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Tus preguntas sobre los Santos

Santa Potenciana: una aproximación histórica (II)

Santa Potenciana: una aproximación histórica (II)

“Coinciden todos los autores que tratan el tema en que no se puede precisar en qué época vivió. Rus Puerta es el único que aventura que pudo ser en “época mozárabe”, hacia el siglo XII. Se basa para ello en una inscripción, que reproduce, que había en una piedra del edificio de la citada iglesia; pero tal datación ya fue considerada errónea por Jimena Jurado. Este historiador hace ver que Rus Puerta confundió letras latinas con cifras romanas. Don Alfredo Cazabán también desautorizó tal datación por el mismo motivo. Además la datación del edificio no sería necesariamente la misma que la del sepulcro que nos ocupa. Como ya escribimos en otra ocasión, nos inclinamos a pensar que la antigüedad del mismo no fue mucha respecto a la época en que los testigos se manifiestan en el interrogatorio (1628). Aunque los emparedamientos (reclusiones voluntarias para hacer vida de penitencia) están documentados en toda la Edad Media, el hecho de que algunos testigos de más edad alcanzaran a ver el aposento en el que vivió y vestigios del telar nos hace suponer que la antigüedad no debió ser más allá de los siglos XVI o XV, en cuyo contexto histórico, sociológico y religioso encaja perfectamente, lo que no quita un ápice a los méritos y virtudes de aquella santa mujer.

La mujer tejedora, paradigma de la virtud desde la cultura clásica, recluida en vida eremítica en aposentos anexos a una iglesia fue muy común en la Edad Media. De las mujeres piadosas solas, recluidas (emparedadas) y dedicadas a labores textiles hay muchos testimonios. Son relativamente frecuentes en estos siglos las mandas testamentarias destinadas a dar limosnas con ruego de rezos a las mujeres retiradas en anexos a las iglesias haciendo vida de penitencia.

Estas mujeres recibieron en determinados momentos protección real y privilegios especiales. De Isabel la Católica se conserva un privilegio de 1481 concediendo la exención de pago de alcabalas “a cualesquiera emparedadas de cualesquiera ciudades, villas y lugares de nuestros Reynos”. Están documentadas en la Edad Media en toda la campiña andaluza. Desde el punto de vista religioso eran mujeres solteras o viudas sin la profesión de votos religiosos; desde el punto de vista socioeconómico estas mujeres procedían en su mayoría de sectores humildes de la sociedad. Aunque en estos siglos hubo muchas fundaciones de conventos, esto no satisfacía la vocación religiosa o el afán de retiro de estas mujeres que no poseían recursos para la dote preceptiva para entrar en los mismos. Tenían que ganarse el sustento tejiendo, trabajo muy compatible con la vida recluida que llevaban, fiel al viejo principio monástico medieval “ora et labora”.

También hay bastantes alusiones a estas mujeres en la literatura medieval. Gonzalo de Berceo nos ofrece en el siglo XIII sendos testimonios literarios glosando las figuras de dos santas con el nombre de Oria: Santa Oria Silense, que vivió emparedada en el monasterio de Silos (Burgos), y Santa Oria Emilianense, que vivió emparedada en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Entre otras muchas alusiones literarias de la época podemos citar al Ciego de “El Lazarillo” que en el repertorio de oraciones populares que recitaba incluye la “oración de la emparedada”.

Santa Potenciana: una aproximación histórica (I)

Santa Potenciana: una aproximación histórica (I)

Hace tiempo, desde Filipinas se me planteó una pregunta relacionada con la existencia y naturaleza de una tal Santa Potenciana, que respondí en un artículo titulado “Santa Pudenciana o Potenciana”. Dado que en ese momento tan sólo conocía una Santa Potenciana, que es como también es conocida Santa Pudenciana, virgen y hermana de Santa Praxedis, respondí haciendo alusión a ésta última. Pero habiendo llegado a mi conocimiento la existencia de otra Santa Potenciana, quiero complementar aquel artículo con este nuevo, presentado en varias entregas, para tener toda la información disponible y quien preguntó decida si posiblemente era ésta la Santa Potenciana por la cual estaba preguntando. Este informe no es mérito mío, sino de Alonso Medina Arellano, vecino de Villanueva de la Reina, donde se venera a esta Santa, que podría ser perfectamente la que está vinculada al colegio filipino por el cual se nos preguntaba en el anterior artículo:

“Mucho se ha escrito sobre Santa Potenciana, patrona de Villanueva de la Reina, sobre todo en el siglo XVII, época en la que se oficializa su culto, en un interesante contexto historiográfico provincial que coincide con una eclosión de la imprenta sin precedentes, sobre todo en la publicación de temas hagiográficos. A pesar de todos los documentos, impresos y manuscritos, que se conservan, poco se sabe sobre la Santa. Tras la maraña de memoriales, apologías, antiapologías, corografías antiguas y juegos florales modernos, se vislumbra en la bruma de la historia la figura imprecisa y desvaída de una mujer sencilla y virtuosa.
Dentro de las lógicas limitaciones que impone la escasez de datos, el presente artículo tiene por objeto hacer un intento de aproximación histórica a lo que pudo ser esta piadosa mujer, contextualizando sus circunstancias. De todo lo que se conserva podemos destacar las siguientes realidades históricas:

- Existía una sepultura con unas inscripciones en la iglesia de los Santos, en la margen derecha del Guadalquivir aguas arriba de Villanueva, que decían que allí estaba el cuerpo de Santa Potenciana.

- Había memoria histórica colectiva de que correspondía a una mujer que vivió pobremente ejerciendo el oficio de tejedora y que vivió en un aposento anexo a la dicha iglesia.

- Vivió con fama de santidad y fue enterrada en aquella iglesia.

- Se recurría al sepulcro para sacar tierra del mismo a la que atribuían propiedades milagrosas para curar enfermedades, sobre todo “ciciones” (fiebres palúdicas), endémicas en la zona.

- Se inició un proceso para amparar su culto por iniciativa del prior de Villanueva, Juan Acuña del Adarve. Algunos declarantes en el proceso recordaban haber visto vestigios del telar en el que tejía, y otros manifiestan haber oído que vivió emparedada en dicho aposento anexo a la iglesia.

- En 1628 fue abierto el sepulcro y sus reliquias fueron trasladadas a Villanueva hasta la construcción de una nueva ermita. Algunas de estas reliquias se trasladaron a Andujar y otras a la catedral de Jaén.

- En 1636 fue oficializado su culto por el obispo Moscoso de Sandoval.

- El 15 de abril de 1640 sus reliquias fueron trasladadas a la nueva ermita, ya reedificada. Años después, ante el temor de las crecidas del río, estas reliquias fueron trasladadas a la iglesia de Villanueva; y allí estuvieron en una urna hasta que en el expolio y devastación de la iglesia en 1936 fueron arrojadas al río.

San César

San César

Pregunta: Tu blog, que recién descubro, me trae el querido recuerdo de un viejo Sacerdote Capuchino que siempre en sus sermones relataba historias de santos. en no pocas ocasiones se extraña su simple sabiduría. Periódicamente visitaré tu blog. Un abrazo cordial, y que Dios te bendiga en todos los colores, como les digo a mis 5 hijos. Y para preguntarte, te hago dos: Existió un San César? Cuál es el Santo del 1º de marzo. Gracias. Argentina.

Respuesta: Gracias por tu elogio al blog, y tu promesa de seguri visitándolo, ya solo por una persona, merece seguir con él. Me agrada que te guste y traiga esos recuerdos; recibo tus bendiciones tan coloridas con sumo gusto y pido lo mismo para ti y tu familia. Te respondo tus dos preguntas:

¿Existió un San César?
Existe, y más de uno. Varios santos y mártires llevan este nombre, ya como César o Cesáreo, que es lo mismo (como Jaime y Santiago, o Diosdado y Adeodato):

San César de Bus, presbítero fundador. 15 de abril.
San César, mártir. 15 de marzo.
San César, obispo. 10 de diciembre.
San Césareo de Arlés, obispo. 26 de agosto.
San Cesareo de Nacianzo, médico, hermano de San Gregorio. 25 de febrero
San Cesáreo de Terracina, diácono mártir. 1 de noviembre.
Santa Cesárea de Arlés, abadesa, hermana de San Cesáreo. 12 de Enero.
Santa Cesárea de Otranto, eremita. 15 de mayo. (en la imagen)
Beato César Taparelli de Genola, jesuita. 27 de octubre.

¿Cuál es el Santo del 1º de marzo?

San Albino de Angers, obispo.
San Albino de Vercelli, obispo.
San Bono de Cagliari, obispo y mártir.
San David de Gales, obispo.
San Félix III (II), papa.
San Herculaflus de Perugia, obispo.
San Leoluca de Corleone, abad.
San León de Bayona, obispo y mártir.
San Lupercio de Tarbes, obispo mártir.
San Monan de Escocia, monje.
San Pedro Hernández, mercedario mártir
San Rosendo de Celanova, obispo.
San Silvio de Anversa y compañeros mártires.
San Siviard de Anille, abad
San Suitberth de Kaiserswerth, obispo.
Santa Domnina de Siria, virgen.
Santa Eudoxia de Heliópolis, mártir.
Santa Inés Cao Kuiying, viuda y mártir de China.
Santos Adriano, Secundila y Víctor, mártires de África.
Santos Hermes y Adrián de Numidia, mártires.
Beata Juana María Bonhuomo, religiosa.
Beato Cristóbal de Milán, presbítero dominico.
Beato Gonzalo de Úbeda, obispo.
Beato Jorge de Biandrate, laico.

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (IV)

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (IV)

"Al cabo de este tiempo, Diocleciano empezó a ponerse nervioso esperando mi decisión; cuando pasaron los cuarentas días, tal como lo había anunciado la Santísima Virgen, el tirano me hizo sacar de la prisión, resolvió torturarme y amenazarme para que me retractara del voto de virginidad que había hecho a mi Esposo. Luego, en presencia de muchos de sus hombres de armas y otros oficiales del Palacio me hizo atar a una columna para ser azotada cruelmente, diciendo:
"Después que esta niña cualquiera rehusó obstinadamente a un Emperador, por amor a un malhechor, que como todos saben, fue condenado a muerte en la cruz por sus propios compatriotas, ella merece ser tratada como Él por mi justicia".
Al ver mi cuerpo ensangrentado y cubierto de heridas, y que la vida se me iba, ordenó que me llevaran de vuelta al calabozo para morir. Tirada en el suelo, y con el cuerpo ardiendo en fiebre, yo esperaba la muerte. Entonces, dos ángeles se me aparecieron, y con un aceite precioso ungieron mi cuerpo malherido y me sanaron.”

La visión del tirano, impotente para hacer que una joven acepte casarse con él, es también un cliché propio de las leyendas de vírgenes mártires. Cuarenta días la ha estado haciendo padecer hambre y privaciones en la cárcel y ahora la hace azotar en público. Tanta parafernalia nunca fue necesaria para obligar a una mujer a aceptar un matrimonio que no quería. Ya hemos dicho que el emperador tenía funcionarios de sobra para llevar por él cualquier proceso, y es muy probable que Diocleciano jamás estuviese presente en un proceso contra un cristiano.

El resto del pasaje está tomado enteramente de cualquier acta martirial. El único motivo por el que ha sido incluido en la leyenda, es porque uno de los símbolos que aparecen en la lápida de Santa Filomena ha sido interpretado como un flagelo, concretamente uno de la clase plumbea, que estaban rematados con bolas de plomo. El problema es, ¿realmente eso que está ahí dibujado representa un flagelo de esas características? Lo único que vemos es una tosca raya horizontal con dos bolas en los extremos. Si es un flagelo, lo que está representado es sólo una tira doble del mismo, sin el mango de madera para manejarlo y el resto de tiras (ver imagen adjunta). Es curiosa esa representación parcial, ¿por qué no representar el instrumento entero? Y si no es un flagelo, ¿qué es entonces? No es algo que yo pueda contestar. Por tanto, a falta de una interpretación mejor, debemos seguir asumiendo que se trata de un flagelo.

La flagelación sí era uno de los primeros tormentos al que se solía recurrir, ni los ciudadanos estaban exentos de padecerlo. Aunque terrible en sí mismo, se podía sobrevivir a él y las heridas se curaban aun cuando el cuerpo quedara marcado de por vida. Lo que no tiene sentido es que la mártir fuese devuelta al calabozo creyendo que va a morir. No se desperdicia una celda y una ración de comida por alguien que estará muerto al poco: se le remataba atravesándole el corazón con una espada. Esto lo tenemos documentado en el caso de Santa Bibiana. Cuando se devuelve a alguien al calabozo después de un azotamiento, es porque aún se espera que viva y se pueda seguir torturándole. A menos que surjan complicaciones frecuentes: es decir, la infección de las heridas, y con ellas, la fiebre y la muerte.

Por último, la aparición de los ángeles en la celda que curan por completo al mártir, es un pasaje de obligada presencia en la inmensísima mayoría de los relatos sobre mártires, hombres y mujeres. Y ya que hablamos de celdas, pocas veces habría una sola celda para una sola persona, lo cual hubiese sido un lujo. Las celdas eran ocupadas por muchísimas personas, en un estado de hacinamiento inhumano. Vamos, que si se hubiese aparecido algún angel, faena habría tenido, con tanta gente que curar.

Meldelen

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (III)

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (III)

"Muy contentos mis padres pensaron que todo estaba solucionado, pero al salir del Palacio de los Césares, con respeto, dije a mis padres que no aceptaba la proposición de Diocleciano, por más grandioso que se presentara mi futuro. Ellos trataron de convencerme de mil maneras, insistiendo sobre la suerte que tenía de llegar a ser Emperatriz de Roma. Sin vacilar ni un solo momento, yo rechacé la tentadora propuesta, diciéndoles que estaba comprometida con Jesucristo y que me había desposado con El, haciendo un voto solemne de virginidad, cuando tenía once años.

Mi padre trató de persuadirme, diciéndome que como niña e hija, yo no tenía derecho  de disponer de mí misma, y usó de toda su autoridad para hacerme aceptar la propuesta. Pero mi Divino Esposo me dió la fortaleza para perseverar en mi resolución. Al ver que no cedía, mi madre recurrió a las caricias, rogándome tener piedad de mi padre, de ella, de mi país. Yo le contesté, con una firmeza que me sorprendía:
"Dios es mi padre y el Cielo es mi madre".

Mis padres fueron incapaces de doblegarme. Frente a mi voluntad, estaban desarmados. Y lo que más les preocupaba, era que mi negación podía ser tomada por el Emperador como un mero pretexto de mala fe y la excusa de un engañador. Yo lloraba y les decía:
“¿Vosotros deseáis que por amor a un hombre rompa yo la promesa que he hecho a Jesucristo? Mi virginidad le pertenece y yo ya no puedo disponer de ella.”
“Pero eres muy joven para ese tipo de compromiso”, me decían, y juntaban las más terribles amenazas para hacerme aceptar la boda con el emperador.

Cuando mi padre tuvo que informar al Emperador de mi decisión, Diocleciano ordenó que fuera llevada a su presencia. Pero yo no quería ir. Cuando me vieron tan decidida en mi resolución, mis padres se arrojaron a mis pies y me imploraron aceptar y hacer lo que ellos deseaban, diciéndome:
"¡Hija, ten piedad de nosotros! ¡Ten piedad de tu país y de tu reino!"
Yo repliqué:
"Dios y la Virgen primero. Mi reino y mi país es el Cielo".

“Finalmente, frente a tanta presión, decidí presentarme frente al tirano, pensando que era necesario dar testimonio de Jesús. Diocleciano primero me recibió con mucha bondad y honor para hacerme acceder a sus requerimientos, y renunciar a mi decisión, pero no obtuvo nada de mí. Viéndome absolutamente firme y sin temor frente a su poder imperial, perdiendo su paciencia y toda esperanza de conseguir su deseo, comenzó a amenazarme. Pero, no pudo vencerme ya que el Espíritu de Jesús me daba fortaleza. Entonces, en un acceso de furia, bramando como un demonio, lanzó esta amenaza:
"Si tu no me tienes como amante, me tendrás como un tirano”
"No me preocupa como amante, ni le temo como tirano", le repliqué.

El emperador, visiblemente furioso, ordenó que me encerraran en un calabozo, frío y oscuro, bajo la guardia del Palacio Imperial. Fui encadenada de pies y manos, y me daban de comer sólo pan y agua, una vez al día. Pensando que, con este régimen severo y duro, yo cambiaría de idea, Diocleciano venía diariamente a renovar su oferta y soltaba mis grilletes para que pudiese comer, y después renovaba sus ataques, que no hubiese podido resistir sin la gracia de Dios. Pero yo no estaba sola, mi celestial Esposo cuidaba de mí, y nunca cesé de encomendarme a Él y a su Purísima Madre.”
"Hacía treinta y seis días que vivía con este régimen, cuando la Santísima Virgen se me apareció, rodeada por la luz del Paraíso, con el Niño Jesús en sus brazos, y me habló así:
"Hija, ánimo, permanecerás tres días más en este calabozo y en la mañana del día 40 de tu cautiverio, dejarás este lugar de pesares".
Con estas palabras, yo me llené de alegría, pero entonces, la Virgen continuó hablándome:
"Cuando dejes esta celda, serás expuesta a una gran lucha de atroces tormentos por el amor de mi Hijo".

Inmediatamente me estremecí y me ví a mí misma en la angustia de muerte, pero la celestial Reina me dió coraje, diciéndome así:
"Hija mía, te quiero muchísimo, ya que llevas el nombre de mi Hijo. Te llaman Lumina, y mi Hijo es llamado Luz, Sol, Estrella; y a mi me llaman Aurora, Estrella, Luna. Yo seré tu Auxiliadora. Ahora, es la hora de la debilidad humana que te humilla, que te atemoriza, pero vendrá de lo alto la gracia de la fortaleza, la que te asistirá y tendrás a tu lado a un Angel que te cuidará, la protección del Arcángel San Gabriel, cuyo nombre significa "Fortaleza de Dios". Este Arcángel fue mi protección en la tierra, y yo te lo enviaré para que te ayude, porque tú eres mi hija, la más querida hija entre todas mis hijas. Gabriel te asistirá y con él saldrás victoriosa."
Estas palabras reavivaron mi ánimo y coraje. La visión desapareció, dejando impregnado de fragancia mi prisión, y me consoló."

De este largo pasaje, aunque muy hermoso y poético, sólo cabe decir nuevamente que está tomado de las tradicionales leyendas de las vírgenes y mártires. El sacrificio de la virgen que renuncia a un matrimonio ventajoso, riquezas, esplendores, comodidades, por el voto de virginidad empeñado, es un tema recurrente en la intensísima mayoría de las leyendas de vírgenes y mártires. La insistencia de los familiares, que ruegan y se echan a los pies de los que van a sacrificarse, y finalmente, las apariciones celestiales para consolar y fortalecer al mártir, están vistas de sobra en todas estas leyendas.

Es importante hacer notar que, cuanta más palabras y largos discursos, por hermosos que éstos sean, más se debe desconfiar de la autenticidad histórica de unas actas de martirio. Las actas auténticas que nos han llegado se caracterizan por su sencillez y fuerza, en la que más hablan los magistrados que los condenados, y nunca hay ni largos discursos ni inmensas palabrerías. Por otra parte, las apariciones celestiales son un recurso añadido para convencer al fiel de que Dios sostenía al mártir y lo premiaba, mediante una aparición física, cuando en realidad este sostén debió ser la propia fe del condenado. Y por otra parte, aun cuando no estoy adecuadamente documentada en el culto mariano en aquel entonces, si hay algo que brilla por su ausencia en la mayoría de relatos de mártires en esta época, es la mención a la Virgen María en las profesiones de fe. Es posible que en aquel entonces el culto a la Virgen no estuviese desarrollado. Por lo tanto, tan sólo en contadísimos casos (Santas Justa y Rufina, Santa Avia, etc) tenemos menciones de apariciones de la Virgen a cristianos encarcelados, siendo más frecuentes las del propio Jesucristo o sus ángeles. Y aún así se trata de leyendas tardías muy posteriores a los hechos narrados.

Todo esto ha sido copiado para la leyenda de Santa Filomena, de eso no cabe duda. Y aún en las palabras de la Virgen, se ve que están presentes las devociones de la época en que fue escrita la leyenda: María como “Auxiliadora”, el arcángel Gabriel como guardaespaldas particular de la mártir, etc. Además, como si esto fuera poco, la leyenda pone en boca de la Virgen esa falsa etimología del nombre de Filomena, otra vez.

En cuanto a la estancia de la cárcel, huelga decir que nunca hubo cárcel alguna en las residencias de los emperadores. Eran edificios separados y convenientemente alejados, lógicamente nadie tendría un foco peligrosísimo de inmundicias y contagios de enfermedades bajo el suelo de su propia casa. Y ya hablábamos en el artículo anterior de la verdadera naturaleza de Diocleciano: quien apenas se dignaba a recibir embajadores en su presencia, mucho menos bajaría a las inmundas cárceles donde se exponía a la suciedad y al contagio de enfermedades. Pretender que el mismo Augusto en persona se ocupara del caso de Filomena, tan sólo pretende reforzar el prestigio de ésta. En realidad, nadie se hubiese tomado tantas molestias para que una joven aceptase un matrimonio.

Sin embargo, no todo es negativo: está bien que en esta leyenda alguien haya añadido una larga estancia en la cárcel (40 días no deja de ser una cifra simbólica). Las actas de los mártires a veces nos dan a pensar, erróneamente, que la detención, juicio, tormento y ejecución ocurría en uno o en pocos días, cuando en realidad eran procesos largos y la mayoría de veces duraban meses, muriendo muchos en el antihigiénico e insalubre clima de las cárceles.

Meldelen

Ni devoción mariana, entendida como aquí se nos pone, como Auxilio de los cristianos, ni al ángel Gabriel, ni comunión a temprana edad. En la piedad cristiana primitiva el testimonio por excelencia era el de los apóstoles y mártires y aún así, más como ejemplo que como abogados, aunque es cierto que hay testimonios de petición de oraciones no era lo habitual ni frecuente. El culto mariano que contempla a María como intercesora no estaba desarrollado y no lo estaría hasta mucho tiempo después, eso sin hablar del término "Purísima"... Mucho menos aparición o devoción al Niño Jesús. No aparecen referencias a las devociones a la infancia de Cristo, ni el Niño Jesús como centro de devoción, o apariciones hasta casi 1000 años después.

Ramón.

Santos dentro de otros santos.

Santos dentro de otros santos.

Pregunta: tengo una pregunta que quiero hacerte desde hace un buen rato: ¿qué significan los dibujos de la dalmática de San Lorenzo o de otros santos? En muchas imágenes veo que tienen dibujos, creo que de otros santos o vírgenes tanto al frente como a los lados, tanto en esculturas, lienzos como en tallas de madera. Gracias por tu ayuda, me gusta la hagiografía. México

Respuesta: Hola, a mi también me gusta la hagiografía, la iconografía y todo lo que que tenga que ver con santos (creo que se nota, no?). Esos dibujos de santos en ornamentos de otros santos no tienen ningún significado en específico. En las pinturas y tallas, son licencias que se permite el artista para dar mas realismo a la obra. Busca que parezcan ornamentos verdaderos, porque los ornamentos litúrgicos (los antiguos, que los de hoy, ya sabemos...) sí que a veces tenían pintados o bordados evangelistas, santos, advocaciones marianas (especialmente la Purísima y la Asunción), por decoración sobre todo, porque la liturgia no precisa nada sobre esto.

En mi pueblo, por ejemplo, hay una preciosa casulla en tisú de plata con los evangelistas bordados, se usa solamente en las grandes fiestas (o sea, nunca). En los conventos de monjas o frailes, pues es costumbre hubiese un terno para las celebraciones de los santos más importantes de la Orden, con la figura de dicho santo (cuando era fraile, teniamos uno de San Juan de la Cruz, que era una joya). Y lo mismo para las advocaciones marianas.

Ilustro el artículo con un detalle del famoso "entierro del Conde Orgaz", del greco, donde el detallismo llega hasta los ornamentos de San Esteban y San Agustín.

Y si me pica la piel... a quien invoco?

Y si me pica la piel... a quien invoco?

Pregunta: Hola hermosa la pagina, la acabo de descubrir, mi inquietud es saber si hay un santo protector de la piel o las afecciones de piel. muchas gracias. Argentina

Respuesta: Gracias, Clotilde, por el elogio a la página. Espero la visites y te siga gustando. Los santos más conocidos para afecciones de la piel son San Roque (16 de agosto) y San Lázaro (17 de diciembre, por asimilación de dos personajes, el Lázaro resucitado y el mendigo), pero además están:

San Quirino de Neuss, para las erupciones, úlceras, sarna, viruela y otras enfermedades de la piel. 30 de marzo.
Santa Regina de Alesia. 7 de septiembre.
San Willibrordo de Utrecht. 7 de noviembre.
San Wolfgang de Regensburg. 31 de octubre.
San Lorenzo mártir, en este debe ser por las quemaduras. 10 de agosto.
San Bartolomé, porque murió despellejado. 24 de agosto.
San Servacio de Maastricht o de Tongres. 13 de mayo. (en la imagen)
San Meen de Rennes, los peregrinos mojan su piel en su fuente de Plechatel, localidad de Francia. 21 de junio.
San Amando de Maastricht. 6 de febrero.
San Fiacre. 30 de agosto.

Añado que de seguro estos no son los únicos patronos contra las enfermedades de la piel, y no sólo son patronos de esto, sino de varias cosas más. Son santos muy conocidos en sus regiones, pero que no tienen un culto universal, salvo San Roque o Lázaro, que son más conocidos. Muchas veces los santos son protectores de varias cosas porque gozan de una fuerte devoción en algún lugar y se les pide para todo, por ello, protegen en todo. En algunos casos esa devoción se extiende y el patronato se mantiene, o cambia. Es algo muy cambiante, según los sitios y el santo en cuestión.

Santa Plácida en Rubianes

Santa Plácida en Rubianes

En la parroquia de Rubianes, Villagarcía de Arosa (Pontevedra, España), hay una urna, situada en un hueco de la pared izquierda del antiguo presbiterio, que contiene un esqueleto recubierto por una figura de cera, con facciones y cabellera femenina, cubierta con un ropaje de gala de la edad antigua, que presenta un corte en el lado derecho de la gargante- En la parte inferior de la urna hay una inscripción: S. PLACIDA M. Junto a la figura, un copón de madera con esta inscripción: VAS SANG. S. PLACIDAE VIRG. ET M. "Vaso de la sangre de Santa Plácida, virgen y mártir".

Lo que podemos saber acerca del traslado de esta mártir de las catacumbas a esta localidad gallega, se lo debemos a D. Juan Castiñeiras Piay, que fue párroco de esta iglesia entre los años 1931-1962, y que en 1949 escribió una novena en honor a la Santa.  Es en las páginas introductorias de esta novena (de la 6 a la 12) donde el párroco hace una referencia a la documentación de este traslado, a la cual tuvo acceso, y que se guardaba en la Casa-Palacio del Señorío de Rubianes.

Allí estaban dos decretos del arzobispo Fr. Rafael de Vélez, dados, uno en el palacio de Lestrove y otro en La Coruña, en el año 1825; basados a su vez en una "patente copia literal de la auténtica”, en la que se acreditaba que el cuerpo de Santa Plácida, virgen y mártir, fue extraído del cementerio de San Ciríaco en Roma, reconocido por la Sagrada Congregación de Indulgencias, y donado al “nobiliviro ex Marchionibus Castañiza, Ilmo. et Revmo. Dno. Josepho Maria de Castañiza”, vecino de la ciudad de Cádiz, para que pudiera retenerla o donarla a otros y exponerla en cualquier iglesia, capilla u oratorio. D. Benito Quintana, natural de Rubianes, se la remitió a D. Juan Quintana, su padre, para ser colocada en la parroquia y recibir veneración de los fieles.

Santa Plácida tiene culto y fiesta solemne junto a San Ramón, como patronos de la localidad, y las fiestas tienen lugar el primer fin de semana de septiembre, durante cuatro días. La urna de la mártir recibe visitas de muchas partes.

(La información, procedente de un folleto parroquial de Rubianes, es cortesía de Adolfo Blanco Alcalde, así como la fotografía, que he escaneado por mi cuenta).

Meldelen