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Tus preguntas sobre los Santos

Santa Filomena

La devoción a Santa Filomena (V) – Teorías acerca de la lápida (II)

La devoción a Santa Filomena (V) – Teorías acerca de la lápida (II)

Otra teoría acerca del orden de las losas fue postulada por Trochu, como se describe en el siguiente supuesto:

Una joven mártir está siendo enterrada. El loculus ha sido tallado en el modo acostumbrado, un poco más alto en la zona de la cabeza que en la de los pies. El albañil escoge dos losas que cree aptas para sellar la tumba. Rompe la más grande en dos piezas menores. Ahora tiene tres losas. Las deposita en el suelo y escribe la inscripción. Habiendo acabado esto, empieza a colocar las losas en su lugar. En este punto se da cuenta que debido a la diferencia de altura de un lado a otro de la tumba, la última losa, en la que él había escrito LVMENA, no es suficientemente alta para sellar la tumba. Cerrar un hueco de tres centímetros de ancho a lo largo de 57 centímetros era difícil. Ciertamente era una idea muy poco atractiva reescribir la inscripción entera. Su solución es cambiar el orden de las losas de modo que la losa más larga, que llevaba inscrito CVM FI, es colocada en la cabeza para cubrir el hueco más grande (a la derecha) y la losa más importante, la que lleva PAX TE escrito, es colocada en medio.

La plausibilidad de esta reconstrucción es manifesta, según Bonavenia, cuando las losas, actualmente en Mugnano, son examinadas. Las dos losas que supuestamente fueron partidas encajan entre sí perfectamente. No hay duda de que originalmente formaban una gran losa. Ninguna de las baldosas de la tumba de Filomena muestra ningún daño ni desequilibrio usuales en las losas que han sido reutilizadas (como en el caso de Noeti), signos que el propio Marucchi afirmó que estaban siempre presentes en caso de reutilización de losas. Es más, Bonavenia concluye que la idea postulada por Marucchi, según la cual FILVMENA fue cortada en dos y la losa PAX TE colocada en el medio, es insostenible.

Un argumento moral a favor de la autenticidad de la tumba de Santa Filomena fue ofrecida en un trabajo anterior de H. Leclercq. Él argumentó que las catacumbas en tiempos de Roma eran muy grandes, de acuerdo con la concepción cristiana de la inmortalidad. Tenían una extrema reverencia hacia todos y cada uno de los cuerpos cristianos, mártires o no. Fue por su esperanza en la gloria futura por lo que los cuerpos fueron tratados como especiales, dándoles su propio lugar de enterramiento; pero también por lo que estaba prohibido para los cristianos abrir una tumba, poner un cuerpo encima de otro, o profanar una tumba en cualquier caso. Ahora bien, si se acepta la hipótesis de Marucchi, se tendría que haber aceptado que:

a) el epitafio de una cristiana del siglo I llamada Filomena fue usado para otra tumba cristiana anónima en el siglo IV;

b) que la primera persona fue, en cualquier caso, extraída de su tumba;

c) y que esta persona fue retirada de la misma a pesar de que había estancias en las partes más bajas de las catacumbas esperando nuevos cuerpos.

¿Por qué razón los cristianos cometerían estos actos que estaban prohibidos como sacrílegos y contra toda tradición y creencia? Moralmente, no lo harían.

Un estudio arqueológico más reciente ha aportado mayor claridad respecto de las deficiencias de la teoría de Marucchi. El arqueólogo jesuita Fr. Antonio Ferrua, secretario de la Comisión Pontificia de Arqueología Sagrada y profesor de arqueología en la Universidad Gregoriana supervisó un examen de las losas y del yacimiento en la catacumba en 1963, llegando a la siguiente conclusión:

La hipótesis de Marucchi, según la cual las tres losas y su inscripción provenían de otra tumba y fueron selladas en la segunda con la inscripción desordenada es insustancial para ilustrar que el epitafio no se aplica a ella porque:

1.- Porque en ese caso hubiera sido posible observar en ellas algunas señales de la segunda aplicación con cal (en este punto, los examinadores han concluido unánimemente que sólo se selló una vez).

2.- Durante el proceso del primer al segundo uso, las piezas hubieran sido muy probablemente realizadas para los extremos de la losa de ladrillo. Dos, en particular, proceden de una completa y entera que ha sido partida en dos. Los bordes siguen teniendo intactos sus extremos y encajan perfectamente los bordes de fractura.

3.- Los bloques de mármol eran a menudo reutilizados (al ser un material valioso) pero no piezas de ladrillo, y menos si ya estaban escritas. En cualquier caso, donde hubiese deseo de evitar el peligro de un error, la precaución hubiese sido dar la vuelta colocando la parte anteriormente escrita hacia dentro (como suele pasar cuando se reutilizan planchas de madera). De este modo, la inconveniencia de colocar lo nuevo sobre lo viejo también se evitaría.

4.- Finalmente, sería realmente sorprendente e inusual que las tres baldosas reutilizadas procediesen de una única y la misma tumba anterior.

En conclusión, la hipótesis formulada por Marucchi se basa en una orientación abstracta, improbable, y contraria al proceder habitual de los enterradores en tiempos antiguos. Desde este estudio, sólidamente fundado en hechos, la hipótesis de Marucchi no puede ser aceptada como verdadera.

La devoción a Santa Filomena (IV) – Teorías acerca de la lápida

La devoción a Santa Filomena (IV) – Teorías acerca de la lápida

Controversia arqueológica

Fue el arqueólogo Oracio Marucchi quien introdujo la controversia en el estatus de devoción a Santa Filomena con una publicación de 1906, “Osservazioni archeologiche sulla Iscrizione di S. Filomena” en la cual Marucchi estableció la siguiente teoría:

1.- Sobre el orden inusual de las tres baldosas, LVMENA PAXTE CVM FI, estas tres baldosas fueron supuestamente recolocadas en el loculus para indicar que se trataba de un caso de reutilización de baldosas originales para los restos de otra persona diferente.

2.- Las baldosas fueron originalmente utilizadas para guardar los restos de alguien llamado “Filumena”, de la mitad al fin del siglo II, y más tarde usados de nuevo para el loculus de otra joven doncella durante el siglo IV, que fue un tiempo de paz para el cristianismo.

3.- La persona a la que se refiere la inscripción fue probablemente, pero no absolutamente afirmable, un mártir.

La teoría de Marucchi fue inmediatamente contestada por un profesor de la Gregoriana, Guiseppe Bonavenia, S.J. (junto con el científico de las catacumbas J.B. De Rossi, un reconocido experto en arqueología paleocristiana) en su “Controversia sul celeberrimo epitaffio di Santa Filomena, V. e M.”. Fr. Bonavenia y los otros ofrecieron la siguiente refutación de la teoría de Marucchi:

1.- Era costumbre frecuente en las catacumbas comenzar los epitafios por la segunda losa, de modo que la inscripción, correctamente leída (como lo fue por Monseñor Ponzetti, Custodio de las Sagradas Reliquias), es PAX TECVM FILVMENA, “la paz contigo, Filomena”.

2.- El excavador de la tumba, no pudiendo escribir el nombre completo en la primera baldosa y en un intento de conservar las proporciones de su escritura, procedió a escribir FI en la última losa y LVMENA en la primera.

3.- Al menos 12 epitafios localizados en las catacumbas de Priscila empiezan con PAX TECVM, PAX TIBI o IN PACE.

4.- Las losas son como mínimo del siglo III, y no del primero ni del segundo (que incluiría la persecución de Diocleciano) y por tanto no son de tiempos de paz.

5.- Existe sólo un único caso establecido como Marucchi como similar al de Filumena, donde dos losas fueron colocadas en el orden incorrecto debido a la reutilización de las losas de mármol (no de ladrillo) de diferentes tumbas, pero las circunstancias fueron sustancialmente diferentes en ambos casos. En el caso de “Noeti”, las dos piezas son de dos losas de mármol diferentes; la escritura no es la misma en las dos losas sino claramente escrita por dos personas diferentes; y la inscripción en rojo es de un tinte distinto en cada losa. En el caso de Filumena, las tres losas contienen la misma escritura, el mismo color, el mismo material de construcción, todo lo cual no da la menor indicación de que hayan sido reutilizadas y por tanto la comparación con el loculus de Noeti, que sí ha sido evidentemente reutilizado, no es válida.

6.- En respuesta a la afirmación de la reutilización de las losas de otra tumba, hubiera sido más fácil para el albañil usar el reverso de la losa, que no tenía nada escrito, o borrar el FI, o simplemente darle la vuelta, o dejarlo de forma incoherente, antes que reutilizar otras dos losas. Pero de hecho, el significado de la inscripción ha permanecido esencialmente claro incluso con el orden de la baldosa alterado, porque fue instantánea y correctamente interpretada por los custodios de las Santas Reliquias como PAX TECVM FILVMENA.

7.- Las conclusiones del profesor Marucchi acerca de la datación y la reutilización de las losas fueron realizadas sin una investigación científica individual in situ y sin el examen arqueológico de las losas ni del nicho en las catacumbas. El examen del yacimiento arqueológico y de las losas habría revelado que la afirmación de la datación de las losas y su reutilización en el caso de Filomena es errónea y sin ningún fundamento empírico.

La devoción a Santa Filomena (III) – Decretos magistrales y testimonio hagiográfico

La devoción a Santa Filomena (III) – Decretos magistrales y testimonio hagiográfico

Decretos Magistrales pertenecientes a la Devoción a Santa Filomena

De la aprobación litúrgica de Gregorio XVI a los decretos papales de San Pío X, diecinueve actas de la Santa Sede en el curso de cinco pontificados sucesivos permitieron y facilitaron la promoción de la devoción popular a Santa Filomena, expresada en la elevación en rango cultos litúrgicos, aparición de confraternidades y archiconfraternidades, y la garantía de plenarias y parciales indulgencias.

Diversos actos de la Santa Sede muestran particularmente la aprobación del Magisterio y la promoción de la devoción eclesial a esta santa mártir cristiana. Más allá de la elevación a rango de misa y oficio previamente garantizado por Gregorio XVI, el beato Pío IX aprobó una misa concreta y oficio dedicado a Santa Filomena con la confirmación papal del decreto previamente publicados, Etsi decimo el 31 de enero de 1855, una elevación litúrgica significativa, a pesar de que su nombre nunca entró en el Martirologio Romano. (Nota de la traductora: insisto de nuevo en el desconocimiento del Dr. Miravalle de la referencia a Santa Filomena virgen el 7 de julio). La garantía de una misa específica y un oficio a Santa Filomena, que tuvo lugar después del regreso del Beato Pío IX de un peregrinaje papal a Mugnano durante su forzado exilio de Roma, fue un acto sin precedentes en honor a una mártir cristiana conocida sólo de nombre y de evidencia de martirio. El Beato Pío IX también concedió indulgencias parciales y plenarias a las devociones en honor a Santa Filomena en el Santuario de Mugnano.

El papa León XIII concedió aprobación papal al Cordón de Santa Filomena con diversas indulgencias plenarias si se llevaba puesto y acordó el título y privilegio de “archiconfraternidad” a la devoción filoménica en Francia. El papa San Pío X continuó la sucesión papal de promoción de la devoción de la Iglesia aprobando la extensión de la Archiconfraternidad de Santa Filomena a la Iglesia universal.

Más allá de un único acto papal por parte de Gregorio XVI, el Magisterio papal ha promovido repetidamente la naturaleza y el crecimiento de la devoción eclesial a Santa Filomena, en reconocimiento oficial de su estatus como santa, en liturgia pública y en sanciones devotas que se extendieron a la fe y vida universal de la Iglesia, e igualmente manifestando oficialmente características esenciales, litúrgicas y devocionales, de su estatus como santa tal cual lo define la Iglesia.

Testimonio Hagiográfico

San Jean Vianney, entre cualquier otro santo o beato, manifestó un testimonio expansivo de fe y testimonio documentado hacia la realidad de Santa Filomena y su profunda eficacia intercesora. El Cura, como quedó registrado en su proceso de canonización, atribuyó todos los milagros documentados en Ars como conseguidos a través de la intercesión de Santa Filomena; repetidamente habló de haber recibido apariciones de Santa Filomena; y directamente atribuyó su propia curación milagrosa de una grave enfermedad a su intercesión.

El testimonio y curación de la Venerable Pauline Jaricot por la intercesión de la joven santa mártir ha sido documentada. San Pierre-Julien Eymard fue curado de una seria enfermedad después de haberle recomendado Vianney rezar una novena a Santa Filomena. San Pedro Chanel, el primer mártir de Oceanía, rezaba a Santa Filomena y se refería a ella como su “auxiliar” en su apostolado misionero. El beato Damien de Veuster dedicó su primera capilla en Molokai a la joven santa. Santa Madeleine Sophie Barat invocó consistentemente a Filomena en las dificultades del establecimiento de sus sociedades, y atribuyó la milagrosa cura de una novicia moribunda a su intercesión.

La Beata Anna Maria Taigi, como está escrito en su proceso de beatificación, aplicó aceite que ardía frente a la tumba de Santa Filomena al ojo de su nieto, que había sido médicamente diagnosticado con una dolencia incurable en la pupila, y el ojo fue inmediatamente sanado. Otros santos y beatos que manifestaron veneración a Santa Filomena incluyen a Santa Magdalena de Canossa, Beato Bartolo Longo, Beato Annibale Da Messina, y Beato Pío IX quien; poco antes de su muerte, envió a Mugnano el cáliz presentado por él en la Federación Belga de Círculos Católicos en el aniversario de oro de su Episcopado como uno de los diversos exvotos papales enviados en honor y en gratitud a Santa Filomena.

La sabiduría inherente en la santidad personificada en las vidas de los anteriormente mencionados santos y beatos ofrece una sustancial confirmación de los decretos del Magisterio ordinario, que concedió devoción pública eclesiástica a la santa mártir. Vale la pena mencionar el significativo número de santos y beatos que inmediatamente participaron en la veneración de Filomena en la misma mitad de siglo en que fueron descubiertos sus sagrados restos, algunos anteriormente a cualquier afirmación de veneración pública en Roma.

Cabe hacer notar también la predominante importancia de la sobrenatural intervención de milagros en el proceso de canonización en la Iglesia. Sin los milagros documentados, una causa individual no suele avanzar más allá del estatus de “Siervo/a de Dios”, incluso con una clara evidencia histórica de una vida terrena llena de virtud heroica. La Iglesia pone su mayor énfasis para la canonización, junto con una esencial base histórica, el testimonio de Dios hacia la santidad del candidato a través de la manifestación de la intercesión milagrosa de esa persona. Fue entonces más que apropiado para Gregorio XVI dar mayor importancia a los milagros documentados por intercesión de Filomena que la historia de su existencia terrena a través de los criterios de aprobación de la Iglesia de establecer históricamente su martirio. La actual investigación en el caso de Santa Filomena debería seguir el mismo criterio que siguieron los papas Gregorio XVI, el beato Pío IX, León XIII y San Pío X.

La devoción a Santa Filomena (II) – milagros y decretos papales

La devoción a Santa Filomena (II) – milagros y decretos papales

La excepcional cantidad de milagros que resultaron de las peticiones a la mártir invocada como “Filomena”, inicialmente por los fieles suritálicos, y poco después por personas de diversos países, ha sido documentada en diversos informes eclesiásticos. La extensiva documentación del Santuario de Santa Filomena en la iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Mugnano y la documentación  para los procesos de beatificación y canonización de Jean Vianney en Ars, registran la notable cantidad de milagros atribuidos a la intercesión de Santa Filomena, que incluía la milagrosa cura del propio Vianney.

En 1833, el obispo Anselmo Basilici de la diócesis de Nepi y Sutri solicitó de la Santa Sede una fiesta y oficio en honor a Santa Filomena, con el ordinario local de Nola habiendo preparado una lección para el breviario en su honor. La petición de Basilici recibió el apoyo de un número significativo de obispos italianos, a pesar de su status inusual, debido a la ausencia de Santa Filomena en cualquier martirologio o en cualquier otra fuente histórica. (Nota de la traductora: parece que el Dr. Miravalle no está al corriente de la mención de una Santa Filomena virgen el 7 de julio en el Martirologio Romano de 1587 y en su reedición de 1772, véase  http://preguntasantoral.blogia.com/2009/053101--otra-santa-filomena-.php).

El nombre del loculus, Filumena, y los ubicuos milagros obtenidos a través de su intercesión testificados por numerosas autoridades eclesiásticas bastaron para la mayor parte de la hierarquía italiana para justificar la legitimidad de la petición. El 6 de septiembre de 1834, la Congregación de Ritos envió al papa Gregorio XVI la petición formal para la aprobación del oficio y misa en honor a Santa Filomena, virgen y mártir, debido a la repetida petición para este culto litúrgico y veneración por diversos prelados.

El 17 de junio de 1835, la Congregación de Ritos también incluyó categóricamente un milagro documentado enviado por el obispo Basilici y otros obispos y sacerdotes, que testificaron la multiplicación del polvo de hueso obtenido de los sagrados restos. En el dossier enviado a la Congregación, numerosos obispos y clérigos testificaron la inexplicable multiplicación de polvo de hueso procedente de unos pocos gramos (“una pizca”) que sirvió para llenar cientos de relicarios sin que el montón original experimentara ninguna merma en cantidad. Otros experimentos fueron llevados a cabo con numerosos testigos civiles y eclesiásticos, sólo para observar y testificar el mismo fenómeno de multiplicación.

La documentada cura de la Venerable Pauline Jaricot, fundadora de la Sociedad para la Propagación de la Fe, que tuvo lugar en la tumba de Filomena en Mugnano, ocurrió con conocimiento e implicación próxima del papa Gregorio XVI. El pontífice se encontró con Jaricot en Roma cuando ella estaba gravemente enferma de una afección cardíaca y oyó de la propia Jaricot su intención de viajar a Mugnano con el propósito específico de pedir la curación a la mártir Filomena y para servir como supernatural manifestación del deseo de Dios de tener la mártir elevada a la veneración litúrgica de altar. La cura documentada tuvo lugar el 10 de agosto de 1835, con una completa e instantánea curación de Jaricot que le dio la salud cardíaca y total. Jaricot volvió inmediatamente a Roma y durante un año estuvo en observación por el papa Gregorio con tal de verificar la perdurabilidad de la milagrosa cura. Este milagro constituyó el ímpetu final para el Pontífice a la hora de ascender la devoción popular de la mártir al estatus de veneración litúrgica pública en esta manifestación de santidad eclesiásticamente aprobada.

El 30 de enero de 1837, Gregorio XVI estableció un solemne decreto pontificial confirmando el informe de la Congregación de Ritos autorizando su culto público y aprobando el oficio, Misa Común de una virgen mártir con una adecuada cuarta lección en maitines en honor a Santa Filomena, virgen y mártir del 11 de agosto. Esta aprobación papal de la devoción litúrgica pública fue primero autorizada al clero de la diócesis de Nola, y más tarde se hizo extensa a otras diócesis, incluida la de Roma. La cuarta lección oficialmente inserta en el Breviario en honor litúrgico a Santa Filomena el 11 de agosto da información del hallazgo de sus restos en las catacumbas de Priscila, su estatus de mártir, la rápida expansión de su extensa devoción entre los fieles debido a su milagrosa intercesión, y el permiso de Gregorio XVI de celebrar litúrgicamente su oficio y misa en su honor (como se presenta aquí):
 
DIE XI AUGUSTI
IN FESTO S. PHILUMENAE
Virginis et Martyris
In II NOCTURNO – LECTIO IV

Inter cetera martyrum sepulcra, quae in coemeterio Priscillae ad viam Salariam reperiri solent, illud exstitit quo repositum fuerat sanctae Philumenae corpus, uti ex tumuli inscriptione, tribus laterculis apposita, perlegebatur. Licet vero inventa fuerit phiala sanguinis, et alia descripta conspicerentur martyrii insignia, dolendum tamen est res ab eadem gestas actaque ac genus martyrii quod ipsa fecit obscura perstitisse. Ceterum ubi primum sacrum hoc corpus, ex beneficentia Pii septimi initio pontificatus ejus acceptum, cultui fidelis populi propositum fuit Mugnani in Nolana dioecesi, ingens illico famae celebritas ac religio erga sanctam martyrem percrebuit, praesertim ob signa quae ejusdem praesidio accessisse undique ferebatur. Hinc factum est ut complurium antistitum cultorumque martyris postulationibus permotus Gregorius decimus sextus pontifex maximus, universa rei ratione mature perpensa, festum ejusdem cum Officio et Missa in memorata Nolana dioecesi et alibi agendum benigne permiserit.

C.M Episcop. Praenest. Card. PEDICINIUS;
S. R. E. Vice- C. S.R.C. Praef.;
V. PESCETELLI S. Fidei Promotor.


En suma, el papa Gregorio XVI en un decreto papal, garantizó la aprobación oficial del culto litúrgico y, de este modo, reconocimiento eclesiástico oficial a la santidad de Santa Filomena, virgen y mártir. El pontífice, completamente al corriente de la ausencia de cualquier dato histórico acerca de la santa mártir “Filumena”, le garantizó los privilegios de la veneración litúrgica pública basándose en la gran cantidad de milagros documentados eclesiásticamente y reconocidos como acontecidos a través de su intercesión directa.

El decreto oficial de Gregorio XVI en reconocimiento papal del status de Santa Filomena como merecedora del culto litúrgico refuerza la profunda verdad de que más importante que la documentación histórica de la vida terrena de Filomena es la documentación de su poderosa intercesión por la Iglesia sancionada por el mismo Dios. Quien fuera esta temprana mártir cristiana y sin importar las particulares circunstancias de su vida y muerte, Dios está complacido con las oraciones de petición ofrecidas en el nombre de “Santa Filomena”, a las cuales Él ha respondido generosamente a los fieles cristianos garantizándoles abundantes favores celestiales.

La histórica abundancia de milagros da fe del deseo de Dios de promover la devoción a la persona que está detrás del nombre de Filumena, sin importar la ausencia de una historia documentada de su vida terrena. La primacía de esta importancia de su actual intercesión por el Pueblo de Dios en nuestros tiempos, por encima de los detalles de su vida terrena en tiempos antiguos, es lo que el Papa y la Iglesia confirmaron al elevar a Santa Filomena al nivel de veneración litúrgica pública, el inicio de su proceso de reconocimiento público como santa y como mártir.

La devoción a Santa Filomena (I) - Hallazgo y traslado del cuerpo

La devoción a Santa Filomena (I) - Hallazgo y traslado del cuerpo

El tema de Santa Filomena sigue dando muchísimo de sí aunque poco se avance en cuanto a conclusiones, por ello, a continuación presento una traducción personal de un artículo escrito por elDr. Mark Miravalle , teólogo de la Universidad Franciscana de Steubenville (Ohio, EEUU) donde se analiza todo lo referente al culto y a los hechos en torno al fenómeno devocional que envuelve a esta mártir de las catacumbas. El artículo es extenso y tedioso de leer –más de traducir- por lo que he suprimido notas al pie para aligerarlo; he querido que esté a disposición de quienes quieran leerlo en este blog por la simple razón de que no existe versión en español. Este texto, que se publicará en numerosos artículos, refleja la visión del autor, que ostenta su propiedad intelectual, y no es necesariamente compartida por los autores de este blog.

 

Presente Estatus Eclesial de la Devoción a Santa Filomena

Dr. Mark I. Miravalle

 

Precisar cómo la Iglesia ve la historia y naturaleza de la devoción atribuida a una temprana mártir romana llamada “Filumena” (o más popularmente, Filomena [Ital.] o “Philomena” [Eng.], un nombre hallado inscrito en el loculus de una catacumba, sigue siendo un tema de considerable discusión y confusión. El estatus de la devoción a Santa Filomena ha recibido nueva atención a la luz del reciente lanzamiento del revisado Martirologio Romano por la Congregación de la Adoración Divina, donde la omisión de Santa Filomena fue percibida por algunos como un rechazo oficial a su estatus como santa, algo inconsistente con el hecho de que ella sigue siendo objeto de devoción eclesiástica popular en todo el mundo.

 

¿Cuál es entonces el presente estatus eclesial de esta mártir de la Iglesia primitiva, la veneración de la cual en el pasado ha sido objeto de diversos documentos papales y numerosos testimonios hagiográficos? Para examinar esta cuestión, examinaremos los orígenes de la devoción; los decretos papales y eclesiásticos en torno a ella; los testimonios hagiográficos; la controversia arqueológica; y los recientes documentos de la Iglesia respecto a la devoción.

 

Orígenes históricos de la devoción

 

El 24 de mayo de 1802, un excavador en las Catacumbas de Priscila golpeó contra una baldosa y, previamente instruido por Monseñor Ponzetti, Custodio de las Santas Reliquias, inmediatamente cesó la excavación. Fr. Filippo Ludovici, supervisor del Vaticano en la excavación, fue informado; y al día siguiente, 25 de mayo de 1802, Fr. Ludovici, acompañado por diversos observadores, bajó a la catacumba, y fue testigo del completo descubrimiento del loculus donde con la retirada del sustrato, fueron halladas tres baldosas funerarias que llevaban un epitafio pintado en rojo. Fue hallado también un vial que se rompió durante el proceso de apertura del loculus, con un polvo de color negruzco indicando sangre pegado a los fragmentos de vidrio, y con la parte inferior del vial aún intacto y firmemente incrustado en el cemento. Una hoja de palma grabada fue observada en la segunda baldosa.

 

La inscripción pintada en las tres baldosas funerarias apareció como sigue: baldosa uno – LVMENA; baldosa dos – PAXTE; baldosa tres – CVMFI. El loculus fue documentado por Monseñor Ponzetti, Custodio de las Santas Reliquias, como portador del nombre “FILVMENA”, una interpretación del epitafio consistente en la antigua costumbre de iniciar las inscripciones por la segunda baldosa y el lógico contexto etimológico. El resultado es una lectura completa del epitafio como “PAX TECVM FILVMENA”.

 

El nombre de “Filumena” está oficialmente atribuido a los sagrados restos examinados el 25 de mayo de 1802, como se registró en el documento realizado por Ponzetti como Custodio de las Sagradas Reliquias que relegó los restos de esta mártir cristiana a la Diócesis de Nola el 8 de junio de 1805:

 

8 Iunii 1805

 

Dono dedi Ven. Ecclesiae Archipresbyterali terrae  Mugnano Dioecesis

Nolanae corpus Sanctae Christi Martyris

 

FILUMENAE

 

Nominis proprii sic picti in tribus Tabulis laterariis cinabro

 

LUMENA PAXTE CUM FI

 

in pulverem et in fragmina redactum per me infrascriptum Custodem extractum cum vasculo vitreo fracto ex Coemeterio Priscillae Via Salaria Nova die 25 maii 1802, quod collocavi in capsula lignea charta colorata cooperta et consignavi Illmo Dominico Caesari pro Illmo et Rmo D.

Bartholomaeo de Caesare Epo Potentino.

 

HYACINTHUS PONZETTI, Custos.

 

Fr. Francesco de Lucia, sacerdote de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Mugnano del Cardenal en la diócesis de Nola, recibió la asistencia de Monseñor Bartolomeo de Caesare, obispo electo de Nola al obtener permiso de la Santa Sede para transferir los sagrados restos de la mártir cristiana Filumena a su parroquia de Mugnano con el propósito de fomentar la renovación espiritual entre sus fieles. Los restos de Filomena salieron de Roma el 1 de julio de 1805 y llegaron a Mugnano el 10 de agosto de 1805, donde han permanecido desde la transferencia.

 

La Cuestión Filoménica (II) – El vaso de sangre

La Cuestión Filoménica (II) – El vaso de sangre

Finalizamos el proceso de traducción del informe presentado por Monseñor Braschi, rector del Santuario de Santa Filomena, respecto de la cuestión filoménica:

La segunda parte de los resultados de esta nueva investigación científica se centró en el vaso de cristal que fue hallado en la tumba con las reliquias de Santa Filomena. Ha sido ahora probado científicamente que contiene sangre y para nuestra sorpresa, también un pequeño fragmento de hueso. Este nuevo descubrimiento indica que Santa Filomena sufrió una muerte violenta.

De nuevo digo que ansié hallar la verdad sin importar los resultados, y felizmente, soy capaz de afirmar que los resultados disipan cualquier confusión o malinterpretación que pudo haber existido antes sobre Santa Filomena. Todos los representantes de los centros de la Archicofradía Universal de Santa Filomena recibirán una transcripción completa de la conferencia y los resultados científicos. Ellos también tienen una lista detallada y completa de los eventos que tendrán lugar en el Santuario por este año especial de aniversario.

Para el 200 aniversario os pido a todos que divulguéis la palabra de Santa Filomena a tantos como podáis, hagáis su nombre una palabra habitual en vuestra comunidad y animéis a la incorporación al círculo de las novenas locales. Formad estas pequeñas familias y grupos de amigos y rezad a esta poderosa Santa que es tan cercana y poderosa con Dios.

Me despido con la bendición de Santa Filomena a través del Sagrado Corazón de Nuestro Señor y el Inmaculado Corazón de María.


Monseñor Giovanni Braschi
Santuario Santa Filomena


83027 Mugnano del Cardenal
Avellino, Italia
tel:+39 81 8257204
fax: 081-511 2733
e-mail: SantaFilomena@philomena.it
www.philomena.it


Por de pronto, lo que como estudiosa del tema de las mártires femeninas he echado a faltar en este informe (llamado eufemísticamente, pues sólo se trata de un breve comunicado) es:

1.- Una información más extensa y profesional del proceso de investigación. Este comunicado sirve sólo para calmar dudas superficiales, pero el monseñor no nos aporta las actas de la conferencia, que él dice haber enviado a los representantes de la Archicofradía. Estas actas no están disponibles por Internet y a pesar de que he escrito a la dirección arriba expuesta solicitándolas, no he recibido la menor respuesta.

2.- El monseñor no entra en análisis de las contradicciones que revela lo que se sabía antes de esta conferencia y lo que se sabe ahora. Datándose la tumba en 202 d.C, naturalmente la historia que la religiosa napolitana transmitió acerca de una niña princesa griega deseada por un malvado Diocleciano, es absolutamente inverosímil. Ya lo era por lo absurdo del relato, los innumerables errores y tergiversaciones históricas y por no ser más que la copia de la leyenda típica de virgen mártir mil veces vista en las hagiografías; pero esta datación acaba por rematarla.

3.- Las pruebas aportadas en este informe por monseñor Braschi, que no satisfacen a los autores de este blog por ser tan sólo la conclusión y no la explicación, tan sólo demuestran lo que desde siempre hemos defendido aquí: que Santa Filomena es una mártir de las catacumbas más, y que aparte del tema de los milagros, no presenta ninguna otra diferencia respecto de los cientos de corposantos hallados en las catacumbas de Roma.

Sin embargo, aún sigue quedando mucho por decir respecto de este tema.

Meldelen

Al menos lo de la lápida tenía visos de investigación, aquí ni siquiera eso... solo que el vaso tenía sangre y fragmentos de un hueso (lo cual no es mucho mérito, teniendo la osamenta al lado). Si hay que tener un centro devocional de Filomena para tener la conferencia y los resultados, pues temo que no los veremos nunca... A no ser que alguien se precie de subirlos a la red. Así lo de "afirmar que los resultados disipan cualquier confusión o malinterpretación que pudo haber existido antes sobre Santa Filomena" lo podríamos compartir gustosamente.

Y, como bien dices, Meldelen, nada de esto afirma lo de la princesa griega, ni los martirios, ni nada de la leyenda. Hasta ahora, solo hay una cosa cierta: una osamenta se halló en una catacumba, al parecer es una mártir y podría llamarse Filomena según una lápida "mal puesta". Punto.

Ramón

La Cuestión Filoménica (I) – La lápida

La Cuestión Filoménica (I) – La lápida

Con este artículo doy inicio a una traducción, presentada en dos partes, del informe presentado en 2005 por Mons. Giovanni Braschi, rector del Santuario de Santa Filomena en Mugnano del Cardenal (Italia), donde en opinión del mismo se da respuesta definitiva a la controversia famosa sobre esta mártir de las catacumbas. No tengo constancia de que este texto, presente en inglés e italiano, tuviese una traducción en español a la que pudiesen acceder los hispanohablantes, por eso he decidido realizarla yo misma a partir de la versión en inglés disponible en http://www.catholic.org. Quiero dejar claro, sin embargo, que por de pronto este texto se publica aquí con la única intención de informar a los lectores de un tema muy controvertido e interesante que no parece estar disponible ampliamente en la red; y que por tanto, de momento no me pronuncio al respecto sobre su contenido ni afirmo compartirlo o no, tan sólo me limito a exponerlo.

2005 es un año muy especial para todos nosotros, los devotos de Santa Filomena, ya que es la celebración del 200 aniversario del traslado de sus sagradas reliquias de Roma al Santuario de Mugnano del Cardinale. El viaje en sí es una historia y podréis leer de éste y de otros eventos históricos acerca de nuestra Santa en nuestro boletín de noticias, El Mensajero de Santa Filomena.

Hace doscientos años Santa Filomena fue colocada en un altar especial en el Santuario, situado al centro del lado izquierdo según entráis en la iglesia. Y desde ese momento ella cambió las vidas de aquellos que la hallaron. Ahora, en nuestros días, ella sigue tocando las vidas de tanta gente alrededor del mundo y la llama al Santuario en Mugnano del Cardenal.

Tristemente, muchos devotos han informado de cierta confusión de acuerdo con la controversia de Santa Filomena. He sido Rector del Santuario durante unos veinte años y he trabajado para corregir cualquier confusión o malinterpretación respecto de Santa Filomena. Por ello, como Rector, decidí que la solución más efectiva era consagrarme a reclutar las mejor mentes disponibles en el mundo científico para descubrir la verdad sobre nuestra Santa. Desde el primer momento, estaba preparado para aceptar la verdad sin importar los resultados que revelara la investigación científica. Mi deseo era acabar con la controversia de una vez por todas para aliviar cualquier ansiedad que los devotos tuvieran sobre nuestra Santa.

Anunciamos los resultados del nuevo y exhaustivo estudio científico en la Conferencia de los Nuevos Estudios Filoménicos el 9 de abril de 2005, en las Catacumbas de Santa Priscila en Roma, donde la tumba de Santa Filomena fue hallada en 1802.

Hay dos partes principales en esta investigación; la primera es la que concierne a la lápida. Las tres piedras cuentan la historia de la persona allí enterrada con símbolos específicos que ilustran la historia de los sufrimientos y la muerte que discurren alrededor del nombre de la persona.


La controversia fue iniciada cuando el caso de Santa Filomena empezó a ser discutido y debatido al inicio del siglo XX: usando los métodos científicos disponibles en su tiempo, el arqueólogo Orazio Marucchi estableció la teoría de que las piedras de la lápida habían sido selladas más de una vez, lo que significaría que fueron reutilizadas.

Además, él postuló que la razón de que el orden de la primera y última piedra estuviese invertido era que la tumba había sido abierta y luego vuelta a sellar.


Las investigaciones científicas de la actualidad, que emplean equipo moderno y técnicamente avanzado han demostrado claramente que las piedras de la tumba fueron selladas una vez tan sólo.

Más importante es que con estas técnicas modernas, se han podido datar en 202 d.C, lo que significa que Santa Filomena es una mártir de la Iglesia mucho más temprana de lo que primeramente supusimos.


Con los nuevos resultados científicos de las piedras de la tumba, que originalmente fueron puestas en el orden incorrecto, ahora tenemos una explicación para ello; con potentes y modernas herramientas hemos obtenido un cercano y más detallado examen de las tres baldosas que ha revelado una sorpresa que nadie había descubierto anteriormente.

En el momento de su entierro, había originalmente dos piedras a modo de lápida, pero tres eran necesarias para sellar completamente la tumba. La más grande las dos fue cortada horizontalmente por la mitad, de modo que dio lugar a dos nuevas piedras, que acabó por sumar tres piedras en total. Las tres baldosas fueron colocadas y la inscripción se aplicó a la totalidad de las tres, PAXTE-CVMFI-LVMENA. Cada una de esas tres baldosas tenía una porción del mensaje: la primera piedra, PAXTE, la segunda tenía CVMFI, y la tercera LVMENA.

Después de hecho esto, el albañil se dio cuenta de que el hueco de la tumba era más alto en un extremo que en el otro. Las piedras fueron retiradas para colocar la piedra más ancha en la abertura más ancha y así cubrirla. Además, para que las piedras encajaran bien en la abertura, hubo que colocar las tres secciones de la inscripción en el siguiente orden: LVMENA-PAXTE-CVMFI, colocando la última piedra en el lugar de la primera, de modo que haciendo esto, las palabras quedaron en orden incorrecto”
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Meldelen

Y bueno, yo sí voy a meter la cuchareta, porque todo esto depende de un albañil que corta una piedra en dos, sin medir antes la abertura, para darse cuenta ¡después de que estaban colocadas y escritas!, que el nicho era irregular y por tanto, tuvo que desmontar las piedras y ponerlas al revés, aún de que la escritura quedara mal.

Además:

1. Las lápidas se graban antes de ponerlas, por una simple cuestión de sentido común, no ya de comodidad. Si las grabas después de puestas, tienes que, al menos, que esperar que la argamasa seque, porque de grabarlas enseguida se caerían.

2. Si aún así, decides ponerlas antes, ¿como no ves que las piedras no sellan bien la tumba por estar mal cortadas y decides grabarlas, para luego cambiarlas?

3. Estas lápidas y nichos de las catacumbas destacan por su limpieza, nivel de seguridad y sellamiento. No había olores ni podredumbre, así que los albañiles no serían tan malos. Tendríamos a uno de los chapuzas más grandes de la historia, por lo famosa que es Filomena.

4. Este albañil se toma el trabajo de identificar a la mártir, dibujando anclas, látigos, flechas, lirios, palmas... para luego dejarlo mal. No haces eso si te interesa identificarla con tanta exhaustividad.

5. Me gustaría me explicaran esta contradicción: "Las investigaciones científicas de la actualidad, que emplean equipo moderno y técnicamente avanzado han demostrado claramente que las piedras de la tumba fueron selladas una vez tan sólo." y, por otro lado: "Las piedras fueron retiradas para colocar la piedra más ancha en la abertura más ancha y así cubrirla".  O fueron selladas una sola vez, o no lo fueron.

Evidentemente, todas mis conjeturas son eso: conjeturas, pero no son más fantasiosas que las del artículo. Nos describen la tarea del albañil como si le vieran.

Ramón

Santa Filomena (resumida)

Santa Filomena (resumida)

Pregunta: ¿Quién es Santa Filomena? No tengo ni idea. ¿Podrías escribir un breve resumen acerca de ella? Gracias. Dios te bendiga. Estados Unidos


Respuesta: Santa Filomena es, estrictamente hablando, una mártir de las catacumbas. Su cuerpo fue hallado en 1802 en el cementerio de Priscila, Roma. La tumba estaba sellada con tres losas planas con la inscripción LVMENA PAXTE CVM FI y diversos símbolos que en aquel momento fueron interpretados como una ancla, un flagelo, un lirio, una flecha y una lanza, junto con la tradicional palma de la victoria, símbolo del martirio.


La tumba contenía el esqueleto de una joven chica con un vaso de sangre. Se consideró inmediatamente como una joven mártir y la inscripción fue reconstruida como PAX TECVM FILVMENA, de modo que la muchacha fue llamada Santa Filomena. La interpretación de esta inscripción, del nombre de la joven, así como de los símbolos y la cuestión del vaso no están exentos de polémica, pero sería extenso entrar aquí en detalles.


Los restos de la joven fueron transferidas a la iglesia de Mugnano dil Cardinale (Italia), y pronto se dieron ciertos prodigios y fenómenos inexplicables respecto a ellas, siendo el más sonado la milagrosa curación de la Venerable Pauline Jaricot, fundadora del Rosario Viviente.


Respecto a su historia, como sucede con los mártires de las catacumbas, nada puede saberse. Se ha dicho que la Santa se apareció en 1832 a una monja napolitana y le contó la historia de su vida y martirio. Pero ese relato está lleno de errores históricos y es imposible confirmar su autenticidad. Ello, y otras cosas, han fomentado que en la actualidad la Iglesia Católica haya optado por no promover el culto público de Santa Filomena.


A pesar de ello, la pequeña mártir de las catacumbas ha generado un sorprendente fenómeno de devoción y popularidad como pocos Santos han generado, siendo posible realizar culto privado o local respecto a ella. A pesar de la polémica que la rodea, en la actualidad su culto no sólo es muy importante, sino que está en expansión, especialmente en América, África y Asia, siendo un centro muy importante Filipinas. Todo ello se debe al trabajo conjunto del Rosario Viviente y el Santuario de Mugnano, que actualmente desarrollan misiones evangelizadoras y devocionales en diversos países de estos continentes.


Sobre ella todavía hay mucho que decir y sería imposible resumirlo más. Para más información, recomiendo visitar la web de su Santuario en Mugnano (http://www.philomena.it/) y la web oficial del Rosario Viviente (http://www.philomena.it/) donde encontrarás información mucho más detallada acerca de esta fascinante Santa.


Meldelen