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Tus preguntas sobre los Santos

Santa Apolonia sigue dando más de sí.

Santa Apolonia sigue dando más de sí.

Esta es mi respuesta  a un comentario del artículo "Santa Apolonia: realidad versus ficción", en forma de dialogo:

P: Esperando ser oportuno en mis comentarios me gustaría hacer las siguientes reflexiones.
R: Pocos comentarios he recibido, de veras, que sean inoportunos, solo los groseros o malsonantes, o insidiosos.

P: Es necesario sea el tópico que fuere el investigar que tan fidedignas son nuestras fuentes, sin mencionar el hecho de tomar en cuenta por quienes son reconocidas y/o  analizadas a través del tiempo.
R: A veces algunas fuentes es casi imposible consultarlas, pensemos en "Los Bolandistas" o la obra de San Simón Metafraste, su excepcional menologio. O, por ejemplo, los versos que San Dámaso papa dedicó a los mártires y que sirvieron de base para su culto e iconografía, hoy perdidos dichos versos. De seguro que muchas cosas que hoy "sabemos" de los santos provienen de ahí.

P: En nuestro caso el relato más puro viene de la carta que escribió  San Dionisio (Papa de 259 a 268 D. C.)  a Fabio patriarca de Antioquía (253 D.C.) , y conservada por Eusebio (EUSEBIO, H. E., VI-VII).
R: Tengo que hacerte una aclaración, y perdona, el Dionisio que escribe la carta no es el Dionisio papa, sino el Patriarca de Alejandría, precisamente por estar allí fue testigo de Apolonia, la cual, evidentemente era una mujer conocida, si no, este martirio no habría llamado tanto la atención, entre los demás que había.

P: Habiéndose señalado esto en lo escrito por Meldelen  habrá que tomar en cuenta la deformación de una historia original por las pequeñas “licencias literarias” (...) para rodear al Santo en cuestión de una aureola que invitaba a su veneración siguiendo su vida ejemplar.  Siendo así, ¿qué habrá encontrado Jacobo de la Vorágine en el Siglo XIII al recopilar tantas narraciones para escribir “La Leyenda Dorada” en especial de Santa Apolonia?
R: Jacobo la Vorágine (Beato, por cierto) se basó en historias y leyendas que circulaban entre los ambientes piadosos, además de escritos anteriores. Su originalidad está, no tanto en inventarse la leyenda, sino en recrearla con su estilo y darle, si cabe, más simbolismo teológico. Uno de sus "perlas" (sobre Santa Margarita de Antioquía) es decir "¿como que el dragón se la tragó? No, ella se dejó comer para salir victoriosa después", o algo así, que no me sé la cita... y desgrana toda una teología puramente simbólica sin más apoyo que su imaginación.

P: ¿Cuántas mentes a través del tiempo habrán querido contribuir a la gloria de la Santa aumentando detalles a la información original?
R: Lo que en un momento sirvió para dar gloria a un santo, hoy puede ser un escollo y ser contraproducente en su culto (salvo en la devoción popular y milagrera, que añora los portentos). Por ejemplo, si la leyenda del rayo que mata al padre de Santa Bárbara le valió para ser protectora en muchos casos de peligro, lo que extendió su culto; hoy le ha valido hacerla sospechosa de falsedad toda su historia. El culto a Santa Cecilia no habría pasado de ser local, si acaso, de no tener un patronato sobre la música, basado en un error. Hoy, al leer que es un error, muchos acusan a la Iglesia de mentir y, con cierta razón, sospechan de todo lo relacionado con los santos y los prodigios... Y así, como estos ejemplos, muchos más.

Uno de los ejemplos más dolorosos es la misma Santa Apolonia, una mujer real, nacida en un tiempo preciso, diaconisa, con las funciones propias de ella, bautizar, predicar incluso (no por gusto le rompen la boca), que fue eliminada del calendario por el cúmulo de leyendas, reliquias falsas... O sea, que lo que le dio gloria durante un tiempo largo, al final "le pasó factura" eliminándola del calendario, como si fuera una invención piadosa. Afortunadamente, esto no tiene porque ser definitivo, pues en 2005, Santa Catalina de Alejandría, más dudosa que las dudosas, volvió al calendiario como "memoria libre", gracias a la mano de Juan Pablo II (también incluyó a Santa Rita, que nunca estuvo).

P: Conscientes de éstos hechos nos queda documentar de la manera más seria nuestros comentarios citando las fuentes en las que son apoyados, evitando ahogarnos en las turbulentas aguas del  mar de información que ofrece internet.
R: Ufffff, que aquí se encuentra de todo, incluso en las páginas más confiables en cuanto a su fidelidad a la Iglesia, pero que solo copian unas a otras, o desconocen en realidad del tema. Las leyendas se repiten sin cesar, sin aclarar que son eso, leyendas y ya está. No es que este sea un blog impecable, más de un error habrá por ahí en algún artículo, por eso siempre espero me lo señalen para investigar algo y corregirlo.

P: El poder discernir nos lo permite Dios, y el intelecto humano es uno de sus grandes milagros y al que asistimos día con día… ¿por qué no habríamos de utilizar tal maravilla de tal manera que glorifiquemos su nombre en la búsqueda de la verdad?
R: Discernimiento, discernimiento, eso nos falta muchas veces, por eso siempre intento dar en cada artículo una opinión propia, más allá de los datos técnicos o históricos de algún asunto, de manera que se vea algo "pensado con cabeza propia". Creo que me he ayudado más a mi mismo, que a los demás. Tú, por lo demás sigue comentando, que nos viene bien a todos.

La Crucifixión: Christus Patiens

La Crucifixión: Christus Patiens

Entre los siglos XI-XII de Nuestra Era (Alta Edad Media) se produjo un cambio radical en la forma de representar a Jesús Crucificado. El Christus Triumphans ya no convencía a nadie, o mejor dicho, la gente se había acostumbrado a su visión de tal modo que ya no despertaba grandes sentimientos en el fiel, ni le decía nada aquel rey engalanado e instalado cómodamente en su cruz como si un trono fuera. Se había perdido el respeto y la devoción a aquella imagen. La religiosidad cristiana precisaba algo nuevo y diferente para restablecer la empatía con la Pasión, de este modo, nació el Christus Patiens: el Cristo que sufre.

Jesús apareció, por vez primera en el mundo cristiano, como nadie lo había visto antes, y desde luego de un modo inconcebible siglos atrás: no ya vivo, sino muerto; no ya vestido, sino desnudo (el taparrabos, añadido por pudor, llegó a retirarse en algunas esculturas del Renacimiento); no ya con la diadema real, sino con la corona de espinas (¡que hasta este momento jamás había aparecido!). Era algo que el mundo nunca había visto, pero que colmó la devoción de los fieles. Sin embargo, aún no era un Cristo muy sufriente, porque no tenía expresión de dolor en el rostro ni presentaba demasiadas heridas, es lo que en arte se llama crucifixión simbólica-tipológica (la célebre cruz de San Damián es un perfecto ejemplo de ello).

No sería hasta la llegada de las grandes pestes y la muerte de miles de personas en Europa (siglo XIV), cuando empezaron a aparecer crucifijos que realmente expresaban el dolor de Cristo en la cruz: los primeros fueron llamados crucifijos de la peste, se colocaban en los hospitales para que los enfermos invocaran a Jesús para lograr la curación. Ahora, el cuerpo de Cristo también se representaba en agonía, el cuerpo podía retorcerse de dolor, el rostro expresaba un sufrimiento desgarrador, sangraba por muchas heridas y si aparecía muerto colgaba pesadamente del madero, como vencido por la muerte.

Por sorprendente que parezca, esta imagen de Cristo ya nunca se ha retirado de la iconografía cristiana. Paradójicamente, Cristo sufriente triunfó sobre el triunfante. La gente necesitaba hallar consuelo e identificación en un Salvador que también fue humano y que sufrió atrozmente, que sabía tan bien como ellos lo que era el hambre, la sed y el dolor, la tortura y la muerte, porque Él mismo lo había experimentado en su carne. Aquel Cristo humano era lo que el mundo necesitaba, y por eso se quedó para siempre.

En el Renacimiento, con la llegada de un mundo antropocéntrico, donde era el hombre y no Dios quien pasaba a ser la referencia de toda acción humana, aparecieron Cristos muy bellos, anatómicamente perfectos, como el famoso Cristo de Bellini en el Escorial (cuya desnudez integral sigue causando sorpresa en todo aquel que lo ve), con apariencia serena en lo sencillamente humano. Con el Barroco, se regresó al Cristo llagado, con una brutalidad nunca conocida antes: el barroco español es un ejemplo de estatuaria terrible y atroz, donde las llagas y las heridas adquieren dimensiones tremendas y hasta repugnantes, todo en un intento de recordar al fiel lo que Cristo padeció como humano por salvarle. Este estilo es el que ha perdurado hasta nuestros días como imagen principal de la representación del Cristo crucificado, y es poco probable que sea sustituida.

Ha habido también, en el arte, algunas variaciones,  como representar a Jesús clavado en un árbol o en una balanza, son todo simbologías particulares que no han prosperado. En cuanto al propio aspecto de Jesús, éste adopta, como los Santos, aquel rostro con el que más se identifica el pueblo, o el artista: desde el Cristo joven e imberbe, semejante a un efebo griego, hasta el Cristo maduro y barbudo, que apareció por primera vez en Siria, como aspecto predominante de lo que entendemos por un varón judío en la treintena de su vida. Cabe también decir que no aparecieron crucifijos tridimensionales hasta la época carolingia (s.VIII), hasta ese momento fueron siempre bidimensionales, y si tomaron relieve fue porque se pensó en usarlos como relicarios. Luego, esta función se perdió y simplemente se convirtieron en imágenes de culto.

Meldelen

Santa Apolonia: realidad versus ficción

Santa Apolonia: realidad versus ficción

P: “...en menos de lo esperado Santa Apolonia salta por voluntad propia a la hoguera ardiente para evitar renunciar a su amada religión. Los perseguidores junto al gobernador quedaron atónitos al ver que a pesar del fuego, las llamas no la consumían ni le hacían daño alguno, al verlo trataron incansablemente de golpearla para que muriera, pero la mano del Altísimo la protegía. Finalmente fue degollada...”
EXTRAIDO DE INTERNET, como lo que aquí leemos. ¿A quién le creemos?
Dios nos bendiga

 

R: Sí, Dios nos bendiga a todos, y gracias por compartir su inquietud. En primer lugar, todos debemos tener presentes que las fuentes disponibles por Internet no son, en la mayoría de los casos, nada fiables. Por ello, y dejando modestia aparte, en lo que a esta humilde servidora se refiere, siempre trato de recurrir a fuentes bibliográficas con referencias fiables, porque hoy día cualquiera puede escribir lo que guste, como guste, y donde guste.

 

Respecto a Santa Apolonia, sólo existe un único documento fiable respecto de su martirio: la carta que San Dioniso, obispo de Alejandría, escribió a las comunidades cristianas extranjeras para relatar el motín en esta capital egipcia. Si él no hubiera escrito esa carta, no hubiéramos podido saber jamás de la existencia de Apolonia, como tampoco la de Quinta, Metrano, Serapión, Amonaria, Mercuria y Dionisia, entre otros mártires que fueron masacrados allí. Fuera de esta carta no existe ninguna referencia que sea fiable, y únicamente los textos que se basan fielmente en esta carta son dignos de atención. El texto que usted adjunta no lo hace, y por tanto no debe ser tomado en serio.

 

En primer lugar, el que ha escrito eso se ha sacado al gobernador de la manga, por lo que parece. Apolonia no fue víctima de ningún proceso judicial legalmente establecido por la ley romana, sino de un linchamiento popular. Y esto lo dice Dionisio al inicio de su carta (y cito textualmente): “La persecución entre nosotros no comenzó con el edicto imperial, sino que se le adelantó un año entero. Una adivino y hacedor de maldades de esta ciudad tomó la delantera, azuzando contra nosotros a las turbas paganas y encendiendo su ingénita superstición. Excitados por él y con las riendas sueltas para cometer toda clase de atrocidades, no hallaban otra manera de mostrar su piedad para con sus dioses sino asesinándonos a nosotros”. Como puede ver, no queda lugar para la duda. No hubo ningún gobernador ni otro oficial público presente.  Quien ha escrito eso se lo ha inventado.

Sobre el martirio de Apolonia también nos da Dioniso suficientes referencias para no dudar de ello. Él, naturalmente, no estaba presente en el momento en que sucedió –lo hubiesen matado a él el primero, en su calidad de obispo- sino que había huido a esconderse en el desierto, pero cuando regresó lo averiguó a través de supervivientes u otros confidentes. No tenemos por qué dudar de su palabra, y de nuevo le citamos textualmente: “Prendieron a la admirable virgen, anciana ya, Apolonia, a la que le rompieron a golpes todos los dientes y le destrozaron las mejillas (…) Encendieron una hoguera a la entrada de la ciudad y la amenazaron con abrasarla viva, si no repetía a coro con ellos las impías blasfemias lanzadas a gritos”.  Apolonia decide arrojarse al fuego voluntariamente antes que ser obligada a blasfemar o seguir siendo torturada, y entonces añade Dioniso: “quedáronse los paganos boquiabiertos y conmocionados, al ver que aquella admirable mujer había sido más  rápida en ir a la muerte que ellos en dársela.”

Con esto se acaban las referencias a Apolonia en la carta de Dioniso. Ya no la vuelve a mencionar, y por tanto, todo lo que vaya más allá de estos fragmentos expuestos, es pura invención. Esa hermosa disertación de que el fuego no la consumía, los golpes no la herían y finalmente hubo que degollarla, es un añadido posterior, absolutamente fantástico, que tiene intenciones devotas y piadosas, pero que no responde a la realidad. Es una constante que se repite en la mayoría de las actas de mártires, especialmente mujeres y vírgenes, lo que  es el colmo (según mi opinión personal) es que también lo digan en las actas de Apolonia, cuando tenemos una prueba documental irrefutable. De haberse dado algún prodigio, y esto vale para todos los casos, hubiese quedado recogido en las fuentes más antiguas: no olvidemos que los paganos eran sumamente supersticiosos y siempre registraban aquello que no sabían explicar como portento sobrenatural digno de temor y respeto. Ninguna acta antigua da muestra de semejantes prodigios, luego son todo añadidos posteriores para excitar el fervor del fiel.

Lo lógico es pensar que Apolonia quedó reducida a cenizas en pocos instantes, y que éstas fueron esparcidas por sus verdugos. Se ha dicho que los fieles recogieron los dientes destrozados, pero es difícil de demostrar y menos sabiendo que actualmente hay hasta 500 dientes que se veneran diciendo que son de ella.

Así que, como ve, ese pequeño texto no merece la menor credibilidad. No digo que hubiese mala intención al redactarlo, pero yo defiendo que es indigno empañar la belleza de una verdad expresada en pocas líneas que es la prueba irrefutable de la existencia de una mártir –de otras no tenemos tanto, por cierto, y se han venerado más- con relatos fantásticos y supersticiones por el estilo. Dioniso dice más verdad en siete líneas que todos los grandes hagiógrafos medievales en quince tomos. Es en esa sencillez donde está la verdad, la realidad supera siempre cualquier ficción.


meldelen

De incorrupciones y milagros

De incorrupciones y milagros

Para los amantes del tema: Dos casos asombrosos y dignos de, al menos, quitarse el sombrero:

Santa Rosa de Viterbo: Está incorrupta, sin ningún tipo de embalsamamiento, (murió en 1251) y su cuerpo se conserva en una bellísima urna de plata y oro en Viterbo, de donde es patrona. Pero si ya su incorrupción es asombrosa, tal vez el verdadero "milagro" se encuentre en otro aspecto inexplicable de su cuerpo: Rosa vivió sin esternón, y sería, a saber, la única persona que haya sobrevivido sin esta parte fundamental del esqueleto. Los únicos casos documentados son recien nacidos que murieron al poco tiempo (días), y es que la falta de esternón es un fallo congénito incompatible con la vida, tan grave y sin solución como la anencefalia. Al abrir su cuerpo en 1921 para extraer su corazón no se percataron de ello, pero en 1996, en el estudio que se hizo al cuerpo se halló semejante anomalía. En un icicio se pensó "fue extraído al sacar el corazón", pero las puntas de las costillas están redondeadas y no tienen muestras de haer sido cortadas, es decir, nunca estuvieron unidas, nuca hubo esternón.

Venerable Úrsula Morata: (en la imagen) Esta religiosa capuchina de Alicante, España, murió en 1703. Su cuerpo conservó el calor desde el martes en que murió hasta, al menos, el domingo siguiente, cuando fue enterrada. En 1708 la tumba fue profanada por los ingleses que la encontraron incorrupta, le ataron una cuerda al cuello y la arrastraron por las calles, manteniéndose en ellas mucho tiempo. Quedó maltradada, pero ni se desmembró, ni se soltaron los huesos, sólo se reasgó la piel por la evidente fricción. Fue enterrada otra vez y en 1742 se halló aun incorrupta y se dejó expuesta. Este caso derrumba algunas de las "certezas" que tienen los que explican estos hechos con "cuerpos preservados sin aire", "sequedad extrema del ambiente"... Sólo el hecho que los ligamentos hayan estado fuertes y hayan aguantado la brutal agresión ya impone silencio.

Por cierto, esta mujer es protagonista de, al menos, uno de los episodios de ubicuidad o bilocación más documentados que se conoce, pero como forma parte de otro tema, no digo más. Esperen a que se publique...

Santoral Brigidino

Santoral Brigidino

La Orden del Santísimo Salvador (OSS), u orden Brigidina fue fundada por Santa Brígida de Suecia (en la imagen) e impulsada por su hija Santa Catalina y más aún por su nieta Ingeborg. Sigue la regla de San Agustín, aunque Santa Brígida la dotó de una regla propia, muy minuciosa, pero que fue bastante modificada por Urbano V al aprobarla. Los primeros monasterios eran mixtos, es decir, una parte para los monjes y otra para las monjas, todos bajo la obediencia a la abadesa. Eran monasterios muy estrictos y ordenados, incluso en la cantidad de sus miembros: Cada monasterio tedría 60 monjas (de las cuales 4 serían hermanas legas), 13 monjes presbíteros (por los 13 apóstoles, incluyendo a San Pablo), 4 monjes diáconos (por los cuatro Doctores latinos de la Iglesia: Agustín, Ambrosio, Gregorio y Jerónimo), y ocho monjes legos. El número total serían: 13 más 72, englobando los discípulos de Cristo. De más está decir que no siempre se podía tener esa exactitud simbólica en las personas.

Las abadesas brigidinas tenían una influencia enorme incluso sobre los obispos en algunos lugares, incluso está comprobado que confesaban a sus monjas y monjes, aunque no otorgaban la absolución. Alcanzó una gran relevancia, sobre todo en los países nórdicos, hasta la reforma protestante, cuando fueron dispersados y los monasterios destruidos y el golpe de gracia llegó con la Revolución Francesa. En el siglo XVII sobrevivió en España, gracias a Marina de Escobar, que la impulsó a partir de 1637, con la fundación del primero monasterio español, luego se extendió por América. En el siglo XIX Isabel Hessleblad, luterana sueca convertida, renovó la orden en Roma, dándole un nuevo e importante impulso, con una dedicación al ecumenismo y la acogida (regentan hoteles y casas de retiro). Los monjes se extinguieron y fueron refundados en el siglo XX, mas sólo tienen un monasterio en los Estados Unidos, pero no son sujetos a la Abadesa General. Visten de gris y las monjas tienen una peculiar corona blanca con cinco puntos rojos, que recuerdan las llagas de Cristo, los monjes además, usan una capa con la cruz brigidina (roja con el Santísimo en el centro) al hombro. Viven en contemplación, estudio, alabanza y predicación de Jesucristo Crucificado.

En mi país fundaron en 2003, procedentes de México, y tuve la oportunidad de tratar con la primera abadesa y trabajar para ellas, y fue un encanto. Además de bellos ratos de conversación sobre la fe y la vida. Un abrazo a Madre Guadalupe donde esté ahora.

Marzo:
24: Santa Catalina de Suecia, virgen.

Abril:
23: Beata Isabel Hesseblad, virgen fundadora (su biografía es apasionante, me la regaló la abadesa).

Mayo:
4: San Ricardo Reynolds, presbítero y mártir de Inglaterra (durante mucho tiempo fue tenido por cartujo)

Julio:
23: Santa Brígida de Suecia, Madre y Fundadora.

Agosto:
6: La Transfiguración del Señor, el Santísimo Salvador.
28: San Agustín, obispo (siguen su regla)

Octubre:
23: Beatas María Francisca La Croix y Ana María Erraux, virgenes y mártires de Valenciennes (tenidas por ursulinas antes).

Noviembre:
5: Conmemoración de los difuntos y difuntas de la Orden.

Santoral Camiliano

Santoral Camiliano

La Orden de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos, fue fundada por San Camilo de Lelis (en la imagen), que pasó de ser un joven alegre, amante del juego y pésimo soldado a ser un defensor de la dignidad del enfermo, del auxilio a los más abandonados, pasando por alto su misma llaga incurable, que soportó con heroicidad toda su vida. El 2 de febrero de 1575, a los 25 años, tiene una experiencia mística que le lleva a una vida de oración y rigurosa penitencia, porque quiere ingresar en los capuchinos, de los que tuvo que salir porque la llaga del pie no le dejaba cumplir oficio alguno. Esto le hizo ver que su vocación era el servicio a los enfermos. En el Hospital de "Santiago de los Incurables" se rebela contra eltrato inhumano en que se tenía a los enfermos. En 1582 decide crear una "compañía" de hombres que sólo por amor sirviesen a los enfermos, como si fueran sus madres. Es el siglo XVI, época de las grandes fundaciones religiosas, contemplativas, en medio de la reforma del Concilio de Trento (Juan de Dios, Vicente de Paúl, Felipe Neri, Teresa de Jesús...). Con la idea del servicio no sólo material, sino espiritual al enfermo, se ordena sacerdote en 1584. En 1591 aGregorio XIV declara su obra como Orden religiosa y Camilo muere el 14 de julio de 1614. Es Patrono de los enfermos, profesionales de la salud y hospitales.

El carisma camiliano es el amor misericordioso a los enfermos, sirviendo a Cristo en ellos en hospitales, con los moribundos, desahuciados, ancianos, discapacitados, enfermos de Sida, especialmente en África y tienen una especie de "servicio de guardia" lista para coordinar y trabajar con los afectados de catástrofes. Visten sotana sacerdotal con una cruz latina roja en el pecho y capa con la misma cruz al hombro derecho. Su santoral es corto, pero seguramente sus santos son muchos en el cielo, aunque sean pocos los canonizados:

Mayo:
8: Beata María Domenica Brun Barbantini, religiosa.

Julio:
15: San Camilo de Lelis, Padre y Fundador.

Septiembre:
25: Beato Luis Tezza, presbítero fundador de las Hijas de San Camilo.

Octubre

16: Beata Josefina Vannini, religiosa.

Noviembre:
16: Nuestra Señora, Salud de los enfermos, Madre y Patrona de la Orden.

La Crucifixión: Christus Triumphans

La Crucifixión: Christus Triumphans

A inicios de la cultura cristiana, la imagen de Cristo en la cruz no podía ser representada. Era un tema tabú para todos: para los judíos, un escándalo nacional; para los paganos, una locura venerar a alguien muerto cual esclavo; para los cristianos, recordar esa muerte humillante era infame. Siendo además una religión en principio anicónica –no se representaban imágenes antropomorfas-, la figura de Cristo se representaba mediante símbolos como el Crismón (XP, letras griegas de Christus), o una cruz muy esquemática, o zoomorfos como el Cordero de Dios, alusión a la Pascua judía y al himno del Pange Lingua. En esta época de aniconismo destaca únicamente el llamado graffiti del Palatino, que un niño pagano dibujó para burlarse de cun compañero cristiano, donde aparece adorando a un hombre con cabeza de asno clavado en una cruz.

La figura de Cristo como hombre crucificado no aparecerá en el mundo hasta el siglo V de nuestra era, y es una imagen que se contempla en las puertas de la Basílica de Santa Sabina  de Roma. Por tanto, todas las imágenes posteriores de santos y mártires que vivieron antes del siglo V que aparecen portando una cruz, u orando ante un crucifijo, son bárbaramente erróneas: si muchos de ellos murieron por no adorar la imagen de un dios ajeno, ¿cómo iban a postrarse ante otra, aunque fuese el suyo? Simplemente no cabía en sus mentes: Dios no era representable, Cristo no era representable, jamás debía caerse en la idolatría.

Pero una vez aparecido el Cristo Crucificado, hasta el siglo XI de nuestra era tendrá un carácter especial y concreto, que llamamos el Christus Triumphans, el Cristo que triunfa sobre la muerte: no un hombre muerto, sino un Dios vivo, de ojos abiertos, cuerpo erguido y desafiante desde el el patíbulo, sin rastros de heridas, ni de cansancio, ni de dolor, engalanado como rey. Podría estar sobre un trono más que sobre un instrumento de tortura, de hecho, la cruz es el trono. Es aquí donde la cruz misma empieza a perder su carácter tenebroso y horrible, y no antes. El Christus Triumphans es fruto de un contexto en que el emperador Constantino eliminó la crucifixión del derecho penal romano, ya no debía ser camino de muerte, sino de gloria. Además, las herejías nestoriana y monofisita estaban en auge, pretendiendo negar el valor de la muerte de Cristo, ya que su naturaleza humana –defendían- fue neutralizada por la divina en el momento de su nacimiento. Este planteamiento negaba el valor de la Pasión, porque si Jesús era divino y no humano, no sufrió dolor físico ni su muerte tuvo ningún coste para Él, y por tanto no era necesaria, no estaba predestinada para salvar a nadie, simplemente sucedió porque sí. Para combatir este planteamiento se lanzó pues la imagen de la Crucifixión, y al final fue ella y su mensaje lo que triunfó: Jesús fue divino, pero también humano, padeció como padecen los humanos y murió como mueren los humanos, y lo hizo por todos los seres humanos, y no fue accidental ni imprevisto, sino que todo estaba predestinado.

El Christus Triumphans nace, pues, en Oriente, para combatir la herejía, y se difunde rápidamente por Occidente, sobreviviendo a la querella iconoclasta. A partir de este momento, la Crucifixión ya nunca desaparecerá del ideario cristiano, simplemente irá cambiando, como veremos en siguientes artículos.

(La imagen corresponde a la Majestad Batlló, una bella pieza del románico catalán que es el perfecto ejemplo de un Cristo triunfante).

Meldelen

Santoral Escolapio

Santoral Escolapio

La Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (Sch. P.), es la Orden fundada por San José de Calasanz (en la imagen), y sí, son los famosos “escolapios” cuyas escuelas pueblan el mundo entero y s han educado tantos y tantos niños a lo largo de 5 siglos. También se les conoce como “piaristas” y “calasancios”. José de Calasanz, sacerdote español llega a Roma en busca de prebendas y beneficios eclesiásticos, y allí tropieza con una cruel realidad: los niños pobres viven sin educación, piedad ni disciplina, salvo algunos rudimentos y la mayoría, ni eso. Ante esto, Calasanz se troca en un padre para ellos y decide fundar sus escuelas pías, donde “Piedad y Letras” serán su lema y motivación. Su primera escuela abrió en 1597, en la parroquia Santa Dorotea de Roma, aún existe y es la primera escuela pública popular gratuita de Europa. Inició el camino de los derechos educativos de los pobres. No en vano es el patrono de los escolares y maestros.

Mucho padeció la Orden, que incluso fue suprimida por Inocencio X, restableciéndose luego de su muerte y la de José, que mucho sufrió también en manos de sus propios hijos los escolapios. Baste decir que un coadjutor intentó asesinarle y otro le dijo que era un inútil y que debía renunciar al Generalato. Pero eso es motivo del tema: Santos Fundadores, que estoy preparando, por ahora, el santoral:

Febrero:
6: Santa Dorotea, virgen y mártir.
26: Santa Paula Montal de San José de Calazans, virgen fundadora.

Mayo:
8: Nuestra Señora de las Escuelas Pías, Madre y Patrona de la Orden.

Julio:
15: San Pompilio-María Pirrotti, presbítero.

Agosto:
25: San José de Calasanz, presbítero, Padre y Fundador.

Septiembre:
12: Santo Nombre de María.
17: Beato Antonio María Shwartz, presbítero.
19: Beata María del Niño Jesús Baldillou y compañeras mártires:
       Beata Presentación de la Sgda. Familia Gallén Martí.
       Beata María Luisa de Jesús Girón.
       Beata Carmen de San Felipe Neri Gómez.
       Beata Clemencia de San Juan Bautista Riba.
       Beata María de Jesús de la Yglesia.
       Beata Dolores Aguiar-Mella Díaz, ex alumna.
       Beata Consuelo Aguiar-Mella Díaz, ex alumna.

22: Beato Dionisio Pamplona, presbítero y compañeros mártires:
       Beato Manuel Segura, presbítero.
       Beato David Carlos, religioso.
       Beato Faustino Oteiza, presbítero.
       Beato Florentín Felipe, religioso.
       Beato Enrique Canadell, presbítero.
       Beato Matías Cardona, presbítero.
       Beato Francisco Carceller, presbítero.
       Beato Ignacio Casanovas, presbítero.
       Beato Carlos Navarro, presbítero.
       Beato José Ferrer, presbítero.
       Beato Juan Agramunt, presbítero.
       Beato Alfredo Parte, presbítero.

Octubre:
16: Beato Pedro Casani, presbítero.
25: Dedicación de la propia Iglesia.

Noviembre:
4: Conmemoración de los Difuntos de la Orden.
6: Conmemoración de los familiares y benefactores difuntos.
7: Conmemoración de las religiosas de la Familia Calasancia.
27: Patrocinio de San José de Calasanz.