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Tus preguntas sobre los Santos

MARTYRIUM

Martyrium: la rueda

Martyrium: la rueda

Uno de los instrumentos de tortura que ha sido más empleado a lo largo de la Historia es la rueda. Ha tenido numerosas variantes, la de cuchillas, la que se hace girar sobre brasas encendidas, la horizontal, la vertical, e incluso diversas que funcionaban al mismo tiempo dispuestas sobre un armazón. Las actas de la mártir Catalina de Alejandría nos dicen que este instrumento fue inventado por un tal Cursato exclusivamente para ella, pero esto no parece creíble. La rueda ya se usaba en la antigua Persia y se siguió usando hasta la Edad Media y Moderna, de la mano de la Inquisición. El funcionamiento era complejo, las había diseñadas para triturar los huesos y otras para desgarrar la carne, algunas desmembraban directamente el cuerpo. Quien era sometido a la rueda ya no podía valerse luego por sí mismo. Por ello, muchas veces las actas de los mártires nos ilustran liberaciones milagrosas y destrucciones prodigiosas de esta máquina, porque de funcionar bien lisiaba de por vida y admitirlo no era edificante ni consolador. Aunque tampoco es imposible que más de una vez se quedara trabada o se rompiera debido a su estructura compleja.

Las mártires cristianas más conocidas que padecieron esta tortura fueron:

Santa Catalina de Alejandría (en la imagen): la más conocida, la que dio nombre a la rueda (que hasta la fecha sigue llamándose en su honor "rueda catalina"). Su variante fue la rueda de cuchillas, que tenía las yantas sembradas de cuchillas, punzones y cristales. La idea era desgarrar el cuerpo a medida que éste iba quedando pillado entre las yantas. Por piedad, la tradición ha querido que la rueda se atascara sin llegar a herir a la mártir, pero lo dicho, también es posible que esto hubiera sucedido sin intervención divina. 25 de noviembre.

Santa Augusta de Serravalle: misma variante que en el caso de Catalina. 27 de marzo y 22 de agosto.

Santa Cristina de Bolsena: variante de la rueda puesta a girar sobre una inmensa hoguera. 24 de julio

Santa Eufemia de Calcedonia: variante de rueda girada sobre brasas. 16 de septiembre.

Santa Juana de Arco: no está probado que llegara a padecer el tormento, pero sí se nos ha dicho que la doncella de Orléans fue amenazada con la rueda si no confesaba todo lo que le habían dicho sus voces, y se hizo una demostración ante sus ojos de cómo funcionaba la máquina. La variante que usaba la Inquisición era la de cuchillas. 30 de mayo.

Santa Catalina es patrona de aquellos oficios donde está presente la rueda, o al menos piezas que se asemejan a ésta, como son los relojeros, los zapateros, los carreteros, los guarnicioneros, etc. Por extensión, cualquier otro mártir que hubiese padecido este tormento podría ser invocado para lo mismo. En general nunca se admite que esta horrenda máquina llegara a herir debido a la irreversibilidad de las lesiones que producía. Con todo, en la Antigüedad no era de los sistemas de tortura más preferidos por el régimen romano, su uso se restringe mayoritariamente a la zona oriental y africana del Imperio. Y naturalmente, huelga decir que todo tormento se ejecutaba en público y con la completa desnudez de la víctima, cosa que por pudor y piedad, también eluden mencionar las fuentes y la mayoría de representaciones artísticas.

Meldelen

Además, lo padecieron también:

San Quintín de Vermand. La rueda también se rompió en el martirio. 31 de octubre.
San Mayórico, hijo de Santa Dionisia. 6 de diciembre.
Santos Fausto, Genaro y Marcial de Córdoba. 13 de octubre.
San Juan Sarkander, presbítero de Moravia. En 1620 fue sometido a este tormento por negarse revelar el secreto de confesión, sobrevivió y fue abandonado en una cárcel donde murió al mes. 17 de marzo.

Ramón

Martyrium: tormentos aplicados a los senos

Martyrium: tormentos aplicados a los senos

La razón y la fe están contestes al decirnos que los Santos que padecieron de modo especial en determinada parte de su cuerpo, se muestran particularmente compasivos con los que padecen idéntica dolencia”.

Con esta cita de la obra El Santo de Cada Día (vol.I, capítulo de Santa Apolonia, Ed. Edelvives 1960) se quiere dar comienzo a una serie de artículos que dedicaremos a exponer diferentes conocimientos sobre los tormentos de los mártires cristianos –mayormente las mártires cristianas, por ser la especialidad de quien os escribe- no con ánimo de regodearse en el sadismo y la crueldad humana, sino como manual de información para los interesados en conocer más sobre la iconografía y la intercesión de los Santos en diversos asuntos. Así iremos viendo determinados métodos de maltrato y tortura y los Santos que las padecieron.

Sobre el tormento aplicado a los senos, es ésta una tortura tradicional y ancestral, que se ha mantenido a lo largo de toda la Historia como la típica aplicada a las mujeres –también a los hombres, aunque no tenemos tantas referencias-, evidentemente por ser una zona muy delicada del cuerpo, y como forma de insultar a la feminidad y mancillar los órganos que amamantan a los hijos. Sin duda cortar los pechos de raíz era el procedimiento menos doloroso. Frecuentemente se arrancaban lentamente con punzones al rojo vivo y con tenazas, o simplemente se quemaban con antorchas, o se desollaban. La variedad es tan amplia como lo es la inventiva cruel de un verdugo. Semejantes lesiones eran gravísimas y causaban la muerte al poco tiempo debido a las profusas hemorragias, y como casi nunca interesaba el fallecimiento inmediato de la torturada, era frecuente cauterizar las heridas con hierros al rojo vivo para causar más dolor, pero también para desinfectar y cortar la vía de la sangre.

Mártires cristianas que padecieron este tormento son innumerables, pero aquí vienen las más conocidas:

Santa Águeda (en la imagen): es, ha sido y siempre será la patrona por excelencia de los males mamarios debido a haber padecido este tormento, pero no es la única. Otras son:

Santa Bárbara.
Santa Calíope.
Santa Macra.
Santa Teodosia de Tiro.
Santa Avia.

Santa Fe (hermana de las también mártires Esperanza y Caridad, hijas de Santa Sofía).
Santa Engracia.
Santa Julia de Córcega.
Santa Eulalia de Barcelona.
Santa Eulalia de Mérida.
Santa Febronia (también conocida como Trofimena).
Santas Basilisa y Anastasia.
Santa Cristina de Bolsena.
Santa Marcela de Quíos.

Santas Elena y Centola.
Santa Xenia.
Santa Helcónide.
Santa Ketevan de Georgia.

Naturalmente ésta no es una lista exhaustiva y muchas otras podrían ser incluidas, por ejemplo, las que padecieron flagelación, porque normalmente los golpes de látigo se dirigían también a los senos, como a las nalgas y los genitales, aunque esto normalmente lo silencian las fuentes cristianas por piedad, pudor o compasión. Cualquiera de ellas podría ser invocada para cualquier dolencia mamaria pues padecieron este tormento, sin menoscabo de que se puede invocar a cualquier Santo para cualquier asunto en general, desde luego.

Meldelen