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Tus preguntas sobre los Santos

Santos Martina y Benjamín, mártires

Pregunta: Hola Ramon soy N... desde México, molestandote de nuevo, no se si me puedes ayudar necesito saber si existen estos santos: santa martina y san benjamin, son para una amiga. ojala me puedas ayudar saludos y un abrazo.

Respuesta: Como otras veces, te digo que no molestas. El responder me ayuda a mi a aprender más aún. Y sí, existen ambos santos con ese nombre:

Santa Martina, diaconisa, virgen y mártir. 30 de enero.Santa Martina
Como en otros casos, el culto de Santa Martina gana fuerza al revés, o sea, a partir del descubrimiento de su sepultura en 1634, en las excavaciones de la vieja iglesia romana que le había sido dedicada por el papa San Antero. El papa Urbano VIII, que restauró las más conocidas basílicas romanas, muy preocupado por la renovación espiritual y material de la Iglesia trasladó su cuerpo y embelleció la iglesia. También propuso a los romanos y toda la Iglesia la devoción a Santa Martina, fijando la celebración el 30 de enero. Él mismo compuso el elogio con el himno: “Martinae celebri", una clara invitación a honrar a la santa por testimonio.

Pero la cosa es un poco más antigua, afortunadamente. Las noticias más tempranas (sin dejar de ser tardías) son del siglo VI, cuando el Papa Honorio I le dedicó una iglesia en Roma (lo cual habla de un culto previo, aunque fuera limitado); y que en el siglo VIII ya se celebraba su fiesta en toda Roma, pero nada más. Debido a esta escasez de noticias, se recurrió a copiar de otras "passio" de santos, escribiendo una historia totalmente legendaria que, en resumen dice que Martina era una diaconisa, hija de un noble romano. Al quedar huérfana dejó todos sus bienes a los pobres para dedicarse a la oración y la caridad. Debido a esto, que la señaló como cristiana, fue arrestada en tiempos de Alejandro Severo (222-235). Aquí la "passio" se entretiene en contarnos detalles, como que la llevaron al templo de Apolo donde Martina se negó a sacrificar al dios, mientras que para probar la veracidad de su fe, destruye el templo y la estatua de Apolo (esto le ha valido el patronato contra los terremotos y los derrumbes, y por extensión sobre los mineros, siempre expuestos a los últimos). Luego se siguen una cantidad de tormentos típicos en las leyendas de santos: golpes, azotes, aceite hirviendo en las heridas. Al otro día es llevada al templo de Diana, que se incendia mediente un rayo (lo cual le ha valido el ptronato contra las tormentas y rayos, junto a Santa Bárbara, Santa Orosia y San Donato de Muenstereifel). Atormentada de nuevo con peines de hierro en el potro, es dejada por muerta, pero sobrevive y es arrojada a los leones, que no la atacan, sino que lamen sus heridas. Ante esto es llevada a la hoguera, que se vuelve contra sus ejecutores. Al final morirá decapitada (quizás sea el único martirio al que fue sometida). Hay que quedarse con lo único que se sabe. El cuerpo de la mártir Martina fue hallado y es venerado, nada más.

San BenjamínSan Benjamín, diácono y mártir. 31 de marzo.
Era un diácono en Ergol, Persia, y forma parte de un grupo de mártires persas durante la larga persecución de los cristianos, que se inició con el rey Iezdegerd I y terminó con Bahram-Gor. Existen varias versiones de este martirio y de muchos otros, con incoherencias e inexactitudes entre ellos, en cuanto a nombres y fechas pero fiables.

La persecución se desató en el 420, luego que unos cristianos, encabezados por un sacerdote llamado Hasu, incendiaran un templo dedicado al culto del fuego, en Ergol. Por ello fueron arrestados el obispo Abdas, su hermano Papías, los presbíteros Hasu e Isaac, un subdiácono también llamado Papías y los laicos Daduq y Durtan. Fueron condenados a reconstruir el templo, a lo que se negaron, por lo que fueron condenados a muerte. Esto es totalmente verosímil que hubiese ocurrido. A estos mártires se les asociaron (sin haber tenido culpa en el incendio) los diáconos Benjamín y Hormisdas, con la particularidad que de Benjamín se conocen más datos citados por otras fuentes.

Era un joven de gran celo apostólico, de ardiente palabra en la predicación y gran caridad con los pobres, que lograban muchas conversiones, incluso entre los sacerdotes de Zaratustra. Fue apresado, golpeado salvajemente y encarcelado durante un año, pero el embajador de Constantinopla intercedió por él y fue liberado con la condición de que debía abstenerse de predicar el cristianismo, a lo que Benjamín se opuso y no solo se negó, sino que predicó al mismo juez. Fue de nuevo llevado ante el rey, quien ordenó su martirio y muerte por decapitación, si sobrevivía. El martirio consistió en atravesarle con una vara con púas, desde la espalda hasta salir por el abdomen; un típico martirio persa, que consistía en atravesar el cuerpo con dicha vara y luego moverla hacia delante y hacia atrás, y girándola. También se le introdujeron púas bajo las uñas de las manos y los pies. Es posible imaginar los sufrimientos que causaría dicho tormento.

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