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Tus preguntas sobre los Santos

Martyrium: apuñalamiento

Martyrium: apuñalamiento

Se entiende por apuñalamiento el golpear con un puñal, pero dentro de esta categoría se incluyen los golpes dados por otros instrumentos cortos y afilados, por ejemplo –esta vez sí- la espada. No fue general como método de ejecución en Roma ni tampoco después, normalmente, apuñalar a alguien es resultado de una violencia súbita, brutal y sistemática, más propia del asesinato que de un proceso de sentencia y condena desde las leyes de un Estado. Sin embargo está también considerado como martirio, ya que no importa el género de muerte sino el motivo de la muerte.

En la antigua Roma, cuando se dictaba “la muerte por espada”, se refería a que la persona sentenciada debía morir atravesada por una espada. No tiene nada que ver con la decapitación, como ya aclaramos en el artículo anterior. Y además lo que se solía hacer era atravesar directamente el corazón. Las mártires más conocidas que murieron de este modo son: Santa Justina de Padua, Santa Victoria (en la imagen), Santa Eufemia, Santa Atenea, las 33 compañeras de las Santas Hprisime y Gayanne, las compañeras de Santa Úrsula.

A Santa Anisia la detuvieron unos soldados cuando se dirigía a la asamblea cristiana, y como no quisiera dejar que la tocaran ni le levantaran el velo, uno de ellos le atravesó el estómago con la espada y la dejó morir así.

Otras veces, la espada debía atravesarse en la garganta. Aquí es fácil confundirlo con el degollamiento y de hecho a veces las dos Santas más conocidas que fueron apuñaladas en la garganta, Santa Inés y Santa Lucía, aparecen siendo degolladas.

Como particularidad podría incluirse aquí la muerte por lanza, que actúa también como apuñalamiento, porque se atravesaba a la víctima hasta morir. Fueron atravesadas con lanzas Santa Anatolia, Santa Córdula, Santa Greciniana, Santas Marta y María en Asia Menor.

Pero fuera de la época  antigua y entrando ya en la Edad Media y más allá, encontramos casos particulares de violencia sistemática, que tienen dudosa atribución como martirio, pero que la veneración ha sentado como tal.

Santa Maxellendis: fue una joven francesa que rechazó a su prometido por entrar en un convento. Como no lograra convencerla, en un arranque de ira él la atravesó con su espada.

Beata Camila Gentili Rovellone: mujer piadosa y caritativa que vivió en la Italia del siglo XV y al que su marido, en un arranque de ira contra su paciencia y serenidad, apuñaló en la garganta y en el pecho hasta causarle la muerte.

Santa Teresa Zhang-He: madre de familia en la China de la rebelión boxer, que por no querer adorar a los ídolos, fue apuñalada hasta la muerte con sus dos hijos.

Santa Rosa Fan-Hui: maestra de catequesis en la China de la rebelión boxer, fue víctima de una violencia brutal, siendo apuñalada en la cara y en el cuerpo con espadas y cuchillos.

Santa Lang-Yang: joven madre catecúmena en la China de la rebelión boxer, fue atacada en su propia casa y atada a un árbol, donde la atravesaron repetidamente con una lanza, como aún respirara después de esto la quemaron viva con su hijo de siete años, San Pablo Lang-Fu.

Santa María Goretti: uno de los casos más brutales que se conocen fue el de esta niña campesina italiana, mártir de la pureza, que por rechazar el trato sexual con un joven que vivía en su casa, fue apuñalada un total de 14 veces en pecho, vientre y espalda con un punzón de hierro afilado. Los piadosos relatos que hablan de ella suelen obviar (o desconocen) el hecho de que la destripó por completo, aun así, no murió hasta pasadas 24 horas del horrible suceso, después de sufrir una intervención quirúrgica sin anestesia.

Beata Karolina Kozkówna: mártir de la pureza, por resistirse a una agresión sexual por parte de un soldado ruso en la Polonia de la II Guerra Mundial, fue apuñalada repetidamente en cabeza, piernas, manos, costado y cuello con una bayoneta; y luego abandonada a la muerte por desangramiento.

Los Mártires de Nagasaki, fueron alanceados a la par de crucificados.

Santos Kilián de Zalsburg y Bonifacio de Fulda, fueron atravesados con una espada.

San Adalberto de Praga, alanceado tres veces.

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