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Tus preguntas sobre los Santos

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (II)

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (II)

“Debido a mi nacimiento muchas familias en el Reino llegaron a ser cristianas. Yo crecí en la enseñanza del Evangelio, que se grababa profundamente en mi corazón. Cuando tenía sólo cinco años, recibí por primera vez a Jesucristo en la Santa Eucaristía; y ese día, fue sembrado en mi corazón el deseo de estar unida para siempre a mi Redentor, Esposo de las vírgenes. A los once años me consagré a Él por voto solemne. Llegó el año trece de mi vida. La paz de Cristo que, hasta ese día, había reinado en la casa y en el reino de mi padre, fue perturbada por el orgulloso y poderoso emperador Diocleciano, quien, injustamente, nos declaró la guerra. Mi padre, comprendiendo que no podía enfrentarse a Diocleciano, decidió ir a Roma a hacer un pacto de paz con él. Era grande la tierna afección que mi padre tenía por mí, que no podía vivir sin tenerme a su lado. Es así que me llevó con él a Roma. Y mi madre, que no quiso dejarnos ir solos, nos acompañó.

Habiendo llegado a Roma, mi padre pidió audiencia con el Emperador, y el día señalado, quiso que mi madre y yo lo acompañaramos al palacio de los Césares. Introducidos en presencia del Emperador, mientras mi padre defendía su causa y denunciaba la injusticia de la guerra con que lo estaba amenazando, el Emperador no dejaba de mirarme.
Finalmente Diocleciano, interrumpió a mi padre, y le dijo con benevolencia:
"No te angusties más. Tu ansiedad está por terminarse... consuélate. Tu tendrás toda la fuerza Imperial para tu protección y la de tu Estado, si aceptas una sóla condición: darme a tu hija Filomena como esposa"
Enseguida, mis padres aceptaron su condición. Yo no dije nada, pues no convenía oponerme a mi padre frente al Emperador... pero en mi interior, dialogando con mi Esposo Jesús, estaba firmemente decidida en permanecerle fiel, a cualquier precio."

Este pasaje carece especialmente de sentido, por muchos motivos. El primero ya lo apuntábamos en el artículo anterior: en época de Diocleciano ya no existía ningún Estado independiente en Grecia, que estaba toda provincializada y anexionada al Imperio, y regida por pretores y gobernadores romanos. Por tanto, no habiendo rey ni reino, no se precisaban pactos con el emperador romano. Por cierto, que en esta época Diocleciano había dividido en dos el Imperio, estableciendo el Oriente para él y el Occidente para Maximino, y ni uno ni el otro residían en Roma en aquel entonces, sino en Rávena uno y en Constantinopla el otro.

Por si esto no fuera poco para demostrar lo ingenuo del relato, en la época que nos ocupa Diocleciano no estaba “casadero”. Era ya anciano, estaba enfermo y a punto de retirarse a Croacia, donde moriría poco después. Y estaba ya casado, con la única mujer que tuvo: la emperatriz Prisca, una mujer compasiva y favorable hacia los cristianos, de la que se ha querido decir que era cristiana (imponiéndole el seudónimo de “Santa Serena”) y que Diocleciano la había hecho matar, lo cual es rotundamente falso. Algunos devotos de Santa Filomena han dicho que seguramente Diocleciano ya estaría viudo en aquel entonces y por eso podía pedir a Filomena en matrimonio. Esto también es falso. Prisca sobrevivió a Diocleciano, quien jamás le hizo daño, aunque poco después sería asesinada junto con su hija Valeria por orden del emperador Licinio.

No estando viudo, y estando ya anciano y enfermo, y ni siquiera residente en Roma, lo último que le interesaba a Diocleciano era buscar matrimonios por capricho con una jovencísima virgen griega. Cualquier persona con sentido común puede establecer que si alguien del poder y la autoridad de un emperador romano desea poseer por capricho a una mujer, le basta con chasquear los dedos para conseguirla, sin necesidad de matrimonios. Eso, naturalmente, era reprobable a los ojos de la moral de la sociedad romana, pero no por ello algunos emperadores se privaron de estos caprichos. En cuanto al matrimonio, la poligamia estaba estrictamente prohibida por la ley romana, y un emperador sólo debía casarse con una mujer romana de su mismo estatus social.

Pero el problema es que la piedad cristiana ha tiranizado y demonizado en exceso a los emperadores romanos, y sobre todo a Diocleciano. No cabe duda de que él fue un perseguidor de los cristianos, sería una necedad pretender negarlo. Cierto es que el edicto lo promulgó más instigado por el César Galerio, compañero de gobierno en el sistema tetrártico de la época, que por voluntad suya, pero lo promulgó. Aún así, no era un monstruo sediento de sangre. Probablemente sabía que su esposa y su hija eran favorables a los cristianos, y nunca emprendió acciones contra ellas. Es muy probable que Diocleciano jamás tuviese ante sus ojos ningún cristiano; simplemente porque era un hombre de una estricta moral, que a diferencia de anteriores emperadores, apenas aparecía en público, no le gustaba ser observado ni aclamado por las masas, y se mantenía en palacio el mayor tiempo posible, especialmente en los últimos años de su vida. Tenía magistrados y jueces de sobra para llevar por él cualquier juicio o proceso, tareas que no correspondían al Augusto. Sólo recibía en audiencia a algunas autoridades en contadas excepciones, y siempre con gran misterio y parafernalia, pues se consideraba a sí mismo divino, concediéndose el título de Jupiteriano, “semejante a Júpiter”. Un hombre así nunca se hubiese rebajado a recibir cristianos en su presencia para torturarles y hacerles ejecutar, ni para desear a una joven virgen porque sí.
Y desde luego, si Diocleciano hubiese querido casarse con una niña de trece años, en modo alguno era un pervertido: en Roma, una mujer estaba facultada por la ley para casarse a partir de los doce años, más o menos por la época de la primera menstruación. No era una barbaridad en aquella época. Otras culturas las casaban mucho más jóvenes, como sabemos por ejemplos de hasta hoy en día.

Todo esto llega a concluir que se ha tratado injustamente la figura de Diocleciano, y también la de otros emperadores y pretores. Sin negar la realidad histórica de las persecuciones cristianas, de las torturas y las ejecuciones, se tiene que admitir que esas deformaciones de los perseguidores responden más a la piedad y a la imaginación popular, que a la realidad histórica.

Meldelen

Quiero añadir un par de señalamientos de tipo religioso:

1. Filomena no pudo "crecer en la enseñanza del Evangelio" más que nada porque el Evangelio no estaba conformado como tal. Existían los escritos de los apóstoles, las narraciones de la Pasión y Resurección de Cristo,  pero el canon bíblico no estaba tan claro como hoy. En las reuniones cristianas se leían textos de las cartas de San Pablo, pasajes de Jesucristo, cartas de los obispos y actas de mártires. Hasta el año 382 no se conformó este listado, dejando fuera la famosa carta de San Clemente a los Romanos. Otros cánones incluían el Apocalipsis, pero excluían la Carta a los Hebreos... en fin, que en el 302 no existía ese concepto de Evangelio.

2. Mucho menos pudo Filomena recibir la comunión a los cinco años. Sólo en la Iglesia Oriental se les da a los bebés en el momento de ser bautizados. No vale decir que Filomena ya estaba bautizada, porque el bautismo de niños en la Iglesia no corresponde a la época de Filomena. Y el hecho de que San Policarpo, discípulo de Juan Evangelista fuera bautizado de niño es una excepción (por ello mismo es tan relevante, si hubiera sido común, no sería llamativo). Mucho menos recibir la Eucaristía pudo con esa edad. No hay tradición en la Iglesia de dar la comunión a los niños, nunca la hubo, sólo a partir de San Pío X se rebajó la edad a los 7 años, en pleno siglo XX.

Ramón

Patrón de Mexico y una cuestión espinosa

Patrón de Mexico y una cuestión espinosa

Pregunta: Perdón por ser tan preguntón. Pero me gustaría saber aparte de la Virgen de Guadalupe quien más ostenta el patrocinio de México, y si existió algún santo que antes de serlo hubiese sido homosexual...Gracias. Bendiciones de Dios para todos.

Respuesta: Hola. Además de la Virgen de Guadalupe, es patrón de México San Felipe de Jesús, franciscano mártir, nacido en México y martirizado en Japón. Y las mismas bendiciones para ti

Con respecto a la otra pregunta, pues tengo que decirte que no lo sé, y dudo que alguien lo sepa. Como comprenderás, no es algo que a ningún hagiógrafo de antaño le interesaría poner en una leyenda de santo, y en los santos más modernos, lo mismo. Por otro lado, es algo que si se vive normalmente se lleva escondido, por tanto es imposible saberlo. Te digo esto porque no sería nada escandaloso que alguien con tendencias homosexuales pueda estar en el cielo e incluso estar en el santoral. Sé que estoy casi firmando una sentencia de muerte con decir esto, pero me apoyo en lo siguiente siguiente:

El Catecismo de la Iglesia y lo que dice sobre la homosexualidad:

2357 (…) Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado.
O sea, la Iglesia no pretende explicar las causas ni las condiciones en que se desarrolla la homosexualidad, entre otras cosas porque son diversas y cada persona es un mundo. Que haya psicólogos católicos, sacerdotes, grupos de “rehabilitación de homosexuales” inspirados en el Evangelio y la fe católicas, no quiere decir que lo que digan sea doctrina eclesiástica, y lo mismo ha de decirse de declaraciones personales de pastores o fieles.

Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (Cf. Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

Está claro, las relaciones íntimas homosexuales no reciben aprobación, sobre todo por un sentido que tiene la sexualidad: la transmisión de la vida. El texto es claro, aunque más adelante se matice.

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

Este punto y el siguiente son los más interesantes, porque la Iglesia, más que al concepto, atiende a la persona homosexual, y también es tajante al decir se hay que respetarles, con todo lo que ello implica. Invita a no emitir juicios sobre la persona (ya sabemos que nadie debe emitir juicios sobre otras personas, aunque una condición de su vida sea verdaderamente contraria a la fe), además, esos juicios, críticas, desprecios y humillaciones, llevados por amor de Dios, pueden servirles de escala para alcanzar esa unión con Él, según se desprende de las palabras "unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición". Una cosa es determinada condición, vicio, defecto, y otra es la persona que las padece y las vive, aquella podrá parecernos horrible, pero la persona tiene que ser amada ¡si lo hace Dios, como no hacerlo nosotros!

Incluso la Iglesia es más comprensiva (repito, con la persona) y acepta que el unir la condición homosexual, como sacrificio junto a Cristo, puede ser causa de redención, como puede serlo un defecto, una enfermedad, la pérdida de un ser querido. Y más aún, hace el hincapié de “si son cristianos”, porque pueden serlo con pleno derecho, la Iglesia no les niega la participación de la vida cristiana, incluso sacramental, al homosexual que vive en castidad (de seguro más de uno conocemos a más de un homosexual que participa en nuestras parroquias).

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad…
Y, aclaro, la castidad que se les pide, es la misma que a los que somos heterosexuales.

… mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

Y llegamos al meollo de la pregunta: ¿puede haber algún santo que hubiera sido homosexual? Pues la Iglesia nos dice que practicando las virtudes cristianas, pueden y deben llegar a la perfección cristiana, configurándose con Cristo y eso, queridos lectores, es la Santidad. Hay que acabar de entender de una vez que la santidad no llega un día y punto ¡ya soy santo! Es todo un proceso (lo cual es precisamente lo que le hace rico y apasionante). En las vidas de santos se leen momentos fuertes de conversión (Santa Teresa, San Juan de Dios, San Camilo de Lelis…) pero eso no implica que desde ese momento hayan sido impecables y los pecados desaparezcan; antes bien, cada pecado cometido luego de esa conversión les parece más grande, más doloroso y ese arrepentimiento les acerca más a Cristo, lo cual es lo que les hace más santos. La santidad no se alcanza definitivamente sino en la presencia de Dios, en la gloria. Asimismo, la persona con tendencias homosexuales no está exenta de caer, luego de iniciado un proceso de conversión y santidad; cada experiencia puede llevarle a tener más prudencia y ascender a Dios. ¿Que es un combate difícil? Sí, y que vida, si se quiere sea santa, no lo es?

Yo, y ya esto es mi opinión, creo que sí puede haber y más de uno, que haya llevado su inclinación homosexual en castidad y haya alcanzado la santidad. Eso no quiere decir que apoye las teorías de que si San Agustín (por sus llamativas expresiones sobre una relación con un amigo), San Juan de la Cruz (por su sensibilidad a flor de piel) y otros más lo hayan sido, no. Sobre todo porque eso nadie lo sabe y achacarles algo de lo que no se conoce no es correcto. (Y por eso mismo no pongo imagen de santo alguno, sino una alegoría de la vida cristiana).

Y para terminar: un aviso a los "listos”:
Al poner textos del Catecismo no pretendo decir que mi opinión es válida porque la avalo con esos textos. Es al revés: De los textos de la Iglesia, que son los válidos, conformo una opinión que, por supuesto, puede estar errada. Nadie tiene que compartir lo que digo aquí, no soy yo el infalible: Es el Santo Padre y la Iglesia, en comunión con él.

Iconografía de San Bernardo de Claraval

Iconografía de San Bernardo de Claraval

Pregunta: Hola Ramón. primero quisiera felicitarte por tu blog realmente esta muy bueno e interesante, tiene mucha y muy buena información a la cual solo se puede tener acceso mediante libros especializados pero con una presentación visual y informativa mas divertida y directa. Perú

Respuesta: Hola… muchas gracias por tu elogio al blog, los que me ayudan y yo te lo agradecemos. Es una tarea apasionante el poder ayudar a otros sobre estos temas de santos, iconografías. Me precio de tener una página que actúa directamente con las personas que preguntan y por ellas tiene su sentido de ser, que no intenta presentarse como la mejor ni como la que tiene toda la verdad.
 
P: Llegue a tu blog por casualidad buscando información sobre San Bernardo de Claraval y leí el artículo sobre sus reliquias (por cierto muy bueno).
R: Pues todos los parabienes son para Antonio Barrero, que siempre me saca de los atolladeros de reliquias y santos desconocidos y fue quien me indicó el sitio donde se veneran estas reliquias.

P: Soy ex-alumno del Colegio Ciencias del Cusco, fundado en 1619 por la orden jesuita bajo el nombre de "Colegio Real de San Bernardo Abad". A principios del siglo pasado los profesores procedieron a la secularización total del colegio y se perdió mucha iconografía relacionada al patrón. Actualmente solo se conserva una imagen pero sin ningún tipo de iconografía relacionada. Por todo esto quisiera pedirte me respondieras, por favor, las siguientes cuestiones:
 
1. ¿Cuales son los todos los atributos iconográficos de San Bernardo?
Pues son varios, aquí te listo los más comunes, evidentemente, a veces hay unos, y otras veces son otros:

Báculo: indica su condición de abad. Debería ir con la voluta hacia dentro, porque indica que su poder de jurisdicción es dentro del monasterio. Los obispos lo llevan hacia fuera. Es un concepto no conocido por casi nadie y por tanto no respetado. Tampoco es gran cosa.
Mitra: a los pies, porque rechazó ser obispo.
Libro: indica que es escritor sagrado (en su caso), a veces son varios, a los pies.
Lirio: su pureza virginal y también su devoción mariana.
Iglesia y cruz patriarcal (doble): atributos propios de los fundadores de órdenes religiosas, al menos de las antiguas. Aunque a veces los lleve, en realidad él no es el fundador del Císter, pero si su gran impulsor y consolidador.
Colmena: Es poco representado este atributo. Recuerda que cuando niño unas abejas pusieron miel en sus labios como preludio de la dulce palabra que saldría de su boca. No en vano se le llama el Doctor Melífuo.
Un diablo o dragón: significa las herejías que combatió. No le es muy frecuente este atributo y a veces por ello se le confunde con San Bernardo de Menthon
Símbolos de la Pasión del Señor: a veces carga con la columna, los azotes, los clavos, la corona de espinas… Es posible que el origen de esto esté en su insistencia en la Cruzada para rescatar los Santos Lugares, y le ponen como custodio de esas reliquias. También puede ser alegoría de su devoción a la Pasión de Cristo.  En ocasiones él mismo ayuda a Cristo a cargar la Cruz. Una leyenda cuenta que estando en oración, Cristo desclavó un brazo de la cruz y le abrazó, dándole consuelos e su oración; esto también es muy representado en la pintura.

En la pintura es frecuente el tema de la lactación mística, en que se le ve recibiendo un chorro de leche del seno de la Virgen María. Amén de todo tipo de consideraciones más o menos válidas, es un símbolo de la sabiduría celestial, dada como alimento. Y un detalle que siempre me ha llamado la atención es la falta del escapulario negro de la Orden Cisterciense, en la mayoría de las representaciones.

2.-¿Cual crees Tú que serian la iconografía mas idónea para representarlo tomando en cuenta que es patrón del colegio?
Como me dices que el santo no tiene atributos alguno, yo le pondría (dependiendo de la imagen, que no me envías) en la mano derecha un báculo, en la otra un libro y sobre este una iglesia como fundador de Orden. A los pies pondría la mitra.
Y como distintivo del colegio, a su lado pondría una maqueta del colegio, o, si la imagen lo permite (o sea, si no se ve mal) pues una banda de graduado, o un birrete de Doctor, eso sí, a los pies, no en la cabeza… Si veo la imagen, me puedo hacer una idea.

3.-lei en un libro de iconografía español, que también se le representaba con un perro rojo, por un sueño que tuvo su madre antes de que naciera ¿que tan cierto es esto?...me interesa particularmente porque el color rojo es el color representativo del colegio y del equipo de futbol profesional.
Efectivamente, la leyenda cuenta que su madre, estando embarazada, soñó con un perro blanco con el lomo rojo, que ladraba incesantemente. Lo consultó con un religioso, que le dijo que su hijo sería un gran predicador, que guardaría la fe católica y con su lengua sanaría las heridas de muchas almas. El perro blanco y rojo es un atributo casi desconocido de Bernardo de Claraval, además le confundiría con el de Menthon, que se acompaña con un perro de manchas (un san bernardo).
 
Disculpa que abuse de tu paciencia, adicionalmente quisiera pedirte un favor más:
No te disculpes, si esto no me gustara, no me metería en estos berenjenales…
 
A nosotros se nos conoce cariñosamente como burros por una vieja rivalidad con otro colegio tricentenario de la ciudad a los que les dicen chanchos (su patrón es san Antonio abad)...pero no encontré ningún vinculo que relacionara el burro a nuestro patrón y la gente invento una leyenda que con el tiempo se hizo parte de la cultura popular Cusqueña: "San Bernardo en sus traslados llevaba sus libros sobre el lomo de su burrito" esta leyenda popular es más larga y no te quiero cansar ni abusar de tu paciencia.

Con respecto a San Bernardo y el burro. La leyenda que me cuentas será muy bonita (espero que me la cuentes completa, en este “trabajo” lo que tenga que ver con santos nunca es demasiado), pero no tiene fundamento alguno, Bernardo para trasladarse de un lado a otro por media Europa, predicando, pacificando, organizando la cruzada, fundando monasterios usaría un caballo o una carroza.
 
Agradezco tu paciencia al leer mi mail; discúlpame si me explaye demasiado; y te doy gracias de por adelantado por dar respuesta a mis 5 preguntas. Nuevamente "FELICITACIONES" así con mayúscula y resaltado por tu blog es realmente muy bueno!!!....me despido deseándote que el ALTISIMO te colme de bendiciones y éxitos...hasta pronto. ¡Un biólogo apasionado por los animales, incluso en el arte religioso!

La paciencia forma parte de esta pasión por los santos, así que leer tu e-mail ha sido un gusto. Era largo, pero es normal que hayas querido darle un sentido a lo que preguntabas, además me ayuda a clarificar la respuesta, ver el nivel cultural de la persona que pregunta, su educación, etc., etc. Y gracias de nuevo por el elogio… me sonrojaré. Y si eres un biólogo apasionado por los animales, pues en el apartado “Los Santos y sus animales" hallarás delicias.

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (I)

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (I)

Los restos de Santa Filomena, el vaso de sangre y la inscripción y simbología de la lápida, cuando fueron hallados en las catacumbas de Priscila en 1802, tan sólo daban la información de que se trataba de una joven mártir de la Iglesia primitiva. En realidad, esto es lo único que podrá asegurarse con veracidad. Sin embargo, la piedad de la época pedía saber más acerca de una mártir de la que era imposible saber nada más, según ocurre con los mártires de las catacumbas. Por eso, en 1832 nacía la leyenda de Santa Filomena, procedente de supuestas revelaciones privadas de la Santa a una monja napolitana, la Venerable Sor María de Jesús, y que dice estar refrendada por otras revelaciones alternativas a otras dos personas que no tuvieron contacto con ella. La realidad es que esas tres versiones no prueban la autenticidad de la leyenda, porque ninguna de las tres dice lo mismo. Tan sólo la versión de Sor María Luisa dice auténticos detalles. Aun cuando fuera aprobada por la Iglesia, esto se hizo tan sólo porque no contenía nada contrario a la fe, pero la realidad es que no es más que la reconstrucción idealizada de una típica leyenda medieval de virgen mártir, basándose exclusivamente en la interpretación – por otra parte, totalmente arbitraria- de los símbolos de su lápida. Esto puede demostrarse fácilmente analizando la leyenda paso a paso. Ésta comienza así:

Yo soy la hija de un rey de un pequeño Estado de Grecia. Mi madre también era de sangre real.
Será muy típico en las leyendas medievales que a las vírgenes mártires les atribuyan orígenes nobles o reales, precisamente para reforzar el prestigio de las mismas, como si valieran más por ser princesas o nobles, que por ser mártires de la fe. Pero así era en aquellos tiempos. Ese dato fue copiado para la leyenda de Filomena. Sería de ver si a las nobles las enterraban también en las catacumbas, pero en cualquier caso lo que aquí hay que ver por encima de todo es lo siguiente:

En la época de que hablamos, años 303-304, en el ocaso del mandato de Diocleciano, ya no existía ningún “pequeño Estado de Grecia”. De hecho, ya no existía Grecia como tal. El mosaico de polis griegas que formaban la nación helénica desapareció tras la conquista de Alejandro Magno y a su muerte todo lo conquistado por él se fragmentó en diversos reinos helénicos, y lo que había sido Grecia se convirtió en diversos reinos al mano de reyezuelos. Pero estamos hablando de una época anterior a Cristo. Cuando Roma conquistó estas zonas, en tiempos de la República, en principio respetó algunos reinos y a sus reyezuelos, convirtiéndolos en sus aliados. Pero poco después, ya sea porque a la muerte de estos reyezuelos, el reino era legado a Roma, ya sea por pactos políticos, estos reinos fueron suprimiéndose y anexionándose al Imperio, y los reyezuelos convertidos en gobernadores, o sustituidos por magistrados romanos. La parte oriental de la antigua Grecia, fue provincializada en tiempos de César, con el nombre de Acaya. Todavía estamos en la República. Para cuando Jesús vino al mundo, no quedaban reinos independientes en lo que había sido Grecia ni ningún rey gobernando en ella. Mucho menos, por tanto, cuatrocientos años después, en tiempos de Diocleciano, reformador administrativo, con un Imperio bien asentado, aunque amenazado en sus fronteras. Ni reinos ni reyezuelos en Grecia, por tanto. Quien escribió la leyenda, si fue Sor María Luisa u otra persona, desconocía estos datos, o no los quiso considerar.

No pudiendo tener hijos, mis padres continuamente ofrecían sacrificios y oraciones a los falsos dioses para obtener un niño. Nosotros teníamos en nuestra familia a un doctor de Roma llamado Publius, que era cristiano. Él se compadeció de la ceguera de mis padres, y especialmente tuvo compasión de mi madre por su infertilidad. Inspirado por el Espíritu Santo, habló a mis padres de nuestra Fe, y les hizo esta promesa: "Si queréis un niño, bautizaos y abrazad la religión de Jesucristo". La gracia acompañó sus palabras, sus mentes fueron iluminadas y sus corazones ablandados. Aceptaron y siguieron el consejo de Publius. Fueron instruidos durante un tiempo y bautizados junto con varios de sus cortesanos. Al año siguiente -el 10 de enero para ser exacta- yo nací y fui llamada Lumina, porque había sido concebida y nací a la luz de la Fe, de la cual mis padres eran ahora verdaderos devotos. Cariñosamente me llamaban Filomena, o sea, Hija de la Luz, de esa luz de Cristo que habita en mi alma por la gracia que recibí en el bautismo.

Dos observaciones fundamentales en este pasaje: primero, que el tema de los padre paganos infértiles, que se vuelven fértiles al abrazar al cristianismo, y que son regalados con un hijo o hija que será santo y mártir, es un tema ya muy recurrente en las leyendas de santos tardoantiguas y medievales. Otras veces son padres cristianos pero poco creyentes, que tras años de oración enfervorizada son bendecidos con el hijo. Abundan en las leyendas de santos ortodoxos estos detalles. Esto es una de las razones porque a Santa Filomena se la invoque para tener hijos, porque ella vino al mundo tras una conversión. Pero insisto en que es un dato tomado de las leyendas de santos tradicionales.

La segunda observación es la más importante: hay un gravísimo fallo de etimología en el nombre de Filomena. Si la niña era griega, le pondrían un nombre griego, no un nombre latino. Lumena, o Lumina, es un nombre que no está documentado en ningún lado. No existe. Los nombres femeninos que aluden a la luz, en latín, son Lucía, Lucila, Lucida, entre otros, pero todos con esta raíz. Lumena jamás ha sido documentado, y parece que esto haya surgido simplemente porque alguien leyó LVMENA por una parte y FI por la otra, aun sabiendo que la inscripción correctamente reconstruida dice FILVMENA. Inexplicable esta torpeza. Y por otra parte, pretender que Filomena sea un nombre latino, y que se quiera relacionar con “filia luminis”, es cometer un gravísimo fallo de etimología y poner sobre la mesa un total desconocimiento de las lenguas clásicas. El nombre de Filomena, tal cual es, y como está documentado en la lápida, existió siempre: significa ruiseñor, el ave que adora cantar, “filo”, amor, “menas”, canto, melodía. Y es un nombre griego. La ironía no es poca: teniendo ella un nombre griego en realidad, la leyenda lo destrozó pretendiendo que fuera latino para que significara “filia luminis”, cosa que no significa, y empeoraron las cosas, cuando la realidad era más sencilla. Filomena es un nombre de mujer, es griego, y significa ruiseñor. Sin discusión alguna. De hecho, pasó a la lengua latina sin cambiar su forma ni su significado, como prueba la lápida de la mártir, y otros tantos nombres griegos documentados en las catacumbas.

Tristemente, hasta hoy se sigue difundiendo esta equivocada etimología, alentada por esta leyenda absurda, que haciéndola nacer en una familia “real” griega, le metieron un significado latino a su nombre griego. El desastre no es poco. Pero aquí está la verdad del caso y cualquier estudioso auténtico de las lenguas clásicas lo tiene a la vista. Jacopo Della Voragine, autor de La Leyenda Áurea, podía permitirse mezclar latín con griego y destrozar etimologías de nombres, por la época de ignorancia en que vivió, y por ser su tarea más de recopilación que de autoría, pero que esto sucediera en una leyenda del siglo XIX, y que hasta el siglo XXI se haya seguido difundiendo este craso error, es simplemente inadmisible, se mire por donde se mire.

Meldelen

Lo que es y lo que no es Filomena

Lo que es y lo que no es Filomena

La "cuestión filoménica" sigue levantando ampollas y calmando dudas en este espacio, y eso está bien. Un espacio de debate es, entre otras cosas, lo que quiero para este blog. Aquí no se obliga a nadie a creer nada de lo que se expone, pero sí a rebatirlo con argumentos. Esta entrada es la contestación a un comentario en el artículo "Juan María y Filomena", de este blog. No tiene desperdicio lo que algunos piensan...

EL: ¿Cómo puede decir usted que Santa Filomena NO existe si tenemos toda la evidencia histórica?

YO: Lo primero, no se donde habrá leído en este blog que Filomena NO exista. De seguro que aquí no fue, pero aún así, obviando su lenguaje amenazador y falto de la más mínima caridad, me animo a responderle, tanto para usted, como para el interés de los que leen, visitan, colaboran y comentan en el blog, como testimonio de adonde puede llevar una devoción exagerada, ritualista y basada en sentimientos más que en la fe y la caridad. Hábleme con argumentos, no con descalificaciones. Por otro lado, es de espanto que de todo lo que se escribe aquí de Filomena, sobre los hallazgos de su cuerpo, las investigaciones de la lápida, su culto... sólo se fije en esto.

La evidencia histórica de Filomena se resume a esto: un esqueleto en una catacumba romana, con una lápida en la que se lee LUMENA PAX TE CUM FI. El esqueleto es de una chica joven y tenida como mártir por el vaso con sangre y los símbolos de la lápida. Aquí termina la evidencia histórica de la que hace gala, o sea, la misma de otros cientos de cuerpos extraídos de las catacumbas, pero que han quedado en el anonimato. Todo lo demás que de ella se siga será muy piadoso, recomendable a los fieles, asombroso, y una larga lista de adjetivos calificativos, pero salvo los milagros que se hayan comprobados, no son evidencia de nada.

EL, de nuevo: El que anda mal, muy mal es usted, amigo, y lo siento por usted. Además, ¿pone en duda la infabilidad de la Iglesia cuando canonizó a Santa Filomena, o mejor autorizó su culto dado que ella viene de los primeros siglos?

YO, asombrado: No, querido mío, el que anda mal es usted si cree que una canonización implica la creencia de leyendas sin fundamento, con errores contra toda evidencia histórica (la misma que enarbola usted al inicio de este comentario). La canonización solamente define que el santo canonizado está junto a Dios, pero no presupone la veracidad de todo lo que de el santo se diga, ni obliga a creerlo. Por ejemplo, de Santa Faustina Kowalska, creemos que está en el cielo, pero la Iglesia ni nos pide la fe en sus esctritos, ni sus revelaciones, cosa que, por cierto, algunos hacen como si del mismo Evangelio se tratara. En el “caso filoménico”, lo mismo. La canonización de Filomena se basa en su martirio y no en su vida, de la que no se sabe NADA, y nada es... eso mismo: NADA.

La supuestas revelaciones recibidas por personas particulares, aún con la aprobación de la Iglesia, ni tienen que ser creídas, ni tenidas como argumento de fe, ¡solo nos faltaría eso! La Iglesia, al aprobarlas, solo define que no tienen nada contrario a la fe y la moral cristiana, que son recomendables para la espiritualidad de los fieles, pero no dictamina que sean ni reveladas por Dios o un Santo y que haya que creerlas. Y esto vale para toda revelación particular, incluidas aquellas manifestaciones marianas aprobadas y recomendadas por los papas: resumiendo, se puede ser católico y no creer que la Madre de Dios se apareció en Lourdes o Fátima: ni son dogmas de nuestra fe, ni son parte de la Revelación. Otra cosa es, extremo que tampoco comparto, rechazar toda revelación personal por el hecho de que no haya que creerla para salvarse, porque en algunos casos nos perderíamos una riqueza espiritual muy grande.

EL, cegado: ....Cuidado, no juegue con la Santa Taumaturga porque le puede venir un soberano castigo divino ni confunda, mucho menos, a las almas...

YO, anonadado: Ah, amigo, en este tipo de amenazas sí que no creo, son más propias de cadenas de oraciones-amenzas que de la espiritualidad cristiana. Ese tipo de relación con los hermanos del cielo pertenece más a los cultos de la “Difunta Correa”, “san La Muerte”, “Shangó” y otros seres de la mitología y el sincretismo, pero no con los santos del cielo. Le hace más daño usted al culto a la mártir Filomena y confunde más a los fieles con esa visión amenazadora, vengativa, que yo con mis legítimas dudas sobre una leyenda escrita más de 1500 años después de su muerte. No sé lo que entenderá usted por la relación entre los cristianos vivos y los cristianos del cielo, pero le refresco la memoria con lo que dice el Catecismo de la Iglesia:

962 "Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones" (SPF 30).

Esto es lo que dice la Iglesia sobre la mutua comunicación entre nosotros y los santos. No veo las palabras castigo ni venganzas por ningún sitio, al contrario, solo leo “amor”, “misericordia” “oídos atentos a oraciones”.

EL, equivocado: ... Recuerde que el Siervo de Dios Pablo VI fue gran devoto de Santa Filomena y, para su conocimiento, cuando gente como usted pusieron en duda la existencia de la gloriosa virgen y mártir, Filomena, un obispo indio, cuya catedral fue dedicada a la Santa que usted niega, fue a Roma para tener del Papa la última palabra. El Siervo de Dios Pablo VI respondió al Obispo: "Excelencia, no tiene que cambiar el nombre de la catedral, Santa Filomena verdaderamente existió y en Mugnano del Cardinale se conservan sus sagradas Reliquias." ¿Cómo desafiar la palabra del Siervo de Dios Pablo VI, Romano Pontífice?...

YO, corrigiéndole: Ya conocía esa anécdota (no es más que eso, una simple anécdota) Aquí también le respondo con el Catecismo de la Iglesia, única norma para todos, sobre la infalibilidad del papa:

891 "El Romano Pontífice, Cabeza del Colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral... "

Como leerán usted y los demás, aquí se habla de verdades proclamadas definitivamente, no de conversaciones privadas que tenga el papa con nadie. Atribuir a una conversación, así sea de términos espirituales, la calidad de algo para ser creído, atenta contra la misma infalibilidad papal (además de contra el sentido común), dándole la connotación que no tienen. Llevándolo al otro extremo, según su lógica argumentativa: si un papa dice a alguien que no le gustan, por ejemplo, las revelaciones de Santa Brígida, o no es devoto de San Caralampio, habría que pensar que están condenadas dichas devociones, ¿no?

La convicción personal de Pablo VI (con la que coincido, por cierto) es única y exclusivamente esta: “en Mugnano del Cardenal están las reliquias de Filomena, ella existió”. Evidentemente, hay una osamenta, por tanto esa persona existió. Ni este Papa, ni ninguno, avalaría con la infalibilidad la leyenda de Filomena, simplemente porque no forma parte del depósito de la fe.

EL
, amenazante:...Cuidado, amigo. No se meta con Dios, grande en Sus Santos, especialmente en Filomena.

YO, que no le temo: Cuidado usted, amigo mío, que es quien está mostrando a un Dios y a una santa castigadores, con una visión más propia de Moloch, dios al que sacrificaban humanos, que al Dios cristiano, revelado en amor y misericordia. No se de donde saca que Dios es más grande en un santo que en otro, pero de la enseñanza de la Iglesia seguro que no. Esa manera de ver a Dios vengativo y castigador corresponde más con nuestras miserias, nuestra incapacidad de perdonar, de tolerar, de respetar, que con la Verdad de Dios, revelada única y exclusivamente en la Biblia y la Tradición de la Iglesia.

Y lo que más me asusta, amigos lectores, es que sea un sacerdote quien tiene esta visión.

Santa Felicia de Labiano

Santa Felicia de Labiano

Pregunta: Desde que era pequeña, mi padre nos hablaba de Santa Felicia, una santa muy milagrosa que había en su pueblo natal, que se llama Labiano, en España. Recuerdo que en mi casa siempre hubo una novena de esta santa y que estaba acostada, en una urna. ¿Podría usted decirme más de esta santa? Gracias. Argentina.

Respuesta: Lo que tengo de ella, lo extraigo de un libro viejo de santos: Se trata de Santa Felicia de Labiano (Navarra, España), virgen y mártir. Era hija de los reyes de Aquitania, y en el siglo XIII (1200 dicen algunos) peregrinó con su hermano Guillermo (o Guillem) a Santiago de Compostela. Al regresar del viaje, Felicia le dijo a su hermano que continuara solo, porque ella quería dedicarse a servir a Dios desde la pobreza y escondiendo su linaje. Así, comenzó a servir de criada a una familia de Amocain, que le tomó mucho afecto por sus virtudes.

Cundo su hermano llegó a la corte de Aquitania, sus padres le obligaron a que buscase a su hermana y la trajera aunque fuera a la fuerza. Así lo hizo Guilermo, pero al encontrarla, Felicia le respondió que antes la llevaría muerta que viva, y Guillermo, colérico, le quitó la vida con su espada. Arrepentido de su crimen, peregrinó a Santiago, para expiar su pecado y luego se quedó como eremita penitente en Obanos (luego regresamos a la historia de Guillermo).

Los amos de Felicia, muy tristes, la enterraron en la iglesia de Amocain y, en una ocasión, cuando la señora estaba en la iglesia, rezando, vio como nacía un clavel de la tumba de Felicia, avisó a su marido, abrieron la tumba junto al párroco y vieron como la flor nacía de la herida mortal de la joven. Por ello se colocó el cuerpo, expuesto, en una urna para la veneración de los fieles, lo cual equivalía a una canonización en aquellos tiempos. La leyenda cuenta un día el cuerpo apareció en medio del campo y se decidió ponerlo sobre una mula blanca y que decidiera adonde transportar la urna, así, anduvo 19 km, más o menos y se detuvo en este lugar, al que fueron a vivir sus antiguos señores desde Amocain.

Retornando a Guillermo, para redondear la información: Es considerado santo, por su vida penitente y su cabeza se venera en la iglesia parroquial de Obanos, donde cada año se representa un auto sacramental sobre los hechos que arriba te narro. Y añadir, como detalle, que cada año, el primer jueves de Pascua, se hace pasar vino por la cabeza del santo, para que bendiga la cosecha del año próximo.

Santa Catalina mártir: un poco de iconografía

Santa Catalina mártir: un poco de iconografía

Pregunta: ¿Alguien me podría decir qué escena representa esto? México

Respuesta: Esta escultura representa a Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir, conmemorada el 25 de noviembre. Reproduce la iconografía más usual de la Santa:

La rueda de cuchillas: Con la que tradicionalmente se dice fue torturada. Aquí apenas se ve, y no lleva cuchillas, pero asoma por la parte inferior de su vestido, en su lado derecho.

La espada: Atributo general del martirio, después del tormento, fue decapitada.
 
La cabeza cortada: Es la del César Maximino, que emitió su sentencia de muerte. Representa el triunfo de la mártir sobre el tirano pagano. Naturalmente, ella no volvió de entre los muertos para matarlo, es una alegoría. Y tradicionalmente se le representa como un turco, pero debido a la ignorancia de la época respecto al aspecto de un César romano.

La palma: Símbolo de la victoria del martirio. Es curioso cómo la está sujetando por la parte superior y no por la inferior, que es más habitual.

(La escultura se halla en la fachada del Sagrario Metropolitano de la Ciudad de México. Gracias amigo, por compartirla con nosotros.)

Meldelen.

Y yo, para redondear la información, pues añado que otros atributos (que no aparecen aquí) suyos son:

El anillo: Una leyenda muy, muy tardía habla de su matrimonio místico con Cristo.

El libro: Simboliza su sabiduría, la leyenda cuenta que derrotó a los filósofos paganos en una lidia de conocimientos. También pueden significar los evangelios.

El lirio: Signo de la virginidad, es el atributo por excelencia de las vírgenes.

Ramón

Santa Benedicta en Monacilioni

Santa Benedicta en Monacilioni

Ironías de la vida. Para un corposanto realmente incorrupto que existe, no lo tienen en estas webs que hacen pasar un montón de figuras de cera por cuerpos incorruptos. Es el caso de Santa Benedicta, matrona y mártir romana, cuyo cuerpo extraído de las catacumbas de Priscila se venera en la ciudad italiana de Monacilioni. El estado de conservación del cuerpo es impresionante, si se tiene en cuenta que la extrema humedad del clima de las catacumbas hace imposible que los cuerpos se conserven, salvo unos pocos y expcecionales casos que, por de pronto, no se pueden explicar científicamente de un modo satisfactorio.

No sólo excepcional por eso, sino también por la cantidad de información que se conoce de ella, poca, pero superior a la mayoría de los corposantos, porque se ha querido identificarla con la Santa Benedicta que el Martirologio Romano menciona el 4 de enero:

En Roma, los santos mártires Prisco, presbítero, Prisciliano, clérigo, y Benita (Benedicta), mujer religiosa; los cuales, en tiempo del impiísimo Juliano, consumaron el martirio por la espada.

Sea esta misma Benedicta, mártir en tiempos de Juliano el Apóstata, o no, el caso es que fue enterrada, como decía, en las catacumbas de Priscila. Fue extraído y trasladado a la ciudad de Monacilioni el 23 de abril de 1752, donde se ha venerado desde entonces cada 4 de enero como día de su festividad, por ser el de su martirio; primero, en la capilla de Santa Reparata, luego, en la iglesia de Santa María Asunta.

Los restos de la matrona aparecen en una urna de madera, reclinada sobre el costado derecho a modo de los antiguos patricios romanos, bien arropada en ricas telas y con el rostro visible, tan sólo cubierto por un fino velo, para mostrar al visitante la sorprendente conservación del mismo. Es la única muestra que los lugareños se permiten acerca de la incorruptibilidad de Benedicta, de la cual no se hace mención en ninguna otra parte. La lápida está también expuesta –en la cual se lee BENEDICTA MARTYRA (sic)- y bajo el brazo derecho lleva un cáliz con los restos del vaso que contenía su sangre. Este cáliz lo lleva como atributo en su imagen procesional, junto con la espada y la palma, atributos generales de todo mártir.

En 1873 se extrajo un fragmento de hueso occipital para ser llevado en procesión, y en 1991 esta reliquia fue enviada a Buenos Aires (Argentina), donde ser venera en la parroquia de Nuestra Señora de Bernal, cuya feligresía son emigrantes procedentes de Monacilioni, como gesto de hermandad el concederles una reliquia de la patrona de su patria natal.

Fuente: http://www.monacilioni.net/

Bueno, pues ya saben los caza-incorruptos que aquí tienen una de verdad, y que dejen a los demás que no lo son. Hay otros corposantos incorruptos pero son bien pocos, hay que distinguirlos bien de las figuras de cera. Y por supuesto, no hay que confundir esta Santa Benedicta (4 de enero) con Santa Benedicta de Lyon, virgen y mártir, y menos con Santa Benedicta de Lentini, madre de los Santos Alfio, Filadelfo y Cirino, y mártir como ellos. Acaso hubiéramos de preguntarnos, viendo la inscripción de la lápida, ¿no será esa identificación con la Benedicta del Martirologio demasiado apresurada? Porque la lápida lo mismo puede estar diciendo, “Benedicta, mártir”, que “bendita mártir”, sin nombre alguno.

(La fotografía es cortesía de Antonio Barrero).

Meldelen

Algo apresurada puede ser la identificación, sobre todo porque hay una diferencia de más de 1000 años, pero también podría ser ella, porque los mártires mencionados en el martirologio, de los que se dan como dato principal el sitio del enterramiento (no en este caso), tienen que estar en algún sitio ¿no?, cuanto más que esos cementerios están casi vacíos. Antonio Barrero es todo un ángel protector de este blog, no publica, pero su información y sus imágenes están presentes en muchos artículos. Un abrazo virtual desde aquí.

Ramón