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Tus preguntas sobre los Santos

Eugenio Balmori y Marina Francisca Cinta

Pregunta: Hola! Mi nombre es N..., les saludo deseándote la gracia abundante de Jesucristo por la generosidad en tu servicio! Ya que nuestro Dios es muy agradecido cuando correspondemos a su amor. El favor k necesito es que me envíen la biografía de los Siervos de Dios Eugenio Balmori y Marina Francisca Cinta. Solo sé que es un matrimonio que vivió en santidad y son los papás del actual obispo Roberto Balmori Cinta de la diócesis de C.D Valles. La verdad me urge esta biografía!!!

Respuesta: Estás de suerte, porque siempre demoro un poco en responder consultas, por falta de tiempo, pero como andaba respondiendo otra consulta parecida sobre esposos santos, tenía los datos de esta pareja a mano, así que puedo responderte pronto. Ambos son laicos de la diócesis de Coatzacoalcos, México.

Eugenio nació en San Luis Potosí, México, el 7 de julio de 1900 y tuvo 10 hermanos más, todos menores que él. Estudió en el Colegio de Artes y Oficios de su ciudad, regentada por los padres agustinos. No pudo terminar su formación profesional, por necesidad de un empleo, que halló en una Compañía Petrolera. Su labor parroquial y de colaboración con la Iglesia le llevó a varios apostolados y durante la persecución religiosa, ocultamente preparaba catequistas, distribuía la comunión a enfermos y presos y visitando a los pobres y sacerdotes escondidos.

Destacó como apologista de la fe cristiana, la libertad de la Iglesia y del pueblo en profesar libremente su fe. También escribió sobre asuntos políticos, sociales y económicos. Propagó la prensa católica, colaboró elaborando sencillos folletos de catequesis, estudios bíblicos, formación cristiana en general. Formó parte de misiones populares, que pretendían avivar la fe, atenazada por la persecución y la indiferencia de muchos. En 1932 la empresa petrolera lo trasladó a Coatzacoalcos, donde continuó evangelizando y catequizando donde podía, ya que los templos seguían cerrados y el país sin culto, al menos libre.

En 1937 se casó con Marina Francisca de la Cinta, catequista como él. En 1942 regularizada la situación religiosa del país, dirige en esta misma ciudad la construcción de la nueva iglesia de San José. El 12 de mayo 1946, sufrió un accidente de coche y pasó dos días soportando grandes sufrimientos, hasta que murió el día 14. fue enterrado en la iglesia que había construido, hoy catedral de la diócesis de Coatzacoalcos. Su proceso de canonización, en fase de “proceso informativo diocesano” fue abierto en 1997.

Marina nació en Acayucan, Veracruz, el 9 de marzo de 1909 y a los 10 años recibió su primera comunión. Estudió en el Colegio San Antonio, en Tacuba de las monjas Guadalupanas. Al regresar a su ciudad puso en práctica lo que había aprendido, enseñando corte y costura a varias niñas. Su familia se trasladó a Coatzacoalcos, donde conoció y se casó con Eugenio, empleado de la compañía petrolera. Se casaron el 11 de noviembre de 1937 en Acayucan. En 1938 se trasladaron a México, donde nacieron los tres primeros hijos. Allí colaboraron en la construcción de la iglesia de San Juan Evangelista de Mixcoac. Volvieron a Coatzacoalcos, donde aún nacieron dos hijos más, el último a los 20 días de morir Eugenio. Al enviudar, comenzó a trabajar en una fábrica para mantener a sus hijos y a los que dio una formación humana y cristiana sólida, y con grandes esfuerzos pudo lograr para ellos becas en algunos colegios católicos. En 1970 acompañó a su hijo a Roma para su ordenación sacerdotal.

Mujer de profunda piedad, participaba con frecuencia de la Eucaristía y la confesión, tuvo algunas gracias místicas, que siempre sometió a la discreción de su director espiritual. Expresó su religiosidad en su diario espiritual, y en un centenar de poemas. Cooperó en la parroquia de San Juan formando parte de diversas asociaciones piadosas. Los pobres siempre hallaban consuelo en su casa, donde les atendía con bondad, aliviándoles materialmente, dándoles paz y la Palabra de Dios. Murió el 29 de septiembre de 1988 y fue sepultada en la cripta de la iglesia de Santa Mónica, en la colonia de Valle, Ciudad de México. El proceso diocesano sobre sus virtudes se inició el 25 de marzo de 1998.

Los siete arcángeles.

Los siete arcángeles.

Pregunta: necesito saber los nombres de los siete arcángeles de la corte celestial, asimismo algo de historia de ellos, y su correspondiente imagen. También agradecería mas información sobre el arcangel san miguel, como ritual, que relación tiene el exorcismo con la figura del arcangel san miguel, es correcto emplear a San Miguel para exorcisar, en fin les agradecería información al respecto. Buenas Noches y en verdad espero me ayuden. Nicaragua.

Respuesta: Hola. Ante todo quiero decirte que los arcángeles, como otros seres espirituales, no tienen “historia”, como se entiende la historia de un santo o santa. Que nace, vive y muere. Los ángeles son seres distintos y con otra naturaleza. Otra cosa, que solo apunto aquí (porque es un tema para desarrollar): la tradicional separación de categorías angélicas, en tronos, dominaciones, arcángeles, y demás, aunque muy tradicional, hoy cada vez más está en desuso en la teología y predicación de la Iglesia, que con el tiempo ha profundizado en el tema y dejado de lado la angeología del Pseudo San Dionisio Aeropagita (8 de abril), que fue quien señaló y dio características propias a los llamados “coros”. Pero, sinceramente, tiene más de fabulación y asociación, que de profundidad teológica y, lo más importante: de realidad. Hoy se prefiere hablar simplemente de ángeles. En el caso de los más conocidos, Miguel, Gabriel y Rafael, el título de arcángeles se les mantiene por tradición y porque, de todos los ángeles, evidentemente, tienen un papel destacado en las Escrituras.

Los llamados arcángeles son uno de esos “coros”. Según el AT, habría “siete ángeles en la gloria del Señor" (Libro de Tobit). Y el Apocalipsis dice: "reciban gracia y paz de Aquel que es, que era y que viene de parte de los Siete Espíritus que están delante de Su Trono". Pero hoy sabemos que el Apocalipsis es un libro más simbólico y místico que histórico o que pretenda contar realidades divinas. Aún así, se entendió, que estos espíritus tan importantes serían ángeles de categoría superior: arcángeles.

La Iglesia sólo reconoce los “nombres” de los tres que se encuentran en las Sagradas Escrituras. Entrecomillo la palabra nombres, para recordar que estos “nombres” sólo designan una misión, porque los ángeles no tienen nombre propio, no lo necesitan. De hecho, los pasajes bíblicos en los que aparecen ponen de manifiesto este “nombre”:

Gabriel: (Lc 1:11-20; 26-38) "el mensajero de Dios". Encargado de los grandes anuncios a los hombres (La Encarnación del Verbo, los Nacimientos de San Juan Bautista y de Cristo). Su iconografía es clásica, porta una filacteria donde pone "Ave María" y en la otra mano un lirio.
Se celebra: 29 de septiembre, 24 de marzo, 26 de marzo, (Iglesia Oriental, la synaxis de los arcángeles), 11 de junio (aparición en el monte Athos).

Rafael: (Tobit 12:6, 15) "el que cura o sana". El arcángel cercano a los hombres para aliviarlos en su dolor y sufrimiento. Se representa como peregrino, con bordón y con un pez, en ocasiones con el joven Tobías.
Se celebra
: 29 de septiembre, 24 de octubre, 26 de marzo, (Iglesia Oriental, la synaxis de los arcángeles).

Miguel: (Ap 12:7-9) "quien como Dios". Venció y expulsó a Satanás del cielo. Defensor de la Iglesia. Y ya te respondo otra parte de la pregunta. En los exorcismos, o la recomendación del alma, la figura del ángel Miguel tiene una relevancia indiscutible, precisamente por esta misión de Miguel, de combatir al demonio, ya sea a nivel universal, protegiendo a la Iglesia, o a nivel personal, protegiendo a cada persona. La muy conocida oración de San Miguel “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla…”, que se decía antiguamente al final de cada misa es, en si misma un exorcismo. Normalmente viste de caballero y con una lanza o espada amenaza al demonio, al que en ocasiones tiene incluso encadenado. La balanza, para pesar las acciones buenas y las malas en el Juicio Final, también es un elemento clásico de su iconografía.
Se celebra
:  29 de septiembre, 8 de mayo (aparición en Monte Gargano), 25 de abril (aparición en Roma), 17 de junio y 20 de noviembre (Iglesia Copta), 8 de noviembre (Iglesia oriental), 6 de septiembre (Iglesia oriental, las “maravillas de San Miguel), 16 de octubre (aparición en Mont Saint-Michel), 26 de marzo, (Iglesia Oriental, la synaxis de los arcángeles).

 

Los otros cuatro arcángeles no aparecen en la Biblia, sino en libros apócrifos judíos, como el de Enoch o el cuarto libro de Esdras. Aún estando representados en algunas pinturas medievales (no tanto por sus “personas”, sino por representar a esos “Siete Espíritus”) la Iglesia no los recogió jamás en su liturgia, martirologios o calendarios.

Uriel: Su nombre significa: "Fuego de Dios". La angeología clásica le pone como el ángel puesto por Dios a las puertas del Paraíso con su Espada de Fuego, impidiendo la entrada del hombre. Bonito, pero inverosímil. Mejor como una alegoría del combate por alcanzar la vida eterna mediante las virtudes. Es reconocible porque porta una espada de fuego, o tiene el pecho inflamado con una llama, símbolo del corazón ardiente de amor.

Barachiel: Su nombre significa: "Bendición de Dios". Es presentado como el ángel protector contra la tibieza en las virtudes, teologales o cardinales. Suele portar un canasto lleno de flores y frutos, que vendrían a ser el producto de “cosechar” las virtudes. En ocasiones porta un Bendicional, indicando su “nombre”; a la par de recordar que la liturgia atrae esas bendiciones.

Jehudiel: Su Nombre significa: "Alabanza de Dios". Propuesto como el ángel custodio contra la envidia y los celos, que minan la paz del alma. Porta una corona de oro, laurel o flores, señal de la recompensa divina para los fieles a Dios.

Salatiel: Su Nombre significa:  "Plegaria a Dios". La Angeología nos lo pone como el ángel que guía en el proceso de la oración. Se le representa con las manos juntas, en oración o con un incensario, que sabemos que es elemento de adoración y cercanía a Dios, mediante las súplicas. En ocasiones a la par del incensario derrama flores, que simbolizan esa respuesta de Dios a las oraciones.

Creo que queda claro que todas estas representaciones artísticas, basadas en elementos utilizados por la angeología forman parte de una teología basada en el símbolo, en la asociación de elementos conocidos (flores, espadas, balanzas) con realidades divinas, para explicarlas mejor. La New Age y otras “ciencias” les dan personalidad, características esotéricas más sacadas de la chistera que basadas en realidad alguna.

María, igual, pero diferente.

María, igual, pero diferente.

Pregunta: Por que la Virgen de la Luz de México no es como las demás. Por ejemplo, la de nuestro pueblo, Peña Sagra, es más antigua y no es de esta manera como la mexicana. ¿no hay una forma estándar de hacer las imágenes? España

Respuesta: Pues no, querida, no existe un canon establecido. Son cientos las advocaciones marianas, sobre todo las más conocidas y sería muy complicado que los artistas lograsen un acuerdo. Estilos, épocas, materiales, tamaños, circunstancias sobre el nacimiento de la devoción… son muchos detalles como para que coincidan:

1. Vírgenes sentadas, de pie, solas, con Niño, con ángeles, con videntes, con animales…
2.
Vírgenes románicas, góticas, renacentistas, bizantinas, barrocas, neoclásicas, modernistas…

3. Vírgenes de piedra, de madera, de metal, en lienzos, en papel, incluso cortezas de árboles, de mármol, talladas, vestidas...
4. Vírgenes aparecidas, encontradas, soñadas, ideadas por un artista…

En fin, que el origen de una imagen mariana es tan variado, que sería impensable lograr una unidad, incluso en las del mismo nombre. Ya es raro verlas iguales, salvo el caso de los moldes en serie, que sí repiten la misma hasta la saciedad. Pero aún así, hay detalles que nos permiten, al ver una imagen, identificarla con María, sin miedo a errar: por ejemplo, los mantos abiertos en forma de campana y la aureola de 12 estrellas (lamentablemente algunos las usan en santos, craso error).

En el caso que me preguntas, la Virgen de la Luz, tengo que decirte que hay muchas más vírgenes de este nombre: la mayoría porque se celebran el 2 de febrero, La Candelaria, o porque fueron halladas en medio de resplandores o luces. La de México, de la que tengo publicado un artículo, nace por medio de un sueño y es encargada a un artista. Tenemos el caso de La Virgen de Gracia o de las Gracias, muy conocida en Italia, y ninguna es igual (hay desde tallas, hasta iconos orientales), en el 60% de los casos el nombre nace porque María, por medio de esa imagen, derramó alguna gracia o favor.

En los casos de advocaciones reconocibles por su parecido te doy cuatro ejemplo:

1. Las advocaciones relacionadas con las órdenes religiosas, como El Carmen, La Merced o El Buen Remedio, sí que son identificables, aún siendo distintas en su factura, porque el motivo iconográfico es el mismo y son propagadas por una misma familia. Así son reconocibles para todos, en todo el mundo.
2.
Las advocaciones populares como La Dolorosa, La Soledad o El Rosario, son reconocibles por los atributos, como el puñal, el pañuelo o el rosario. Incluso así, muchas tienen nombres propios, como la Dolorosa del Tremor, o El Rosario de la Palma.
3.
Las relacionadas con apariciones, sobre todo modernas, que tienen la misma forma, como Lourdes, Fátima o La Medalla Milagrosa.
4.
Y, por último, las que copian a imágenes veneradas en algún sitio y se desea reproducirla (estos casos generalmente están relacionados con la inmigración, de todos los tiempos), como La Candelaria de Tenerife, Los Desamparados de Valencia, o La Caridad del Cobre de Cuba.

Otra característica importante: la mentalidad de la época: y creo que queda claro en la imagen que pongo de ejemplo: Nuestra Señora del Congo. Una es una estampa de  inicios del siglo XX, impresa en Bélgica, donde María aparece al estilo europeo “de toda la vida”, es una misionera extranjera, diríamos (recordemos que el Congo fue colonia belga). Es una madre protectora, pero alejada de la realidad circundante en cuanto a iconografía. La otra estampa es de los años 60 del siglo XX, y María aparece como una lugareña. Es una más entre los misionados. Es una clara muestra de la inculturación del Evangelio.

Nuestra Señora de las Rosas de Heroldsbach

Nuestra Señora de las Rosas de Heroldsbach

Pregunta: Hola. Buenas tardes. Verá, hace tiempo que tengo una duda y no hallo respuesta. Mi madre nació en Alemania, específicamente en Heroldsbach, en 1939, pero emigró a Argentina en 1951 y nunca más regresó a su pueblo. El motivo de esta pequeña historia familiar es para hacerle mi consulta: Mi madre nos contaba que, en los años que ella vivió en Heroldsbach, la Virgen María se aparecía allí, que incluso personas de su familia creían en las apariciones. Pero al emigrar, ella nunca más oyó hablar de esa Virgen, no supo nada más, y mis hermanos y yo, nacidos en Argentina, mucho menos. Hace unos años lo recordé, pregunté a varios sacerdotes, incluso uno del Vaticano, pero nadie sabía nada. Quisiera saber sobre estas apariciones, si ocurruieron o no. Gracias y perdone toda esta historia. Argentina.

Respuesta: Hola. Tengo buenas noticias para ti. Efectivamente, en Heroldsbach, Nuremberg, se desarrollaron una serie de fenómenos desde el 9 de Octubre de 1949 hasta el 31 de octubre de 1952. Siete niñas fueron las que presenciaron estas apariciones de María, llamada “Nuestra Señora de las Rosas” (no confundir con otras presuntas apariciones de este mismo nombre, declaradas falsas). Además de las niñas, más de un centenar de personas, incluido el párroco, fueron testigos de algún suceso admirable. Hay que decir que el párroco fue muy escéptico al inicio, pero luego de estudiar el caso, terminó convencido de que las niñas decían la verdad.

La Madre de Dios se mostró vestida de azul y con una corona de oro y, a partir de la tercera aparición, se presentó con el Niño Jesús (este además, se presentó adulto, Salvador, Buen Pastor, Sagrado Corazón). Como en toda aparición mariana, hubo señales, profecías y mensajes, petición de oraciones y penitencias. Desde 1950, la Virgen se dejó tocar, y las niñas pudieron constatar su presencia corporal, pero de un modo distinto a una persona viva. El 9 de julio, María manifestó su título para Heroldsbach “la Reina de las Rosas” (un título e imagen bastante conocido en Alemania, pues así se presenta la Virgen del Rosario en la mayoría de los templos, rodeada de rosas).

El ocho de diciembre de 1949, y solo un par de meses de la primera aparición, al terminar la procesión por la festividad de la Inmaculada, cientos de personas vieron un prodigio solar, exacto al de Fátima. El día de Navidad de ese mismo año ya más de 4000 personas acudieron a Heroldsbach, donde de nuevo apareció la Virgen con el Niño, pidiendo oración, penitencia, el rezo diario del rosario y la devoción a su Corazón Inmaculado. Aquí las niñas tuvieron un éxtasis, donde contemplaron pasajes de la vida de la Sagrada Familia, relacionados con la Navidad (anunciación, huida a Egipto).

El 9 de febrero de 1950, vieron a la Trinidad en el cielo. Las apariciones de ese año estuvieron marcadas por las invitaciones a la oración y la expiación del Corazón de Jesús, para evitar las catástrofes venideras. El 1 de noviembre de 1950, día que se proclamó el dogma de la Asunción, la Virgen se mostró a trescientos personas. El 13 de marzo de 1951 apareció rodeada de santos, que bendijeron a las niñas, invitándolas a guardar los sentidos y no ceder a las tentaciones. El 6 de mayo, el 13 y el 15 de junio, apareció María con Jesús, bendiciendo a todos y diciendoles: “vuestra plegaria penetra en el cielo, seréis ayudados. Hay muchas nubes negras en el cielo: oren, oren, oren”.

El 31 de octubre, día que todos conocían sería la última aparición, había miles de personas. Apareció María con el Niño Jesús y dijo: “no venimos a hacer milagros, sino para insistir en la plegaria y la expiación. Continúen orando en esta colina aún cuando nosotros no vengamos más”. Aparecieron 20 ángeles que entonaban melodías, y aparecieron, además, Santa Bernardita, Santa Gemma, Santa Isabel de Hungría, San Juan Nepomuceno, San Antonio de Padua y Santa Teresita que les dijo: “Estamos encantados de ver a tantos peregrinos orar y cantar con todo el corazón. Tened confianza en nuestra ayuda y seguid orando, incluso si no nos ven más, los veremos desde el cielo”.

La Virgen dijo: “esta es la última llamada a los hombres. Orad con los sacerdotes, todos de rodillas para la salvación de la humanidad. Cada hijo podrá extender su mano hacia mí y hacia mi Hijo amado, cuando quiera”. Con estas palabras la Virgen desapareció mientras los ángeles abrían su manto (símbolo de la protección mariana).

Pero, además, aparecieron otros santos: San José, San Pío X, Santa María Goretti, San Luis Gonzaga, San Antonio Abad, Santa Crescentia Hoff de Kaufberen, San Fernando III, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Francisco de Xavier, Santa Rosa de Lima, Francisco y Jacinta de Fátima (aún no beatos), San Franzelus de Irlanda, Santa Randina de Lisboa, Santa Eulalia de Mérida, Santa Sirene de Portugal, San Vielevi, Santa Pariedina, San Ferries penitente). Y los mártires desconocidos, Fauremus, Rassila, Clisita y Plerina; en cuanto a estos santos, las niñas narraron sus martirios con datos históricos; cosa imposible, pues eran niñas pequeñas y no podrían conocer detalles o hechos solo conocidos por hagiógrafos o estudiosos del tema.

La Iglesia fue escéptica desde el principio. El 10 de enero de 1950 la Comisión Eclesiástica de Investigación declara que “no detecta fenómenos sobrenaturales” y que “muchas cosas invitan a la prudencia”. En marzo de ese mismo año el Arzobispo prohibió a los sacerdotes tomar parte en nada relacionado con las apariciones (aún así, el párroco continuó tomando notas e investigando). En agosto de 1951, Roma declara que “en las apariciones no hay evidencias sobrenaturales” y por tanto, el culto nacido de estas apariciones “sigue estando prohibido”. Una luz llegó cuando el Arzobispo Johannes M. Heer, experto en misticismo, luego de estudiarlo todo concluyó: “tenemos absoluta seguridad de que las niñas no mienten. Debemos creer”. Pero no fue hasta 1998, que el Arzobispo de Bamberg, reconoció Heroldsbach como lugar de oración y se erigió una pequeña capilla, por tanto, permitió celebrar la misa y difundir los mensajes. Pero aprobación oficial, como tal, no tienen las apariciones.

El Señor de la Ascensión de Cachuy

El Señor de la Ascensión de Cachuy

Una fe que mueve montañas.
Cuarenta días después de la Pascua de Resurrección, las provincias de Cañete y Yauyos, en el departamento de Lima, rinden culto al Señor de la Ascensión en un pueblito escondido, llamado Cachuy, ubicado a 3700 metros sobre el nivel del mar en medio de un agreste y casi inhóspito paisaje, entre abismos y quebradas. Es una imagen de apenas medio metro (tal vez menos) pero que atrae una multitud, que el paso de los años sólo hace aumentar. Al Señor de la Ascensión nadie le dijo donde quedarse, él escogió el lugar y la ruta que debían seguir sus fieles para saludarlo.

Un poco de historia… (y leyenda).
En la primera década del siglo XVI, coincidieron en Lima, Santo Toribio de Mogrovejo (23 de marzo), San Francisco Solano (14 de julio), San Martín de Porres (3 de noviembre) y Santa Rosa de Lima (23 y 30 de agosto), españoles de nacimiento los dos primeros y peruanos los dos siguientes. En ese momento, el Perú vivía el esplendor y auge de la religión católica, el fervor religioso traspasaba frontera con la consolidación cultural virreinal, comenzando a apreciarse los frutos de la primera evangelización. A mediados de siglo se inició lo que sería más tarde la devoción al Señor de los Milagros y casi al finalizar el siglo, en Yauyos, el Señor de la Ascensión.

Según la tradición, entre los años de 1690 y 1712 un pastor llamado Martín Barrios pastaba su ganado vacuno en los pastizales de la zona. Un día próximo a la festividad de San Lorenzo, se le extraviaron sus vacas y habiendo salido a buscarlas, llego hasta una pampa pedregosa llena de malezas y espinas; encontrando en ese lugar al ganado extraviado. Junto al ganado Martín Barrios diviso una pequeña figura humana que parecía ser la de un niño vestido con una túnica blanca. Sorprendido por tan extraño hallazgo, el pastor cogió la estatuilla y tomándolo por el patrón de los pastores San Lucas, se lo llevó a su choza distante a 5 km. del actual pueblo de Cachuy.

Al llegar a su choza, Barrios contó de lo sucedido a su esposa y colocó a la imagen en un improvisado altar. A los pocos días, el pastor notó con sorpresa que la imagen había desaparecido misteriosamente del lugar (milagro que suele repetirse con otras  imágenes). Paralelamente a la desaparición, el ganado del pastor volvía a extraviarse. Barios se echó a buscar al ganado perdido y lo ubicó por segunda vez en el mismo lugar donde anteriormente fue encontrado. Mayor fue su sorpresa al encontrar junto a las vacas a la imagen que había desaparecido de su choza. El misterioso acto de desaparición aconteció muchas veces, optando luego Martín Barrios, por edificar una capillita junto a su morada al imaginar que su modestísima choza era inadecuada para albergarlo; Con mucho fervor y devoción, Barrios y su familia le rendía culto con la seguridad que el santo patrón le dispensaría con el don de acrecentar su ganado. A pesar del solicito culto que le rendían, la imagen volvía a desaparecer; siendo encontrado por el pastor cada vez que desaparecía, en el mismo lugar donde le encontró por primera vez.

Estando en vísperas de la festividad de San Lorenzo, Martín lleva la imagen al vecino pueblo de Putinza, donde se celebraba la fiesta, para que el párroco la bendijera y tal vez así, evitar que se desapareciera. Pero el sacerdote al examinar bien la pequeña imagen y verla con los brazos extendidos en actitud de bendecir y con la mirada fija hacia el frente, ligeramente hacia lo alto, no tuvo dudas en identificarla como la de Jesús en el misterio de su Ascensión al cielo, descartando lo que en un primer momento pensaba Martín Barrios al confundirlo con San Lucas. El sacerdote dispuso que se colocara a la imagen en un sitio preferencial del altar mayor del templo, dando la orden de que nadie la moviese de allí. Al siguiente día, antes de la misa, el sacerdote echó de menos a la imagen y viendo que no estaba, lo buscó dentro del templo sin resultados satisfactorios. Ante este suceso, el sacerdote y la gente del pueblo creyeron que Martín Barrios lo había sustraído. Las autoridades le conminaron al pastor a entregar la imagen, sin embargo, Barrios relató al pueblo y autoridades de las desapariciones anteriores, solicitando se le permitiera ir en su búsqueda.

Con el permiso concedido, el pastor Martín Barrios se trasladó hasta el lugar de siempre encontrando nuevamente la imagen, optando por quedarse en el lugar a pasar la noche. Fue en esas circunstancias que el Señor se le presenta en sueños al pastor indicándole que construya su templo en el lugar del hallazgo. Cuando Barrios despertó al siguiente día, encontró una pampa terraplenada con extensión suficiente para construir una capilla y población; las espinas, malezas y rocas del lugar habían desaparecido. Lleno de inefable gozo y sorprendido por lo ocurrido Barrios inició la construcción del primer templo apoyado por los otros pastores de la zona, iniciándose así, el culto y fervor de una de las fiestas religiosa más importante del sur-medio. Fiesta religiosa que congrega cerca de 45 mil peregrinos de todo el país, que recorren en ascenso permanente 16 km. de un serpenteante e inaccesible camino de herradura, lo que se traduce en más de 10 horas de una larga y agotadora caminata, soportando el fuerte calor de día y el intenso frío de noche, característico de las zonas andinas limeñas.

Otras versiones… (y supersticiones).
Como en todo culto, no faltan otras versiones de la historia y leyendas que se han tejido alrededor de ella. Por ejemplo, cuando era niño, me contaron que esa imagen era la de un niño que se había portado mal y en castigo lo habían convertido en imagen, y el paso del tiempo le hizo crecer el cabello y las barbas. En algunas estampas antiguas, el Señor aparecía con una mano incompleta (evidentemente por una impresión defectuosa) pero la gente le atribuía que era una de las “travesuras” del niño que se había quedado sin manos. Como observarán en la imagen, las manos no aparecen, por una cuestión muy simple: la ropa le queda grande, pues la imagen muy pequeña y no permite hacerle ropa a su medida… nada más.

También afirman sus devotos que la imagen está encadenada al altar mayor para evitar nuevas “escapadas” del Señor. Que el cabello, la barba y las uñas le crecen cada año (he conocido gente que jura haberle cortado las uñas a la imagen…) y que es muy “castigador” si no le cumplen sus promesas o se burlan de él. También te castiga si no vas movido por la fe, sino solo por el afán de aventura… ¡todo te sale mal! El camino se te hace largo, no tienes cuando llegar, tus cosas se pierden o te las roban, etc. Lo que sí es de admirar es que en este caso, la fe si mueve montañas. Como dije líneas arriba, el estrecho camino es de herradura, en constante ascenso, con dificultades como el clima, el mal de altura con abismos (han habido accidentes mortales con gente que cae al abismo) y aunque hay la posibilidad de ir a lomo de bestia, la mayoría lo hace caminando. Gente de toda edad, hasta bebés llevan a ser bautizados y gente muy anciana, solo movida por la fe y el valor de una promesa.

El punto final.
Debo decir que en la actualidad se discute acerca de la autenticidad de la verdadera imagen. Aunque para los peregrinos este punto no admite discusión, en el pueblo de Cachuy (cuya mayoría de habitantes es protestante, cosas de la vida, siendo así que el Santuario permanece la mayor parte del año cerrado) en el templo hay una imagen en el altar mayor (dicen es la verdadera) otra en la entrada (que es la que procesiona y también afirman que es la que se apareció). La polémica se agudizó cuando en el año 2000 con motivo del jubileo el Obispo dispuso que la imagen recorriera todas las poblaciones de la Prelatura. Los de Yauyos decían que la verdadera imagen jamás se había movido del santuario, que el Señor no lo permitiría, etc, mientras que los de Cañete, estaban felices de tener aunque sea un par de días la verdadera imagen en sus parroquias. La cuestión se calmó algo cuando el Obispo en la misa de fiesta del año siguiente 2001, afirmó que a estas alturas no se conoce con exactitud cuál es la verdadera imagen y que no es ella la que hace los milagros, sino Jesús en el cielo y….etc.

Germán Yactayo.

Santa Eufrasia.

Santa Eufrasia.

Pregunta: que me puedes decir sobre Santa Eufrasia. Mi madre se llama así. España.

Respuesta: Pues algo te puedo decir. El Martirologio romano la señala el 13 de marzo, mientras los griegos la ponen a 25 de julio. San Juan Crisóstomo (13 de septiembre) cita una vida suya, escrita en griego antiguo. San Juan Damasceno (4 de diciembre) trata de ella en su “Lección sobre las imágenes”. Luego del siglo VIII se escribieron otras vidas, muy adornadas y más llenas de alabanzas que de hechos históricos. Los carmelitas la tuvieron como santa propia hasta la reforma conciliar, cuando eliminaron varios santos de su calendario.

Eufrasia vivió en el siglo V, y era hija, según la leyenda, del gobernador de Licia, Antígono, y de su esposa, Eufrasia. Antígono murió cuando Eufrasia era muy pequeña y al cumplir cinco años, el emperador Teodosio I, que había tomado a la viuda y la niña bajo su protección, decidió ajustar un matrimonio ventajoso para ella en el futuro. Eligió para ello al hijo de un rico senador romano, la prometió y decidió se celebrase el matrimonio en cuanto la niña tuviera edad suficiente. Pero, antes que eso pasara, Eufrasia (la madre) perdió el favor imperial y decidió retirarse a Egipto, donde conoció a eremitas y monjes de la Tebaida. Allí comenzó a visitar un monasterio donde hizo amistad con las monjas, las beneficiaba y las socorría, y estas se prendaron de Eufrasia (la niña).

Un día, la abadesa le preguntó en juego a la niña si la quería más que a su madre, tanto como para irse a vivir con ellas, a lo que Eufrasia respondió, muy en serio: "Yo sí, no creyera que fuera a llorar mi madre. Y también está mi esposo". Le dijo la monja "¿que es lo que más amas, a tu esposo o a tus hermanitas?”. Eufrasia le dijo “nunca he visto a mi marido, ni mi marido nunca me ha visto, poco no podemos amar, por tanto. Pero yo te quiero mucho hermana, porque te conozco”. “Oh”, dijo la monja, "te quiero mucho, pero amo a Jesucristo por encima de todo”. A lo que Eufrasia contestó: "yo también te quiero mucho, pero amo a más a Jesucristo”.

Eufrasia (madre) oía la conversación enternecida, pero aún así, pretendió llevarse a la niña, convencida de que era un capricho infantil quedarse allí y que se cansaría pronto de la vida del claustro. Le dijeron que debía ayunar, vivir muy austeramente, aprender el Salterio de memoria y dormir en el duro suelo, pero Eufrasia (niña), a pesar de las dificultades, dijo que estaba lista para todo ello y que no quería partir. La abadesa dijo a la madre, "deja a la niña con nosotras, porque la gracia de Dios está obrando en su corazón”. La madre, poniendo a la niña ante un Cristo, dijo llorando: "¡Señor Jesucristo, recibe esta niña bajo tu protección, ya que sólo te desea a ti”. Y luego bendijo a la niña, diciendo: "Que el Señor, que hizo las montañas tan fuertes que no se pueden mover, que te confirme en su santo temor". Al irse, iba llorando y las monjas con ella. A los pocos días Eufrasia fue llevada a la capilla, se le impuso el hábito religioso, y su madre, al ver que estaba feliz, dejó de llorar y se alegró con ella.

Pasaron los años, Eufrasia (madre) murió y… el emperador escribió a Eufrasia (que ya tenía 12 años) instándola a que volviera a Constantinopla a casarse su prometido. Ella era de sangre imperial, y Teodosio consideraba que, tras la muerte de su madre, la herencia de Eufrasia, debía ser suya. Ella le imploró le permitiera seguir su vocación, y que dispusiera sus bienes en beneficio de los pobres. Teodosio, convencido de su vocación, la dejó en paz y disolvió su compromiso.

Entonces comenzó para Eufrasia otra lucha, la de las tentaciones: en plena adolescencia, comenzó a ser tentada con la vida opulenta que podría llevar, siendo noble, con los banquetes y halagos masculinos que podría recibir. Para desviar la atención, y probar su obediencia, la abadesa le ordenó que moviera un gran montón de piedras, y las llevara a la cima de una colina, a cierta distancia (la piedra es su atributo característico). Eufrasia obedeció alegremente, moviendo las piedras hasta el lugar indicado. Al terminar, lo comunicó a la abadesa, que le dijo: "Tráelas todas de nuevo”. Y Eufrasia obedeció. Al día siguiente le dijo la abadesa "he cambiado de opinión, lleva las piedras de nuevo a la cima del montículo”. Y así, treinta días seguidos, pero Eufrasia siempre obedeció con alegría. Fue enviada a la cocina, a cortar la leña para el fuego, a cocer el pan y los alimentos. Aunque por estas duras tareas estaba exenta de asistir a los oficios de medianoche, Eufrasia nunca dejó de ir al coro con las demás.

A los veinte años, y a pesar de tanto trabajo, era más alta y bella de las otras hermanas. Por esto era envidiada por otra monja, llamada Germana, que, además de rumorear contra ella, llegó a herirla con un hacha, a lo que Eufrasia respondió sacando el demonio de su interior (en la imagen). Dios la favoreció con el don de hacer milagros, y echar malos espíritus. Sanó muchos enfermos y poseídos. A los treinta años, enferma y llena de méritos, cuando Eufrasia iba a morir, otra monja que le quería mucho, Julia, le pidió ser su compañera en el cielo, como lo habían sido en la tierra. Cuando Eufrasia murió, Julia lloró tres días sobre su tumba y al tercer día murió. Al quinto día, la abadesa se sintió morir y supo que era Eufrasia, que la llamaba junto a Dios, al cielo. Fue enterrada en el mismo nicho que Eufrasia y Julia.

El Salvador y San Mamés

El Salvador y San Mamés

Pregunta: Hola Ramón, qué tal. Soy N..., que hace un tiempo te hice varias consultas por los santos del pueblo de mi blog, Ayoó de Vidriales, Zamora.Verás, el seis y el siete es fiesta en el pueblo, San Salvador, a quien está encomendada la Iglesia y San Mamés, que tiene una ermita a las afueras y es un santo muy popular allí (es que San Salvador, el pobre, ni pincha ni corta, pero a San Mamés se le pide agua, se le hace la novena, se le pasea un montón de la ermita a la Iglesia). Hay imágenes de los dos, claro, pero no consigo explicar sus atributos. Te envío las fotos y cuando puedas, sin prisa (y si no estás de vacaciones) a ver qué me puedes decir del mundo, el bastón y el libro que llevan.

Respuesta: Hola. He estado algo “lejos” (y no de vacaciones), pero ya te respondo. Las fotografías que me envías muestran a Jesús Salvador del Mundo (6 de agosto) y a San Mamés. Con respecto a los atributos, Jesús lleva en su mano el orbe, lo que indica que Él es su Creador y Redentor. En cuanto a Mamés, en este caso va como pastor, por eso lleva un cayado y a sus pies hay una oveja. El libro significa el Evangelio, que Mamés vivió hasta el martirio.

Y ya puestos, un poquito de San Mamés:
El Menologio de Constantinopla y el Gran Calendario de Rusia marcan su festividad el 2 de septiembre (Nápoles también lo celebra este día). El Martirologio Romano lo pone 17 de agosto, y la Iglesia Oriental lo celebra a 12 y 13 de julio.

De San Mamés se sabe poco, aunque mucho se ha inventado, como con muchos santos más. Lo más certero que puede saberse de él, lo hallamos en el Sermón XXVI de San Basilio (2 de enero y 14 de junio), dedicado al santo. También hay referencias en el sermón XLIII de San Gregorio Nacianceno (2 de enero). Lo demás, las llamadas “Actas Griegas” son piadosas, pero fabulosas y tardías, por tanto no son confiables, cuanto más que copian de las Actas (también ficticias) de los mártires San Mamés el monje y San Mamés el niño.

De las palabras de San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, todo lo que podemos recoger es que era un pastor que sufrió el martirio por la fe de Cristo en Cesarea, Capadocia, en el año 275. Y, por supuesto, se supone que ya algún culto tendría cuando estos santos le dedican sermones. Mientras que las arriba mencionadas Actas Griegas dicen (haciendo un resumen) que era hijo de los santos Teodoto y Rufina (31 de agosto) y que fueron mártires. Rufina dio a luz en la cárcel, adonde llegó Santa Ammia (31 de agosto) enviada por un ángel, para pedir le dejaran enterrar a los muertos y cuidar del niño. Mamés vivió con ella 5 años sin pronunciar palabra hasta que a esa edad le llamó “mamá”, por eso Ammia le llamó así “Mamas” (en realidad, este es el nombre  del santo). Para no ser menos, nos cuentan que fue un estudiante brillante y nunca ocultó su fe cristiana, antes bien demostraba lo falso del culto a los dioses.

En el 275 el emperador Aureliano inició una persecución. Mamés tenía quince años cuando fue detenido y llevado ante el emperador, que le aconsejó negar a Cristo, al menos “de labios para afuera”. Mamés se negó a traicionar a Cristo "ni con mis labios, ni con mi corazón" y el emperador ordenó que fuera apaleado, chamuscado con antorchas, y finalmente arrojado al mar. Así se hizo, pero un ángel lo salvó y lo llevó a una montaña cerca de Cesarea, donde llevó vida de recluso, y haciendo milagros, como el de domar las bestias salvajes. Fue encontrado finalmente, ya adulto, y vuelto a apresar, le intentaron quemar y sobrevivió, le arrojaron a las fieras y estas no lo tocaron (los leones son su atributo principal). Finalmente un sacerdote pagano le atravesó con un tridente (otro de sus atributos típicos). Inmediatamente sanaron muchos cristianos enfermos que tocaron sus reliquias.

Su cuerpo estaba en Cesarea aún en la época de San Basilio y San Gregorio Nacianceno (siglo IV) y allí estuvo hasta el siglo IX, según Nicetas de Heraclea, quien lo menciona en un comentario sobre las oraciones de San Gregorio Nacianceno. Pero otra relación dice que en el siglo sexto la reina y luego abadesa Santa Radegunda (28 de febrero y 13 de agosto) solicitó al Patriarca de Jerusalén una reliquia de San Mamés y este le envió un dedo; por tanto, en Jerusalén, ya en esta época había otro “cuerpo de San Mamés”. Otro cuerpo se venera en Milán, mientras que en Chipre se venera otro más, del que se dice llegó a las costas flotando en un ataúd de mármol. En Lucca se venera una cabeza que aún contiene carne y pelo rojo, incluida la barba, y es tenida como la de San Mamés. En Langrés y Elwangen se veneran una parte de la cabeza y un brazo, trasladados ambos desde Constantinopla. Y también en Lorbano, Portugal, se veneran otras reliquias.

Santos en la máquina del tiempo

Santos en la máquina del tiempo

Pregunta: He leido con atención el artículo que escribiste sobre San Austremonio, donde hablas de santos que los ponían en tiempos de los apóstoles para darles más veracidad. Podrías hablarme de esto más detenidamente, y decirme cuantos más hay? Gracias. Tu blog está padrísimo. México.

Respuesta: Gracias por tus elogios, sólo hago lo que puedo.

Vamos a ver, San Gregorio de Tours (17 de noviembre) en su “Historia de los Francos" dice claramente: "En los días del emperador Decio (249-251) siete hombres fueron consagrados obispos y enviados a los galos"1. Sin embargo, los hagiógrafos y amantes de las leyendas, les hicieron retroceder en el tiempo, poniéndolos en tiempos de Cristo o los apóstoles, y esto para dar más garantías a su santidad, trasmitiendo que “si estuvieron con el Señor y los Apóstoles, como no serán santos hombres”. En muchas ocasiones llenaron sus “vidas”, escritas hasta con más de 500 años de distancia, de hechos milagrosos o estrafalarios, haciéndolos parientes o discípulos de los primeros cristianos. Es importante recordar el interés de la Iglesia gala de aparecer no evangelizada por Roma, sino directamente por el Señor Jesús o, a lo sumo, por los apóstoles, para ganar autoridad local, derechos y privilegios. Esto, por supuesto, alentado por nobles, deseosos de dominar la iglesia francesa, sus bienes y beneficios eclesiásticos: el llamado galicanismo, que duró varios siglos en la iglesia francesa. De estos santos “retrasados” en el tiempo, los más importantes son:

San Austremonio de Clermont. 1 de noviembre.
Aparece enviado por San Pedro a la Galia.

San Graciano de Tours. 2 de mayo (traslación de las reliquias a Tours) y 18 de diciembre.

San Maximino de Aix. 12 de septiembre.
Se le relaciona en la leyenda provenzal de Santa María Magdalena, a la que habría enterrado.

San Eutropio de Saintes. 30 de abril.
Se dice que fue hijo del rey Jerjes de Persia, y convertido por los Apóstoles Judas y Simón, pero no es más lejano del siglo III. (en la imagen)

San Trófimo de Arlés. 9 de diciembre.
Supuesto discípulo de San Pablo.

San Saturnino de Tolosa. 29 de noviembre.
De este la leyenda nos dice que pertenecía a los discípulos de San Juan Bautista y que cuidó el manto de Cristo cuando este se bautizó. Estuvo presente en la multiplicación de los panes, en la Última Cena y en Pentecostés. Después de la Ascensión se unió a San Pedro y fue con él a Roma. De allí San Pedro lo enviaría al sur de Francia y al norte de España.

San Marcial de Limoges. 30 de junio.
Su "vida" se escribió entre los siglos X y XI, y cuenta que era sobrino de San Esteban Protomártir, que perteneció a los setenta y dos discípulos y que fue el niño que Cristo puso ante los apóstoles cuando les dijo “si no os hacéis como niños no entraréis al reino de los cielos”.

San Dionisio. 9 de octubre.
Se le confundió con San Dionisio Aeropagita (3 de octubre. Otra leyenda que tiene tela) y que fue el primer obispo de Atenas. Cuando se entera que San Pedro y San Pablo están presos,se dirige a Roma, pero estos ya han sido martirizados. Le pide autorización a San Clemente Papa (23 de noviembre) para predicar en la Galia, aún pagana. En realidad no es anterior a la mitad del siglo III y su "vida" fue escrita en el siglo IX. De los santos cefalóforos (los decapitados que recogen su cabeza y caminan con ella un trecho) es el más famoso. Sus compañeros fueron Rústico y Eleuterio.

San Lázaro. 17 de diciembre.
Fue un obispo del siglo III, identificado con el Lázaro del Evangelio, hermano de Marta y María, hecho obispo de Marsella por la leyenda.

San Fermín. 25 de septiembre y 7 de julio (en Pamplona).
Relacionado con San Saturnino.

San Pablo de Narbona. 22 de marzo.
La tradición lo identifica con el procónsul Sergio Paulo, a quien el apóstol San Pablo convirtió.

San Servacio de Maastricht o Tongeren. 13 de mayo.
Es del siglo IV, y hay abundantes testimonios verdaderos sobre él (estuvo en los concilios de Colonia del año 346 y de Rímini, en el año 359), pero la leyenda, insistentemente le hace nada menos que primo segundo de Cristo, al ser biznieto de Hortolano y Emerenciana, los padres de Santa Ana (ver La Parentela de Nuestra Señora).

También está San Nectario (9 de diciembre), que fue acompañado por San Baudimio (2 de enero) y San Auditor (9 de diciembre), a los que la tradición considera tres hermanos y enviados a predicar por el mismo San Pedro.


1 Los aquí relacionados: Austremonio, Graciano, Marcial, Pablo, Trófimo, Saturnino y Dionisio.