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Tus preguntas sobre los Santos

La devoción a Santa Filomena (VI) – La retirada del calendario

La devoción a Santa Filomena (VI) – La retirada del calendario

Durante el tiempo en que se creó “la controversia de Filomena”, a inicios del siglo XX, Fr. Louis Petit, director de la “Obra de Santa Filomena” en Francia, fue recibido por San Pío X en audiencia papal el 6 de junio de 1907, en la cual el Papa habló documentadamente sobre la controversia. Aunque el informe de Petit acerca de los comentarios orales del pontífice no puede ser oficialmente verificado, lo que se ha recogido ofrece de cualquier modo observaciones teológicas válidas:

Estoy muy entristecido por todo lo que se está escribiendo sobre ella. ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Cómo pueden no ver que el gran argumento a favor de la devoción a Santa Filomena es el Cura de Ars? A través de ella, en su nombre, por la gracia de su intercesión, él obtuvo incontables gracias, maravillas continuas. Su devoción hacia ella era bien conocida por todos, él la recomendaba constantemente.

Leemos el nombre, Filumena, en su tumba. Si es su propio nombre o si ella tiene otro, ¿qué importa? Sigue siendo cierto que el alma que animó esos sagrados restos era un alma tan pura y santa que la Iglesia la ha declarado ser el alma de una virgen mártir. Esa alma era tan querida por Dios, tan complaciente para el Espíritu Santo, que ella ha obtenido las gracias más maravillosas a aquellos que han recurrido a su intercesión
.”

Además de las diferencias de opinión en cuanto a arqueología, el criterio eclesial clásico para identificar el martirio cristiano, el vial de sangre y la hoja de palma grabada, están históricamente documentados en el loculus de Filomena. El futuro Benedicto XIV cita al papa Clemente IX en un decreto del 10 de abril de 1668 confirmando que el vial de sangre y la imagen de la palma constituyen verdaderamente los atributos de un mártir: “Censuit Sacra Congregatio, re diligentius examinata, palmam et vas illorum (martyrum) tinctum prosignis certissimis habenda esse.” El 10 de diciembre de 1863, un Decreto de la Congregación de Ritos bajo el beato Pío IX confirmó la afirmación de Clemente IX: “Philias vitreas aut figulinas sanguine tinctas, quae ad loculus sepultorum in sanctis coemeteriis vel Indus vel extra ipsos reperiuntur, censeri debere martyrii signum.”

Es más, la identificación de Filomena por el Custodio de las Reliquias procedente de la Santa Sede como una mártir cristiana es, según criterio explícito de la Iglesia, verdadera y acertada. El razonamiento teológico contenido en los comentarios conservados de San Pío X se resume en:

1.- El testimonio de San Jean Vianney clarifica la realidad histórica y moderna de Santa Filomena y la excepcional eficacia espiritual de la devoción a ella.

2.- Si Filumena es su nombre real o no, es secundario respecto al hecho de que la persona a quien pertenecen sus sagrados restos ha sido declarada virgen y mártir por la Iglesia.

3.- Esta persona era tan amada por Dios que le ha sido garantizada la habilidad de interceder para lograr extraordinarias gracias a quienes invocan su intercesión.

Convenientemente entendidos, estos hechos teológicos e históricos colocan las cuestionables y secundarias objeciones arqueológicas en una conveniente posición subordinada.

Recientes documentos eclesiales
En un acto sorprendente que actúa contra la histórica sucesión de la promoción papal magisterial de la veneración pública litúrgica a la santa mártir, la Congregación de Ritos lanzó una instrucción en 1961 que retiraba a Santa Filomena de los calendarios litúrgicos. La instrucción fue lanzada sin justificación por la acción litúrgica, sino por la opinión común teológica que concluía la falta de historicidad respecto a los orígenes de Santa Filomena, unido a las dudas causadas por la controversia arqueológica iniciada por Marucchi.

Es importante hacer notar que la instrucción de 1961 fue una directiva litúrgica y no una declaración eclesiástica de que Santa Filomena ya no era una santa, ni prohibió la devoción popular a Santa Filomena, que había recibido aprobación por parte del magisterio papal. La directiva litúrgica no vino acompañada de ninguna suspensión o prohibición del estatus universal de la Archiconfraternidad de Santa Filomena concedida por San Pío X. La devoción pública a Santa Filomena continuó con plena aprobación de la Santa Sede y del Ordinario de la Diócesis de Nola, donde está inserto el Santuario de Mugnano  y continúa funcionando, así como otros centros devocionales alrededor del mundo.

La devoción popular a Santa Filomena continuó en la Iglesia después de la instrucción de 1961, apoyándose en el sólido precedente fundado por numerosas aprobaciones papales. (Nota al pie: La misma intención de “continuar como antes” en lo referente a las devociones populares después de la directiva litúrgica de 1961, estaba contenida en una afirmación oral del papa Pablo VI, como constató el obispo Fernandes de Mysore, India, y el Ordinario de la Catedral de Santa Filomena en India. En una carta enviada en 1964 al Santuario de Mugnano por el obispo Fernandes, él testifica la respuesta que dio el papa Pablo VI, en el marco de las sesiones del Concilio Vaticano II, a la pregunta: “¿Qué debo hacer por la gente de mi diócesis, que está muy atribulada por el decreto de la Sagrada Congregación respecto a Santa Filomena?” Pablo VI respondió: “No dejes que ello te perturbe ni perturbe a tu gente; deja que la devoción a Santa Filomena continúe como hasta ahora.”)

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