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Tus preguntas sobre los Santos

De santos y rosas, más

De santos y rosas, más

Pregunta: He leido tu artículo sobre el milagro de las rosas y te hago una pregunta. Yo soy pintora. Soy muy versátil, pero siempre incorporo una rosa en mis obras, sean abstractas o no. La rosa es un elemento muy rico, con muchos significados culturales. Me une a la naturaleza, a otros artistas, al mundo en general. No soy una persona muy religiosa, solo lo justo para saber que Dios existe, es bueno y quiere que lo seamos también. Por eso nunca he pintado santos o vírgenes, sin embargo, tu artículo me ha parecido de lo más sugerente para pintar un lienzo o varios, con el tema: santos que porten una o varias rosas. El milagro de las rosas me parece sublime, aunque sea una leyenda como dices. Pero quisiera saber de otros santos en los que las rosas sean protagonistas. Tómate tu tiempo, me imagino que cada entrada de tu blog sea como un lienzo, hay que prepararlo con delicadeza, embelleciéndolo hasta el último toque. Gracias.

Respuesta: Gracias por tu amable comunicación, y perdona que no escriba todo lo que me dices, pero he puesto solo lo relativo a la pregunta. La verdad es que el blog lleva mucho trabajo, tanto de preparación de los textos, como darles un toque personal y que no sea un escrito inleíble, lleno de datos y fechas, pero sin alma, como si lo escribiera una máquina. Y por otro lado, es un honor inmenso poder ayudar a alguien a crear obras de arte. Gracias a ti.

Yendo a la rosa como atributo iconográfico: pues la llevan, o pueden llevarlas, en forma de corona las santas y santos vírgenes, aunque a los hombres no suelen ponérselas la iconografía, salvo casos que sean específicos de la leyenda (Julián o Valeriano). Entre las mujeres la corona de rosas es casi consubstancial a Santa Rosa de Lima, Santa Rosa de Viterbo, Santa Rosalía de Palermo (por el nombre principalmente) o Santa Lidwina. Además, acompañan a otros santos, por milagros generalmente:


N. S de la Asunción: la leyenda dice que al abrir los apóstoles la tumba de María, la hallaron llena de rosas. 15 de agosto.

Santos Julián y Basilisa: la noche de sus bodas, cuando Julián entró al aposento nupcial sintió un fuerte un olor a lirios y rosas, aunque estaban en invierno. Esto les movió a guardar la virginidad aún casados. 9 de enero.

Santa Dorotea: son su atributo típico, representan los frutos y flores del paraíso que ella prometió a Teófilo. 6 de febrero.

San Francisco de Asís: visitó lo que había sido la cama de espinas de San Benito, donde plantó dos rosales en honor al santo, que aún existen. 4 de octubre y 17 de septiembre (impresión de las Llagas).

San Jaime mártir: Estando en la cárcel se le apareció un niño que le ofreció una corona de rosas y una palma, anunciándole su martirio al día siguiente. 30 de abril.

San Amador de Auxerre: la noche de sus bodas, el obispo entró a su cámara nupcial a bendecir a los novios y, como era mayor (y super despistado, digo yo), se equivocó y celebró el rito de ordenación sacerdotal, con lo que Amador se consideró presbítero por la gracia de Dios, en tanto, un fuerte olor a rosas inundó la habitación y un ángel les coronó de lirios y rosas. 1 de mayo.

San Pedro Celestino: vivía en una cueva en medio del monte, un invierno dos mujeres intentaron sacarlo de allí antes que muriese de frío, él resistió y esa noche tuvo una visión de dos ángeles que derramaban rosas sobre él, haciendo grato a Dios su sacrificio. 19 de mayo.

San Medardo de Noyon: Se le atribuye la institución de la fiesta de la “Rosa de Sanency”, festividad en la que se coronaba de rosas a una muchacha virtuosa, elegida entre la población. Se dice que la primera fue la propia hermana del santo. 8 de junio.

Santa Rosa de Lima: es su atributo típico, De niña, su madre le ponía bellas coronas de rosas, que ella hacía de espinas cuando aquella no la veía. 23 y 30 de agosto.

Santa Rita de Casia: en pleno invierno deseó unas rosas y el rosal de su convento floreció. 22 de mayo.

San Pedro Apóstol: antes de ser martirizado un ángel le coronó de rosas. 29 de junio, 1 de agosto, 22 de febrero y 18 de noviembre.

Beato Ángel Agustín Manzighi: En una ocasión se vieron caer rosas de su boca mientras predicaba y a dos ángeles que las recogían, tejiendo una corona que colocaban sobre su cabeza. 17 de agosto. (en la imagen)

Santa Rosalía de Palermo: la corona de rosas le es característica porque adornaba su crucifijo con guirnaldas de estas flores. Además, en una ocasión, el Niño Jesús la coronó a ella misma con una corona de rosas. 4 de septiembre.

Santa Sperandea: tuvo una visión en que Dios le mandaba ir por un camino estrecho sembrado de espinas y cuchillos. Lo hizo y sintió como sus pies se cortaban y sangraban. Animándola el Señor, se olvidó el dolor en sus pies y avansó decidida, encontrando rosas y violetas bajo sus pies. 11 de septiembre.

Santos Trifón y Respicio de Apamea: En su martirio aparecieron dos ángeles que los coronaron de rosas y otras flores. 10 de noviembre.

Santos Cecilia y Valeriano: al decidir vivir en virginidad, un ángel los coronó de rosas y lirios. 22 de noviembre y 14 de abril.

San Ramón Nonnato: el Señor le dio a elegir una corona de rosas o una de espinas; eligiendo el santo esta última. 31 de agosto.

San Ángelo, protomártir carmelita: las rosas que nacían en su tumba permanecían siempre frescas. 5 de mayo.

Santa Digna de Córdoba: se le apareció Santa Águeda dándole un ramo de rosas y lirios, alentándola al martirio. 14 de junio.

Santos Acisclo y Victoria: En el convento dominico de Rávena nació un rosal milagroso el día de su martirio, en agradecimiento a Fray Diego de Venecia, que rezaba el oficio de los santos. 16 y 17 de noviembre.

San Gamaliel de Jerusalén: Se apareció a Luciano, sacerdote para descubrirle mediante tres rosas donde se hallaba su cuerpo, el de San Abibas (su hijo), el de San Nicodemo y el de San Esteban; la rosa roja indicaría a Esteban, mártir, y las blancas a los demás. 3 de agosto (invención de San Esteban)

San Tiburcio: Fue condenado a caminar sobre las brasas, pero haciendo la señal de la cruz, las convirtió en rosas. 18 de junio.

San Pantaleón: fue atado a un olivo seco, que reverdeció al contacto con su sangre, y también esta, donde caía una gota en el suelo hizo brotar rosas, lirios y violetas. 27 de julio.

De seguro que hay más, pero esto es lo que tengo en mis archivos. Prescindo aquí de los agraciados con el llamado  milagro de las rosas, por estar ya en el artículo mencionado. Espero te sirvan.

San Elías, virgen y eremita

San Elías, virgen y eremita

Pregunta: Ramón tu sabes que vivo en el Monte Carmelo, donde está la ciudad de Haifa en cuya univ. estudio... me llama la atención saber si Elías realmente estuvo casado o fue eremita (y si lo fue por cuanto tiempo) que sabes tú al respecto?

Respuesta: Primero me gustaría decirte que te envidio lo suficiente como para decirte que no pierdas oportunidad de pasarlo todo lo bien que puedas en ese lugar tan bello y sagrado. El Monte Carmelo es de esos sitios del mundo donde todos deberíamos ir al menos una vez, aunque muchos lo desconozcan.

Del Profeta San Elías (20 de julio) mucho se ha escrito, principalmente los carmelitas, y mucho se ha fabulado también. De su vida sólo tenemos las referencias de los libros de los Reyes, en la Sagrada Escritura. Referencia importante, porque estos libros siguen una secuencia lineal de los reyes de Israel, que solo es rota con las historias de Elías y Eliseo. No son libros que narren historia, mas bien son aleccionadores sobre los reyes que siguieron los mandatos divinos y los que no lo hicieron, remarcando sus diferencias y sus finales en la vida. La irrupción de Elías ha dado mucho de si, sobre todo porque a diferencia de otros profetas, ni escribió, ni se le achaca ningún escrito. Irrumpe súbitamente en la Biblia como un actor en escena, y así mismo sale, de manera espectacular y única: arrebatado al cielo en un carro de fuego. Esta presencia turbadora, diferente, es precisamente lo que ha llevado a muchos a pensar que solo es una figura literaria, mientras que otros no ponen en duda su existencia, aunque si aspectos de su “vida”. Contar aquí todo lo que dicen ambos Libros de los Reyes y lo que se ha fabulado sería mucho, me limitaré a tu pregunta: Elías, eremita; y Elías, no casado y por tanto, virgen.

 

Elías, eremita:
San Ambrosio (7 de diciembre) dice de él: "es un maestro, y los monjes sus discípulos", formando parte de una larga tradición que hace de Elías el fundador del monacato. En algunos casos, como el carmelita, en un sentido estricto, y los más, en un sentido simbólico, en tanto que Elías adelanta y prefigura al hombre que lo deja todo por Dios, sigue sus mandatos y, esto es importante, busca el retiro para meditar y aguardar la visita del Señor. Esta búsqueda de la soledad, la experiencia del retiro, es única en la Biblia. Los profetas y demás personajes del A.T hablan, predican, reinan o actúan, pero no buscan y hallan a Dios en la soledad y el silencio, que en el caso de Elías es la preparación de su ministerio. No en balde los primeros monjes y los Padres de la Iglesia no dudaron en dilucidar esta paternidad. Ya los carmelitas, desde el inicio de su vida como comunidad monástica recogen este aspecto paternal de Elías en su regla, dada por San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre), donde menciona que se habían reunido junto a la fuente de Elías.

Pero Elías no es un eremita en sentido estricto, el eremitismo en él es puntual, por un momento preciso; mientras que el eremita cristiano, en órdenes monásticas o en solitario, tiene esa vocación de por vida, es una vocación en sí misma.

Elías, virgen:
Muchos autores, como el carmelita Daniel de la Virgen María en su "Speculum Carmelitanum", hacen de Elías un hombre de pureza excepcional, santificado en el vientre de su madre, como el Bautista. La verdad es que son puras alegorías: si Elías es precursor de San Juan, y más aún, de Cristo, si venera en deseo a aquella que será la Madre-Virgen, necesariamente tenía que tener la virtud de la pureza virginal, en grado sumo: santificado antes de nacer. Ojo, no significa esto que fuera inmaculado, que esto es otra cosa. Es cierto que la Sagrada Escritura no menciona que haya sido casado y por su itinerancia, no debió serlo, o al menos después de irrumpir en la Biblia, pero de ahí a afirmar una virginidad casi celestial, hay un trecho. Esta virginidad se afirmó también de San Eliseo (14 de junio y 20 de julio), su discípulo.

Así, por ejemplo, San Metodio (14 de febrero) escribió en el año 825, en un “diálogo” con María “Asimismo Elías profeta y virgen, avisado del cielo de tu pureza, recogido en su espíritu quiso ser imitador tuyo, con que por su abrasada vida tejió inmortal corona de virginidad”. Y la Leyenda de Oro, dice sobre María, al hablar de la advocación del Carmen, que “Elías la tuvo por dechado y ejemplar, de quien aprendió la virginidad y demás virtudes religiosas que había de enseñar á sus hijos”.

Y un ejemplo interesante de como las interpretaciones sobre un texto pueden ser manidas y de cuantas conclusiones se pueden sacar: Según San Juan Jerosolimitano (10 de enero), en su Institución Monástica, la Virgen María, aunque pura, tuvo deseo de hacer voto de virginidad ¡porque Elías, devoto de la que sería la Virgen Madre, guardó virginidad en su honor!: “Quod haec Infantula Virginitatem perpetuam ad exemplum Eliæ amplexatur, Deum sub figurata visione revelasse” (porque esta niñita abrazaría una perpetua virginidad a ejemplo de Elías [según] Dios le había revelado en una visión figurada). Y se recrea en otras lindezas; pero con esto basta. En fin, que la virginidad de Elías era necesaria en aras de una mayor asimilación con Cristo y su Madre.

Y para terminar, una curiosidad: San Elías fue tenido en ciertos puntos, como patrón de la Inquisición (ya sabemos, ambos amantes del fuego)

El milagro de las flores, en Cristo

El milagro de las flores, en Cristo

Interesado por el tema de los panes convertidos en rosas, nuestro André nos regala este artículo, con su variante mexicana y en imágenes de Cristo. Gracias, André:



El milagro de los panes o alimentos que se convierten milagrosamente en flores o en otros objetos no es exclusivo de la vida de algunos santos, también existen algunas advocaciones especialmente imágenes de Cristo a los que se les atañen milagros muy similares a los narrados en varias vidas y leyendas de santos, tratare tres temas en particular que son los más famosos en el caso de México no son los únicos pero si los que más popularidad han alcanzado por este milagro, me refiero en especial a tres Cristos, dos son crucificados (el Señor de Villaseca, del Mineral de Cata de Guanajuato y El Señor de las Maravillas de El Arenal, Hidalgo) y uno de ellos es un Nazareno en el momento de una de las tres caídas, El Señor de las Maravillas de Puebla, en la imagen.

Las tres imágenes son coloniales y en los tres casos el milagro que se narra es muy similar: Trata sobre una mujer infiel que engaña a su marido y que todas las mañanas le lleva en una canasta alimentos a su amante, el esposo al enterarse del engaño de la mujer decide seguirla con un cuchillo o puñal en la mano y al verla salir con la canasta la intercepta y al preguntarle que lleva en la canasta, la esposa contesta “flores para el Señor” (en las diferentes versiones dice: “flores para el Señor de Villaseca”, “flores para el Señor de la Caída” y “flores para el Señor de los Laureles” que en el caso de los dos últimos eran los antiguos nombres que recibían esas imágenes antes del susodicho milagro). El marido, incrédulo, raja con su navaja (puñal o cuchillo) o tira la canasta para percatarse de lo que lleva dentro. Se da cuenta que en verdad lo que había eran flores, habiéndose transformado los alimentos que la mujer llevaba a su amantes en flores para el Cristo.

Analizando versiones:
1. En el caso del Señor de Villaseca, la mujer está casada con un minero, cosa que se entiende siendo que el Señor de Villaseca pertenece a la mina del real de cata. En los otros dos, a veces el marido está en la cárcel o simplemente es un marido celoso.

2. Los nombres de los personajes varían, nunca coinciden, lo mismo en algunas versiones dicen en donde vivían dichas personas y hasta en que calle sucedió el milagro.

3. En el caso del Señor de Villaseca, una de las tres versiones que revisé va aún más allá que las otras versiones al decir que al levantar el marido la servilleta para ver el contenido de la canasta, los alimentos se convirtieron en ramos de flores (no especifica cuáles), el atole (bebida a base de maíz) en vino para la misa, las tortillas (alimento a base de maíz en forma plana y redonda muy típica de México) en hostias, y los frijoles (judías) en granos de incienso.

4. Otras versiones del mismo Señor de Villaseca dice que los alimentos se convirtieron en rosas y aquí entra la diferencia con las versiones de los otros dos Cristos, en los cuales los alimentos se transforman en una clase de flor morada llamada “maravillas”, lo que hace que a la imagen en cuestión se le comience a nombrar “Señor de las Maravillas”.

5. En la mayoría de las versiones al siguiente día del hecho milagroso el amante de la mujer aparece muerto (parece que al amante ni un milagro lo salvaba ya del marido celoso), y tanto la mujer del milagro como su esposo desaparecen de la ciudad y nunca más son vueltos a ver.

Analizando fechas y devoción:
En el caso de este milagro, es difícil poder saber si le corresponde a los tres, o si fue copiado de uno de ellos a los otros Cristos o si es una copia de los milagros en las leyendas de santos como Santa Isabel y San Diego de Alcalá.

1. Por fechas el más antiguo es el Señor de Villaseca, que es una escultura del siglo XVI, siendo que el Señor de las Maravillas de Puebla, es una imagen entre el siglo XVII, y del XVIII el Señor de las Maravillas de El Arenal, del que no se consolidan su Santuario y devoción sino hasta principios del siglo XIX.

2. Quizás por antigüedad de la talla, podríamos decir que el milagro corresponde al Cristo de Villaseca, pero hay que decir que a pesar de que la versión de este Cristo es la que más datos da, no es el único milagro famoso sobre esta imagen, ni el que le da su nombre, cosa que si sucede en los otros dos.

3. El milagro de las flores es más famoso en el Señor de las Maravillas de Puebla que en el de El Arenal. Además, la devoción que recibe el primero es mucho mayor que el segundo. Pudiera darse el caso de que en alguno de los dos Señor de las Maravillas, por querer darle una explicación “milagrosa” a su advocación copiara o inventaran esta leyenda del marido celoso y las “maravillas” que aparecen en la canasta.

Como conclusión debo decir que es muy difícil poder saber esta leyenda de donde vino, y en que Cristo fue primero, si en los tres se dio este milagro, si en los tres no es más que un añadido para aumentar su devoción. En el caso del Señor de Villaseca podría ser, pues como he dicho no es el único milagro famoso que se cuenta de él aunque sí el más popular. En devoción el que más tiene y el que más famoso ha hecho este milagro es el Señor de las Maravillas de Puebla.

Se vuelve aún más difícil siendo que no existen muchos estudios a fondo sobre el culto a estas imágenes y que por lo general esta leyenda se cuenta oralmente no existiendo prueba que pueda dar fe de dicho milagro, aunque en el caso del Señor de Villaseca se habla de un retablo que lo narraba pero que ya ha desaparecido del templo. A todo esto muchas veces la Iglesia prefiere decir que se le da el nombre de “Señor de las Maravillas” por los milagros tan maravillosos que obra Cristo, para de esta forma no meterse en controversia ni en historias legendarias.

Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo

Nuestra Señora de las 3 Avemarías.

Nuestra Señora de las 3 Avemarías.

Pregunta: de donde salio esta advocacion Ramón?? de alguna vision?? Pregunta que me llega por un amigo a través de mi Galería de Flickr

Respuesta: Amigo, esta devoción tiene dos momentos: una inspiración de algunas santas y el otro, siglos más tarde, en que se extiende: Te doy los detalles

Se cuenta que la Virgen María se apareció a Santa Matilde (19 de noviembre), benedictina, animándole a rezarle tres Ave María todos los días, con la promesa de ayudarle en la hora de la muerte, con estas palabras "quiero que (…) me reces diariamente tres Avemarías, conmemorando, en la primera, el Poder recibido del Padre Eterno; en la segunda, la Sabiduría con que me adornó el Hijo; y, en la tercera, el Amor de que me colmó el Espíritu Santo". Esto está en plena consonancia con una enseñanza su hermana, Santa Gertrudis la Magna (17 de noviembre y 12 de abril), que dice sobre María "quien la venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el poder que le ha comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los ingeniosos medios que le inspira la sabiduría del Hijo para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente caridad encendida en su corazón por el Espíritu Santo".

Pero el mayor conocimiento por parte del pueblo vino de manos de San Antonio de Padua (13 de junio) y de San Leonardo de Puerto Mauricio (26 de noviembre), que la predicaron en sus misiones, la recomendaban a los párrocos, los fieles y los padres, como remedio de la impureza de la juventud. En el siglo XVI, María Villani, dominica, comenzó a practicarla y tuvo una voz interior de la Madre de Dios, que le decía “no sólo alcanzarás la gracia que me pides, sino que en la vida y en la muerte seré tu especial protectora tuya y de cuantos practiquen esta devoción". Hasta aquí es solo una devoción, no es advocación distinta, ni tiene imagen alguna.

También San Alfonso María de Ligorio (1 de agosto), en su obra “Las Glorias de María”, y en otros escritos, recomienda esta devoción encarecidamente. La aprobación final de la Iglesia vino con León XIII, que la extendió a toda la Iglesia, aprobó la Cofradía, la imagen, y enriqueció la devoción con indulgencias y el mismo la practicó constantemente. El Beato Pío IX (7 de febrero) confesó ser muy devoto de esta oración y la rezaba públicamente tras la misa, todos los días. San Pío X (21 de agosto) mandó añadir las jaculatorias “Madre mía, líbrame en este día (o en esta noche) de pecado mortal” y “¡Oh María!, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma”. Benedicto XV elevó la Cofradía de las tres Avemarías a Archicofradía y aumentó las indulgencias.

La imagen, aunque moderna, está inspirada en la misma Santa Gertrudis, que tuvo una visión en la que de cada uno de los corazones de la Trinidad salía un rayo de luz que entraba en el corazón de María, mientras una voz le decía: “Después del Poder del Padre, de la Sabiduría del Hijo y de la Misericordia del Espíritu Santo, nada hay comparable al Poder, a la Sabiduría y a la Misericordia de María”.

Tiene alguna variante iconográfica suele ser que los tres rayos salen del corazón de María, ya con los dones dados por la Trinidad. En ocasiones son adaptaciones de la Coronación de María, ya que el Padre y el Hijo aparecen coronándola. Y en otros casos sólo son Inmaculadas tradicionales puestas bajo una imagen de la Trinidad, con mayor o menor acierto estético. Es bastante común que hayan tres querubines sostienendo igual dantidad de filacterias con el texto “Ave María”.

Normalmente se le celebra el sábado anterior a la Santísima Trinidad. Entre el siglo XIX y principios del XX tuvo bastante auge, como Nuestra Señora del Sagrado Corazón o Nuestra Señora del Amor Hermoso (ambas el 31 de mayo), pero luego decayó hasta ser "una más".

Santa Eufrosina: al Cielo por el travestismo.

Santa Eufrosina: al Cielo por el travestismo.

Pregunta: oie hablános de Eufrosina, yo ni la conocía! jejejej. YA NO APARECE EN EL CALENDARIO, NI O. CARM, NI OCD. Pregunta que me llega por mi facebook.

Respuesta: Dice San Pablo, que para los que aman a Dios, todo les sirve para el bien. Y es la historia de esta mujer, travestida en hombre, por una causa: el Reino de los Cielos. Es una historia, como las de todos los santos, que se convierten en arma de doble filo: mientras las admiramos por su valentía, nos taladra nuestra mediocridad y falta de coherencia. Y, por si fuera poco, cuestiona una mentalidad eclesial y social, no exenta de actualidad: una mujer, para ser alguien, tuvo que ser hombre.

Vivió Eufrosina en tiempos de Teodosio el Menor y fue hija de Pafnucio y de una mujer cuyo nombre no se recoge. Este matrimonio, bueno y piadoso como en toda historia de santo que se precie, padecía el no tener hijos. Acudían a santuarios a orar por su intención, y monasterios a suplicar oraciones, en especial a uno, donde era abad un conocido de Pafnucio. Y al parecer, Dios, satisfecho o cansado de sus oraciones, les premió con una hija, a la que pusieron el nombre de Eufrosina, nombre que en griego quiere decir “alegría” (¿a que ya no os parece raro el nombre?). Fue una niña hermosa, buena y piadosa, como tiene que ser en una buena leyenda, y a los doce años ya decidió consagrarse a Dios. A los dieciocho comenzó a recibir pretendientes y, como es lógico, el padre comenzó a analizar pretendientes y eligió a uno de noble familia y mejor virtud.

Antes, y aquí la lió el buen hombre, llevó a su hija ante su amigo, aquel abad que había orado por él, para pedirle la bendijera y tuviera un buen matrimonio. Pero sucedió que, al ser bendecida, Eufrosina se confirmó en su decisión primera: su matrimonio sería con Cristo. Al volver a casa cambió de costumbres y comenzó, si cabe más, una vida de profunda piedad y oración. Llegó incluso a recibir la consagración de las vírgenes en secreto, ante lo cual, se determinó salir de su casa, puesto que su padre no cejaba en su intento de casarla.

¿Y que se le ocurrió? Pues travestirse, asumir una identidad que no era suya. Eufrosina vistió de hombre, pero siguió amando, pensando y sintiendo como una mujer. La razón que la determinó fue que sabía que su padre la buscaría (cosa que veremos luego, fue lo mejor de todo). Así, Eufrosina, perdón, que ya se llama Esmaragdo, se fue al monasterio de marras, y pidió el hábito al abad, que no la reconoció. Fue recibida y le dio por maestro al santo monje Agapio, para que la enseñara el estilo de vida monástico.

Cuando Pafnucio volvió á su casa y no la halló, dio la voz de alarma, mandó cerrar las puertas de la ciudad y se fue al monasterio, a llorar junto a su amigo, pidiéndole orara para que su amada hija apareciera viva y sana. El abad (por inspiración divina, según la leyenda, que cumple todos los cánones de leyenda) le consoló diciéndole que confiaba que su hija estaba feliz y contenta, y de seguro estaba al servicio de Dios; aún más, le aseguró que Dios no dejaría que muriera sin verla. Y así, tranquilo, se fue el buen hombre a su casa. Y Esmaragdo sin saber nada, siendo un monje más, solo destacando por su mansedumbre, piedad y obediencia.

Y sucedió, esto es buenísimo, que algunos monjes (copio literalmente del Flos Santorum) “se le aficionasen torpemente por su extremada hermosura, sin saber que era mujer”, vamos, que en el monasterio la hubieran dejado más tranquila si se hubiera sabido que era una mujer. Le mandó el abad a Esmaragdo viviera recluido en una celda, apartado de los otros, sin que tuviera comunicación con nadie, salvo con Agapio. Allí vivió Esmaragdo, hasta que un día, viniendo su padre al monasterio, oyó a los monjes a hablar de aquel que se santificaba en una celda solitaria y quiso conocerlo. Entró a su celda, le contó sus lágrimas y sufrimientos por su hija desaparecida, ante lo cual, Esmaragdo se echó a llorar, pensando el padre que eran lágrimas de empatía, por lo cual le encomendó que rezara por él. Treinta y ocho años vivió allí, en oración, penitencia y feliz.

Y llegó el día en que Dios le reveló que moriría pronto, y sabiendo que su padre estaba de visita, mandó decirle que no saliera de allí, hasta pasado tres días, al cabo de los cuales le llamó a su celda y le dijo (vuelvo a copiar): “Quiero librarte, Pafnucio, de muchos cuidados, y declararte lo que sé de tu hija; pues tienes gran deseo de saber de ella. Yo, padre, soy tu hija Eufrosina, y este es el rostro de tu bija: Dios me ha encaminado en este encerramiento y manera de vida, como Esmaragdo, sin que ninguno pudiese entender que era Eufrosina y me ha inspirado que tomase este hábito de monje, y perseverase en él hasta esta hora; y me ha dado gracia, para que habiéndole visto muchas veces en esta casa, nunca me he arrepentido de haber venido a ella, ni tus lágrimas me hayan ablandado, ni movido á volver atrás. Dios te ha traído, para que entierres mi cuerpo”. Y murió. Su padre, a voces, contó a los monjes la verdad. Pidió, y obtuvo del abad, la gracia de quedarse en aquella celda bendita donde vivió su hija, y allí vivió diez años más, hasta morir.

Eufrosina (de haber existido, que es todo una leyenda) es como una fotografía vieja de un familiar lejano, desvaída por el tiempo, pero presente en todos los álbums familiares. Nadie sabe quien es, pero se distinguen rasgos familiares con los de hoy. Lamentablemente, la mujer sigue teniendo, hoy en día estos rasgos que la hacen cercana a la situación de Eufrosina: el machismo y el feminismo la han llevado a que para ser mujer, tiene que ser hombre. Inconcebiblemente, las feministas (mejor, las feministoides) han trazado una línea entre la mujer trabajadora y “realizada”, madre soltera o no madre, frente a la mujer esposa, madre de varios hijos y ama de casa. ¿La diferencia? Eufrosina se vio lanzada a ello por un mundo de hombres… la mujer-hombre de hoy, esa que tiene que demostrar a todo trance que hace lo mismo que el hombre a toda hora, que es tan fuerte, tan lista, tan capacitada, tan y tan y tan… a la par, ¡tiene que demostrar que es feliz haciéndolo! En muchas cosas hemos avanzado, pero en esto, para nada, la igualdad no puede ser competitiva, derribadora de roles o caricaturesca, tiene que ser complementaria, libre y con matices.

Como todo en esta vida.


En la imagen, muerte de Santa Eufrosina: Antro de Santa Eufrosina, Monasterio Carmelita del Desierto de las Palmas, Benicassim. La Orden del Carmen la tuvo como Santa propia hasta la reforma del santoral en 1972. Su memoria se celebró primero el 10 de febrero y luego el 2 de enero, hoy está suprimida.

700.000 visitas!

Eso, sí: Que hoy, 19 de marzo de 2011, a las 1:19 am, hemos llegado a 700.000 visitas. No sé cuanto será esto, si mucho o poco para un blog en 3 años y medio, la verdad.
Felicito a todos los que por una vez, o frecuentemente, han colaborado, leído, preguntado, elogiado, comentado, sugerido, criticado, llenado el correo de spam, recordado frecuentemente a la progenitora de mis días, ofendido y copiado. Sin vosotros no sería posible.

Ah, no os fijéis en el contador de visitas de abajo, solo está puesto desde agosto. He sumado con lo que había hasta el día en que lo puse.

San Antonio de Padua, Santa Catalina de Alejandría y San Francisco de Asís, rogad por todos nosotros.

La Virgen del Carmelo, pero del Carmelo

La Virgen del Carmelo, pero del Carmelo

Pregunta: Ramon, una pregunta que hace mucho tiempo me ronda. ¿tú sabes porque la virgen del Carmen del Monte Carmelo ¡¿no lleva el hábito carmelita?! Siempre me ha llamado la atencío como la Madre Santísima del Carmen precisamente del Carmelo no es como lás demás, se debe a algo espesífico? Gracias.

Respuesta: La verdad es un pregunta para la que no tengo respuesta, salvo decirte que nunca vistió así, sino de blanco con un pequeño escapulario marrón hasta la cintura. Mientras que en el mundo entero, el Carmen es conocida vestida de túnica y escapulario marrones (rojos en algunos casos) y capa blanca; la del Monte Carmelo viste de blanco y manto azul pálido. Te contaré la historia de la imagen y mis apreciaciones artísticas sobre ella:

Después de las campañas napoleónicas en Tierra Santa, el convento de la Stella Maris fue convertido en hospital y la iglesia padeció bastante. Al retornar los frailes al monasterio, el General de la Orden envió, en 1816, al Hermano Juan Bautista Casini a encargarse de la restauración del edificio. Mientras estaba en Génova, en 1820, este Hermano encargó al escultor Garaventa, la confección de una imagen de la Virgen María, para ser venerada en el santuario. La imagen fue hecha rápidamente, como que solo se trataba de una cabeza y unas manos en un cuerpo basto, de madera todo el conjunto, pues se pensó en una imagen para ser vestida. Este mismo año salió rumbo al Carmelo, haciendo escala en Malta, en 1821, para hacer nueva escala en Estambul, donde fue expuesta y venerada. Como los permisos para volver al monasterio y restaurarlo se demoraban, Juan Bautista se fue a Chipre, llevando la imagen consigo y poniéndola en veneración en la iglesia de los franciscanos. Ya que no podía ir al Carmelo aún, Juan Bautista comenzó una campaña recaudatoria y espiritual de retorno de María a su casa del Carmelo. De Chipre, la imagen pasó a Tolón, Marsella, Civitavecchia, Roma, donde fue coronada por Pío VII (a).

En 1835, fue finalmente llevada al Monte Carmelo, aún sin terminar las obras de restauración del templo. En 1836 se bendijo la iglesia, se recomenzó oficialmente la vida conventual y se entronizó en el retablo la imagen del Carmen. En la I Guerra Mundial fue escondida en Haifa, hasta 1919, en que volvió a su trono. En 1931 se consideró que la imagen vestida no era decente para semejante sitio (b) y en 1932 regresó a Italia para ser reformada, mientras una copia la sustituía. A principios del siglo XX la imagen vestida fue considerada poco digna, porque muchas veces eran armazones ridículas con solo cabeza y manos, sin la estabilidad ni solidez necesaria para ser bendecida y apta para el culto.

Emmanuel Rieda fue quien esculpió el cuerpo, manteniendo las proporciones de la original, y quien talló el trono y los ángeles que lo sostienen. En 1933 fue expuesta en las iglesias carmelitas de Roma, y este mismo año Pío XI la bendijo solemnemente. Fue llevada al Carmelo, adonde llegó el 8 de septiembre, para ser entronizada definitivamente hasta hoy.

Apreciaciones sobre la imagen:
1. Tengo dudas de que el cuerpo sea realmente tallado. Hay ciertos lugares “difíciles de mirar” en la imagen, debido a que la rugosidad llama la atención, por el mal acabado que tiene, como, por ejemplo, en un trozo de contramanto, junto al niño Jesús. Y otra zona del manto, entre el ángel de la derecha y el pie de la Virgen, es de una rugosidad incomprensible. He visto muchas imágenes de vestir enyesadas con tela, escayola y cola, como para sospechar.

2. El Niño no es el original, ni remotamente. Ni tiene la misma proporción ni belleza del anterior. Este es, sencillamente, un Niño cabezón

3. La imagen primitiva tenía peluca, esta no, por ende, hay añadidos a la cabeza “original”, que por lo lisos que son, no me parecen tallados (comparar con el pelo del Niño), sino tela encolada y repasada con yeso. Os contaría las cosas que se pueden hacer con tela, escayola y un tenedor...

4. Si bien la antigua vestía de blanco con escapulario marrón, esta lleva un manto imposible de ver en paz, para alguien mínimamente conocedor de imaginería. ¿Azul celeste desvaído, casi desteñido? Es un color jamás usado en la imaginería (salvo hoy en día, en que se pinta hasta de naranja o fucsia). Y, por si fuera poco, el contramanto o forro es del mismo color, cosa impensable para quien maneje un mínimamente el tema, como yo, que ni soy experto ni nada por el estilo.

Definitivamente, no es que las demás imágenes del Carmen no sigan la estética de la del Monte Carmelo ¡es que es esta, la que se ha distanciado de aquellas, en cuanto que es una imagen moderna (c), que no sigue los “cánones” acostumbrados como para identificarla con El Carmen! No es raro que si el Carmen es tan venerado en medio mundo, no haya interés en copiar la del Carmelo, como suele pasar con Lourdes, Fátima o Guadalupe, que son clones unos de otros. Aunque quiero hacer una salvedad: En las pinturas o grabados antiguos la Virgen no se viste con hábito alguno (ni El Carmen ni otra), solo viste de rojo y azul o blanco y azul, pero en 1932, cuando se hizo esta imagen, la Virgen del Carmen ya era ampliamente conocida como para seguir un canon.

 

 


(a) No se trató de una coronación canónica, aunque haya sido hecha por un papa. La verdad es que fue un hecho insólito en su momento, el Papa teniendo un acto de piedad para con una imagen desconocida. Hoy estamos más acostumbrados a ver al Papa en sus visitas pastorales venerando y coronando imágenes marianas de las que nadie ha oído hablar, pero en los años 30 era algo inusual

(b) La iglesia solo hallaba aptas para el culto la madera, la piedra o la tela. No así el papel, cristal o yeso. Aunque muchas imágenes se salvaron, otras fueron enyesadas (restauré un San Francisco Javier que padeció esto, en los años 20), sustituidas por moldes de escayola o pasta, que superó la barrera de material innoble o débil. Y ya sabemos, a hacer moldes como churros.

(c) En imaginería una figura de 1932, puede considerarse moderna, si comparamos hacia atrás.

San Juan Calabria

San Juan Calabria

Pregunta: Buenos días, antes que nada, gracias por responder siempre mis preguntas. Tiene alguna información sobre los beatos Juan Calabria y Sor María de Jesús Crucificado?

Respuesta: Gracias a ti por visitar la página, de veras. Te daré primero respuesta sobre San Juan Calabria, y en otro momento y artículo sobre la Beata carmelita María de Jesús Crucificado.

San Juan Calabria, presbítero fundador. 4 de diciembre y 8 de octubre (en Verona).
Juan fue hijo de un zapatero y una sirvienta y nació en Verona en 1873, siendo el séptimo hijo. Fue una familia muy pobre y, para colmo, el padre murió cuando Juan tenía 13 años, por lo que tuvo que dejar el colegio para trabajar. Afortunadamente, el párroco de su iglesia, Pedro Scapini, vio sus aptitudes y su talento y lo continuó educando gratuitamente, con vistas a prepararlo para el seminario, mientras crecía en las virtudes de la caridad, humildad y en la práctica de los sacramentos.

Logró entrar al seminario, pero a los 3 años tuvo que dejarlo para entrar al servicio militar, donde continuó siendo ejemplo de buen cristiano. Al terminar, volvió a los estudios del seminario y es en este momento, 1897, cuando tiene su experiencia fundante (al decir de los místicos y teólogos), que le marca toda su vida: una noche, después de visitar unos enfermos, halla un niño acurrucado junto a su puerta. Le atendió y eso le hizo comprender su vocación: atender al desvalido. Ese mismo año funda la "Pía Unión" para la asistencia de los enfermos pobres y sin recursos, aglutinando a laicos y seminaristas deseosos de ayudar a los más débiles.

En 1901 fue ordenado sacerdote, nombrado confesor del seminario y vicario de San Esteban de Verona. En 1907 pasó a ser párroco de San Benito del Monte y capellán militar. Cultivó el ministerio de la predicación, la catequesis (por aquellos tiempos tarea de los sacerdotes exclusivamente), y dedicaba horas enteras al confesionario. Allí fundó la Casa de la “Buena Infancia", para atender a los niños. Fundó para los hermanos consagrados la "Congregación de los Pobres Siervos de la Divina Providencia" (fue aprobada por el obispo en 1932 y por el papa en 1949), dedicada a los abandonados, marginados, ancianos y enfermos. Su corazón apostólico le hizo fundar en Vijayavada, India, en 1934 (1). Antes, en 1910 había fundado a las Hermanas, dedicadas a las niñas y las mujeres (esta rama femenina fue aprobada por el obispo y por el papa, en 1952 y 1981, respectivamente). En 1944 fundó una rama para laicos, sin votos religiosos: la "Familia de los Hermanos Externos". Toda esta familia religiosa mostraría al mundo la idea y espiritualidad de Juan Calabria: “La Providencia existe, Dios es Padre y piensa en nosotros, siempre que nosotros pensemos en él”. Por ello se fundaron casa de acogida, hospitales, centros de formación humana y espiritual. Se ayudó seminaristas pobres, obreras, y a todo tipo de necesitado.

Fue amigo de protestantes y ortodoxos, cultivando el verdadero ecumenismo: trabajar en la verdad, sin concesiones, pero respetando y escuchando las ideas de los otros. Tan es así, que uno de los que pidió oficialmente su canonización fue el pastor luterano suizo Sune Wiman. En este tema del diálogo con otras confesiones cristianas fue precursor de algunos lineamientos pastorales del Concilio Vaticano II. En la Segunda Guerra Mundial ayudó escondiendo a judíos, como la doctora que vivió entre sus religiosas, como una hermana más.

También se preocupó por la buena prensa y las lecturas, por ello escribió “Apostólica vivendi forma", un libro donde habló de los males de su tiempo, de la necesidad de volver a Dios, la Providencia Divina, la actitud que debían tener los sacerdotes y laicos ante los descreídos o alejados de la Iglesia.

Finalmente, después de toda una vida al servicio de los demás, el 4 de diciembre del 1954, Juan Calabria entró en la gloria. En su agonía, ofreció su vida por Pío XII, agonizante también. El padre Calabria murió, pero Pío VII se restableció en el acto, y continuó al servicio de la Iglesia. El Cardenal Schuster mandó grabar en su tumba las palabras: "Resplandeció como faro luminoso en la Iglesia de Dios". Fue beatificado por Juan Pablo II en 1988 y canonizado en 1999, por el mismo papa.

 


(1) Esta fundación no prosperó a causa de la guerra y los recelos hacia los italianos, por parte de los ingleses, colonos de India.