abandonada y destruida, hasta 1600, año en que se comenzaron las excavaciones para la reconstrucción. En 1605 se halló un ataúd de plomo dentro de un sarcófago de mármol y se tomó como el cuerpo del santo, la Iglesia lo admitió y se construyó una nueva basílica que ocuparon los carmelitas, donde descansan los huesos dentro de una escultura yacente bajo el altar (en la imagen).

¿Y los enamorados?
Una de las tantas leyendas que se inventaron sobre el santo, decía que Valentín, amante de las flores, siempre daba una a los cristianos a los que unía en matrimonio para recordarles que la belleza corporal se marchitaba, pero que el aroma de las virtudes podía perdurar más allá de aquella. Lo cierto es que aunque Roma celebraba las Lupercalias, fiestas de fertilidad y purificación de los campos, estas eran el 15 de febrero, y la memoria del santo el 14, por su martirio, certeramente anotada en este día, mucho antes de la eliminación de estas fiestas.

Aunque el papa San Gelasio I (21 de noviembre) prohibió dichas celebraciones paganas en el 494, no es del todo cierto que las sincretizara con la fiesta de San Valentín, poniéndole como patrón de los enamorados. Primero, porque la idea de los santos patronos es muy posterior al siglo V. Segundo, porque la fama universal de Valentín llegaría más tarde y en la época de Gelasio sería conocido en Terni y poco más. Tercero, porque las celebraciones típicamente de "enamorados" se extienden desde las zonas del norte de Europa, hacia el sur, y no desde Roma; de hecho la leyenda de la flor se recoge en "vitaes" medievales y del norte de Alemania, Bélgica u Holanda, no en las leyendas nacidas en el entorno del santo entre los siglos VI y VIII.


(1) Santos Próculo, Efebo y Apolonio, mártires (14 de febrero), fueron apresados y martirizados mientras velaban junto a la tumba de Valentín. Probablemente solo se trate de darles relevancia a costa de relacionarlos con un mártir con cierta fama, como Valentín.

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De iconología e iconografía

De iconología e iconografía

Pregunta: Saludos, que gusto encontrar a alguien que sepa tanto de Iconología. Podrías por favor decirme la Iconología de San Raimundo de Peñafort y de que es Santo Patrono.

Respuesta: Saludos a ti tambien, y gracias por tu elogio, pero en realidad no sé nada, solo leo, resumo y lo comparto. Y en realidad nadie sabe nada, todo lo que buenamente podemos decir (de santos o lo que sea), lo "sabemos" porque otro antes lo sacó de otro, y ese otro de otro que lo escribió, a partir de algo que vio, o pensó a partir de lo que otro... y una larga cadena de apoyos. Y quien diga lo contrario miente más que habla, por eso presumir de conocimientos es una gran tontería.

Y bueno, yendo al tema. Me gusta uses el término "iconología", que no es lo mismo que "iconografía", ya que me permitirá hablar de ambos y exponer sus diferencias, eso sí, de forma muy somera y "por arribita", para no cansar:

La iconología es el estudio de la iconografía, su simbolismo y calado en la mentalidad de las sociedades y personas. Están íntimamente relacionadas, pero aquella más allá de la representación en sí, para explicar lo representado y su verdadero significado. Analiza las causas de tal o cual representación y su mensaje adoctrinador. No solo existe la iconología católica o religiosa, sino que está presente en todo lo que conlleve un mensaje visual, como, por ejemplo, la publicidad o la manera de poner obras en un museo. Mediante los análisis iconologógicos, una obra puede ser catalogada en una determinada escuela, época, incluso autor (en caso que sea desconocido), y plantea cánones para otros estudios. Trasmite valores y formas de pensamiento de la época. La diferencia con la iconografía, es que esta se queda en la descripción de la imagen.

El mismo santo de la pregunta nos servirá de ejemplo para ilustrar la diferencia, pero primero un extracto de su vida:

San Raimundo de Peñafort, presbítero dominico. 7 de enero.
Su familia, Penyafort en catalán, era de alta cuna, conocida en Barcelona, donde nació el santo se cree en 1175. Desde niño destacó por su inteligencia y virtudes. Estudió Derechos Civil y Canónico en la universidad de Bolonia, donde se graduó y luego impartió clases. En 1220 regresa a Barcelona con Berenguer, el obispo de la ciudad, qle nombró canónigo beneficiado (1). En este cargo, Raimundo creció en sabiduría y piedad, y al contrario de otros clérigos acomodados, no descuidó la predicación y el ejemplo.

En 1222, con 47 años entró en la orden dominica, por devoción a la Virgen del Rosario, según se dice, aunque habiendo vivido en Bolonia, tuvo que conocer forzosamente a los dominicos, que desarrollaron una gran actividad en y desde esa ciudad. Fue siempre muy humilde, como un religioso más, a pesar de su renombre y prestigio en el mundo y la Iglesia. Fue predicador de multitudes, y sus sermones destacan, cosas de la época, en la "maldad" de los herejes, judíos y moros y la necesidad de su conversión. Para este fin fundó cátedras de culturas e idiomas hebrea y árabe, con el fin de que los predicadores (sobre todos los dominicos) pudieran sostener controversias profundas con los sabios de otras religiones.

Esta fama de predicador (más las influencias de su familia) hizo que el papa Gregorio IV le llamase junto a sí para que fuera su confesor y consejero. Su conocimiento del Derecho y su celo apostólico eran tan grandes que, en 1223 escribe la regla de la Orden de Nuestra Señora de la Meced para redención de cautivos, que lo considera fundador, junto a San Pedro Nolasco (25 de diciembre y 6 de mayo) y el Beato Jaime I, rey de Aragón (23 de julio).

Escribió un manual para confesores, que estuvo en uso varios siglos. Pero la principal y más perdurable obra de San Raimundo fue el compendio y sistematización de las leyes y normas del Derecho Canónico, sobre todo las penas a imponer en temas sacramentales y morales. Obra de vital importancia en el desempeño de la Iglesia, en el pasado y actualmente. Al terminar su obra, el papa le premió con el arzobispado de Tarragona, al que se negó el santo. De la misma manera que en 1240, siendo General de la Orden, a los dos años de mandato renunció, para vivir como un simple religioso.

Pero nada, que le perseguían los poderosos y los cargos. El Beato Jaime I le nombró su confesor, para su propio mal, pues Raimundo, apenas llegó adonde él, le amonestó por su público concubinato, y aunque Jaime le prometió dejar a la amante, se la llevó consigo a la conquista de Mallorca. Al llegar allí lo descubrió San Raimundo, que abandonó al rey, pero al llegar a la costa de Mallorca para embarcar a Barcelona, descubrió que el monarca había dado orden de que ningún barco le subiese, bajo pena de muerte. Así que el santo, que detestaba tanto el pecado, tomó su capa negra, la puso sobre las olas, se paró sobre ella y, tomando una esquina en alto, hizo vela y surcó las aguas. Llegó a Barcelona entrada la madrugada y, estando las puertas del convento cerradas, las atravesó sin problemas.

En adelante pudo vivir en paz y retirado en su celda. Murió el 6 de enero de 1275, casi a los cien años y pronto fue tenido por santo, llegando a ocurrir varios milagros en su tumba. Clemente VIII le canonizó. El martirologio lo recoge a 6 de enero, día de su muerte, pero por ocurrir la Epifanía del Señor, su memoria litúrgica se ha celebrado el 4 de febrero, en 1671 pasó al 23 de enero, para terminar finalmente el 7 de enero.

Patronatos, iconografía e iconología:
Es Patrón de Navarra y de Barcelona. Además, y sobre todo, es patrón de los abogados, canonistas, juristas y confesores. Y de los deportes de vela debería serlo si no lo es, digo yo.

Suele aparecer como dominico, y sus atributos típicos son:
La mitra a los pies (obispado rechazado).
Las llaves de San Pedro en las manos (fidelidad a la iglesia y al papa).
Uno o varios libros (derecho canónico, obras en general).
En la pintura es frecuente ver la representación del milagro de surcar las aguas sobre la capa.

Y retomado el inicio, y el ejemplo del santo: Esta breve lista anterior, sería su iconografía. La iconología, nos hablaría de, por ejemplo, como la imagen de las llaves remite al poder y autoridad papal. Es la imagen del poder abrir y cerrar, el decidir sobre la Iglesia, y aún más allá, que hacían los papas. Y también nos diría que la representación de un milagro como cruzar las aguas, da la razón al santo. Si el hombre de Dios puede romper las leyes naturales con la intervención de Dios, pues entonces lo que trasmite con su palabra y obra, es de Dios. En definitiva: el santo tiene a Dios, tiene la Verdad.

 


(1) Eran hombres, a veces seglares, que recibían rentas de los beneficios que cobraban las iglesias canonicales (catedrales o santuarios regidos por un grupo o cabildo). Estos beneficios porvenían de diezmos, alquileres, funciones religiosas, limosnas, etc.

 

Santa Dorotea

Santa Dorotea

Pregunta: Hola, ¿que me puedes decir de Santa Dorotea?. España

Respuesta: Pues algo podría decirte, y suponiendo que sea algo de la Dorotea más conocida, la mártir, aprovecho para responderte por su fiesta, aquí te va:

Santa Dorotea de Cesarea, virgen y mártir. 6 de febrero y 28 de marzo (traslación de las reliquias a Arlés)
Aparece ya en el martirologio pseudo-jeroniminiano el 6 de febrero y así mismo la recogen los demás. Lo que se sabe está en actas poco confiables, llenas de frases bíblicas y reminiscencias evangélicas que pretenden comparar al mártir con Cristo, así es que: responden ingeniosamente a “los malos”, arrojan demonios, se sobreponen a todo dolor, etc. La principal intención era recordar que Cristo permanecía en su Iglesia. En el siglo VIII, San Adelmo de Canterbury (25 de mayo) escribe “Elogio de la virginidad” y dedica un trozo a hablar de Dorotea, y aumenta la leyenda, haciéndola más popular. En el siglo XV la leyenda ya estaba bastante aumentada y sólida:

Según estos documentos de variada fiabilidad, Dorotea, natural de Cesarea, nació en 290, era hija de Thorus y Thea (otras versiones dicen que de llamaban Teodoro y Teodora), cristianos romanos y nobles. Cuando estalló la persecución de Diocleciano, vendió todo lo que tenía y con su esposa e hijas mayores, Crista y Calixta, se fue a Capadocia, donde al poco tiempo nació Dorotea (1). Las actas dicen, textualmente, la niña “crecía en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres”, un clarísimo parangón con Jesús (Lucas 2, 52). Destacaba por su belleza, piedad y caridad (como siempre), y había consagrado su virginidad a Dios. Tuvo pretendientes, pero los rechazó a todos hasta que uno de ellos, el gobernador Apricio o Sapricio se interesó en ella, a lo que Dorotea respondió: "Yo no quiero un marido, se me ha dado por Esposo a Jesucristo, el más grande de todos los hombres".

Llamada a sacrificar a los dioses, se negó. Aquí hay una serie de tormentos típicos, como el aceite hirviendo (que no la quemó), la garrucha, ect., y nueve días en la cárcel sin comer ni beber (aunque un ángel la alimentaba) para hacerla apostatar, cosa que no logró. Sacada de allí, arrojó a los diablos que moraban en unos ídolos, convirtió a varios paganos, etc.

Insistente, la envió a casa con Crista y Calixta que previamente habían apostatado por miedo a los tormentos, para que convencieran a Dorotea. Y pasó lo contrario, Dorotea las convenció de los premios del cielo y les hizo ver su error. Enterado el gobernador quemó vivas a las hermanas (2) y mandó de nuevo al martirio a Dorotea. De nuevo el fuego, los estiramientos y descoyuntamientos. Y Dorotea, alababa a Dios, cosa que llamó la atención de Teófilo, ayudante del gobernador. Ella le dijo, al ver su interés: "Este mundo es frío. Mi gozo está en ir pronto a los jardines de mi Celestial Esposo (3), donde siempre es primavera y abundan las rosas y manzanas"(4). Teófilo se burló de ella, y, al enterarse de la sentencia de decapitación, le dijo con sorna: "Dorotea, si vas con tu Esposo a su jardín, envíame algunas de esas manzanas y rosas". Justo antes de morir, Dorotea ve un hermoso niño rubio, descalzo, vestido de púrpura y estrellas, que porta una canasta con tres rosas y tres manzanas y le dice: "Me gustaría pedirte que dieras esta canasta a Teófilo", y fue decapitada (5).

Y estando Teófilo ya en palacio, se le acercó el niño y le dijo "recibe estas rosas y estas manzanas del paraíso, con un saludo de la hermana Dorotea". Teófilo, cual Centurión, gritó "Cristo es verdaderamente el Hijo de Dios y en él no hay engaño. Bienaventurados los que sufren por su causa". Sus amigos se rieron de él, pero él les contó lo sucedido. ¡en pleno febrero, rosas y manzanas! Apricio le mandó a llamar y al verlo cristiano, le mandó a torturar para que apostatase. Y Teófilo dijo: "con mucho gusto moriré por la fe cristiana. Dame sólo un poco de tiempo". Se bautizó, tomó el Cuerpo de Cristo, y luego se presentó al gobernador. Fue mandado a ser despedazado por las fieras. Su memoria es también a 6 de febrero.

Culto, iconografía y patronatos de Dorotea:
No es Dorotea una de las vírgenes mártires más veneradas, incluso en Oriente no es muy conocida, ni representada, aunque esté en los calendarios. El culto se afianza entre los siglos XIV y XVI, y bajó del norte de Europa, hacia el sur, y no al revés. Se escriben varias obras líricas de la pasión de la santa, ya desde el siglo XIII, hasta el XVII encontramos algunas, siempre localizadas al norte. Colonia, Nuremberg, y Arlés, le profesan devoción y es, en general en Alemania y Francia donde más culto recibe, aunque no hay que olvidar su iglesia de Roma, en el Trastévere, donde reposan sus supuestas reliquias, expuestas en una imagen yacente desde el XVII, y se celebra su fiesta. Mientras, la cabeza reposa en otra iglesia romana. Otras reliquias muy veneradas están en Arlés, Francia, donde se celebra el 28 de marzo la traslación de dichas reliquias. Una supuesta cabeza está en Praga y otra en la iglesia de San Gereón de Colonia.

En el medioevo y el barroco fue bastante representada, siempre con sus atributos típicos, la palma, la espada y la canasta de frutos (no solo manzanas) y flores. O la lleva ella misma, o el niño-ángel. Es patrona de floristas, jardineros, protectora de las cosechas, para pedir buen tiempo, contra las tormentas, los incendios y auxilio en caso de muerte súbita.


(1) Los nombres, en todas las versiones, están llenos de simbolismo. Teodoro y Teodora; Crista, que sería "como Cristo" o "cristiana"; Calixta, que significa "limpia"; y, finalmente, Dorotea, que es "regalo de Dios".

(2) En las versiones más difundidas Crista y Calixta no son hermanas carnales de Dorotea, sino que aparecen en esta escena como instrumento de persuasión del gobernador. En la iconografía, suelen aparecer dentro de un caldero de pez hirviente, aunque no queda claro a que tipo de tormento fueron sometidas.

(3) El jardín del Esposo se refiere al Paraíso. Es una imagen alegórica muy rica y antigua en la Iglesia. Desde las primeras representaciones cristianas, el jardín florido, el “hortus conclusus” forma parte del arte cristiano. En la Edad Media fue más frecuente aún, para mostrar al hombre rural un paraíso donde la naturaleza es la forma para mostrar el gozo y la felicidad. No deja de ser una imagen primitiva, a la que continúan atados los protestantes o Testigos de Jehová (ver algunos de sus folletos sobre la vida eterna) y no pocos católicos, que no acabamos de entender que la gloria, exhuberancia y gozo del paraíso es sola y únicamente Dios.

(4) La manzana tiene aquí una connotación simbólica riquísima, es reminiscencia del paraíso perdido, de la restitución de la supuesta condición preternatural del hombre y, en definitiva, de la Redención de Cristo.

(5) Algunas leyendas añaden aquí que Dorotea prometió que cada persona o familia en la que se contara su historia, sería protegida por ella en las tormentas, incendios o muerte súbita. Buen marketing que hace el escritor para lograr que su historia se difunda.

San Blas para el otorrinolaringólogo

San Blas para el otorrinolaringólogo

Pregunta: Hola Ramón! una pregunta resulta que tengo una prima casada con un medico otorrinolaringólogo y desea saber el nombre del santo patrón de esos médicos para ponerle a la clínica que van a abrir y quiere ponerla bajo el patrocinio de ese santo pero no sabemos quien es! nos puedes ayudar en eso? buen tema para tu blog! Bendiciones amigo!

Respuesta: Hola! Espero poder ayudarte, como buenamente pueda. Espero que a los demás también les parezca buen tema. Patrón de esos asuntos, el más conocido es San Blas, pero hay otros patronos, mayormente locales y reducidos. Más adelante los enumero, por ahora, veamos algo de Blas:

San Blas de Sebaste, obispo y mártir. 3 de febrero, 11 y 15 de febrero (Iglesia Oriental) y 22 de febrero (Iglesia Ortodoxa Griega).
Hay que decir de San Blas que, a pesar de ser tan venerado, no hay testimonios documentales confiables, solo leyendas y tradiciones. Unas dicen que Blas se retiró a la soledad, cansado de la carga del episcopado, y otras dicen que fue huyendo de la persecución del emperador Licinio y otras que de Diocleciano. Allí vivió en paz en su gruta con los animales salvajes, incluso sanó a algunos, como al león al que sacó una espina (1). En una ocasión, los soldados fueron a los montes a cazar animales salvajes para el circo, pero no hallaron ninguno. Encontraron la cueva del santo, y allí estaban los animales, protegiéndose y protegiéndole, mientras Blas permanecía en oración. Los soldados pensaron que sería un mago poderoso, al verlo entre las mansas bestias, y fueron adonde el gobernador a decirle. Este supuso que sería cristiano y lo mandó apresar. En este transito, entre la prisión y el martirio se narran las tres leyendas que han conformado el culto, los patronatos y la iconografía del santo:

El atragantamiento:
Cuando le llevaban a la ciudad, una mujer se acercó con un niño con una espina atragantada, y le pidio al santo lo salvase. Este le impuso las manos y el niño arrojó la espina. En la imagen, la talla que se venera en Viveiro, Lugo, donde el niño se agarra la garganta y hasta encoge el pie de dolor, pidiendo la ayuda del santo.

El cerdo y la velas:
Una pobre mujer llegó al santo a quejarse que un lobo le había robado (robado, no comido!) su unico cerdo. El santo le dijo: "No te entristezcas. Recibirás de nuevo tu cerdo". En ese momento, el lobo apareció y devolvió al gorrino. Ya en prisión, esta buena mujer fue a la cárcel a visitar al santo y, habiendo matado su cerdo, le llevó la cabeza, las patas, pan y una vela para ilumnarse. Blas le dijo: "Debes hacer que en la iglesia que se me dedicará luego de mi martirio, cada año se hagan ofrendas de velas. Quien lo haga será bendecido". Así lo hizo la mujer y vivió rica y feliz.

Luego de estos y otros episodios legendarios, el santo fue torturado con las típicas torturas de las actas: ahogamiento fallido, estiramiento, rasgamiento con garfios de hierro (2), golpeado de un mazazo y, finalmente, decapitado en compañía de dos niños y siete mujeres. Y allá, en el monte, los animales lloraron y aullaron junto a la cueva abandonada.

Culto:
En realidad, más interesante que la "vida" es el culto e iconografía de San Blas. Iglesias y altares
dedicados no le faltan en muchos países y ciudades. Reliquias, presumiblemente falsas, abundan en todo el mundo, aunque las más importantes están en Maratea desde el siglo VIII; otras en Croacia, y en Roma, donde con la tráquea se bendice a los devotos el día de su fiesta. Otras están en la abadía de San Blas de Seldenbüren, desde el siglo X adonde fueron llevadas por San Regiberto (29 de diciembre). Otras reliquias hay en Rumbeke, Holanda, donde los cardadores celebraban peregrinaciones y mercado el 3 de febrero. Una urna en Agliate de Carate contiene trozos de huesos.

La festividad de San Blas era y es aún celebrada con solemnidades y devociones propias de cada sitio. En el siglo XIII, por ejemplo, en Oxford se marca como día festivo y se prohíbe el trabajo y se inicia la costumbre de encender hogueras en las colinas a partir de un cirio bendecido en su fiesta (la proximidad con el día de la Candelaria es vital, a la hora de relacionarlo con el fuego). En Bradford, cada cinco años se celebra, aún hoy, un festival y feria, el día de San Blas. En algunos lugares de la Europa eslava se bendicen las semillas que se sembrarán ese año. En América se usa el “cordón de San Blas”, que se bendice y se pone al cuello; y la bendición de las gargantas con las velas cruzadas. Esta se hace (en mi pueblo!) con dos cirios cruzados, apoyándolos en los hombros, mientras el sacerdote traza la señal de la cruz por en medio de las velas y dice: "Por la intercesión de San Blas que Dios te guarde de todas las enfermedades de garganta y todos los males. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén" (3).

Patronatos:
 
San Blas es uno de los 14 Santos Auxiliares, y sus patronatos extensos, aunque la mayoría piense que se suscriben solo a la garganta. Es una muestra más de como los patronatos no son exclusivos ni excluyentes, como tantas veces he dicho ya en el blog. Dependen de las épocas, los sitios, las lenguas, la iconografía, las tradiciones, la devoción popular, ect. Una pequeña muestra de para cuantas cosas y profesiones, invocar al santo:

1. Ahogamientos y atragantamientos, sobre todo de niños. Cuando un niño se atraganta, se suele decir "San Blas, pásale por detrás", o "San Blas bendito, que se ahoga este angelito".
2. Todos los males de garganta y respiratorios, además, por las anginas de pecho, amigdalitis, dolor de muelas, tos ferina.
3. Enfermedades de la piel
(por los desgarramientos de la piel), como ampollas, impétigos, dermatitis, quemaduras, úlceras, eczemas.
4. Dolores de cabeza (fue decapitado, y para este mal, se invoca generalmente a santos que hayan padecido este martirio).
5. Dolores de estómago, hinchazones, fiebres, picaduras de serpientes, las enfermedades del ganado, hidropesía.
6.
Males de la vejiga, por asociación: la palabra "vejiga" se pronuncia "blase" en alemán.
7.
Contra las enfermedades de los caballos, cerdos y en general, de toda clase de animales (es el San Antonio Abad de varios sitios, ya que se bendicen animales el 3 de febrero).
8. Médicos (hay tradiciones dicen que lo era, tal vez porque curaba animales)
9. Cardadores y comerciantes de lana, t
ejedores, sastres (por los peines).
10. Sombrereros, zapateros, curtidores, carniceros también lo tienen por patrón (lo de las patas y cabeza del cerdo).
11. Yeseros, canteros, albañiles, carpinteros (por lo de la maza y el golpe en la cabeza).

Iconografía:
San Blas, siempre aparecerá como obispo, y sus atributos, además de los episcopales (mitra, báculo, capa, libro), son la palma, las velas cruzadas (o una sola) y el peine de cardar. También le son típicos el león y el cerdo (en algunas pinturas, se recrean varios animales salvajes y pájaros), y menos frecuentes son la espada y el cuerno de caza (esto último en zonas alemanas). En pinturas y frescos, el milagro de la espina atravesada es uno de los más representados, por el extendido patronato sobre las gargantas. En Dubrovnik, ciudad que le es muy devota y de donde es patrón, sus imágenes suelen llevar la maqueta de la ciudad, pues dice la leyenda que Blas se apareció a un sacerdote para advertir de la pronta invasión de los venecianos sobre la ciudad.

Y, visto San Blas, como te decía, también tenemos otros santos para el tema boca-nariz-oídos:

Garganta y vías respiratorias:
San Nicecio de Lyon, obispo. Dejó mudo a un diácono poseído por el diablo, mientras cantaba los salmos en su monasterio. Invocado contra la afonía. 2 de abril.

San Marculfo de Nanteuil, obispo: En la Edad Media, luego de sanar a un rey de Francia de bocio y escrófulas, es patrón de ambas cosas. 1 de mayo.

San Silvestre, papa: Invocado contra los atragantamientos, puesto que Tarquino, que iba a apresarle, murió la noche antes atragantado con una espina de pescado. 31 diciembre y 2 de enero.

Santa Godeleva de Gistel, virgen y mártir: Invocada contra el dolor de garganta y las fiebres, por haber sido estrangulada con una tela. 6 de julio.

Santa Lucía, virgen y mártir: por aparecer muchas veces en su iconografía con la garganta atravesada con una espada. 13 de diciembre.

San Alejandro I, papa: Sanó de la garganta a Santa Balbina (31 de marzo), hija de San Quirino.

Santa Winefrida de Holywell, virgen y mártir: Un pretendiente obsesionado, le atravesó la garganta y donde cayó la sangre brotó una fuente. Es costrumbre beber de esa agua para aliviar los males de garganta. 3 de noviembre.

Santa Sura de Dordrecht, virgen y mártir: Se le invoca contra el dolor de garganta por haber sido degollada con un cuchillo de pescado. 10 de febrero.

Y, en general, todos los santos que hayan padecido estrangulamiento o degollación.

Oídos:
San Meriadec de Vannes, obispo: contra el dolor de oídos, para mejorar la audición y contra la sordera, porque sanó a una sorda poniendola bajo una campana y haciéndola tocar. 7 de junio.

San Quirino de Neuss, mártir: dolores de oídos, además de la garganta, por lo dicho arriba de su hija. 30 de marzo y 30 de abril (traslación de las reliquias).

San Cornelio, papa: contra el dolor de oídos, además de contra la gota, el reumatismo, los tics y las enfermedades nerviosas, tos ferina, y la muerte súbita.

San Heinrich de Riedenburg, conde, eremita: contra la sordera y dolor de oídos, pues sanó a un sordo al sonar la campanilla de su cayado. 15 de mayo.

San Venancio de Camerino, niño mártir: invocado contra los dolores de oído. 18 de mayo.

Santa Trahamunda de Pontevedra, virgen: Se le invoca contra la sordera y dolores de oídos. 14 de noviembre.

Santos Nabor y Félix de Milán, mártires: invocados contra el dolor de oído, y para los niños que tienen dificultad para aprender a caminar. 12 de julio.

San Diboan o Thibon de Bretaña, ermitaño: En Meslan es especialmente venerado como un sanador de dolores de oído. Hay una fuente, con su imagen que tiene una mano en la oreja, en la que los peregrinos enfermos meten un dedo y dejan caer una gota de agua en el oído. 28 de enero. 


(1) Esta leyenda se dice también de San Jerónimo, que a su vez, es una leyenda de San Gerásimo.
(2) Los típicos garfios de hierro usados para rasgar el cuerpo, y que padecieron otros mártires, en el caso de San Blas, la iconografía se ha encargado de convertirlos en peines de cardar lana.
(3) Es muy curioso que muchas imágenes o estampas reproducen al santo realizando perfectamente este gesto litúrgico, muy posterior al santo, sobre el niño atragantado o sobre el pueblo en general.

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