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Tus preguntas sobre los Santos

Santa Catalina de Alejandría

Santa Catalina de Alejandría

Pregunta: Quiero mucho a Santa Catalina mártir, era la santa de mi abuela. He oído que la quitaron del Calendario Católico Romano de Santos, ¿por qué hicieron algo así? Filipinas.

Respuesta: Antes que nada, te agradará saber que Santa Catalina de Alejandría (como suele llamarse, para distinguirla de las otras Santas Catalinas) vuelve a estar presente en el calendario, desde el año 2005, como memoria libre. Este problema de los “santos caídos del calendario”, se debe a que Pablo VI, en 1969, ordenó revisar el calendario litúrgico para suprimir del mismo a los santos de cuya existencia histórica no hubiese suficientes pruebas (lo que, atención, no implica "descanonizarlos", ni prohibir su culto), en pro de nuevos cultos a santos más contemporáneos que conocemos mejor. Aunque la idea en principio no es nada mala, se cometieron algunas injusticias al respecto, siendo el caso de Santa Catalina, la mártir, uno de ellos.

Hay una tendencia general a suponer que si la vida de un santo es legendaria, el santo también lo es (dicho en plata, si se cuentan muchas trolas de un santo, ese santo también está inventado) y yo fui la primera que, en otro tiempo, pecó de esto. Pues bien, esto no vale para todos los casos ni mucho menos. Hay que pensar que allá donde surge el culto a un santo, hay un origen que lo motivó. Detrás de una leyenda siempre hay una persona real cuya vida sirvió de inspiración a uno o a muchos, empezando un culto a esa persona por sus méritos. Que posteriormente los detalles de su vida se fueran perdiendo o se desconocieran, y tuvieran que ser reemplazados por relatos fabulosos y legendarios para tratar de rellenar ese vacío, no significa en absoluto que esa persona jamás haya existido.

En el caso de Catalina, es bien cierto que sus famosas actas son pura leyenda y que es poco creíble la princesa filósofa que se desposara místicamente con Cristo (¡nótese que este pasaje no estaba aún incluido en la Leyenda Áurea, es posterior!), derrotara a cincuenta filósofos en lid dialéctica y fuese torturada y ejecutada en la populosa Alejandría de Egipto. Pero eso no significa que no existiera esa mártir. Debió existir cuando la comunidad cristiana (y no una bandada de ángeles) se encargó de trasladar sus restos a donde hoy se emplaza el monasterio que lleva su nombre en la península del Sinaí, entre Egipto y Arabia. Si se llamaba realmente Catalina, si era joven o vieja, filósofa o esclava, ya son cosas que no sabremos nunca. Debió existir cuando, sin exagerar, se trate probablemente de una de las Santas más conocidas y veneradas en toda Europa desde la tardía Antigüedad hasta inicios del siglo XIX, y desde luego existen más representaciones artísticas de ella que de ninguna otra Santa, le supera únicamente la Virgen María.

Santa Juana de Arco afirmó y refrendó hasta la muerte que era Catalina una de las santas que se le aparecían y le hablaban, llevando precisamente ella la voz cantante en la mayoría de las ocasiones. Naturalmente esto no hay modo de demostrarlo y si era verdad o no sólo Juana lo sabía. Pero permite hacerse una idea de la importancia que había alcanzado a nivel de devoción popular. No había nadie en toda la cristiandad que no hubiese oído hablar de ella o conociese algún episodio de su vida, y además, hasta hoy mismo, los ortodoxos siguen venerándola como Gran Mártir, el título martirial más alto concedido a los santos ortodoxos.

Además, Catalina estuvo mucho tiempo atrapada en las redes de los Bolandistas, hasta que al fin dieron su visto bueno a su existencia histórica, descartadas de una vez las extrañas teorías que pretendían identificarla con Hipatia. Las reliquias que se veneran de ella en el monasterio ortodoxo del Sinaí, que están prácticamente completas (el cuerpo está en un sarcófago, mientras que el cráneo y la mano derecha se guardan en relicarios separados), se consideran auténticas y recibieron el reconocimiento de Juan Pablo II, quien se trasladó en visita oficial hasta el Sinaí para venerarlas. Y finalmente el colofón fue restituir a esta Santa al calendario oficial.

La realidad es que el culto a Santa Catalina de Alejandría ha retrocedido considerablemente desde inicios del siglo XIX, pero no ha muerto ni mucho menos. En muchas partes (como en Valencia, por ejemplo) sigue teniendo iglesias consagradas a ella (antiguas y nuevas) y se le celebra fiesta cada 25 de noviembre. Y como ella, existen otras Santas que fueron retiradas del calendario y que debería considerarse su reincorporación, precisamente por lo que decía al principio, porque habiendo un culto muy antiguo e importante, y unas reliquias reconocidas como auténticas, y con ello habiendo pasado el filtro de los Bolandistas, no queda ya ninguna barrera por la que un santo debiera ser apartado del culto. Otra cosa es, naturalmente, una leyenda, y lo que ésta pueda decir. Ésa sí que es otra historia.

Meldelen

Totalmente de acuerdo. Además, la "limpieza" del calendario también se debió a dejar libres los días de cuaresma y adviento. Yo propondría la "subida" de nuevo al calendario de, por lo menos, Santa Apolonia y Santa Anastasia (eso sí, esta trasladada del 25 de diciembre).

Ramón.

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1 comentario

ANDRES CAMARGO -

ME PARECE JUSTA LA REINTEGRACIÓN DE SANTA CATALINA DE ALEJANDRIA AL CALENDARIO CATÓLICO , ADEMAS EN COLOMBIA ES VENERADA EN MUCHOS PUEBLOS Y CIUDADES.Y SUS MILAGROS DAN PRUEBA DE SU EXISTENCIA ESPECIALMENTE EN MI PUEBLO QUE LLEVA SU MISMO NOMBRE Y DONDE ES VENERADA CON GRAN FERVOR.
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