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Tus preguntas sobre los Santos

San Sebastián y la homosexualidad

San Sebastián y la homosexualidad

Esta es una pregunta que hace mucho tiempo ronda por el teclado (antes se decía "estaba en el tintero"), para la cual he necesitado tiempo y oración, para responder con la mayor rigurosidad posible. Varias veces he estado a punto de publicarla, la reviso y la guardo. Es un tema polémico, que tiene varias aristas y que espero suscite opiniones, que si no... será cosa vana.

Pregunta: Mi cuestión es con respecto al tema de los santos y los homosexuales, por una entrada que e visto en su blog donde hace referencia a ello. La verdad es que su respuesta es única y entiendo que arriesgada, siendo un blog católico. Yo le pregunto la razón de por qué San Sebastián es patrón de los homosexuales y si de verdad esto puede ser, que los homosexuales tengan un santo patrón. España.

Respuesta: Es verdad que es un tema delicado y que hay que tener cierto desprejuiciamiento y valentía para acercarse a él estando en el justo medio, por ello, no entraré en la moralidad o no de la homosexualidad, no es tema de la pregunta al menos explícitamente. Aunque sea un blog católico, mi página es sumamente personal, no da respuestas "de libro", salvo raras ocasiones y es, ante todo, un diálogo con el que lee. Este es su sentido y no otro, por ello repito siempre que no es un blog doctrinal ni pretende ser tenido como materia de fe, ni como opinión oficial de la Iglesia, sino mía.

Entrando en materia, lo primero que vamos a desmenuzar es lo que es un patrón, el porqué y si los homosexuales pueden tener un patrón o no:

Aunque los patronatos de los santos nazcan y sean alentados por los hombres desde muy antiguo, no solamente son cuestión humana, sino que brota y halla su sentido en eso que llamamos la "comunión de los santos", o sea, la comunicación de bienes espirituales entre los cristianos vivos y los que viven en la presencia de Dios; o sea, los santos. Esta comunicación de bienes es expresión de la comunicación que Dios tiene con nosotros y en esta encuentra su fundamento. Resumen, la protección de los santos tiene como base, la misericordia y amor de Dios: son una muestra más de ello.

Visto esto, hay que preguntarse sobre la dinámica de la protección: ¿Por qué nos protegen los santos? ¿Porque lo meceremos? ¿Porque esperan algo de nosotros? Pues los santos nos protegen simplemente porque sí, porque viven de amor y actúan por amor, sabiendo de nuestras necesidades. Y es en estas necesidades donde entra nuestra manera de ver los patronatos y como los hemos clasificado (a los hombres nos fascina encasillar, clasificar, listar todo) según nuestras formas de ver. Los hemos hecho protectores de la salud, profesiones, lugares, estados de vida... llegando a veces a los extremos de pensar que, salvo esos patronatos, los santos "no sirven" para otras cosas, y no nos damos cuenta que más que ser una realidad divina, es una obra humana lo de los patronatos y sus asignaciones, pero este tema ya lo he tocado más de una vez y puede leerse en la página.

Entonces, los homosexuales pueden tener patrón? Por supuesto que sí, y lo defiendo:

Primero, los santos portegen a las personas, no a sus condiciones fisicas, laborales o morales. Por ejemplo, San Eloy es patrono de los herreros, no del arte de herrar, esta no necesita patrono alguno. La herrería existirá mientras haya herreros, cuando estos no laboren, se acabó el patronato. O sea, el protegido es el hombre, no sus actividades. Las santas Magdalena y Thais protegen a las prostitutas (la coletilla de "convertidas" no me gusta). Las santas no protegen su forma de ganarse la vida, sino que, a pesar de ello, las protegen de los peligros a los que puedan verse en dicha función. San Luis Gonzaga es patrono de los enfermos de sida, pero ¿sólo de los heterosexuales?, ¿sólo de los que se infectaron por una jeringa?, ¿de los que fueron engañados por sus parejas?... No, es patrono de todos, independientemente de la forma de adquisición de la enfermedad y la moral de cada uno de los enfermos. Protege a la persona y punto.

Segundo, un santo no tiene que identificarse con el patronato que le han achacado. Más ejemplos, Santa Lucía es patrona de los fabricantes de colchones, y jamás hizo uno... Santa Bárbara es patrona de la artillería y, hasta donde sepamos, no era pistolera. Son simples alusiones, a veces sacadas por los pelos: San Joaquín y Santa Ana son patronos de los mineros, porque de ellos brotaron las más perfectas joyas: Jesús y María. Vaya si no es un patronato poético y peregrino este...

Tercero y más importante, si la Encarnación y la Salvación traídas por Cristo son para todos, si Dios vela por cada uno de sus hijos (aún no gustándole lo que hagan de sus vidas)... ¿como podemos decir que los santos no protegen a una persona por su condición homosexual? Tal vez necesiten más protección, y si así fuera, la tienen de seguro. Si el amor, la compasión y la bendición de Dios no tienen límites, como podemos limitarlos nosotros mismos? Podremos estar o no de acuerdo con la vida que lleven las personas, podremos negarles ayuda, cariño y amistad, pero no asumamos que Dios haga lo mismo. El hace salir el sol para todos, y todos, son todos.

Imaginemos un homosexual relacionado con la hostelería y el submarinismo. ¿Sería protegido por Dios y Santa Marta del hotel hacia dentro; o sería protegido por San Clemente sólo cuando se sumerge? Y no sería protegido fuera de ahí, no obtendría la bendición de Dios y sus santos por ser homosexual... Esta visión "separadora" expresa la no comprensión del misterio de Dios, de la Comunión de los Santos, que no depende de nuestras capacidades sino de la bondad de Dios. Es por ello que insisto tanto siempre en que estas clasificaciones responden más a nuestra mentalidad cuadrada que a la liberalidad de Dios.

Y con respecto al patronato de San Sebastián, es simplemente por la belleza de su cuerpo en el arte a través de los siglos. Junto a Cristo ha sido el cuerpo varonil más representado en el arte, a veces con una sensualidad y una belleza realmente impresionantes. Este es el motivo de tal patronato ¿Que es muy poco espiritual? Lo comparto, creo que se basa en un gusto y afición sensual y me gustaría que hubiera sido por otro motivo, de índole más espiritual. Si Sebastián protege a los homosexuales, no es ni porque apoye la homosexualidad como ente, ni porque lo haya sido, simplemente porque se lo piden y él responderá como sea conveniente a la voluntad divina.

Santa Fortunata en Moquegua, el reportaje.

Como había dicho en el artículo anterior, la authenticae de Fortunata de Moquegua me la pasó Mónica Cepeda, la realizadora de un reportaje sobre la devoción a esta santa, para el cual me hizo una entrevista telefónica desde Perú, para el programa Reporte Semanal, de la cadena Frecuencia Latina. El reportaje lo pueden ver aquí, en dos partes.

La entrevista fue mas larga, pero ya sabemos como es la televisión, recorta, pega, edita y pone lo que considera oportuno.

Auténtica de Santa Fortunata de Moquegua

Auténtica de Santa Fortunata de Moquegua

Hace un tiempo se publicó un artículo en referencia a una mártir de las catacumbas de nombre Fortunata, que era venerada en la ciudad de Moquegua (Perú) y que había suscitado controversia respecto a otra Santa Fortunata que se venera en Baucina (Italia). Si bien ambos fieles proclaman que su Santa Fortunata es la verdadera y la identifican con una mártir homónima de Palestina, ni una ni la otra lo son, sino que ambas proceden de las catacumbas romanas. Quien reseñó por última vez la controversia –o sea, esta servidora- se basaba en las afirmaciones de un experto que había consultado la auténtica de Baucina y aseguraba que la de Moquegua no estaba disponible a su consulta. Bueno, esto ya no es así, porque aquí la tenemos. Presentamos primero la transcripción del latín original –respetando, por fidelidad al documento, las faltas de ortografía y de declinación presentes-  y posteriormente la traducción al español.

MARCUS ANTONIUS Miseratione Divina Episcopus Pranestinus
S.R.E Cardinalis Colunna SSmi D.N Papae
Vicarius Generalis, Romanaeque Curiae, ejusque
Districtus Judex  Ordinarius Ec.

Universis et singulis praesentes nostras literas inspecturis fidem facimus, quod Nos ad majorem Omnipotentis Dei gloriam suoramque Sanctorum venerationem  dono dedimus:

Sacrum Corpus Sanctae Christi Martyris Fortunate cum vase virreo sanguinis nobilibus vestibis gemmis,  auroque contextis indutum per Nos demandato Sanctiss. D.N Papae ex Coementerio Calepodii extractum, quod in capsula sive urna lignea colore porphyrio depicta, auroque circumdata, benè clausa, et suniculo serico coloris rubri colligata, ac sigillo nostro signata supradicto concessimus, eidemque ut praedictum sacrum corpus apud se retinere, aliis donare, extra Urbem transmittere, et in quacumque Ecclesia, Oratorio, aut Capella publicae fidelium venerationem, exponere, et collocare valeat in Domino facúltateme concessimus, absque tamen Officio, et Missa ad formam Decreti S. Congreg. Rituum edit. die 11 Augusti 1691. In quórum fidem has litteras testimoniales manu Nostra subscriptas, nostroque sigillo firmatas per infrascriptum Sacrar. Reliquiarum Custodem, expediri mandavimus. Romae ex Aedibus nostris die 5 mensis Januarii Anno 1793.

(A continuación vienen las firmas, que obviamente no transcribo porque corresponden a las personas ya enunciadas en el encabezamiento).

MARCO ANTONIO, obispo de Predestina por la gracia de Dios,
Cardenal Colunna, Vicario General de Nuestro Señor el Papa
y juez ordinario de la Curia,

Hacemos llegar estas letras a todos y cada uno de los presentes, para mayor gloria de Dios y veneración de sus santos, dando como donación:

El sagrado cuerpo de la Santa Mártir de Cristo, Fortunata, acompañado de  un vaso de vidrio  con su sangre y vestida noblemente y extraída del cementerio de Calepodio por mandato de nuestro Santo Padre el Papa,  dentro de una urna relicario de madera pintado de color porfirio (púrpura), clausurada por una cinta y bien cerrada y rubricado con un sello de lacre rojo grabada con nuestra contraseña, concediendo  este sagrado cuerpo para que sea sacado de Roma y sea venerado públicamente por los fieles en cualquier oratorio o capilla, concediendo igualmente la facultad de adscribirle Oficio y Misa conforme a lo dictaminado por la Sagrada Congregación de Ritos por decreto del día 11 de agosto de 1691. Y como testimonio de que estas letras son fidedignas, las firmamos con nuestras propias manos, le imprimimos nuestro sello lacrado conforme a lo acostumbrado para la custodia de las Reliquias y mandamos publicarlo en Roma, el día 5 de enero del año 1793 de Nuestra Era.

Hasta aquí el texto del documento que prueba la autenticidad de la sangre y de las reliquias de Santa Fortunata, mártir de las catacumbas que se venera en Moquegua (Perú), y que se diferencia claramente de la de Baucina, que tiene una auténtica diferente, dada en fecha diferente –tres años antes que la de Moquegua-, y que explicita que esa otra Santa Fortunata está extraída de un cementerio diferente (en su caso, el de Ciríaca). La bula de Fortunata de Baucina se puede ver, traducida al italiano, en el siguiente link:

http://www.santafortunata.org/santafortunata_storia/santafortunata_storia.htm#07

Espero que esto sirva para dejar ya fuera de toda duda que en las ciudades de Moquegua y Baucina se veneran santas distintas, aunque homónimas, y que nadie le ha robado la santa a nadie, ni unos tienen la “buena” ni otros tienen la “mala”.  Y otra cosa sería que admitiesen que ni una ni otra tienen que ver con la Santa Fortunata palestina que viene reseñada en el Martirologio, pero en fin… eso ya sería el colmo de la sensatez.

(Agradezco a Antonio Barrero la ayuda inestimable prestada en la traducción del documento al español. Y es que parece mentira, pero después de tan sólo 5 años sin practicar el latín, hay que ver lo que éste se me ha oxidado…)

Meldelen.

La fotografía de la authenticae me la facilitó Mónica Cepeda, que ha realizado un reportaje sobre Fortunata, para el que me realizó una entrevista, que verán en el próximo artículo.

Ramón.

De imaginería y colores

De imaginería y colores

Pregunta: Hola, tengo una duda me e dado cuenta que en la mayoria de las imagenes o pinturas religiosas (de santos y virgenes) usan tonos claros. Mi pregunta es esta: A que se deben esos tonos? debe haber un por que? Que significan? Gracias. México

Respuesta: Tu pregunta tiene varias respuestas. La primera es que la imaginería y la pintura religiosa utiliza una gran cantidad de todos de colores y los tonos claros son cosa moderna y de la sensibilidad actual (entendiendo moderno como los siglos XIX y XX hasta hoy). Los tonos pastel en las esculturas de santos son cosa reciente y de pésimo gusto, por otro lado. Los rosados, azules celestes, verdes lima, morados suaves... son todos colores que se comienzan a usar a partir del gran boom de las estampitas de santos, que conocen su gran expansión a partir del siglo XIX, aunque las haya desde muy antiguo.
 
Corresponde esto a una visión muy sensiblera que acompañó todo el siglo XIX y parte del XX; devociones, pinturas, esculturas, todo quedó embargado de esta sensibilidad algo ñoña y que aún persiste en mucha imaginería. Es la época del comienzo de la fabricación de imágenes "de molde", o sea, imágenes hechas en serie unas tras otra y todas iguales. Todo forma una unidad: devociones, estampas, sensibilidad... para otorgarnos los tonos pastel que, en algunos casos llegan a ser ridículos.
 
La segunda respuesta, es u
n breve repaso por algunas formas de iconografía que demuestra lo contrario. La escultura antigua usa colores en tonos oscuros, salvo rarísimas excepciones. rojo, verde, azul, marrón, son los principales, pero hasta el magenta (la escultura noreuropea), he visto todos combinados con el oro y la plata, dando unos contrastes impresionantes y llamativos. A esto, sumarle la decoración en arabescos, flores, figuras geométricas... Tanto en el gótico, el renacimiento o el barroco, los antiguos siempre usaron tonos oscuros, porque trabajaban con el pigmento natural, o sea, en polvo, y el blanco era a base de plata, lo cual oscurecía más aún la pintura. Ni usaban luces ni sombras, por lo general.
 
En la pintura, aunque hay mas variedad de tonos, igual predomina lo oscuro, aunque el barroco dará pinceladas muy coloristas y llenas de luz, pero siempre a partir de colores oscuros, iluminados. el romanticismo del siglo XIX ya se atrevería a utilizar tonos más pastel. El blanco puro jamás se usó, los pintores de hecho no lo lo usan, salvo para destellos pequeños y muy luminosos, y en la imaginería es fatal: los santos parecen neveras. El negro, lo mismo.
 
Incluso la imagen vestida, todas las antiguas y las actuales que pretendan ser "de buen gusto" se alejan de estos colores suaves. Abundan las Inmaculadas de azul celeste, mientras que nada se compara a la belleza de un terciopelo azul oscuro, o un verde intenso, cristal, como a veces se le llama. Tampoco las telas blancas fueron blancas del todo, no se ven bien.
 
En fin, he intentado ayudarte algo, pero esto no se entiende sin ver en la realidad. Si estás rodeada de imaginería moderna, de láminas de papel, dificilmente me entenderás, pero si caminas y ves templos antiguos y conservados (que de seguro en México quedan muchos, por ejemplo, el San Francisco de la imagen), donde sea respetada la imaginería antigua, lo verás.
 

PONER ALGO DE SIMBOLISMO DE COLORES

Solemnidad de Santa Catalina de Alejandría

Solemnidad de Santa Catalina de Alejandría

Para la Iglesia, hoy, memoria libre, para nuestro blog, solemnidad de Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir.

Felicidades a mis colaboradores, lectores asiduos, y lectores ocasionales, comentadores, detractores y admiradores. Que Catalina nos bendiga y proteja a todos.

Padre todopoderoso, que concediste a la mártir Santa Catalina de Alejandría pelear el combate de la fe hasta derramar su sangre, te rogamos que su intercesión nos ayude a soportar por tu amor la adversidad, y a caminar con valentía hacia ti, fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Ruega por nosotros Santa Catalina.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Sobre Santos africanos I: La situación.

Sobre Santos africanos I: La situación.

Hace tiempo que vengo observando un fenómeno recurrente en Internet, y es el hecho de que bastantes personas tienden a suponer -automáticamente- que un santo africano es necesariamente un santo de raza negra. Así, basándose en este supuesto que sólo fundamentan en la pobre relación África=negro, ha empezado a difundirse la visión de que todos aquellos santos que vivieron en el Norte de África –provincia romana en la Antigüedad- eran de raza negra, y así han empezado a representarse en algunas obras artísticas contemporáneas, de modo que Agustín, Mónica, Perpetua, Felicidad, Julia, están empezando a aparecer con la piel de color negro, y hasta se ha llegado a proponer a Apolonia.

Por eso he creído útil escribir este artículo para recordar que este supuesto es totalmente erróneo y no tiene ningún fundamento científico, antropológico ni histórico serio. Creo que tal bulo procede únicamente del desconocimiento general de lo que fue el Norte de África en la Antigüedad, y también de lo que es el Norte de África en la actualidad, porque cualquiera que se documente un mínimo sabe que el África llamada “negra” no empieza hasta una vez atravesado el Sáhara… de ahí que también sea llamada “África subsahariana”. Pues si hoy día la población negra no tiene origen más allá del Sáhara, estando el norte habitado por pueblos de otras etnias –árabes, bereberes, tuaregs, etc- mucho menos lo estaba en la Antigüedad, y así paso a explicarlo:

En la Antigüedad prerromana el norte de África estaba compuesto por un mosaico de diferentes pueblos que no expondré para no complicar el asunto. Digamos que, a partir de 146 a.C, con la definitiva destrucción de Cartago por los romanos, se inicia la presencia de Roma en este territorio, que mantuvo el gobierno de diferentes reyes locales hasta el 49 a.C, momento en que empieza a provincializarse bajo administración romana, depuesta la dinastía local. En el 36 a.C pasa a manos de Octavio –el futuro emperador Augusto- convertida en una única provincia, que recibió el nombre de Africa proconsularis (al estar gobernada por un procónsul).  Esta provincia sufrirá remodelaciones importantes bajo Claudio y Diocleciano. Ojo, lo que los romanos conocían como África llegaba tan sólo hasta el Sáhara –en fin, lo que hoy es el África NO negra-. No había pues, pueblos de raza negra nativos en esta África que habitaron Agustín y los otros Santos, salvo la presencia de esclavos negros –lo que implica que, como mucho, tan sólo Santa Felicidad, esclava de Santa Perpetua, pudo haber sido de raza negra, mas no los demás-.  Me explico:

Este territorio que estuvo bajo administración romana hasta las tardías invasiones de pueblos germánicos, se caracterizó por una gran diversidad de pueblos, culturas y de gran riqueza económica y social, donde las personas negras nunca sobrepasaron el estatus de esclavos. Por tanto, Agustín, ilustre habitante de Hipona, y su madre, que eran de buena familia, nunca pudieron haber sido negros. Tampoco la mártir Vibia Perpetua, que por su doble nombre y por la posesión de una esclava personal, Felicidad, tampoco lo podría haber sido; y menos Julia, que aunque fue aprisionada y vendida como esclava, procedía de una familia acomodada. Y si saltamos hacia Egipto (que NO estaba incluido en lo que los romanos conocían como África), nos encontramos con un panorama riquísimo de pueblos y religiones, especialmente en la ciudad de Alejandría, donde había griegos y romanos en las clases más destacas, egipcios en las clases más pobres, y de nuevo esclavos negros importados de Etiopía (¡importados, al no haberlos en el África romana!). Además de un gran mosaico de religiones –los cultos egipcios fusionados con la religión grecorromana, el judaísmo, el cristianismo, y hasta ciertos cultos alternativos más relacionados con la filosofía-.

La diaconisa Apolonia, como su nombre revela, fue probablemente de origen griego, y por su cargo y la importancia que llegó a alcanzar en la comunidad cristiana local, también es absurdo pretender que fuese de raza negra. Esta población, miserablemente capturada en sus países de origen, traficada y deportada por las caravanas de esclavos a través del desierto, nunca tuvo otro destino que acabar en la esclavitud en el campo o en las casas de los ricos. Que luego la fe cristiana endulzara esta experiencia, no quitó que la vivieran hasta el fin de sus días. Por tanto, de todos aquellos Santos nacidos en el África romana, de ninguno cabe esperar que fuesen de raza negra.

Es el desconocimiento de esta realidad lo que mueve a algunos entendidos y artistas contemporáneos a llevar a cabo estas suposiciones, sin haberse documentado previamente. Con sólo decir que he conocido personas extranjeras que creen que España es un país africano, habitado por pueblos de raza negra… es fácil comprender que supongan automáticamente que Egipto y el Magreb fuese África negra. Pero no lo son ahora, ni lo fueron en la Antigüedad.

Meldelen

Sobre dos grupos de mártires

Sobre dos grupos de mártires

A raíz de ciertos problemas que hemos tenido a la hora de identificar santas de un nombre concreto (Alejandra, Claudia), se me ha encargado hacer este artículo para aclarar un poco el tema respecto  a algunas de estas santas que suelen confundirse, y con razón, como veremos.

Las 7 vírgenes mártires de Ancira (18 de mayo):

Sus nombres son Tecusa, Faina, Matrona, Julia, Claudia, Alejandra y Eufrasia.  La tradición nos dice que eran siete vírgenes cristianas de Ancira (hoy en día Ankara, capital de Turquía) que habían llegado a edad muy avanzada después de haberse consagrado a Dios en la juventud y haber dedicado su vida a rezos y ayunos. Detenidas durante la persecución de Diocleciano y ante la negativa a sacrificar, fueron desnudadas y exhibidas públicamente, para ser luego entregadas a los soldados. La piadosa leyenda quiere que no llegaran a ser violadas, porque los soldados sintieron vergüenza de afrentar a mujeres ancianas, que les recordaban a sus propias madres. Luego fueron torturadas y finalmente, ahogadas en un lago cercano, al que fueron arrojadas con una piedra en el cuello. Algunos varones cristianos, entre ellos Teódoto, sobrino de Tecusa, extrajeron los cadáveres del lago y les dieron honrosa sepultura, lo que les acarreó a todos ellos la condena a muerte.

Las 9  vírgenes mártires de Amisus (20 de marzo):

Sus nombres son Claudia, Eufrasia, Alejandra, Matrona, Juliana, Eufemia, Teodosia y Derfuta, a la que se añade una novena mujer, de nombre desconocido, que era hermana de ésta última.  En la misma época, estas mujeres fueron detenidas en la ciudad de Amisus, Plafagonia (también en la actual Turquía) y presentadas al prefecto local, a quien recriminaron duramente la persecución cristiana. Como no quisieran cumplir el edicto fueron flageladas largamente y finalmente arrojadas dentro de hornos, donde murieron quemadas vivas.

A simple vista cualquiera habrá observado que son varios nombres los que coinciden y algunos que se parecen, lo cual es algo sospechoso. Parece que se trata de dos versiones de un mismo hecho, porque si el Martirologio Romano –en el que me he basado- distingue un grupo de mártires el 20 de marzo y otro el 18 de mayo, el Sinaxario Constantinopolitano tan sólo recoge uno: el del 18 de mayo, es decir, las vírgenes de Ancira. Es evidente que el Sinaxario se basó en una passio originaria hoy perdida - por lo que no es posible esclarecer su autenticidad – pero parece ser en este caso fuente más fiable que el Martirologio. Juliana, Eufemia y Teodosia de Amisus han sido identificadas con Julia, Eufrasia y Tecusa de Ancira; si a esto le sumamos los nombres que coinciden totalmente, la conclusión es que muy probablemente el Martirologio ha realizado un desdoblamiento de un único grupo de mártires originario, las vírgenes de Ancira. Este tipo de errores son, por desgracia, frecuentes en las antiguas fuentes cristianas y nos recuerdan que no debemos tomarlas al pie de la letra y que existe un gran margen de error, al ser la mayoría muy posteriores a los hechos que relatan.

(En la imagen, icono de Santa Alejandra de Ancira, de la mano de la pintora y restauradora Ekaterina Piskareva - http://www.piskarevarestorations.com/ -).

Meldelen

San Enrique Morse y los 40 mártires de Gales

San Enrique Morse y los 40 mártires de Gales

Pregunta: Hola Ramón, cómo estas??? :)  es la primera vez que entro a tu página, esta muy padre. Te escribo desde Monterrey, Nuevo Léon, México y pues mi hija esta en el catecismo preparándose para su primera comunión, y ahí le han encargado investigar acerca de un Santo que la verdad, no lo había escuchado, es San Enrique Morse. Te agradezco de antemano la atención a esta pregunta y pues recibe un caluroso saludo desde Monterrey. México

Respuesta: Hola. Estoy muy bien, gracias, espero que tú también y tu niña lo mismo. Anda, que cosas mandan a averiguar en la catequesis hoy en día… Bueno, pues San Enrique Morse es un mártir inglés, del siglo XVII. Aquí te escribo una reseña breve:

San Enrique Morse (Mowse), presbítero jesuita, mártir. 1 de febrero.

Nació en Brome, Suffolk en 1595, de padres anglicanos, religión oficial de Inglaterra. En 1612 perdió a su padre, y como le había dejado bien posicionado económicamente, se fue a estudiar (al parecer, porque no hay constancia de su inscripción) al Bernard College de Londres, donde ocurrió su conversión. Es esta una época algo turbia de su vida y sólo se tienen referencias por terceras personas. El hecho es que, ya convertido, lo encontramos en 1614, comenzando los estudios para ser sacerdote católico, por tanto ya había habido una conversión y una vivencia sólida de fe. Tuvo que abandonar su casa, entre las presiones familiares y el miedo a comprometer a los suyos. Fue apresado por religioso y encarcelado en Newgate, de donde fue exiliado a Roma, en cuyo Colegio Inglés termino sus estudios sacerdotales y recibió el diaconado en 1620 (otra vez chocamos con la incertidumbre en las fechas, pues no consta su ordenación sacerdotal). Ese mismo año fue enviado de nuevo a Inglaterra a misionar, pero fue detenido casi enseguida y recluido en el castillo de York. Es allí, en la cárcel donde se decide a sumarse a la Orden Jesuita, que le atraía desde Roma. Al cabo de esta fecha fue liberado y expulsado a Flandes, donde fue capellán de los católicos ingleses que pretendían, junto a España, atacar Inglaterra para imponer el catolicismo de nuevo. Así que, al menos, en 1624 ya es sacerdote.

En 1633 regresó a Inglaterra, bajo el nombre falso de Cuthbert Claxton, y se sabe que destacó en la epidemia de peste que asoló Londres entre 1636 y 1637, arriesgando su salud y labor, asistiendo a los enfermos física y espiritualmente, ayudándolos a reconciliarse con la fe católica antes de morir. En 1641 se dicta el decreto que ordena definitivamente la expulsión de todos los sacerdotes católicos, que hasta entonces habían sido reprimidos, pero más o menos tolerados. Obedeció por no comprometer a las personas que salieron garantes de su inocencia. Regresó a Flandes como capellán de los soldados, pero dos años después fue enviado de nuevo a Inglaterra y se dirigió al norte, donde estuvo, al menos año y medio. Fue detenido en Cumberland, pero la mujer del que lo delató y capturó, que era católica, lo ayudó a escapar; sin mucha fortuna, porque al mes y un fue detenido otra vez. trasladado a la cárcel en Durham, y luego a Londres, fue condenado a muerte por ser sacerdote. Fue ahorcado en Tyburn el 1 de febrero de 1645.

En 1929 fue declarado beato, junto a muchos otros mártires ingleses. La canonización la realizó el papa Pablo VI, el 25 de octubre 1970, dentro de un grupo conocido como los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales, que, por cierto, son estos:

San Agustín Webster, cartujo. 4 de mayo.
San Alban Bartolomé Roe, benedictino. 21 de enero.
San Alejandro Briant, jesuita. 1 de diciembre.
San Ambrosio Eduardo Barlow, benedictino. 10 de septiembre.
Santa Ana Linne, laica. 27 de febrero.
San Cutberto Mayne, presbítero. 30 de noviembre.
San David Lewis, jesuita. 27 de agosto.
San Edmundo Arrowsmith, jesuita. 28 de agosto.
San Edmundo Campion, jesuita. 1 de diciembre.
San Edmundo Gennings, presbítero. 10 de diciembre.
San Enrique Walpole, jesuita. 7 de abril.
San Eustaquio White, presbítero. 10 de diciembre.
San Felipe Evans, jesuita. 22 de julio.
San Juan Almond, presbítero. 5 de diciembre.
San Juan Bost, presbítero. 24 de julio.
San Juan Houghton, cartujo. 4 de mayo.
San Juan Jones, franciscano. 12 de julio.
San Juan Kemble, presbítero. 22 de agosto.
San Juan Lloyd, presbítero. 22 de julio.
San Juan Paine, sacerdote. 2 de abril.
San Juan Plessington, presbítero. 19 de julio.
San Juan Rigby, laico. 21 de junio.
San Juan Robert, benedictino. 10 de diciembre.
San Juan Southworth, presbítero. 28 de junio.
San Juan Stone, agustino. 23 de diciembre.
San Juan Wall (Joaquín de Santa Ana), franciscano. 22 de agosto.
San Lucas Kirby, presbítero. 30 de mayo.
Santa Margarita Clitherow, laica. 25 de marzo.
Santa Margarita Ward, laica. 30 de agosto.
San Nicolás Owen, jesuita. 2 de marzo.
San Felipe Howard, laico. 19 de octubre.
San Polydor Plasden, presbítero. 10 de diciembre.
San Ricardo Gwyn, laico. 17 de octubre.
San Ricardo Reynolds, brigidino. 4 de mayo.
San Roberto Lawrence, cartujo. 4 de mayo.
San Roberto Southwell, jesuita. 21 de febrero.
San Rodolfo Sherwin, presbítero. 1 de diciembre.
San Swithun Wells, laico. 10 de diciembre.
Santo Tomás Garnet, jesuita. 23 de junio.

Las fechas de celebración pueden cambiar, porque el martirologio romano recoge el día del martirio, que a veces no coincide con la de celebración. En general, las órdenes religiosas y las diócesis los han situado unido por mayor comodidad y evitar la cantidad de celebraciones aisladas, siendo mártires de una misma persecusión.