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Tus preguntas sobre los Santos

Santoral Ursulino

Santoral Ursulino

La orden monástica de las ursulinas fue fundada por Santa Ángela Mérici (en la imagen) en 1535, en Brescia, para la educación de las niñas. Su idea fue retomar la sencillez de las vírgenes consagradas de los tiempos apostólicos, así por tanto las primeras compañeras no tenían votos monásticos, sino que vivían en su propio ambiente familiar y social, al que debían evangelizar con su testimonio, sobre todo para las demás mujeres, empezando por las niñas. Es por ello que toma como modelo a Santa Úrsula, la legendaria santa que habría llevado al cielo a 11.000 vírgenes.

Fue una pionera en su momento, ya que las religiosas solo eran monjas de clausura, no existían, como hoy, las congregaciones de laicas consagradas y la educación por parte de las monjas era algo puntual y no un carisma específico. En 1536 y en 1544, la regla fue reconocida por el obispo de Brescia y por Pablo III, respectivamente. Se extendieron fuera de Alemania, sobre todo a Francia, que fue su mayor centro de expansión. En 1618 Paulo V las convirtió en monjas de clausura, bajo la regla de San Agustín, aunque continuaran educando niñas. Actualmente ya no viven en clausura y están muy presentes en las misiones.

Enero:
24: Beata Ana del Espíritu Santo, ursulina de Saint Omer, virgen. Desde el siglo XIX consta como beata, al parecer se trata de una confirmación de culto.
27: Santa Ángela de Mérici, Madre y fundadora.

Abril:
28: Beata Ana de la Vesvre, virgen. No consta beatificada oficialmente.
30: Beata María de la Encarnación, madre, religiosa, fundadora en América.

Mayo:
5: Beata Catalina Cittadini, virgen, fundadora de las Ursulinas de Somasca.
18: Beata Blandina Merten, virgen.
29: Santa Úrsula Ledóchowska, virgen, fundadora de las Ursulinas del Corazón de Jesús Agonizante.

Julio:
9: Beatas María Ana Dupeyre, María Ana de Guilhermier, María Ana Lambert, María Ana de Rocher y Clara Rosalía Berry, vírgenes y mártires de Orange.
27:
Beata María Klemenza Stazsewska, virgen y mártir. (gracias Iván por tu aporte)

Septiembre:
3: Beata Brígida de Jesús Morillo, virgen, fundadora de las Ursulinas de María Inmaculada.

Octubre:
17: Beatas María Natalia de San Luis Vanot, María Laurentina de San Estanislao Prin, María Úrsula Gabriela de San Bernardino Bourla, María Luisa de San Francisco Ducrez, María Agustina del Sagrado Corazón de Jesús Déjardin, María Clotilde Josefa de San Francisco de Borja, María Ursula de San José Bernardin, Cordula María Josefa de Santo Domingo Barré y María Escolástica de San Jaime Leroux, vírgenes y mártires de Valenciennes.
21: Santa Úrsula de Colonia, virgen y mártir, modelo e inspiradora de la Orden.

Beata Lucía de Narni, otra estigmatizada

Beata Lucía de Narni, otra estigmatizada

Pregunta: vaya no sabia que habia otra estigmatizada dominica aparte de Catalina de Siena, y esos guantes del papa que simbolizan?? creo que te voy a aburrir con tanta duda que me surge de ver estas imagenes.

Respuesta: ¡Que va, hombre, que me vas a aburrir, si sabes que todo este tema de la iconografía, los santos, leyendas y demás, me fascina. Pues ya te digo algo de Lucía de Narni:

Beata Lucía de Narni, esposa y virgen, terciaria dominica. 16 de noviembre.
Como en muchas vidas de santos, Lucía fue hija de padres nobles y virtuosos, y desde niña destacó por su piedad, así como por el don de profecía, sin error alguno en sus vaticinios, tanto en el ámbito familiar, como público. No jugaba como las demás niñas de su edad, sino que su entretenimiento era adornar altarcitos y rezar oraciones a María y los santos. A los 5 años, estando en una iglesia, le pidió a una imagen de María le diese al Niño que llevaba en brazos, a lo que accedió la imagen, convirtiéndose el Niño de piedra, a carne. Logrado su propósito se lo llevó a su casa, donde lo tuvo durante 3 días, en los que no se separó de él ni para comer o dormir, hasta que el Niño volvió solo a su sitio. Durante su infancia y adolescencia tuvo varias enfermedades graves, de las que sanó gracias a sus oraciones a los santos de su devoción, entre los que estaban, como no, Santo Domingo de Guzmán.

Según creció, esta afición a los santos se tornó en devoción sincera y trato familiar en la oración con Dios, que le regaló varias visiones y apariciones de santos, con los que tenía trato como de tú a tú. A los 7 años, no dudó en hacer un voto de castidad, que el mismo Dios refrendó otorgándole un anillo como su esposa (hecho frecuente en santas de la misma Orden), mientras Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto y 24 de mayo) le imponía el escapulario dominico. Así consagró su corazón para Dios, por lo que rechazó varios pretendientes, mientras Dios no le dijera expresamente que estado debía tomar, si religiosa, virgen seglar. Pero tuvo una visión de la Virgen María, que le ordenaba ser como Ella misma: casada y virgen. O sea, que dice la leyenda que pactó con el prometido que al final aceptó, tener un matrimonio blanco, o sea, mantener la pureza.

El "Sacro Diario Dominicano" dice "Debemos suponer que habiéndolo querido Dios así, dispuso todos los medios para que así sucediese", comprendiendo la dificultad práctica de semejante estado de vida, que ni es una cosa, ni es otra. Tenemos que comprender la mentalidad de la época, que duró hasta hace poco, donde la virginidad era considerada una virtud y estado superior al matrimonio, como si el sexo practicado fuera algo que aleja de la virtud y la santidad.

Como sea, nos dicen que continuó su vida de penitencia, oración y caridad. No se dejó llevar por el lujo ni las apariencias de la vida cómoda que podría haber llevado. Fue humilde y lo fue de veras, llegando a trabajar como una criada más, en los oficios más sucios de su casa. Fue paciente con sus familiares y los de su esposo, que no entendían su austeridad, mansedumbre con los criados, su horror por los adornos, maquillajes y vestidos caros. Y más paciente aún, con su marido, que la maltrataba y humillaba constantemente, llegando hasta el extremo de encerrarla en una bodega, como castigo de sus "extravagancias".Y aquí tomo cartas en el asunto la autoridad eclesiástica, separándola de su marido (el no haber consumado el matrimonio fue una ventaja, al final).

Desde entonces, ya mas libre, siguió con sus deseos de perfección y santidad, para lo cual, entró en la Tercera de la Orden de Santo Domingo, y para evitar problemas con su esposo y familiares, fue enviada a Viterbo. En este monasterio recibió la impresion de los estigmas de la Pasión. Con su ejemplo, persuasión y autoridad, reformó el convento, mejorando la disciplina y la piedad.

Los estigmas y los guantes.
Era muy asidua a la meditación de la Pasión del Señor y estando un día estando orando delante de un Crucifijo, este la hirió con las llagas en las manos, pies y costado. Dichos estigmas fueron tenidos por falsos por muchos, incluidos superiores y demás religiosas. No es de asombrarse, ha habido más estigmas provocados y falsos que reales. El papa Alejandro VI la llamó a Roma e hizo examinar las llagas por el Maestro del Sacro Palacio, Fray Bernardo de Resina. Este lavó fuertemente las llagas, para ver si eran pintadas o superficiales. Luego le puso unos guantes del propio Alejandro VI, atándolos con cadenillas y candados, sellados con el lacre y escudo del papa a las muñecas, de tal forma que no pudiese quitarselos. Si fueran heridas provocadas o se sanarían o se infectarían, provocando materia purulenta. Así estuvo por nueve días, al cabo de los cuales, rompieron los sellos, le quitaron los guantes y hallaron los estigmas sin corrupcion, frescos, con buen olor a pesar de la sangre. Alejandro VI dio los estigmas por verdaderos (así que no es cierto que los de Francisco y Catalina de Siena hayan sido los únicos avalados por la autoridad de la Iglesia).

El papa Julio II personalmente la trasladó a Ferrara, contra su voluntad, como fundadora del monasterio de Santa Catalina, adiestrando a las jóvenes que pedían el hábito dominico. Aquí padeció calumnias, burlas, injurias durante treinta y ocho años. Esto, junto a sus penitencias y enfermedades la fueron consumiendo, hasta morir el 15 de noviembre de 1544, a los 60 años, bastante para el siglo XVI. En 1710 se trasladó su cuerpo y se halló incorrupto, siendo visibles las llagas de la Pasión. Tenida como santa por las religiosas, Clemente IX aprobó su culto, mientras que Benedicto XIII lo extendió a toda la Orden, y a las ciudades de Ferrara, Viterbo y Narni.

Y, como complemento, te digo que las llagas o estigmas de la Pasión, tambien la recibieron en la Orden Dominica, hasta donde me consta:

1. Santa Catalina de Ricci, virgen. 4 de febrero.
2. Beata Estefanía de Quizanis, virgen. 16 de enero.
3. Beato Gualterio de Alemania. 2 de marzo.
4. Beato Francisco Monzón, novicio. 29 de marzo.
5. Beato Dodon de Frisia, religioso. 25 de marzo.
6. Beata Elena de Hungría, virgen. 16 de marzo. Interesante caso, porque tuvo una llaga primero en la mano izquierda, y unos meses más tarde en la derecha, en la cual le nació una azucena.
7. Beato Mateo Carreri
. 8 de octubre.

8. Beata Catalina de Racconigi, terciaria. 4 de septiembre.

DÍA XVI. .

SANTA LUCIA (DE
Italiana.

LA Beata Lucia, natural de la Ciudad de Narni en Italia, defde fu niñez fue con frequencia vifitada , y acariciada de Santa Catalina de Sena. .De 5. años cftando un día en la Iglefia delante una Imagen de relieve de la Virgen M.idre , le p«ivó el Niño que tenia en los brazos: diófele eftj Señora , y apenas le tuvo en fus brazos, el Niño, que era de piedra, íc hizo de carne. Huyó Lucia con él á cafa , y cerrandofe en fu apofento, le pufo en íu propia cama, donde por tres dias, y tres noches continuas eftuvo contemplándole fin comer, ni defcaníar, viendo todos en efte tiempo la Imagen de la iVirgen Santifsima fin el Niño en los brazos, el qual fe bolvió defpues por si mifmo á fu bendita Madre. De fiete años fe defposó con Jefu Chrifto, y pidiéndole el Señor le dieffe el veftido de feda , y el collar de coral quf tenia , fe definido de todo . y el P. Sanio. Domingo la viftió fu Efcapulario , que llevo íiempre hafta la muerte. Casófe por obedecer (pues afsi fe lo mandó la Virgen Santifsima) y confervó en aquel eftado imado el candor, y el voro de Virginidad que avia hecho.Veftida de Terciaria Dominica,recibió de Jefus viíibleS fus Sagradas Llagas. Fundó en Ferrara un Convento , donde aviendo fufado graves perfecuciones, y calumnias, murió fantamente á 15. de efte mes el año 1544. y de fu edad 6o. En fu Tranflacion del año 1710. fue hallado fu Cuerpo entero ,’y vifibles fus Llagas. Clemente IX. aprobó fu Culto, y Benedifto XIII. concedió fu fiefta, y Oficio de Virgen á la Orden de Predicadores , y Clero de Narni, Viterbo , y Ferrara. El Señor contcde fus fímzaí a los puros dt corazón.

La Invención de la Santa Cruz (II)

La Invención de la Santa Cruz (II)

En el artículo anterior sobre la Invención de la Santa Cruz veíamos algunas referencias histórico-legendarias sobre el suceso. Ahora las analizaremos, someramente, porque resumir casi dos milenios de historia y devoción en un pequeño e insignificante blog, es mucho pedir:

La primera y más importante dificultad con que se enfrenta la “Invención” es que Eusebio, que vivió en el momento en que se dice que fue hallada la cruz y que, ciertamente, narra la expedición de Helena a Tierra Santa en su “Vida de Constantino”, ¡no menciona para nada el hallazgo de la cruz! Es impensable que un suceso como ese no fuera registrado por él, habiendo narrado la construcción de una iglesia en Belén y otra en el monte de la Ascensión por obra de Helena. Y más aún: en el año 335, Eusebio que está presente en la dedicación de la iglesia de la Anástasis (la Resurrección), narra toda la ceremonia y describe el lugar, pero no hace una sola mención de la Cruz.

Por si fuera poco, se conserva el manuscrito original de un peregrino anónimo de Burdeos, que visita los Santos Lugares en el año 333. Describe las reliquias veneradas, como la mancha de sangre de San Zacarías en su martirio, la Columna donde fue flagelado Cristo, hasta una palma de la que se arrancaron ramos el Domingo en que Cristo entró a Jerusalén, etc, etc., pero no dice una palabra sobre la Santa Cruz, por lo que hay que deducir en este año, aún no se conocía dicha reliquia. Si Constantino murió en el 337, el descubrimiento tenía que haber ocurrido entre el 335 (fecha de Eusebio) y el 337, pero sucede que el viaje de Helena a Jerusalén ocurrió entre el 326 y el 327.

Por tanto, fue posterior a ellos cuando dicha cruz (falsa o no, es imposible de determinar) fue inventada y venerada, al menos desde el 345, como testimonia San Cirilo cuando aún era sacerdote, que menciona la presencia de la Cruz en sus catequesis, aunque sin nombrar a Santa Helena. Sólo confirma la existencia y conocimiento de la Vera Cruz, que no es poco. Y también les recuerdo que alrededor del año 351, la vuelve a mencionar en una carta a Constancio, pero si dicha cruz hubiera sido llevada a Roma por Helena y el mismo Constantino, no tendría sentido que Cirilo mencionara la presencia de la cruz en Jerusalén al hijo de Constantino, pues Constancio y Roma entera lo habrían negado.

Egeria, la gran peregrina del siglo V, narra la liturgia de la Basílica del Santo Sepulcro, y los oficios en torno a “la cruz”, pero no está claro si se refiere a LA Cruz de Cristo.

Y sobre la posterior historia, la Basílica de la Santa Cruz de Roma, donde supuestamente se conservan la Cruz y el título, ya se ha escrito bastante y en cualquier sitio podéis saber más, ver fotografías, etc. Por ejemplo, aquí, en este vídeo. Mi intención era poner las fuentes, históricas y legendarias. Pero no quisiera terminar sin unas:

Consideraciones sobre la Cruz:
Conociendo un poco de historia y costumbres, tanto romanas como judías, se puede aseverar con bastante certeza que la cruz de Cristo es totalmente desconocida. Las cruces eran instrumentos usados una y otra vez, hasta que fueran inservibles, y aún así, hasta de leña servirían. Cristo fue crucificado en una cruz usada muchas veces antes y después de él. Una más. Es impensable que los apóstoles o discípulos la recogieran y escondieran, sabiendo como sabemos la aversión de los judíos a la sangre y a todo lo que tocara la sangre. Los apóstoles provenían del mundo judío y no hay que presuponer una veneración especial hacia el instrumento del martirio de su Maestro.

Por otro lado, el madero vertical solía estar clavado, por razones prácticas en el sitio del tormento, el reo solo llevaba el madero transversal. Así que sería más difícil aún que ambos maderos permanecieran juntos, cuando debieron usarse en múltiples ocasiones y no siempre formando ambos una cruz.

Los clavos, como cualquier instrumento, eran muy preciados, por lo que también se usaban repetidas veces, afilándolos cuantas veces fuera necesario y se pudieran usar. Y siendo de hierro, es de pensar que sería muchas veces. Y, sobre los clavos, su presencia y sitios de veneración, pues en el tercer artículo.

San Ricardo Reynolds, el ángel de Syon.

San Ricardo Reynolds, el ángel de Syon.

Hoy quiero traerles la figura de un santo mártir poco conocido, el cual, para más inri, fue tenido durante mucho tiempo como perteneciente a otra Orden religiosa:

San Ricardo Reynolds, brigidino mártir. 4 de mayo.
Ricardo nació hacia en 1490 en Devon, Inglaterra. Fue un excelente estudiante de Artes y Filosofía, alumno sobresaliente de Cambridge y socio emérito del Colegio Corpus Christi, donde se graduó como bachiller en Teología. De los estudios, pasó a la vida monástica en la abadía de Sión, de la Orden del Santísimo Salvador, fundada por Santa Brígida. Es considerado uno de los teólogos más brillantes del siglo XVI inglés. Fue un gran predicador y compuso (aunque no se conservan) muvhos sermones y tratados teológicos.

En 1534, al separarse Enrique VIII de la Iglesia, algunos de los monjes de Syon se mostraron favorables a dicha separación, apoyando que el rey inglés fuera la cabeza visible de la Iglesia de Inglaterra. En otras abadías algunos priores obligaron a todos sus monjes y a los de otros monasterios a aceptar la idea de sumisión al rey. Otros, fieles a la Iglesia, se negaron a reconocer el nuevo título del rey, entre ellos estuvo desde el principio Ricardo, que usó su palabra y pluma para defender la fe. Gracias a ello, y las denuncias de sus mismos hermanos de monasterio, el rey fijó su especial atención en la abadía de Syon y en Ricardo.

Ricardo organizó en Syon una reunión entre Santo Tomás Moro (22 de junio), principal oponente del rey en su asunción de la Suprema Gobernación de la Iglesia, y Elizabeth Barton, la "Santa Dama de Kent", una mística inglesa muy conocida por sus revelaciones y escritos, condenada de "conspirar" contra el rey (al parecer habría profetizado la separación). Poco antes Thomas Cromwell, ministro del Rey, había visitado Syon para obtener el juramento de aceptación de la Supremacía Real de los monjes (le interesaba mucho al rey, por el prestigio de esta abadía), pero un monje fiel a la verdad católica le cerró las puertas y no les dejó pasar. Cromwell dejó dos guardas a la puerta del complejo monástico, para convencer a los monjes y las monjas, especialmente a la abadesa (1). Pero nada lograron. Tuvo que enviar el obispo de Londres, adepto a la causa de Enrique VIII a dos clérigos para convencer a los monjes y monjas.

Los monjes más coherentes eran Ricardo y otros dos, apedillados Whitford y Little. Uno de los guardas de Cromwell chantajeó al primero, diciéndole que airearía sus confianzas con sus penitentes y sus escarceos (falsos, por supuesto) con varias damas, pero el monje no se arrendró. Sabiendo que en confesión y dirección espiritual los monjes seguían indicando a los fieles y las monjas que permanecieran en la fe católica y no obedecieran la orden real, Cromwell mandó tapiar la rejilla de confesionario. (2)

Apartadas las monjas, serían más fácil de convencer, así que reunidas en el capítulo, con la presencia del obispo de Londres y sus clérigos, se les solicitó que salieran las que se oponían a la Supremacia del Rey, y se quedaran las que la aceptaban. Todas se quedaron sentadas, lo que significó su aceptación. Y es que las monjas habían sido engatusadas con la promesa de que si accedían, podrían continuar la vida monástica sin problemas. Sólo una monja llamada Agnes Smythe se resistió e intentó convencer a las monjas de no aceptar, impidiendo que los hombres de Cromwell tomaran el sello de la abadesa para para sellar la declaración de aceptación de la Supremacía Real sobre la Iglesia.

Finalmente, todos firmaron, salvo Ricardo Reynolds y los monjes anteriormente dichos, Whitford y Little, de los que no se sabe su paradero. Ricardo fue llevado a Tyburn Tree, en Londres. Allí fue encerrado con los cartujos San Juan Houghton, San Roberto Lawrence y San Agustín Webster (los tres, 4 de mayo y 16 de julio), priores de las cartujas de Londres, Beauvalle y Axholmey, respectivamente. Por esta razón que durante mucho tiempo fue tenido como un cartujo más, hasta que las investigaciones profundizaron lo suficiente como para aclarar que era Brigidino (3). También estaba encerrado y fue mártir con ellos, el párroco de Isleworth, San Alejandro Hailes (4 de mayo).

Fueron arrastrados por las calles de Londres, ahorcados y el cuerpo de San Ricardo fue despedazado y los trozos colgados por diversas partes de la ciudad, como escarmiento.

San Ricardo beatificado en 1929 y en 1970 por Pablo VI, junto a los otros mártires de Inglaterra y Gales, y su fiesta se fijó el 4 de mayo.


(1) Los monasterios brigidinos eran mixtos y tanto monjes como monjas estaban sujetos a la Abadesa, que representaba a Cristo. Debían haber doce hermanos sacerdotes, como los apóstoles y 72 miembros más, entre monjas y monjes, como los discípulos. Está claro que esta numeración era simbólica y que no siempre se lograba, fuera por defecto o por exceso.

(2) El uso común en este tipo de abadías era que el confesionario fuera un agujero en la pared, con una rejilla, que comunicara dos ámbitos separados totalmente. De un lado los monjes, a otro las monjas, y otros agujeros hacia la iglesia, ámbito de los fieles externos.

(3) Curiosamente, las beatas brigidinas Ana María Erraux y María Francisca La Croix, mártires de la Revolución Francesa, en Valenciennes, fueron tenidas como monjas ursulinas, por este mismo motivo. Se celebran el 23 de octubre.

La Invención de la Santa Cruz (I)

La Invención de la Santa Cruz (I)

Recordando la antigua fiesta de la Santa Cruz, fundida hoy con la de la Exaltación de la Cruz, quiero que hablemos un poco sobre esta “invención” de la Cruz, cuya fecha y detalles son imprecisos, además de poco fiables, por las contradicciones en los relatos:

San Cirilo de Jerusalén (18 de marzo), siendo sacerdote (en 345), tenía entre sus deberes instruir a los catecúmenos de la ciudad. En algunas de estas enseñanzas, Cirilo menciona “el madero de la cruz verdadera, que se ve entre nosotros en el día de hoy", e incluso dice que algunas partes ya estaban dispersas por todo el mundo. Más tarde, en 351, siendo ya patriarca de Jerusalén, escribe al emperador Constancio, afirmando claramente que "el madero de la salvación, fue encontrado en Jerusalén", en los días de su padre Constantino el Grande.

San Juan Crisóstomo (13 de septiembre) hace referencia en su homilía 58 al hallazgo de la Cruz, y que fue identificada por el título, pero ni hace referencia a los clavos y mucho menos a Santa Helena (18 de agosto, en la imagen).

Rufino, que vivió en Jerusalén entre el 374 y el 397, amplió en el año 400 la “Historia Eclesiástica” de Eusebio. Ahí dice que sobre el Calvario se había construido un templo a Venus, para borrar la veneración a aquel sitio por los cristianos. Así que el sitio era conocido por todos como el del Calvario. Dice que Helena destruyó el templo, cavó entre las ruinas y encontró tres cruces, junto con el título, pero que este estaba aparte de las cruces, y no se podía identificar la del Salvador. Entonces, por consejo de San Macario, patriarca de Jerusalén, se tocó a una persona enferma con las tres cruces, y al ser sanada con el contacto de una, se decidió que era la cruz de Cristo. También se encontraron los clavos, de los que dio dos a su hijo Constantino, el cual puso uno en la brida de su caballo, y otro en su corona. También relata que Elena envió una parte de la cruz a su hijo, mientras el resto se conservó en un cofre de plata en Jerusalén. (1)

En el 488 el presbítero Sócrates, en su ampliación de la “Historia Eclesiástica” (I, capítulo 13) reafirma esta leyenda, agregando que Constantino colocó el fragmento de la cruz que le dio su madre, en un pilar de pórfido en el foro en Constantinopla, o sea, que no lo llevó a Roma. Y en cuanto a los clavos, dice que durante el viaje por mar de regreso a Roma, se levantó una tempestad y Helena ató un clavo con una cuerda, lo lanzó al mar y este se calmó. Sozomeno, sobre la misma fecha, añade algunos detalles más, como que el lugar del Sepulcro del Señor fue descubierto por medio de un judío, cuyo padre le había dicho dónde estaba, y que la verdadera cruz fue distinguida de las otras dos la curación de una mujer enferma (ya no es un hombre), sino también por la vuelta a la vida de un muerto.

La más solemne referencia al hallazgo de la cruz por Santa Helena, la hace San Ambrosio de Milán (7 de diciembre) en el sermón fúnebre por el emperador Teodosio. Dando el hecho por histórico sin dudar. Y desde ahí hasta hoy. Pero, como suele suceder, a una referencia sencilla en origen, se van añadiendo detalles minuciosos, que convierten el hecho en una leyenda estrafalaria y llena de sin sentidos. Así nacieron las “Actas de Ciriaco”, un judío llamado Judas y asistente al hallazgo, que se convirtió (y se puso de nombre Ciriaco) al ver los prodigios de la Santa Cruz.

También se inventó una carta apócrifa del papa San Eusebio (26 de septiembre) a los obispos de Campania y Toscana, que dice: "La cruz de nuestro Señor Jesucristo, ha sido descubierta recientemente (…) el 4 de mayo. Mando a todos celebrar solemnemente el día mencionado la fiesta de la Invención de la Cruz ". (2) Anastasio el Bibliotecario, en su "Vidas de los Papas", al relatar la vida de San Eusebio, dice: "En su tiempo se descubrió la cruz de nuestro Señor Jesucristo el 4 de mayo, y Judas fue bautizado, que es el mismo es Ciriaco."

En el siglo V, el historiador armenio Moisés de Khorene dice que "Constantino envió a su madre, Elena, a Jerusalén, a fin de que pudiera buscar la cruz; Elena encontró el madero salvador, junto con cinco clavos". En el siglo VIII, San Andrés de Creta dice que todo ocurrió en el 303, y da una versión interesante: Santa Elena arrojó al judío Judas a un pozo, y lo mantuvo allí ayunando hasta que confesó cual cruz era la verdadera. Ya convertido a la fe cristiana, Judas (aquí no cambia de nombre) fue sacerdote y obispo de Jerusalén.

Hay que decir que el Papa San Gelasio I (20 de noviembre) condenó esta leyenda en su decreto "Recipiendis de Libris", en el 496 (o sea, recién nacido el bulo). Y en su "Corpus Juris Canonici", en un apartado llamado "De inventione Crucis", tilda estos relatos de apócrifos y modernos; y manda que no deben ser leídos por los católicos. Pero en vano, ya gustaban del pueblo, eran leídos en la liturgia que ya desde antiguo conmemoraba el “hecho” del hallazgo. (3)

En plena Edad Media estas leyendas fueron aceptadas y aumentadas por muchos de los cronistas medievales, como Regino de Priim (siglo X), quien dice “La cruz de nuestro Señor fue encontrada por Judas, pero, como se lee en los Hechos de los Romanos Pontífices, fue en virtud de Constancio, el padre de Constantino, y se descubrió mientras que Eusebio fue el Papa de Roma. Este Judas era el hijo de Simón, hermano de San Esteban, el primer mártir, y nieto de Zacarías. Judas había oído de su padre Simón el sitio de en que se hallaban la cruz y la tumba, y fueron y lo revelaron a Santa Elena. Judas fue bautizado con el nombre de Ciriaco, por el papa Eusebio, o como algunos dicen, por el Papa Silvestre”. O sea, que un sobrino de San Esteban aún vive ¡trescientos años después de Cristo, cuando supuestamente fue hallada la cruz!

Y hasta aquí basten como pinceladas, las menciones documentales y las leyendas añadidas en la historia de la Iglesia. En el próximo artículo, las contradicciones y conclusiones.


(1) Historia Eclesiástica I. capítulos 7 y 8.
(2) Esta carta es una de las falsificaciones del Pseudo-Isidoro, insertada en la colección de decretos atribuidos a San Isidoro.
(3) Las antífonas de Laudes en la fiesta de la Invención de la Cruz, en el Breviario de Treveris, son un ejemplo. Toman datos de las obras apócrifas condenadas por San Gelasio, siendo esta es la única reliquia literiaria que permanece en un oficio litúrgico.

El discípulo vio y creyó... Pero, ¿que vio?

El discípulo vio y creyó... Pero, ¿que vio?

Siguiendo con la línea de estos días y por la importancia de la Pascua, continúo alejándome de las vidas de santos (traicionando en algo el espíritu y origen del blog) para dar otras pistas que nos acerquen al Gran Misterio de la Pascua. Hoy quiero traeros el descubrimiento y reflexión de un sacerdote italiano, no un teólogo sino un sencillo párroco, que a partir de una intuición y siendo un gran conocedor del griego, ha releído el texto que se lee el Domingo de Pascua, que culmina solemnemente diciendo que el discípulo "vio y creyó". Este sacerdote, Don Antonio Persili, publicó (a sus expensas, pues nadie se interesó por su obra) sus teorías en el libro Sobre las huellas de Cristo Resucitado. Con Pedro y Juan como testigos oculares. Está claro que aquí solo os ofrezco un resumen muy resumido de la idea y concepto del libro, espero entendáis lo que quiero decir. Como hay muchas cosas por explicar, por favor, prestar atención a las notas del final:

1. El texto evangélico:
Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Inclinándose vio los lienzos caídos, pero no entró. Después llegó Simón Pedro, detrás de él y entró en el sepulcro. Vio los lienzos caídos y el sudario que había estado sobre su cabeza no caído con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte. Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó”. Juan 20 3-8.

2. ¿Que vio Juan, que le hizo creer?
Esta es la gran pregunta, que muchos se han hecho y pocos han respondido. Es evidente que el solo hecho del sepulcro vacío no sería, eso o convence a nadie. Según Parsili, las traducciones, que siempre toman de la Vulgata Latina cometen un error de traducción, que ya cometió la traducción latina de San Jerónimo (1). Lo primero que lo prueba es que la Vulgata Latina pone “vio” por tres veces, pero el original griego utiliza tres verbos distintos, en este orden: “béplei, theórein, eíden”. Que bien traducidos dirían: “constató, contempló, vio plenamente”. O sea, intencionalmente hay una progresión en el “ver”, que va del simple comprobar, a tener la certeza plena. Sabemos que en evangelio nada es casual, y en San Juan menos, así que hay toda una intención en estos verbos, que expresan como pasa el discípulo amado, de la duda a la fe en la Resurrección. Lamentablemente, las traducciones pierden esta riqueza con el simple “vio”.

Parsili, siguiendo con el original griego, demuestra que “los lienzos caídos” (othónia keímena), en realidad dicen “las cintas extendidas(2). El verbo “keimai” no significa caído, sino "yacer, tumbar, extender en posición horizontal", y más aún, se usa para destacar que lo descrito está en posición horizontal, con respecto a otra cosa que está en vertical o en una posición distinta. O sea, que “keímena tà othónia” sería en realidad “las cintas estaban extendidas”. Es el primer indicio de lo que vio Juan: las cintas extendidas, sin roturas ni deshechas, sino tal cual, pero extendidas sobre la losa que todo sepulcro tenía para poner cadáveres.

Pero, ¿que había además, solo visible en el interior del sepulcro y que hiciera escribir que la posición “extendida” de las cintas era llamativo con respecto a eso otro? Nos lo dice el versículo 7: … “el sudario que había estado sobre su cabeza no caído con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte(3). Aquí hay un punto crucial, el griego dice literalmente: “allà chorís entetyliménon”, lo cual, como sabemos está traducido como “enrollado en lugar aparte”. Pero es que el verbo “entylísso”, cuyo participio es entetyliménon, significa envolver, no enrollar. El sustantivo es “entyle”, que corresponde a envoltorio o cubierta y se utiliza para describir objetos que pueden ser envueltos o cubiertos, pero no doblados, plegados o enrollados sobre sí mismos.

Si fuera poco, Juan utiliza la conjunción adversativa “allà”, (pero), acompañado del adverbio “chorís” (separadamente, diferentemente, contrariamente), que al unirlos, vienen a formar la frase “por el contrario” señalando que si las cintas estaban extendidas, el sudario estaba “por el contario, envuelto”.

Y el versículo termina con la relevante frase “eis éna tópon”, traducido normal y erróneamente como “en un lugar aparte", cuando debía ser “en su sitio”. Perdonad que me salte la larga explicación filológica del asunto, porque es demasiado para aquí, para exponer su resultado: Es sabido ya, que la palabra “tópos” no significa “lugar”, sino que indica posición, o sea, la posición de algo en un lugar. Y las palabras “éis éna” (en una) señalarían dicha posición. "Éna" es un numeral que indica uno, pero como no podría decir que el sudario estaba en “una posición” porque esto no dice nada, habría que darle el otro sentido que se le puede aplicar, y es: “única” o “singular(4).

3. Y veamos el texto rehecho:
Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Inclinándose constató las cintas extendidas, pero no entró. Después llegó Simón Pedro, detrás de él y entró en el sepulcro. Contempló las cintas extendidas y el sudario que había estado sobre su cabeza no extendido con las cintas, sino por el contrario envuelto en una posición singular. Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio plenamente y creyó”. Juan 20 3-8.

¿A que parece otro texto? Es que esta traducción directa del griego sí dice lo que vio Juan: la sábana, las cintas y el sudario habían sido traspasados por el Resucitado, sin romper ni manipular las piezas de tela. Las cintas estarían extendidas sobre la losa, aun envolviendo la sábana, pero ¿y el sudario del rostro? Que posición singular tendría? Parsili concluye que, resecado por el ungüento y la sangre, tendría la forma del rostro del Redentor, por eso no estaría extendido, sino en forma “singular”, envolviendo aún el sitio donde estaría la cabeza. Es aventurada la opinión de Parsili, pero sí es cierto que “algo” vio Juan en ese sudario que estaba en forma relevante con respecto a las cintas que envolvían la sábana.

Y sobre la importancia de dicha comprobación, será en el próximo artículo, que este se queda ya muy largo. Espero sus comentarios, análisis y correcciones. O si algo no entendéis, me digáis.


(1) No es caso único. Ya hoy se sabe que “el camello” que pasa por el ojo de una aguja no es un camello como tal, sino un tipo de cuerda gruesa para atar fuertemente. De ahí que sea tan imposible que pase por el ojo de una aguja.

(2) Estas cintas eran trozos de la misma sábana con que se envolvía el cadáver. El objetivo era atarlo fuertemente. Además, ayudaban a la absorción de la sangre de un muerto por heridas; esta sangre no debía derramarse más de lo debido, según la ley, e impedían que los familiares vivos tocaran dicha sangre y al mismo muerto, con lo que habrían incurrido en impureza. Por otro lado, favorecían que el ungüento de mirra y áloe no se evaporara tan pronto y permaneciera por más tiempo en el cuerpo.

(3) El sudario, no necesariamente usado solo en usos funerarios, era otra pieza de tela, como un pañuelo. En este caso usado para lo mismo que las cintas, retener sangre, que suponemos que brotaría de la cabeza de Cristo al quitar la corona de espinas. Y también ayudaba a la retención de los ungüentos. Juan aclara que estaba sobre la cabeza, separando del que se ponía en el interior, sujetando la mandíbula y que no era visible.

(4) Es el uso dado en otros pasajes evangélicos: único, incomparable, de validez única.

De la Pascua, su liturgia y sus detalles

De la Pascua, su liturgia y sus detalles

En plena semana de Pascua, me detengo en el habitual camino de los santos, para hablar del tema del momento: La Resurrección del Señor, haciendo énfasis en algunos puntos de la liturgia y el ornato de los templos.

La imagen del Resucitado:
Hay una costumbre que se va imponiendo en las iglesias, que es la de sustituir el Crucifijo del altar (ya sea en el centro del retablo, o en todo el presbiterio) por la imagen de Cristo Resucitado. En un principio, parece "lógico", puesto que estamos en Pascua. Pero esto es antilitúrgico y tiene sus inconvenientes:

1. No tiene el mismo valor para la liturgia una imagen de Cristo, que otra. El sacrificio de la misa es el mismo sacrificio de Cristo en el Calvario, actualizado y celebrado cada día (no es un recuerdo), por eso, el Crucifijo tiene que estar visible SIEMPRE, aunque el Señor haya resucitado. La imagen del Resurrecto no tiene más valor litúrgico que el de las imágenes usadas en los tempos. Insisto, nunca debe sustituir al crucifijo.

2. En ocasiones, se recrea un nuevo "monumento" como el del Jueves Santo en torno al Resucitado: flores, velas, nubes, ángeles, armas de la Pasión, tumba abierta... Todo muy bonito (suponiendo que lo sea) y teatral, pero innecesario, litúrgicamente hablando. Mejor no hacerlo; o, si se hace, debe utilizarse una capilla lateral, o el baptisterio, pero nunca en el centro del altar o donde se celebre la eucaristía.

Está claro que puede ponerse la imagen de un Cristo Resucitado, por supuesto, pero nunca debe tener el protagonismo (por extraño que parezca). Como dije antes, será mejor ponerla a un lateral, con sus flores, y SIN velas. La única vela debe ser el Cirio Pascual, y las velas del altar, encendidas en el momento de la misa y tomando el fuego del Cirio.


El Cirio Pascual:

1. Es el símbolo por excelencia en la liturgia de Pascua, y el elemento litúrgico que debe sobresalir, y no la imagen del Resucitado. El Cirio ya es imagen de Cristo Resucitado y debe tener el centro visual. No es "una vela grande", sino que es el mejor anuncio de que Cristo ha resucitado. La imagen del Resucitado le roba protagonismo, sin llegar a ser un símbolo tan rico como el mismo cirio.
Por ello mismo sería de desear que el Cirio no tuviera imagen alguna, sólo los clavos de incienso y el año en curso.

2. Solo debe haber un Cirio Pascual, ¡por favor! En ocasiones hay iglesias grandes o catedrales donde se suele celebrar la misa  en una capilla lateral entre semana, dejando el altar mayor para los domingos. Y he visto como "por comodidad" tienen un cirio en el presbiterio, para los domingos, y otro en dicha capilla lateral. Aunque solo uno se haya bendecido ese año, no debe haber "un doble". Como dije antes, no es una vela grande y nada más.


La Semana de Pascua:

1. En la octava de Pascua (del Domingo de Resurrección, al Segundo Domingo de Pascua) NO se celebran memorias de santos, por más que la costumbre se salte esta norma. Las festividades de santos, aunque sean solemnidades como los patronos del templo o la orden religiosa, que hayan caído en Semana Santa u Octava de Pascua, se tienen que celebrar otro día, por ejemplo, la segunda semana de Pascua. Ya se suele hacer en Cuaresma, cuando algún santo del que deba hacerse memoria solemne cae en domingo, se traslada al siguiente día libre.

2. La liturgia de la Octava celebra la Pascua con la misma alegría, por eso se canta Gloria, se dice el Canon Romano y se despide la misa con el Aleluya solemne (si se canta).

SURREXIT DOMINUS VERE, ALLELUIA!!!

SURREXIT DOMINUS VERE, ALLELUIA!!!

En el principio ya existía la Alegría
y Aquel que es la Alegría estaba con el Amor Sin Límites
y Él mismo era Amor Sin Límites.
Él estaba en el principio con el Amor Sin Límites.
Por medio de Él, el Amor Sin Límites hizo todas las cosas
A ti, a mi, a nosotros;
nada de lo que existe (ellos o aquellos) fue hecho sin él.
En él estaba la vida, esa vida a veces tan despreciada,
y la vida era la Luz de la humanidad.
Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido,
por mas que lo han intentado, apagarla.

Aquel que es la Alegría estaba en nuestro mundo,
y aunque el Amor Sin Límites había hecho el mundo por medio de Él,
tú y yo no le reconocimos.
Él estuvo aquí y pasamos de largo.
No lo recibimos, aún más, lo echamos del mundo.
Pero, aún así, como Buen Hijo del Amor Sin Límites,
nos regaló, por su cruz, el privilegio de llegar a ser hijos del Amor Sin Límites.
Aquel que es la Alegría se hizo hombre
vivió entre nosotros lleno de amor y de verdad.
Y, ahora, si entramos en la Noche Santa, veremos su gloria.
Escuchad el silencio ¿no lo oís?
Es el Hijo de Dios, que está resucitando.

(Parrafraseando a San Juan)