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Tus preguntas sobre los Santos

Santa Apolonia

Santa Apolonia, la novena

Santa Apolonia, la novena

Pregunta: En primer lugar me gustaría felicitarte por tu blog, acabo de descubrirlo hoy y me gusta mucho. Bueno, escribo este email porque conozco a una persona que tiene muchos problemas con los dientes y me gustaría saber si hay alguna oración a Santa Apolonia para rogarle que se mejore. Un saludo y felicidades otra vez.

Respuesta: Me alegra que hayas descubierto la página y más aún que te haya gustado. Aquí te pongo toda una novena, más que una oración. Para ti y los demás que buscan o preguntan sobre oraciones a Apolonia. Aunque este no es un blog devocional, alguna que otra publicaré.

NOVENA A SANTA APOLONIA VIRGEN Y MÁRTIR
ABOGADA DE LOS MALES DE MUELAS.

ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS
Todopoderoso y Eterno Dios, admirable en tus obras, y admirable singularmente en el brío y fortaleza con que corroboras a tus mártires, aun en la edad mas débil y en el sexo mas frágil; yo te ofrezco a incomparable gloria que supo darte la anciana virgen y garbosa mártir Santa Apolonia, cuando por la defensa de tu honor y tu fe, se dejó destrozar a golpes las mejillas, y arrancar con violencia los dientes y las muelas, y en testimonio de su amor se arrojó con denuedo, y por su pie, voluntariamente, a la hoguera encendida con que la amenazó el tirano. Y te suplico por amor suyo y por sus méritos, fortalezcas mi fe, enciendas mi corazón y me hagas digno de los muchos favores que has librado por su intercesión; sobre todo que a su imitación muera amándote, y confesando la fe de Jesucristo tu Santísimo Hijo, que contigo y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

PRIMER DÍA.
ORACIÓN:
Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que con la constancia de muchos años de virtud te hiciste respetable y venerable a toda Alejandría: emplea tu intercesión con Dios, y tu patrocinio conmigo en hacerme digno devoto tuyo por la imitación de tus virtudes, y constancia en los buenos propósitos: alcánzame asimismo el favor que te pido en esta ocasión, interponiendo con tus méritos los de mí Señor Jesucristo. Amén. (al fin de cada día se hace la petición y se reza tres veces el Padre nuestro, el Ave María, con Gloria).

SEGUNDO DÍA
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que con largo ejercicio de mortificación, te dispusiste e hiciste digna del martirio, con que coronaste tantas virtudes, yo te suplico Santa mía que me alcances de Dios una gracia eficaz, para vivir de suerte, que me disponga á conseguir una muerte dichosa; y el especial favor que ahora te pido, interponiendo para ellos tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

TERCER DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, a quien aun antes que la muerte, martirizaba en lo intimo del corazón el celo ardiente de la fe de Jesucristo viéndola perseguida e introducido en Alejandría el sacrílego culto de los ídolos; yo te suplico Santa mía intercedas con Dios, por la intención de ese celo de la fe católica, y que lo entres en mí; y asimismo por el favor particular que ahora te pido, interponiendo para nao y otro juntos tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

CUARTO DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que con valiente integridad, y católica intrepidez repulsaste resueltamente la osadía del tirano en persuadirte al culto de los dioses, avergonzándolo con eso, y exasperando su crueldad, alcánzame de Dios semejante firmeza en las tentaciones del demonio, y de la carne, para rebatirlas con entereza, y no ofenderlo nunca; y el favor que te pido mediante tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

QUINTO DÍA.
ORACIÓN:
Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que lejos de cesar a las persecuciones ni amenazas de los idolatras, los confundías e intentabas eficazmente convertirlos, predicando llena de espíritu y elocuencia del Cielo, la verdadera fe de Jesucristo; alcánzame de Dios luz abundante para nunca dejarme pervertir de los engaños del demonio y del mundo; y el favor que espero mediante tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

SEXTO DIA.
ORACIÓN:
Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que habiendo ostentado de lo que fortalece la gracia, te mostraste entera y serena, como si no sintieras los agudos dolores del martirio: alcánzame de Dios una resignada conformidad y paciencia en los que padeciere yo, para satisfacer con ellos mis culpas; y el especial favor que ahora te pido por la intercesión de tus méritos y los de mí Señor Jesucristo. Amen.

SÉPTIMO DÍA.
ORACIÓN:
Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que pudiste mirar con sereno semblante el espectáculo horroroso de la hoguera a que te destinaba la tiranía, sin espantarte ni temerla: alcánzame de  Dios un justo horror a las llamas del infierno, y una firme esperanza de que me libre de ellas; y a ti el favor que te pido por medio de tu mérito unidos a los de mi Señor Jesucristo. Amén.

OCTAVO DIA.
ORACIÓN:
Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, cuyo corazón fue una hoguera de amor Divino, que te encendía en deseos de sacrificarte, agradable victima al obsequio de Dios, te suplico me alcances de su Divina Majestad una centella de ese amor, que abrase y fortifique en mi corazón  sentimientos de lo que le he ofendido; y el favor que espero ahora mediante tu intercesión y méritos y los de mi Señor Jesucristo. Amén

NOVENO DÍA.
ORACIÓN:
Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que con asombro de los mismos verdugos, y en crédito del verdadero Dios, inspirada del Cielo y arrebatada de su amor, te arrojaste a la hoguera espantosa en que te consumiste, te suplico me consigas de Dios un corazón dócil y pronto a sus inspiraciones, que obre de manera que en todas mis acciones lo glorifique, y el favor que te pido por la intercesión de tus méritos y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

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Santa Apolonia según Joan Amades

Santa Apolonia según Joan Amades

En las tradiciones locales  sobre los santos no encontramos a veces con cuentos populares y relatos orales curiosos que reflejan cómo, a fin de cuentas, la mayoría de lo que sabemos sobre los santos de la antigüedad son construcciones orales muy posteriores a la existencia de ellos, fruto de la fantasía de los devotos, y que dicen realmente muy poco o nada sobre tales personas en cuestión.

Especialmente llamativo es el caso de Santa Apolonia, virgen y mártir (9 de febrero) en la tradición hagiográfica catalana. Joan Amades, en su obra Costumari català: el curs de l’any (Barcelona Salvat, 1950, vol. 1, pp. 744-745) nos relata una versión de la vida de la mártir alejandrina que es tan infundada como disparatada, además de muy cuestionable hoy en día.

Tal relato dice que Apolonia nació en Barcelona (España) y que estaba casada con un hombre de mal genio, cabezota y furioso, que nunca estaba satisfecho con nada de lo que hacía y le pegaba constantemente. Cansada de aquella vida miserable, se hizo monja dominica. Pasado un tiempo, se le apareció Jesucristo cargado con una inmensa cruz que arrastraba trabajosamente. Tras tres días de repetida visión, Apolonia quiso ofrecerle su ayuda, pero Jesús respondió: “Apolonia, Apolonia, ¿cómo quieres ayudarme a llevar mi cruz si no puedes llevar la tuya?” Con estas palabras entendió que debía volver a casa y asumir estoicamente el sufrimiento que le había tocado. Allí, según Amades, “su marido, cuando la vio, sin decirle palabra le arreó un par de bofetadas tan fuertes que le saltó todas las muelas y todos los dientes de la boca”.

Con este relato, cargado de una atroz misoginia, típica de la época medieval, explicaban los lugareños el patronazgo de Santa Apolonia sobre los dolores de muelas. Naturalmente esta barbaridad no tiene que ver con la mártir auténtica, que vivió en el siglo III de nuestra era y fue martirizada en Alejandría de Egipto, y cuyo relato verídico conocemos por una carta del obispo local, Dionisio. Pero si parece un disparate inventar estas historias sobre santos populares bastante conocidos, el ejemplo sirve para pensar cuántas de las historias y relatos que conocemos de los santos no tendrán un origen tan simple y arbitrario como ésta, y hasta qué punto podemos decir que sabemos algo de los santos de esas épocas tan tempranas. Valdría la pena hacer una reflexión sobre ello, especialmente recomendada para aquellos que se escandalizan tan fácilmente con visiones críticas y realistas sobre leyendas tardías e infundadas, que ellos creen intocables simplemente porque son “de toda la vida”.

Se podría decir mucho más de este tema, especialmente haciendo hincapié en la tendencia en muchas zonas a apropiarse de un santo haciéndolo nativo de la región, pero de momento lo dejaremos aquí. Gracias a Joan Arimany Juventeny, administrador de La Devocioteca (http://devocioteca.blogspot.com/) por permitirme usar la información de Amades.

Para más información sobre Santa Apolonia –la de verdad- consultar esta sección: http://preguntasantoral.blogia.com/temas/santa-apolonia.php


Meldelen

Santa Apolonia sigue dando más de sí.

Santa Apolonia sigue dando más de sí.

Esta es mi respuesta  a un comentario del artículo "Santa Apolonia: realidad versus ficción", en forma de dialogo:

P: Esperando ser oportuno en mis comentarios me gustaría hacer las siguientes reflexiones.
R: Pocos comentarios he recibido, de veras, que sean inoportunos, solo los groseros o malsonantes, o insidiosos.

P: Es necesario sea el tópico que fuere el investigar que tan fidedignas son nuestras fuentes, sin mencionar el hecho de tomar en cuenta por quienes son reconocidas y/o  analizadas a través del tiempo.
R: A veces algunas fuentes es casi imposible consultarlas, pensemos en "Los Bolandistas" o la obra de San Simón Metafraste, su excepcional menologio. O, por ejemplo, los versos que San Dámaso papa dedicó a los mártires y que sirvieron de base para su culto e iconografía, hoy perdidos dichos versos. De seguro que muchas cosas que hoy "sabemos" de los santos provienen de ahí.

P: En nuestro caso el relato más puro viene de la carta que escribió  San Dionisio (Papa de 259 a 268 D. C.)  a Fabio patriarca de Antioquía (253 D.C.) , y conservada por Eusebio (EUSEBIO, H. E., VI-VII).
R: Tengo que hacerte una aclaración, y perdona, el Dionisio que escribe la carta no es el Dionisio papa, sino el Patriarca de Alejandría, precisamente por estar allí fue testigo de Apolonia, la cual, evidentemente era una mujer conocida, si no, este martirio no habría llamado tanto la atención, entre los demás que había.

P: Habiéndose señalado esto en lo escrito por Meldelen  habrá que tomar en cuenta la deformación de una historia original por las pequeñas “licencias literarias” (...) para rodear al Santo en cuestión de una aureola que invitaba a su veneración siguiendo su vida ejemplar.  Siendo así, ¿qué habrá encontrado Jacobo de la Vorágine en el Siglo XIII al recopilar tantas narraciones para escribir “La Leyenda Dorada” en especial de Santa Apolonia?
R: Jacobo la Vorágine (Beato, por cierto) se basó en historias y leyendas que circulaban entre los ambientes piadosos, además de escritos anteriores. Su originalidad está, no tanto en inventarse la leyenda, sino en recrearla con su estilo y darle, si cabe, más simbolismo teológico. Uno de sus "perlas" (sobre Santa Margarita de Antioquía) es decir "¿como que el dragón se la tragó? No, ella se dejó comer para salir victoriosa después", o algo así, que no me sé la cita... y desgrana toda una teología puramente simbólica sin más apoyo que su imaginación.

P: ¿Cuántas mentes a través del tiempo habrán querido contribuir a la gloria de la Santa aumentando detalles a la información original?
R: Lo que en un momento sirvió para dar gloria a un santo, hoy puede ser un escollo y ser contraproducente en su culto (salvo en la devoción popular y milagrera, que añora los portentos). Por ejemplo, si la leyenda del rayo que mata al padre de Santa Bárbara le valió para ser protectora en muchos casos de peligro, lo que extendió su culto; hoy le ha valido hacerla sospechosa de falsedad toda su historia. El culto a Santa Cecilia no habría pasado de ser local, si acaso, de no tener un patronato sobre la música, basado en un error. Hoy, al leer que es un error, muchos acusan a la Iglesia de mentir y, con cierta razón, sospechan de todo lo relacionado con los santos y los prodigios... Y así, como estos ejemplos, muchos más.

Uno de los ejemplos más dolorosos es la misma Santa Apolonia, una mujer real, nacida en un tiempo preciso, diaconisa, con las funciones propias de ella, bautizar, predicar incluso (no por gusto le rompen la boca), que fue eliminada del calendario por el cúmulo de leyendas, reliquias falsas... O sea, que lo que le dio gloria durante un tiempo largo, al final "le pasó factura" eliminándola del calendario, como si fuera una invención piadosa. Afortunadamente, esto no tiene porque ser definitivo, pues en 2005, Santa Catalina de Alejandría, más dudosa que las dudosas, volvió al calendiario como "memoria libre", gracias a la mano de Juan Pablo II (también incluyó a Santa Rita, que nunca estuvo).

P: Conscientes de éstos hechos nos queda documentar de la manera más seria nuestros comentarios citando las fuentes en las que son apoyados, evitando ahogarnos en las turbulentas aguas del  mar de información que ofrece internet.
R: Ufffff, que aquí se encuentra de todo, incluso en las páginas más confiables en cuanto a su fidelidad a la Iglesia, pero que solo copian unas a otras, o desconocen en realidad del tema. Las leyendas se repiten sin cesar, sin aclarar que son eso, leyendas y ya está. No es que este sea un blog impecable, más de un error habrá por ahí en algún artículo, por eso siempre espero me lo señalen para investigar algo y corregirlo.

P: El poder discernir nos lo permite Dios, y el intelecto humano es uno de sus grandes milagros y al que asistimos día con día… ¿por qué no habríamos de utilizar tal maravilla de tal manera que glorifiquemos su nombre en la búsqueda de la verdad?
R: Discernimiento, discernimiento, eso nos falta muchas veces, por eso siempre intento dar en cada artículo una opinión propia, más allá de los datos técnicos o históricos de algún asunto, de manera que se vea algo "pensado con cabeza propia". Creo que me he ayudado más a mi mismo, que a los demás. Tú, por lo demás sigue comentando, que nos viene bien a todos.

Santa Apolonia: realidad versus ficción

Santa Apolonia: realidad versus ficción

P: “...en menos de lo esperado Santa Apolonia salta por voluntad propia a la hoguera ardiente para evitar renunciar a su amada religión. Los perseguidores junto al gobernador quedaron atónitos al ver que a pesar del fuego, las llamas no la consumían ni le hacían daño alguno, al verlo trataron incansablemente de golpearla para que muriera, pero la mano del Altísimo la protegía. Finalmente fue degollada...”
EXTRAIDO DE INTERNET, como lo que aquí leemos. ¿A quién le creemos?
Dios nos bendiga

 

R: Sí, Dios nos bendiga a todos, y gracias por compartir su inquietud. En primer lugar, todos debemos tener presentes que las fuentes disponibles por Internet no son, en la mayoría de los casos, nada fiables. Por ello, y dejando modestia aparte, en lo que a esta humilde servidora se refiere, siempre trato de recurrir a fuentes bibliográficas con referencias fiables, porque hoy día cualquiera puede escribir lo que guste, como guste, y donde guste.

 

Respecto a Santa Apolonia, sólo existe un único documento fiable respecto de su martirio: la carta que San Dioniso, obispo de Alejandría, escribió a las comunidades cristianas extranjeras para relatar el motín en esta capital egipcia. Si él no hubiera escrito esa carta, no hubiéramos podido saber jamás de la existencia de Apolonia, como tampoco la de Quinta, Metrano, Serapión, Amonaria, Mercuria y Dionisia, entre otros mártires que fueron masacrados allí. Fuera de esta carta no existe ninguna referencia que sea fiable, y únicamente los textos que se basan fielmente en esta carta son dignos de atención. El texto que usted adjunta no lo hace, y por tanto no debe ser tomado en serio.

 

En primer lugar, el que ha escrito eso se ha sacado al gobernador de la manga, por lo que parece. Apolonia no fue víctima de ningún proceso judicial legalmente establecido por la ley romana, sino de un linchamiento popular. Y esto lo dice Dionisio al inicio de su carta (y cito textualmente): “La persecución entre nosotros no comenzó con el edicto imperial, sino que se le adelantó un año entero. Una adivino y hacedor de maldades de esta ciudad tomó la delantera, azuzando contra nosotros a las turbas paganas y encendiendo su ingénita superstición. Excitados por él y con las riendas sueltas para cometer toda clase de atrocidades, no hallaban otra manera de mostrar su piedad para con sus dioses sino asesinándonos a nosotros”. Como puede ver, no queda lugar para la duda. No hubo ningún gobernador ni otro oficial público presente.  Quien ha escrito eso se lo ha inventado.

Sobre el martirio de Apolonia también nos da Dioniso suficientes referencias para no dudar de ello. Él, naturalmente, no estaba presente en el momento en que sucedió –lo hubiesen matado a él el primero, en su calidad de obispo- sino que había huido a esconderse en el desierto, pero cuando regresó lo averiguó a través de supervivientes u otros confidentes. No tenemos por qué dudar de su palabra, y de nuevo le citamos textualmente: “Prendieron a la admirable virgen, anciana ya, Apolonia, a la que le rompieron a golpes todos los dientes y le destrozaron las mejillas (…) Encendieron una hoguera a la entrada de la ciudad y la amenazaron con abrasarla viva, si no repetía a coro con ellos las impías blasfemias lanzadas a gritos”.  Apolonia decide arrojarse al fuego voluntariamente antes que ser obligada a blasfemar o seguir siendo torturada, y entonces añade Dioniso: “quedáronse los paganos boquiabiertos y conmocionados, al ver que aquella admirable mujer había sido más  rápida en ir a la muerte que ellos en dársela.”

Con esto se acaban las referencias a Apolonia en la carta de Dioniso. Ya no la vuelve a mencionar, y por tanto, todo lo que vaya más allá de estos fragmentos expuestos, es pura invención. Esa hermosa disertación de que el fuego no la consumía, los golpes no la herían y finalmente hubo que degollarla, es un añadido posterior, absolutamente fantástico, que tiene intenciones devotas y piadosas, pero que no responde a la realidad. Es una constante que se repite en la mayoría de las actas de mártires, especialmente mujeres y vírgenes, lo que  es el colmo (según mi opinión personal) es que también lo digan en las actas de Apolonia, cuando tenemos una prueba documental irrefutable. De haberse dado algún prodigio, y esto vale para todos los casos, hubiese quedado recogido en las fuentes más antiguas: no olvidemos que los paganos eran sumamente supersticiosos y siempre registraban aquello que no sabían explicar como portento sobrenatural digno de temor y respeto. Ninguna acta antigua da muestra de semejantes prodigios, luego son todo añadidos posteriores para excitar el fervor del fiel.

Lo lógico es pensar que Apolonia quedó reducida a cenizas en pocos instantes, y que éstas fueron esparcidas por sus verdugos. Se ha dicho que los fieles recogieron los dientes destrozados, pero es difícil de demostrar y menos sabiendo que actualmente hay hasta 500 dientes que se veneran diciendo que son de ella.

Así que, como ve, ese pequeño texto no merece la menor credibilidad. No digo que hubiese mala intención al redactarlo, pero yo defiendo que es indigno empañar la belleza de una verdad expresada en pocas líneas que es la prueba irrefutable de la existencia de una mártir –de otras no tenemos tanto, por cierto, y se han venerado más- con relatos fantásticos y supersticiones por el estilo. Dioniso dice más verdad en siete líneas que todos los grandes hagiógrafos medievales en quince tomos. Es en esa sencillez donde está la verdad, la realidad supera siempre cualquier ficción.


meldelen

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Santa Apolonia: presbytera virginis

Santa Apolonia: presbytera virginis

Pregunta: ¿Era realmente Santa Apolonia una mujer anciana en el momento de su martirio? Como seguramente sabrá, en la carta de Dionisio de Alejandría, quien nos legó el relato de su martirio, se afirma que la virgen Apolonia era anciana ya en el momento de ser agredida. Pero recientemente leí en otra parte que esto es una mala traducción del latín original de la carta, y el autor sostenía que "presbytera virginis" no debía traducirse como "virgen anciana" sino como "virgen presbítera", es decir, diaconisa. Sabemos que Apolonia era diaconisa ya que en la Antigüedad las mujeres podían serlo, como también lo fueron Martina y Taciana. ¿Usted qué opina? ¿Qué es lo más probable? ¿Acaso creíamos que los artistas se equivocaron al representarla joven, y resulta que éramos nosotros los equivocados, o quizá no? Muchas gracias por la respuesta. España

Respuesta: Mira, el asunto hay que verlo desde varios puntos de vista.

1. El hecho de que los artistas (los occidentales) siempre han pintado las "vírgenes mártires" jovencitas y hermosas. Eso de una "virgen" anciana, como que no tiene "mérito", pues paecería que ya no defendía la la castidad, cosa que, por otro lado, se ha sobrevalorado en las actas de martirios, y la misma Apolonia es ejemplo de como eso no era lo principal en una proceso que terminaría en martirio. También es evidente que los artistas se han copiado unos de otros muchas veces, en cuanto a atributos, sobre todo en la piedad popular, siguiendo un canon más o menos estable
en las santas vírgenes: juventud y belleza. Mientras que occidente pinta a todos los santos bellos; Oriente, hace todo lo contrario, no pinta belleza física.

2. Lo de diaconisa, tampoco convenía a los ansiosos de borrar que, efectivamente, la Iglesia tuvo diaconisas en sus orígenes, y mucho tiempo después. (ver este artículo). Por lo tanto, "anciana" era mejor que "presbítera", que en fondo significarían lo mismo, pero al vulgo le chocaría eso de una presbítera.
No olvidemos que en epocas pasadas, en la Sagrada Escritura, se cambió "Febes, diaconisa", por "Febo, diácono" (esta es Santa Febes de Corinto, 3 de septiembre). Se sabe que Apolonia predicaba a la multitud y terminaba bautizando personalmente. Santa Olimpia, viuda, también es una de estas diaconisas, de hecho muy respetada e importante en su época.

Yo lo resumiría así:
Apolonia se representa joven y hermosa, para acentuar la gloria de su virginidad (si es anciana, no le queda mas remedio), son tópicos machistas y lo que se le quiera llamar, pero es la realidad de nuestro mundo. Y no es cosa "de iglesias", también lo hizo Alejando Amenábar con su Hipatia de Alejandría, convirtiendo a una anciana (lo que era Hipatia al ser asesinada) en una "tía buena". Apolonia sería mayor, porque el oficio y la responsabilidad de diaconisa se le concedía a mujeres maduras, generalmente viudad o vírgenes consagradas. Gracias por enviarme esta imagen. No la tenía.

Para las muelas, Santa Apolonia

Para las muelas, Santa Apolonia

Pregunta: Soy estudiante de la facultad de odontología, y les pido por favor que me envíen una oración para Santa Apolonia,... he tenido muchos problemas al cursar la facultad de odontología por eso les pido este favor.

Respuesta: Oraciones a Santa Apolonia, todas las conocidas son para calmar los dolores de muelas, como esta, especie de ensalmo o rogativa, de autor desconocido.

Estaba Santa Apolonia
en la puerta de su casa;
la Virgen pasó y le dijo:
¿Qué haces Apolonia de mi alma?
Aquí estoy Señora mía,
no duermo sino velo,
que de un dolor de muelas
dormir no puedo.
La Virgen le dijo: Agárrate
de este niño reluciente
que tengo en mi vientre
y jamás te dolerán
ni muelas ni dientes.

O:
"Ea, Santa Apolonia, ea, Santa Apolonia, líbrame por favor de este tormento!"

O esta: "Oh Dios, que entre los maravillosos efectos de vuestro poder habéis hecho obtener la victoria del martirio a Santa Apolonia, haced, os suplicamos, que celebrando el nacimiento al cielo de vuestra virgen y mártir, nos aprovechemos de sus ejemplos para marchar por el camino que conduce a Vos. Por J. C. N. S. Amén."

Como detalle interesante, añado que el patronazgo de Santa Apolonia cobre las muelas y dientes, es debido a que fue martirizada sacándole los dientes, Padeció en Alejandría, en el siglo III. Su martirio estuvo rodeado de polémica, porque ella misma se arrojó a las llamas de la hoguera que la esperaba. Por eso, los ortodoxos no la consideran mártir, sino suicida. En esa polémica llegó a participar San Agustín, determinando que fue el amor a Jesucristo lo que le llevó a adelentarse al verdugo. Es representada con la palma del matirio y unas tenazas (aunque, en realidad la historia dice que se los arrancaron destrozándole la boca con cantos), a veces de un tamaño descomunal, y an algunas imágenes lleva un libro, por su función de diaconisa. Era de edad avanzada cuando padeció el martirio. Y otro detalle: Solo en Francia se veneraban más de 100 dientes de Santa Apolonia. Cosas de los antiguos, afanados en conseguir reliquias a toda cosa.

Gracias Ana María por tu colaboración.

 

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