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Tus preguntas sobre los Santos

Martyrium: qué dolor de cabeza

Martyrium: qué dolor de cabeza

Si eres de los que, como esta que os escribe, padece con frecuencia cefaleas y migrañas, quizá te hayas preguntado a qué santo podrías invocar, además de tomar analgésicos e ir al médico. Por extraño que parezca, aquellos santos que con frecuencia se invocan para el dolor de cabeza son aquellos que fueron atormentados o que murieron a causa de un grave traumatismo en el cráneo. Y no son pocos.

Santa Engracia: (en la imagen) como si no bastaran los otros atroces tormentos a los que fue sometida, finalmente le hundieron un clavo en la frente. Ni siquiera entonces le fue concedida una muerte rápida, por lo que, comparada con su agonía, la peor de las migrañas debe ser cosa de risa.

Santa Bárbara: le llovieron sobra la cabeza diversos y repetidos golpes de martillo, para aturdirla e interrumpir las oraciones que pronunciaba en medio del tormento.
 
Santas Sabina y Cristeta: con su hermano San Vicente, fueron ejecutadas siendo aplastados sus cráneos a golpe de vara, con tanta violencia que –dicen las actas- “les saltaron los sesos por todas partes”.

Santa Eufemia de Roma: es un cuerpo santo extraído de las catacumbas de Roma, y que se venera en Pavía. Al estudiar el cráneo se hizo evidente que había sido aplastado con un golpe de maza. Por eso, la figura de cera que recubre el esqueleto presenta la frente partida, a falta de más datos sobre su vida y martirio.

Por añadidura, cabe considerar a todas las mártires que fueron apedreadas, porque la muerte por lapidación llega a causa del impacto de las piedras contra la cabeza.

Santa Emerenciana: cristiana catecúmena que oraba en la tumba de Santa Inés cuando fue atacada por un grupo de mujeres paganas que la apedrearon hasta matarla. Como la enterraran con la niña mártir, surgió la tradición de que habían sido hermanas de leche.

Santa Mamelta: joven persa que, por haber abandonado el culto oriental y abrazado la fe cristiana, fue apedreada hasta la muerte por su propia gente.

Santa Quinta de Alejandría: matrona cristiana que fue linchada en el motín donde también pereció Santa Apolonia. Después de arrastrarla por toda la ciudad atada  un caballo, fue rematada a golpes de piedra contra la cabeza.
 
A Santa Apolonia se la ha invocado también contra los dolores de cabeza, pero eso se debe a que el dolor de muelas, que es su patronazgo especial, se extiende con pasmosa facilidad a la cabeza si no se trata enseguida.

Santa Dionisia: por haber intervenido a favor de los mártires Andrés y Pablo, y haberles animado a resistir los tormentos, fue entregada a la turba, que la apedreó hasta la muerte.

Santa Aquilina la Neomártir: era una joven cristiana griega que, en la Turquía otomana, por no querer renunciar a la fe ortodoxa y abrazar el Islam, fue apaleada brutalmente y le aplastaron la cabeza.

Santa Helena de Sínope: como se resistiera a someterse sexualmente a un pachá turco (quien había solicitado a la chica a cambio de no incendiar el barrio griego de Sínope), le fueron hundidos dos clavos en la cabeza como remate a una larga tortura. A través del cráneo de la mártir dicen haberse obrado muchos milagros en Sínope, especialmente en aquellos que padecen dolores de cabeza. Los fieles convocan al sacerdote, quien les trae el cráneo, ante el cual se ejecutan súplicas y cantos serviciales, se bendice el agua y tras esto se realizaría la curación.  Dicho cráneo se venera actualmente en la iglesia de Santa Marina de Ano Toumba, en Salónica (Grecia). Dicen que desprende un aroma fragante y que continúa realizando curaciones.

Beata Teresa Bracco: mártir de la pureza, cuyo agresor le aplastó la cabeza pisándola con su propia bota.

Beata Pierina Morosini: mártir de la pureza, por defenderse de su agresor había cogido una piedra, pero ésta le fue arrebatada y usada contra su cabeza. El traumatismo la conduciría a un coma profundo y en dos días, a la muerte.

Beata Antonia Mesina: mártir de la pureza, su agresor también la mató a golpes de piedra contra la cabeza.

San Esteban, San Tarcisio.

Hay que hacer notar que el apredreamiento era fruto de la exaltación popular en revueltas y ataques contra los cristianos, o de un agresor de cara a una víctima concreta. Nunca fue un método institucionalizado de ejecución en la cultura grecorromana, sí en la hebrea, como sabemos a través de los textos bíblicos.

Además, el coronamiento de espinas también debe ser incluido en este apartado, porque se clavaban en el cráneo produciendo un dolor insoportable. Además del propio Jesucristo, tenemos también los casos de las mártires Santa Gudelia y Santa Teonila, a través de sus actas vemos que se solía afeitar la cabeza previamente para que el cabello no amortiguara el impacto de las espinas.

También los santos cefalóforos, o que portan su cabeza cortada entre las manos, son invocados para ello, pero ya no tiene que ver con su método de ejecución, que era la decapitación:

Santos Regúla, Félix y Exuperancio
Santa Noyale
Santa Quiteria
Santa Restituta
Santa Valeria de Limoges


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