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Tus preguntas sobre los Santos

La virgen sacerdote...

La virgen sacerdote...

Pregunta: Hola, una vez oí hablar de una santa a la que le decían la “virgen sacerdote” porque en una guerra hacía de sacerdote. Siempre me ha llamado la curiosidad si eso pudo ser y quien sería esta santa. Gracias. México.

Respuesta: Hola, la santa por la que me preguntas es Santa María Magdalena Postel (16 de julio), aquí te hago un extracto de su vida:

Hija de agricultores acomodados, nació en Barfleur, Cherburgo en 1756, y su nombre de pila fue Julia Francisca Catalina. Desde niña quiso ser religiosa, y ya joven hizo voto de virginidad, fundando a su vez una escuela caritativa para niñas pobres, pero desde mucho antes se había dedicado a impartir el catecismo a niños pobres. En plena persecución de la Revolución Francesa no tuvo miedo y se alistó en la Tercera Orden Franciscana, donde comenzó a llamarse así, María Magdalena. Comienza toda una actividad muy peligrosa, ocultando sacerdotes y ayudándoles a huir, sobre todo a Inglaterra; organiza grupos de catequesis, custodia ornamentos y paramentos litúrgicos. Es en este marco donde se le comienza a llamar así “la virgen sacerdote”, porque llevaba la comunión a presos, enfermos y cristianos escondidos. Hoy no sería algo tan llamativo, pero en pleno siglo XVIII francés (influencia jansenista por medio) que una mujer llevase la comunión e impartiese bendiciones era impensable; pero persecución por medio, no hubo escrúpulos: fue necesario y así se hizo. Pero no le llamaban así porque cantase misa o hiciera otras funciones propias del sacerdote.

Pasada esta época dura, funda en 1805 en Cherburgo una escuela con algunas compañeras y en 1807 funda la Congregación de las Hermanas de las Escuelas Cristianas, más conocidas como Hermanas Pobres de la Misericordia, en un antiguo monasterio saqueado y medio derrumbado. Aunque originalmente serían dedicadas a la enseñanza, Roma le planteó que sus religiosas fueran también enfermeras, a lo que accedió. Magdalena llegó a ver 37 casas de sus religiosas, pues murió en Saint-Sauveur con 90 años, el 14 de julio de 1846 y sus reliquias se custodian allí mismo. Le sucedió en el cargo de superiora la Beata Plácida Viel (4 de marzo). Fue canonizada por Pío XI en 1925.

Santa Febronia de Nisibe

Santa Febronia de Nisibe

Pregunta: ¿Cuál es la historia de Santa Febronia? Filipinas

Respuesta: Antes que nada, aclarar que hay al menos tres Santas que responden a este nombre. La primera Febronia, más bien llamada Trofimena (5 julio) virgen y mártir de 12 años a la que su padre mató cuando supo de su conversión al cristianismo, Santa Febronia de Murom, princesa de Rusia (24 de junio) y Santa Febronia de Nisibe, virgen y mártir (25 de junio) que es por la que me preguntas, por ser la más conocida.

Los cristianos ortodoxos le tienen gran veneración y no en vano la invocan con el epíteto de “La Muy Sufriente”, por su largo y lento martirio. Ello tuvo lugar, según la tradición durante el reinado de Diocleciano (284-305) en la ciudad de Sibápolis (actual Nisibe), en Asiria. Era religiosa en el “convento” de su tía Santa Brienis, una comunidad de vírgenes cristianas donde Febronia se dedicaba a la lectura de textos sagrados y a predicar el Evangelio a las mujeres paganas, que acudían a escucharla, y practicaba severa penitencia.

Con el estallido de la persecución llegó a la provincia el gobernador Seleno y con él sus adjuntos Lisímaco y primo. Si bien el primero era un ser sin escrúpulos, los otros dos sentían compasión por los cristianos y acudieron al monasterio a advertir a las vírgenes, que huyeron todas salvo Brienis, la “vicepriora” Tomaide y la misma Febronia. Cuando los soldados se apoderaron del edificio, Febronia se ofreció a acompañarlos voluntariamente a cambio de que dejaran en paz a Brienis y Tomaide, que eran ancianas. Sin embargo, ésta última la siguió cuando se la llevaron, y oculta entre la multitud, quien supuestamente presenció su martirio y luego lo transcribió para que fuera recordado.

Seleno trató de que Febronia renegara del cristianismo, viéndola joven y bella, llegó a ofrecerle a Lisímaco en matrimonio a cambio de que sacrificara. No sirvió de nada, y dio comienzo un largo proceso en que la torturaba, paraba, la interrogaba, la volvía a torturar, durante un amplio espacio de tiempo. Primero la hizo desnudar y amarrar en una postura indecente –abierta de brazos y piernas a cuatro estacas - ante el público que llenaba la plaza, para avergonzarla. Luego mandó azotarla y encenderle una hoguera debajo, por lo que le destrozaron el cuerpo mientras se quemaba. Se desmayó, y vuelta en sí, le desgarraron el cuerpo con garfios y la quemaron con antorchas, y luego le rompieron todos los dientes de la boca. Vuelta a desmayar, esperó a que se recuperara y entonces mandó cortarle a hachazos los dos pechos, las manos, y finalmente los pies. Tal muestra de salvajismo tenía enardecida a la multitud, que gritaba y se revolvía contra el gobernador. Finalmente, y como viera que nada servía para doblegar a la joven, mandó ponerle fin cortándole la cabeza. Los restos de la joven fueron devueltos a su tía, que la enterró en el convento. Su martirio logró la conversión de muchas mujeres de la zona que habían acudido a presenciar el suplicio, así como la de Lisímaco y Primo. En su sepulcro se inició el culto, y el obispo local (San Juan de Nisibis) mandó levantarle una iglesia donde transfirió una parte de sus reliquias. En el 363 fueron trasladadas a Constantinopla. Tal es lo que dice la passio.

La realidad histórica, por desgracia, es poco halagüeña respecto a la existencia real de esta mártir. El culto de Febronia, santa taumaturga (“obradora de maravillas”) no es anterior al siglo VII, y nació en los confines del imperio bizantino, zona donde dominaba la doctrina nestoriana.  Los hagiógrafos de la zona, según J. Simon, no vacilaron en inventarse la passio para luchar contra la doctrina monofisita, con la intención de demostrar que su pasado era tan “glorioso” como el de la iglesia griega. Si Edesa era la capital del monofisismo, Nisibe lo fue de los nestorianos. Era necesario presumir de mártires anteriores a la persecución de Sapor, y se inventaron a Febronia y su heroico y espeluznante martirio. No parece estar nada claro cómo esta santa, creación de los nestorianos, pasó a la iglesia monofisita, y luego a las iglesias bizantina y occidental, pero el hecho es que actualmente es conmemorada en todas ellas. En cuanto a las reliquias, no es menor el caos: la ciudad italiana de Trani presume de tener el cuerpo de la Santa, de la cual se veneran dos cráneos, por cierto, uno en una iglesia de Roma y otro en un monasterio de Serbia. Cada cual, por supuesto, afirma que tiene la reliquia auténtica. La polémica está servida.

(En la imagen, icono ruso de Santa Febronia, ataviada, por anacronismo, como una monja ortodoxa y rodeada de las escenas de su vida y martirio).

Meldelen

San Austremonio... Pues sí.

San Austremonio... Pues sí.

Pregunta: Hola. Espero que pueda ayudarnos, hemos recurrido a algunos historiadores de arte, sacerdotes y pintores de iconografía religiosa para saber a que santo representa el lienzo que le adjunto. Como ve, es un obispo, eso lo tenemos claro. En la parte inferior derecha se ve al santo obispo rescatando una persona de un pozo y en la parte izquierda al mismo obispo sacando una cabeza de otro obispo. En la parte inferior, estaba escrito el nombre, pero, lamentablemente, se ha perdido, como ve, debido a las malas condiciones de protección del lienzo. Se lee “S (...) ius”. Tal vez pueda decirnos de quien se trata para identificarlo correctamente

Respuesta: Esta respuesta me costó lo mío, porque si hallaba un milagro de pozo, no coincidía el nombre (la terminación en latín “ius”) y los que podría coincidir el nombre, no había cabezas de obispo por ningún lado. Y fue buscando animales en las leyendas de santo (por cierto, no hallé ninguno) cuado ¡voilá! hallé las tres coincidencias: Dos anécdotas en un pozo y el nombre: San Austremonius o Austremonio de Clermont: Ahora veamos quien fue:

Si creyéramos lo que San Praejectus, o lo que el autor del siglo VII de la Vida de San Austremonio establece, este santo fue uno de los setenta y dos discípulos de Nuestro Señor. De estos San Graciano fue a Tours, San Trófimo a Arlés, San Pablo a Narbona, San Saturnino a Toulouse y San Marcial a Limoges. Sólo San Saturnino y San Austremonio recibieron la gracia del martirio. 

San Austremonio fue a la Galia con los demás mencionados, y se dirigió a la Auvernia, de donde fue apóstol. Una vez al año él, San Marcial y San Saturnino se reunían para deliberar sobre la conducta de los fieles y presbíteros en sus diócesis, y los medios que deberían adoptar para avanzar en la fe y el derrocamiento de las herejías. Después de haber trabajado algún tiempo en Auvernia, Austremonio fue a Bourges y ordenó a su discípulo San Ursino como obispo de esa ciudad. Predicó en Nivernais y Limousin. En Clermont, y toda la Auvernia, fundó muchas iglesias y ordenó sacerdotes. Después de haber sido obispo de Clermont por treinta y seis años, renunció a su cayado de pastor en las manos de su discípulo San Urbicio, y se retiró al monasterio de Issoire que él había fundado.

La Leyenda dice que había muchos judíos en Auvernia, y San Austremonio causó una gran indignación al convertir y bautizar al hijo de uno de los principales rabinos. El padre, iracundo, mató a su hijo, y metió su cuerpo dentro de un pozo. San Austremonio fue en procesión al pozo con incienso y luces, y recuperó el cuerpo del joven judío, que, convertido, es venerado bajo el título de San Lucio (escena a la derecha del cuadro). Luego de esto, acudió al lecho de muerte de su discípulo San Mario, en Jornens. Fue acompañado por su sacerdote San Nectario y su archidiácono San Mammeto. Enterró a San Mario, y construyó una iglesia sobre su tumba a expensa de la fe de los vecinos, y la consagró con gran pompa. Pasó a Compendiac dedicó una iglesia a San Miguel y la enriqueció con representaciones de ángeles y santos. 

Ya de regreso a Issoire fue asaltado por el padre del judío al que bautizó, que le cortó la cabeza y arrojó a un pozo. Mammeto, su archidiácono, huyó y se escondió en una cueva. San Urbicio llegó con gran pompa y enterró el cuerpo del santo. Su cabeza fue rastreada hasta el pozo por las gotas de sangre que habían caído de ella, y fue recuperada (escena de la izquierda del cuadro). El pueblo clamó contra los judíos, pidiendo su muerte, pero el autor de la “Vida” no dice si sucedió una matanza o al menos peleas entre cristianos y judíos.

Como puse en el principio, "si creyéramos lo que San Praejectus dice"... pero claro, no lo creemos, las incongruencias de los hechos son muchos. En pleno siglo I, ¿como van a haber consagraciones solemnes, liturgias pomposas, traslaciones de reliquias, diócesis...? Todos estos detalles litúrgicos, teológicos y pastorales son, como mucho, de finales del siglo IV. Para más señas, la mecionada iglesia de San Miguel se sabe fue consagrada no antes del 492. No es raro en la iglesia gala esta costumbre de hacer a algunos obispos sucesores directos de los apóstoles, o discípulos del Señor. En el fondo está el temprano galicanismo, o sea, la tendencia a la independencia de la iglesia gala de la romana. Era una forma de “competir” en el tiempo con la misma Roma, así como con el resto de Europa, mostrando que la iglesia gala habría sido evangelizada casi por los mismos apóstoles, sin influencia romana (así, de paso, mostraban más desprecio a Roma, que nunca pudo conquistarlos del todo).

De San Austremonio se dice que fue maestro de San Urbicio, primer obispo de Bourges. Fue sucedido inmediatamente por San Seviatan, quien se cree ocupó el puesto entre 280 y 296; pero las fechas de los primeros once obispos de Bourges no pueden ser fijadas con certeza, hasta San Leo, quien asistió a los Concilios de Angers y Tours; y fue obispo entre 453 y 461, por lo que algunos de los obispos insertados en las listas antes de él son invenciones. El primer obispo de Clermont cuya fecha puede ser fijada aproximadamente es San Nepotiano, quien murió en el 388. Fue precedido por San Ilidio, y entre este y San Urbicio hubo un solo ocupante de la sede. Si existiera alguna verdad en el hecho de que San Austremonio fundó iglesias y monasterios, su fecha no tiene ninguna posibilidad de ser llevada más atrás del 310. En francés es llamado San Stremoine. Sus reliquias son veneradas en Mauzac (allí fueron llevadas por Adebert, obispo de Clermont) y exhibidas para la veneración de los fieles en su fiesta, el 1 de noviembre.

Ah, y como me pidieron que, por razones de derechos no publicase el lienzo en cuestión, pues acompaño el artículo con una vidriera. Y gracias a June Cooper, que me tradujo información sobre el santo.

Santa Victoria

Santa Victoria

Pregunta: Quisiera saber sobre Santa Victoria de Tivoli, Italia, cuya fecha se conmemora el 23 de diciembre.

Respuesta: La Santa por la que preguntas aparece conmemorada junto a los también mártires Anatolia y Audax, éstos se conmemoran el 9 de julio y Victoria, como bien dices, el 23 de diciembre; aunque es importante hacer notar que estas fechas son las del Martirologio Romano después de que Baronio los introdujera en éste; y que previamente y en otras fuentes se los ha celebrado en días distintos.

La passio, datada en el siglo VIII, es auténtica, con la salvedad de algunos detalles fantasiosos que conviene no tomar en serio. Según ésta, Anatolia y Victoria eran dos jóvenes oriundas de Tívoli y prometidas en matrimonio a dos patricios, que rompieron el compromiso para consagrar su virginidad a Cristo. Éstos las hicieron encerrar en sus propiedades y trataron de vencerlas por hambre, pero fue inútil. Cuando supieron que las dos jóvenes habían vendido su dote y entregado sus bienes a los pobres, las denunciaron ante el emperador Decio, quien dictaminó su destierro a sus respectivas posesiones: Victoria a Trebula Mutuesca –actual Monteleone Sabino- y Anatolia a Tora, donde sería martirizada junto a un hombre llamado Audax, verdugo suyo, al que ella había convertido.

Victoria, por su parte, reunió a unas sesenta (!) vírgenes bajo su techo, a las que enseñaba a tejer y cantar los salmos, y con ellas pasaba el tiempo en recogimiento y oración. Su fama de santidad era tal, que el gobernador local acudió a ella para pedir que ahuyentara a un dragón que tenía aterrorizada a la región, prometiéndole, a cambio, cristianizarse él y toda la población. Victoria acudió a la boca de la cueva donde moraba el monstruo, le gritó que se marchara y la bestia, obediente, se alejó para siempre. Con esto se ganó el reconocimiento –y la conversión- de la población, pero un tiempo después le enviaron un sicario de parte de su prometido –quien la había vuelto a denunciar ante el prefecto local, no al que había ayudado con el dragón, sino otro-, que entró en su casa y ante la mirada de sus compañeras, la agarró del pelo y la fue arrastrando así por el suelo hasta el foro de la ciudad (vaya escenita). Allí la hizo arrodillar ante una estatua de Diana y quería obligarle a adorarla, pero ante la negativa de Victoria, le atravesó el corazón con una espada. Tenía veinte años de edad. Los lugareños recogieron el cadáver, lo ungieron y lo envolvieron en una sábana de lino. Luego lo lloraron, haciendo gran luto durante una semana, y finalmente le dieron sepultura en la misma cueva de donde ella había ahuyentado al dragón, colocándola en un sarcófago.

El culto a estos mártires nació en el mismo lugar del martirio, la región sabina. Desde ahí se ha ido expandiendo a otras zonas de Italia. El cuerpo de Victoria, después de varios traslados para ponerlo a salvo de los sarracenos, ha quedado en la abadía de Farfa en el monte Mategnano, mientras que su cráneo, junto con el de Anatolia, se venera en la abadía de Sacro Speco en Subiaco. Los atributos de esta mártir son la espada –o puñal, a veces clavado en su seno- y el dragón. Existen otras mártires de nombre Victoria, y muchas más que son simplemente cuerpos procedentes de las catacumbas, pero ésta es la más conocida de todas.

Meldelen

San Lino papa.

San Lino papa.

Pregunta: ¡¡¡felicidades por este espacio!!! y de antemano muchas gracias... mi inquietud es conseguir, toda la información posible de SAN LINO. Imágenes, oraciones, donde se venera, lo que sea. ya que me ayudo en un problema y le estoy muy agradecido.

Respuesta: Es poco lo que se sabe en realidad de San Lino, es San Ireneo (28 de junio) quien cuenta que recibió de San Pedro y San Pablo el mandato de suceder (junto con San Anacleto) a San Pedro como obispo de Roma, antes que este fuera martirizado entre el 56 y el 67; pero Eusebio y Teodoreto afirman que fue sólo fue elegido después de la muerte de San Pedro. Según Rufino esta doble designación y en vida de San Pedro, podría deberse a que Lino fue nombrado por San Pablo, para evangelizar a los cristianos de origen gentil, mientras que San Anacleto fue nombrado por San Pedro para evangelizar a los cristianos judíos. Eusebio pone su “papado” entre los años 68 y 80, cuando lo más probable es que fuera mucho más corto, entre el 67 y el 70, porque, puesto que Ireneo nombra a su sucesor, Anacleto (26 de abril), en el año 76.

Su memoria se venera en algunos sitios, pero sobre todo en Volterra, Toscana, en Italia, de donde se dice era originario aunque se trasladó a Roma a estudiar fue martirizado, pero no hay constancia alguna de este martirio, y sería improbable, porque en esta fecha la iglesia gozó de paz bajo el imperio de Vespasiano. Se le hace concidir con el Lino que menciona San Pablo en su segunda carta a Timoteo, e incluso una leyenda le hace hijo de la Claudia que menciona dicha carta, pero esto son inventos tardíos. Se le atribuyen decretos sobre la organización de la iglesia, la liturgia, el ordenar el velo de las mujeres en la eucaristía… pero todas estas son prácticas muy posteriores a su época y se le atribuyen solo para darles antigüedad y solidez.

Se venera el 23 de septiembre en el martirologio y misal romano, aunque Usuardo y Wandelbert señalan también el 26 de noviembre como fecha de celebración de su memoria. En algunas listas aparece el 7 de octubre y los griegos lo celebran el 5 de noviembre junto a los santos Hermes, Cayo, Filólogo y Pátrobas.

Santa Prisca, no Priscila

Santa Prisca, no Priscila

Pregunta: Este lienzo está en la parroquia de Santa Prisca en Taxco, una joya del barroco. Agradecería alguna información de esta Santa, si es Prisca o Priscila. México.

Respuesta: Es Santa Prisca, virgen y mártir (18 de enero), que plantea algún problema de identificación, por lo que primero veremos lo que dice la tradición y luego, lo que nos ha quedado de evidencias al respecto.

La passio es totalmente legendaria, y ya de entrada, no merece ningún crédito. Ésta dice que Prisca era una niña de 13 años –para la ley romana, una adulta ya- que fue detenida entre un numeroso grupo de cristianos durante la persecución del emperador Claudio II (año 269). El emperador, al verla de tan corta edad, creyó fácil vencerla y la llevó al templo de Apolo para que le quemara incienso en ofrenda. Pero aunque fue abofeteada hasta que le sangró la boca, no tomó el incienso que debía ofrendar. Fue luego encarcelada en una celda rodeada de criminales que la molestaron todo el tiempo, pero eso tampoco logró abatirla. Posteriormente la torturaron quemándola con antorchas y aceite hirviendo, pero ante las protestas de la gente, el emperador mandó encerrarla de nuevo. Durante la noche recibió visitas de sus padres y parientes, que en vano le suplicaron que se salvara. Fue torturada de nuevo, quemada con grasa derretida, desgarrada con uñas de acero, azotada con cuerdas emplomadas y descoyuntada en el potro. La echaron a los leones y éstos no la tocaron, la colgaron por encima de una hoguera y no se quemó. Finalmente la llevaron a las afueras de Roma, en la Vía Ostia, y allí fue decapitada. Fue enterrada en las catacumbas de esa zona, que pasaron a llamarse catacumbas de Santa Priscila.

Dejando aparte el relato del martirio, que diferencia claramente a una niña mártir romana de nombre Prisca, los documentos más antiguos crean confusiones con una tal Priscila, hasta el punto de hacer creer que hay tres personas distintas llamadas Prisca: una, titular de una iglesia en el Aventino, como dice un epígrafe funerario del siglo V: “Adeodatus presb. Tit. Priscae” (Adeodato, presbítero del título de Prisca). A esta se la llama “fundadora” según los sínodos romanos de 499 y 595. ¿Sería una matrona romana?

En el siglo VIII, esta Prisca pasa a ser confundida con la mujer de Aquila, a quien San Pablo menciona en varias de sus epístolas. Este matrimonio también tenía una iglesia dedicada en Roma, en cuyo subsuelo excavaciones arqueológicas recientes han descubierto una casa romana del siglo II y un mitreo –santuario del dios Mitra- en el siglo III.

Y una tercera Prisca es recordada en los Itinerarios del siglo VIII, situada en las catacumbas de Santa Priscila –es muy probable que el lío Prisca-Priscila venga de aquí, cuando en origen son nombres totalmente distintos que simplemente se parecen-.  Lo mismo hace el Sacramentario Gregoriano, recordándola el 18 de enero. ¿Sería ésta la mártir?

En cuanto a ella, ya hemos dicho que tiene una iglesia en el Aventino –en cuya “confesión” del altar mayor está ubicada la urna de madera con sus restos- y que debajo apareció una casa romana. La leyenda dice que en ella se hospedó San Pedro y se conserva una antigua pila bautismal donde bautizaba –de hecho allá hay una pintura donde aparece bautizando a Santa Prisca, la matrona romana, tenida por la mártir- pero sin ningún fundamento histórico.

A Priscila, esposa de Aquila, la inscribió Baronio en el Martirologio Romano a 16 de enero, basándose en el Martirologio Jeronimiano. Pero esta Priscila es confundida constantemente entre la mujer de Aquila y la matrona romana y “fundadora” de las catacumbas que llevan su nombre en Roma. A día de hoy, eso es un problema sin resolver que sin embargo, ha sido ya desechado por los hagiógrafos modernos, primero, porque no existe ninguna noticia que evidencie el culto a esta Priscila, y mucho menos reliquias ni pruebas materiales. Debiera entonces borrarse del Martirologio, y dejar a Santa Prisca, la mártir, quien a pesar de lo infundado de su passio, tiene su iglesia y tiene sus reliquias, así como un culto muy temprano.

(Gracias a Tacho Juárez por la imagen, que representa a la mártir entregada a sus verdugos, en su iglesia homónima de Taxco, México).

Meldelen

Santa Hermelina de Brabante

Santa Hermelina de Brabante

Pregunta: Mi madre se llama Hermelina. Podeis informarme si existe, dia celebracion i vida de la santa. Gracias.

Respuesta: Hola. Sí que existe una santa, al menos una, con ese nombre: Santa Hermelina de Brabante, reclusa. 29 de octubre.

Hermelina fue una reclusa de finales del siglo VI, de la que posteriormente a su muerte, y con la veneración que le siguió a esta, se escribió una “vida” que, en rasgos generales dice que perteneció a una familia noble de Lovaina, emparentada con el Beato Pipino de Landen (21 de febrero), cabeza de la realeza francesa. Sus padres se llamaron Ermenoldus y Ermesendis. Como mismo se dice de otros santos, desde su infancia destacó por su vida piadosa, aprendiendo los salmos de memoria, para repetirlos constantemente, uno tras otro. Sus padres planearon para ella un matrimonio ventajoso, pero al llegar a la mayoría de edad, Hermelina les planteó que quería quedar virgen y vivir en soledad. Su padre accedió y le donó un terreno cerca de su pueblo natal, aunque allí no estaba a gusto en su soledad, por la cercanía de la gente.

Dos jóvenes nobles se pudieron de acuerdo para violarla, atraídos por su belleza. Sobornaron al sacristán de la iglesia para que les propiciara el encuentro, pero un ángel avisó a Hermelina de que huyera de allí, si quería mantener el tesoro sagrado de su castidad. Ella buscó refugio en Meldert, Brabante, en medio de la soledad de una cueva. Aún así pronto fue conocida y tenida por santa, llegando a ser consultada por el mismo clero y nobles. Ayunaba permanentemente y vivía en constante oración y penitencia.

Murió a los 47 años, pero nadie supo nada, de su cuerpo hasta que muchos años más tarde pasó por allí un viajante, que vio unos resplandores entre los árboles, fenómeno que cesó al salir el sol, pero se mantuvo un agradable y desconocido aroma. A la noche siguiente regresó al mismo sitio, con la esperanza de que se repitieran los signos, como sucedió. Vendió todas sus propiedades y construyó una ermita para dedicarse a la oración y la penitencia. Se cree que haya descubierto el cuerpo de Hermelina, que había sido “enterrado por los ángeles”. Se sucedieron las peregrinaciones, curaciones y milagros. Aún queda algo del antiguo culto en el sitio.

En realidad todo es más sencillo: Un eremita ocupó la cueva que había tenido antes Hermelina, de la que nada se sabía, este eremita propagó su devoción y con el tiempo se escribió esa “vida”. También te aclaro que otras variantes del mismo nombre son Ermelina, Ermelindis, Hermelinda, Irma, Inmengard, Irmilindis, Emelindis, Emelina, Enmeline… y santas que los llevan.

Santa Bibiana de Roma (II)

Santa Bibiana de Roma (II)

Ya vimos en el artículo anterior la tradición acerca del martirio de Santa Bibiana, su madre Dafrosa y su hermana Demetria. Como todas las tradiciones, y a pesar de que, como decíamos, el relato es bastante coherente –sobre todo si se justifica desde la problemática legal más que la religiosa- tendrá su parte de verdad y su parte de duda. Las evidencias materiales ayudan, afortunadamente, a esclarecer esta cuestión.

La primera mención a Santa Bibiana la encontramos en el Liber Pontificialis, que nos dice que el papa Simplicio (468-473) dedicó “dentro del recinto de la ciudad, cerca del palacio Liciniano, una basílica a la bienaventurada mártir Bibiana, donde su cuerpo reposa”. Esta inscripción data del siglo V, y siendo muy temprana, tiene ya de por sí gran valor para probar la existencia de la Santa, pero esto, por fortuna, no es todo.

Esta iglesia aún existe, en el monte Esquilino, cerca de la vía férrea. Fue restaurada a principios del siglo XVIII por el papa Barberini, Urbano VIII. El gran escultor barroco Gian Lorenzo Bernini, protegido del papado, se encargó de las excavaciones, y fue él quien descubrió, bajo el altar, las reliquias de la Santa, metidas en dos vasos de vidrio con su correspondiente inscripción identificatoria. Claro que no se sabía si siempre habían estado allí, o se las había trasladado desde otro lugar hacía siglos.

Pero aún no fue eso todo. En un estrato más profundo aparecieron dos sarcófagos superpuestos. Dentro había dos esqueletos cubiertos de cal, y tal hecho demostró que no habían sido trasladados, pues esta antigua medida higiénica de cubrir cadáveres con cal no hubiera sido empleada para un traslado. De donde se dedujo que la basílica se había levantado por encima de estas tres sepulturas, dos intactas, y la tercera dividida y quizá trasladada. 

Es evidente cómo, sabiendo que la tercera era Bibiana, iban a ser identificadas las otras dos sepulturas: como la de Dafrosa y Demetria. La tradición también dice que quien hizo levantar esta basílica sobre la sepultura de las tres mártires fue una viuda piadosa llamada Olimpia, tras la muerte del emperador Juliano, y que vivió allí hasta los tiempos del papa Siricio (384-389).

Queda una pregunta por responder: ¿qué hacían las tres mujeres enterradas en la ciudad, cuando la Ley de las Doce Tablas seguía prohibiéndolo tan terminantemente? Al hagiógrafo que redactó la passio esta cuestión no le interesa, ya que en su época esta Ley ya no existía y ni siquiera la considera. Hay quien dice que quizá el presbítero Juan lo hizo por miedo a ser descubierto trasladando los restos al exterior de Roma. 

El papa Barberini, apasionado de la Contrarreforma, publicó el culto a esta “nueva” mártir, pero con el tiempo fue decayendo. Había sido venerada con auténtica pasión en la Edad Media, siendo una figura muy importante, ya que es abogada contra la epilepsia y las enfermedades mentales (“posesión diabólica”, para la época), los dolores de cabeza y la borrachera. Pero posteriormente y a pesar de los esfuerzos del papa León III, que trasladó a su basílica los restos de los mártires Beatriz, Simplicio y Faustino en un intento de reavivar el culto y la devoción al santuario, empezó a ser olvidada.

Actualmente esta iglesia, decorada por pinturas de Pietro da Cortona que relatan la vida y martirio de las Santas, y presidida por la bellísima escultura de Bernini (en la imagen), conserva bajo el altar los restos de las tres mujeres, así como una columna roja donde según la tradición Bibiana fue atada y flagelada hasta la muerte (sus atributos son, por tanto, la columna, el flagelo y, en ocasiones, el puñal con el que se comprobó su muerte).

Es importante hacer notar que existen muchas otras mártires de nombre Bibiana (“viva, viviente, llena de vida”, en latín), nombre que se puede escribir de muchas formas (Viviana, Vibiana); pero todas ellas son mártires de las catacumbas y no deben ser confundidas con esta mártir romana.

Meldelen