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Tus preguntas sobre los Santos

Catarina de San Juan, la china poblana.

Catarina de San Juan, la china poblana.

Este artículo es la contunuación de uno dedicado a la Madre Tomelín, respondido por nuestro querido André. En aquel preguntaban además de por la Tomelín, por Catarina de San Juan. Y aquí va:

Catarina de San Juan, la china poblana.

La vida de esta mujer, inspiradora del traje típico nacional mexicano está envuelta en la leyenda y la religiosidad popular de su época, y lo que se sabe de ella es debido a sus confesores, que al morir esta quisieron difundir su vida a través de tres escritos de los que se pueden sacar algunos datos sobre ella.

Su nombre original era Meera, y era procedente de la India, posiblemente de Rajastán, tal parece que en un principado tributario del imperio mongol. Nació hacia 1605, hija de una concubina de nombre Botrha y una de las muchas esposas del rajá de aquella región, por lo cual Meera sería una princesa. El nombre de su padre se ha perdido en el olvido puesto que ni la misma Catarina lo recordaba, debido a que su madre era una de las muchas esposas del rajá y no tendría casi relación con él. Algunos biógrafos de la época le nombraron Maximiliano, algo bastante improbable siendo este un nombre cristiano. Según la misma Catalina estando su madre en dolor de parto la Virgen María se apareció y la asistió al momento de dar a luz, aun no siendo esta cristiana, y que al nacer la niña la Virgen le prometió a la madre que cuidaría de ella y la tendría como una hija.

También nos dicen sus biógrafos que Catarina aseguraba que tiempo después de su nacimiento llegaron tres ángeles en forma de adivinos a leerle la fortuna a la recién nacida de quien dijeron que sería un prodigio en la tierra, pero que eso sería en otro lado pues sus padres no la podrían disfrutar. Los biógrafos de Catarina han relacionado este hecho con el día de su muerte, un 5 de enero, y guiados por esto han dicho que aquellos tres adivinos no eran otros que los tres Reyes Magos que habían ido a predecirle la fortuna a la pequeña Meera y como un augurio de que su muerte seria en la víspera de Reyes.

Tal parece que debido a la invasión turca los padres de Meera junto con la niña tuvieron que huir a una región portuaria cercana a las posesiones portuguesas, según palabras de la misma Catarina. A la edad de 10 años Meera junto a uno de sus hermanos fue secuestrada por los piratas y vendida como esclava en Cochin a un mongol que se había enamorado de ella y la puso al cuidado de una noble dama. Esta, al ponerse celosa de la niña, la maltrataba y terminó por amarrarle una piedra al pecho y tirarla al mar, pero Meera cayó cerca de la cadena de un ancla, pudo salir a la superficie y gritando fue auxiliada por un portugués que la ayudó y la llevó con unos antiguos dueños que había tenido.

Aquí en Conchin es evangelizada y bautizada Meera. Como sucedía con la mayoría de los esclavos que llegaban a esas tierras portuguesas, un jesuita es quien la bautiza y le da el nombre de Catarina (Catalina) de San Juan. Catarina confiesa que en el momento de su bautismo pudo observar como la veían con gran regocijo la Virgen, Santa Ana y San Joaquín. En sus confesiones, Catarina dice que el nombre que le fue puesto, ocasionó una escena de celos celestiales, por saber a quién prefería Catarina. En una de sus visiones Santa Catalina de Alejandría y San Juan le cuestionaban a quien de los dos prefería; la Santa de Alejandría decía a su favor que ambas eran paisanas de la misma región, y San Juan que el mismo Dios se la había encomendado (cada vez me sorprendo más de las visiones, o mejor dicho, alucinaciones, de esta mujer).

Tiempo después Catarina fue llevada a Manila, en donde presenció la procesión de Jesús Nazareno y al ver la imagen comenzó a dar de gritos pues decía había visto en la imagen el rostro de su padre y escuchó que el Nazareno le decía “Yo seré tu padre”. Desde ese instante Catarina se volvió devota del Nazareno y hasta se dice que (ya estando en Puebla) solía visitar una imagen del Nazareno en la iglesia de San José, con el que conversaba largamente ante el asombro de las personas. Ella misma dice que un día al volver de la iglesia encontró en su casa el manto del nazareno y abrazándose a él durmió toda la noche como si fuera su noche de bodas. Cabe decir que Catarina siempre mantuvo la virginidad a pesar de que tuvo muchas proposiciones y pretendientes.

Hacia 1620 el mercader poblano, don Miguel de Sosa le pidió a un amigo suyo que le consiguiera una “chinita” para tenerla como hija, se debe entender que en aquella época todo lo que viniera del oriente se pensaba que era de China por esto es que a Catarina se le llamo "la china" poblana aun siendo de la India y no de China. Catarina llega a México en la Nao de China procedente de Manila, para esa época ella tendría entre 15 y 16 años, fue recogida por el mismo Sosa y la llevó a vivir en el barrio del Alto de San Francisco.

Se ganó la confianza de sus amos haciendo el trabajo de ama de llaves y aunque los Sosa querían que aprendiera a leer y escribir nunca pudo; es más, sus confesores dicen que nunca aprendió a hablar bien el español, y costaba trabajo poder entenderle y que solo cuando hablaba de sus visiones la lengua se le destrababa y hablaba con mucha fluidez, de otra forma tenía que usar las señas para poder darse a entender por completo.

Habiendo muerto los Sosa, le fue concedida la libertad en su testamento y fue recibida en la casa de su confesor, el jesuita Pedro Suárez, donde hacía el trabajo doméstico y solo salía para ir a la iglesia, se dice que llegaba hasta tres veces al día a escuchar misa. El padre Suarez tenía como esclavo a otro “chino" de nombre Domingo, quien se enamoró de Catarina y aunque esta lo rechazó, el padre Suárez la hizo que se casase con Domingo. Catarina aceptó con la condición de que este respetara su virginidad, pero el esclavo haciendo caso omiso, trató de persuadirla pero Catarina ponía una muralla de cojines y crucifijos en la cama como división para que este no tratara de tocarla. Domingo terminó por cansarse de la actitud de Catarina, se juntó con otra mujer y años más tarde falleció, dejando viuda a Catarina.

Después de enviudar Catarina se dedicó a servir en el colegio jesuita del Espíritu Santo y tiempo después, poco antes de su fallecimiento, fue recogida por un capitán que le dió una habitación. Catarina muere casi paralítica, con muchas dolencias y con multitud de contusiones provocadas, según su confesor, por los demonios que la golpeaban (o quizá su amo en turno que la golpeaba como a cualquier esclava, que es lo más probable). Falleció el 5 de enero de 1688, a los 82 años de edad.

Su confesor, un jesuita, hizo que Catarina fuera vestida con el hábito de la Compañía de Jesús para su entierro. Una multitud de gente llego a su velorio pues sabían de las virtudes de esta mujer, su ataúd fue cargado por el alcalde y los regidores así como diferentes órdenes religiosas de la ciudad y fue sepultada, por considerarla parte de la orden, en el templo del Espíritu Santo de los jesuitas en la ciudad de Puebla. Posteriormente con la intención de elevarla a los altares sus confesores escriben algunas biografías de ellas y hacen editar unos grabados con su imagen. Todo esto fue prohibido por la Inquisición, recogido y quemado y con pena de excomunión por considerar que contenía “revelaciones, visiones y apariciones inútiles, inverosímiles, llenas de contradicciones y comparaciones impropias, indecentes y temerarias, contrarias al sentir de los doctores y práctica de la Iglesia Universal, sin más fundamento que la vana credulidad del autor”. Esto propició que Catarina nunca llegara a los altares ni se le abriera un proceso. No es sino siglos después, al independizarse México en el siglo XIX, que su figura es retomada por los independentistas por considerarla una mujer libre. La forma en que vestía, con ropas de colores brillantes y con adornos de chaquira y lentejuelas sirven de inspiración para el traje típico nacional que en su honor se llama de “china poblana”.

Catarina de San Juan actualmente es muy poco conocida y la bibliografía sobre ella como en el caso de la madre Tomelín es sumamente escasa de encontrar fuera de Puebla. Es sólo recordada debido al traje típico que lleva su nombre, pero vamos, después de lo que hemos leído no queda más que estar perplejos ante las visiones de esta mujer y pensar que la Inquisición no estuvo tan mal al prohibir su culto, pues lo que se sabía de ella no era más que una serie de leyendas bastante fantasiosas, y como hasta el día de hoy es lo único que sabemos sobre ella.

André Efrén Ordóñez Capetillo.

San Ado de Vienne

San Ado de Vienne

Pregunta: Mi padre tiene una reliquia muy antigua, es un medallón grande. He conseguido saber que se trata de San Ado de Vienne. He encontrado alguna cosa sobre él en internet (nada en la Gran Enciclopedía Espasa Calpe). El anverso del medallón lleva pintada su imagen. Lo representa, pintado sobre pergamino, vestido de noble. Dadas las dimensiones no le distingo atributos. Es por eso por lo que te consulto. Dispones de alguna imagen de este santo? Si es así, me encantaría que la compartieses conmigo. En su defecto, puedes decirme cuales son sus atributos? Si lo deseas puedo enviarte foto de la reliquia.

Respuesta: La verdad es que atributos de San Ado, pues los típicos de un arzobispo: báculo, palio, mitra; y, en su caso, podríamos ponerle un libro con la inscripción “Martirologium” ya que esta obra es lo que lo ha hecho famoso y aparecer donde quiera que de santos y mártires se hable. Y ya te digo algo de él, sacando datos del Butler y del Acta Sanctorum, que tengo la dicha de poseer:

San Ado (Adón, Adonne) de Vienne, arzobispo. 16 de diciembre.
Ado nació alrededor del año 800, en Sens, Borgoña. Sus padres lo llevaron a la abadía benedictina de Ferrières para formarlo como correspondía a un noble de su tiempo, allí profesó como monje, destacando entre los demás por su ciencia y devoción. Luego pasó a la abadía de Prüm, en tiempos del abad San Markward (27 de febrero), como maestro de los demás monjes, donde comenzó una reforma de la vida monástica, que le trajo la envidia y el mal querer de los demás monjes, que lo expulsaron a la muerte de Markward. Se fue a Roma, donde estuvo varios años, y luego fue a Lyon, donde San Remigio (1 de octubre) le consiguió la parroquia de San Román de Lyon. Ya en el 860 consta su presencia, sede para la cual también lo propuso Remigio, y en el 861, el papa Nicolás I le impuso el palio de la dignidad episcopal.

Ado ha pasado a la historia como un obispo clave de su momento, por su influencia en la política y moral del reino. Fue pieza clave en el escándalo del rey de Lorena (1). Contribuyó a la reforma monástica, la revisión de la liturgia y la disciplina sacramental. Su fama le viene mayormente, como te apunté antes, por su "Martyrologium", que contiene una extensa lista de santos con anotaciones sobre su vida y culto, que terminó en el 858. Toma el Martirologio de Beda (25 de mayo) y lo aumenta con nuevos santos, y corrige otros. Además, escribió el "Chronicon de VI ætatibus mundi", una “historia” desde el principio de la creación hasta su tiempo (la terminó en el 874). Como toda la historia escrita en este tiempo, tiene un tono moral y aleccionador; narra hechos y sus valoraciones sobre estos hechos.

Falleció el 16 de diciembre de 875 y justo era que quien se dedicó al estudio de los santos, entre ellos estuviera. Su tumba fue profanada y las reliquias perdidas por las profanaciones de los hugonotes. Así que esa reliquia que tienes… la verdad, tengo dudas sobre ella. Pero le dedicaré un artículo a estudiarla.Y perdonar la mala calidad de la imagen, es un scaner de un libro sobre una vidriera del santo en cuestión.

 


(1) Clotario II repudió a su mujer Theutberga, para unirse a su concubina Waldrada sobrina del arzobispo de Tréveris. Ado se opuso tenazmente a esta unión y cuando los obispos, con Gunther, arzobispo de Colonia a la cabeza, fueron sobornados y autorizaron este repudio y bendijeron el nuevo matrimonio, en el sínodo de Metz, fue personalmente a Roma. Alí denunció al Papa el delito del rey y de los padres sinodales, este, confiando en Ado, excomulgó a los obispos y anuló las conclusiones del sínodo, del que dijo era "un burdel de adúlteros". La cosa se extendió por e implicó a más personajes, pero dejémoslo hasta donde influyó Ado.

Beato Franco de Siena (II)

Beato Franco de Siena (II)

Habiendo visto en el artículo anterior la vida de San Franco, veamos ahora su vida de carmelita. Y nos dice el "Flores del Carmelo" (que recuerdo tiene mucho sabor y floritura) que la Virgen María se le apareció con una guirnalda de rosas y le dijo:

La voluntad de mi Hijo, y mía es que vistas este hábito de mi Religión del Carmen, en la que si perseverares sirviendonos con toda pureza y perfección, seràs coronado en la Iglesia con esta guirnalda”. Así que se fue al convento carmelitano de siena, donde el prior le rechazó por sus muchos años y pocos estudios, animándole a continuar siendo un santo eremita. Franco suplicó de rodillas y los religiosos le admitieron como lego, pero dilataron la entrada hasta tener dinero para comprar el hábito. Y entonces llegó un ángel al convento, con el hábito ya listo y dijo: “Este hábito es para Franco” y desapareció. Con lo que fue admitido inmediatamente.

Aquí la obra, se deshace en elogios, comparaciones y símbolos para hablar de su penitencia, oración, caridad y éxtasis. Como que usaba cadenas de cilicio, solo comía unas yerbas los martes, los jueves y los domingos, y los demás días solo vivía de la comunión, etc., etc. Tuvo una aparición de Cristo crucificado, que le mostró todas sus llagas que había padecido por la humanidad, y mandó hacer un crucifijo idéntico, con el que predicaba por las calles. En otra ocasión, para mortificarle, el confesor le prohibió comulgar, mandándole hiciera comunión espiritual. En la misa, al partir la hostia el sacerdote, la otra mitad salió volando hasta boca de Franco. Un día, teniendo dudas sobre si estaría en pecado, el Crucifijo desclavó los brazos y le abrazó tiernamente.

Un prodigio también conocido y representado muchas veces en el arte fue este: apareciéndosele la Virgen, hubo tal resplandores y llamas de fuego en su celda, que pensaba el pueblo que el convento se quemaba, corrió la ciudad entera y viéndole en medio de las llamas sin quemarse y levitando, comprendieron que era fuego sobrenatural. Se le aparecía el demonio en forma de osos, leones, serpientes y sobre todo en forma de un horroroso etíope, para tentarlo y molestarlo (le escondía las vasijas para cocinar, o le llamaba con voz del superior, le enredaba el rosario… más que demonio parece fraile bromista), pero siempre salió victorioso. Y otros  milagros más se narran.

Predijo varios embarazos, así como la muerte de San Ambrosio Sansedoni (20 de marzo) así como la suya propia para el 11 de diciembre de 1291. Y así fue: el 1 del mismo mes, con 80 años, le llegaron unas fiebres y vómitos de sangre. Se confesó, recibió la comunión y dijo a los religiosos: “Bien entiendo, Padres mios, que he sido un religioso muy imperfecto, y de ningún provecho ni honra a la comunidad. Antes, con mas palabras y procederes, muchas y veces la habré escandalizado. Por lo cual pido con todo arrepentimiento, que pues la caridad cubre y encubre los pecados, aunque sean muchos, vuestras reverencias perdonen los míos, y me valgan con el Señor, para que extienda sobre este miserable pecador los brazos de su misericordia, y se digne de llevarme a su reino”. El día 11, al atardecer, las tinieblas cubrieron la ciudad y los demonios del infierno llegaron para desesperarlo, pero se abrió el cielo y descendió la Madre de Dios con muchos ángeles a llevar su alma al cielo. Sus últimas palabras fueron: “Hermanos míos, quedaos en paz. Y tú, buen Jesús y Señor mío, recibe en tus manos mi espíritu”.

Fue venerado desde ese mismo momento como santo, sus funerales fueron multitudinarios y la gente rapiño sus reliquias, como mechones de pelos, trozos del hábito, hasta de la tela del catafalco. Ocurrieron milagros, conversiones y liberaciones de espíritus. En 1302, quierendo trasladar el cuerpo a la iglesia, el cuerpo fue hallado suave, con fragancia y sano el hábito. Pero al exponerlo un rato, se pulverizó y las cenizas, diluidas en agua, sirvieron para sanar a muchos enfermos.

En 1308 religiosos y gobernantes de Siena pidieron a Clemente V lo canonizara, y este concedió se elevasen altares e imágenes en su honor, y se celebrase una misa en su memoria el primer domingo de mayo, día de la traslación. Estos actos corresponden a un beatificación en toda regla. Fray Alonso de la Madre de Dios escribió su vida (ya podéis imaginar lo que escribió), y según se dice, pensando eran exageraciones los milagros y demás, pretendió borrarlos y la mano se le quedó tullida hasta que se arrepintió y adornó ¡más aún! la vida del santo. Gregorio XIII reformó el calendario propio de la Orden y trasladó la festividad al segundo domingo de mayo, dejando el primero para Catalina de Siena. En 1672 se extendió la fiesta a toda la Orden, a 17 de diciembre, posteriormente pasó al 11 y, en la reforma de 1970, fue suprimido totalmente.

Santa Sira

Santa Sira

Pregunta: Quisiera saber el origen de Santa Sira. Según el Santoral que el capellán le dejó a mi madre encontró el dia del santo el 23 de septiembre. Muchas gracias.

Respuesta: Hola. La verdad es que no me consta ninguna santa de ese nombre el 23 de septiembre, aunque sí que existen santas de ese nombre, en diversas variantes:

Santa Sira de Chalons, abadesa. 8 y 10 de junio; 22 y 23 de octubre.
No se sabe mucho en realidad de su vida. Ante la ausencia de datos, entre los siglos XII y XIII se escribió una “vida”, llena de milagros y hechos comunes a otras santas. Se dice que vivió en el siglo VII y fue hija del rey David de Escocia y hermana de San Fiacre (30 de agosto). Siendo este monasterio de Meaux para religiosas provenientes de familias reales o nobles, podría ser posible, pero no consta. Si que se sabe que fue discípula de Santa Fara (3 de abril y 7 de diciembre) y que posteriormente fue abadesa de Chalons-sur-Marne. Su memoria está dividida en varios días, entre su muerte, entierro y traslación de las reliquias. La festividad del 8 de junio, en la cual ambas son mencionadas en Rilly hizo que sea confundida con Santa Sira de Rilly, aunque, como veremos enseguida, son distintas.

Santa Sira (Siria) de Rilly, virgen. 7 de mayo (con las santas vírgenes de Troyes), 8 de junio y 8 de octubre. (en la imagen).
De esta santa también se sabe poco. Vivió entre los siglos IV y V. Para evitar casarse, puesto que había hecho voto de virginidad, pidió a Dios quedarse ciega, y así estuvo por 40 años. Entonces tuvo una inspiración, y partió en peregrinación a la tumba de San Sabiniano de Troyes (24 de enero), y cuando regresó a Rilly sanó milagrosamente. Luego, al parecer, vivió una vida de oración y caridad, siendo venerada desde su muerte. Es patrona de ciegos, peregrinos y caminantes. Se le representa como peregrina, y el hecho de llevar un báculo, la ha hecho confundir con la Sira de Chalons, que lleva báculo abacial.


Santa Sira (Cira) de Berea, virgen reclusa. 28 de febrero.
Vivió en el siglo V, en Siria, y, junto a Santa Marana, vivió en una celda estrecha, con una ventanita por la que recibían los alimentos de limosna.

Santa Sira (Kiara, Kaila, Keary) de Kilkeary, eremita. 5 de enero y 16 de octubre.
Vivió en el siglo VII y fue irlandesa. Discípula de San Fintan (21 de octubre) y luego de años de formación, se retiró como eremita a Nenagh, donde luego fundó dos monasterios.

Beato Franco de Siena (I).

Beato Franco de Siena (I).

Pregunta: Por mas que eh buscado información de este San Franco de Sena nada eh hayado, más que fue suprimido del calendario liturgico y del de la orden, me llamo la atención debido a que en la catedral metropolitana existe una escultura de un santo carmelita identificado con el. Creo que ya te estoy dando muchas molestias Ramón jeje pero cuando se trata de santos nunca me gusta quedarme con las dudas

Respuesta: hombre, faltaría más que quieras saber de un santo y no me preguntes, no porque yo pueda darte la única o mejor respuesta, que otros lo harán mejor, sino porque para eso estamos los amigos!! Te hago un extracto de lo que nos dice el “Flores del Carmelo”, libro de vidas de santos carmelitas y, como toda hagiografía esta tiene sus buenos momentos, originales y copiados de otras. Y desde ya, si puedes pasarme una fotografía de esa imagen de la Catedral, porque es raro ya verlo en ambientes carmelitas, como para verlo fuera de ellos.

Beato Franco de Siena. 11 y 17 de diciembre.
Nació en Groti, una aldea cercana a millas Siena, en el año 1211 y su padres se llamaron Mateo Lippi y Celidonia, labradores ambos. Seis horas antes de nacer, soño su madre que paría un monstruo horrible, que poco a poco se convertía en un bello hombre, con lo que entendió, que si bien caería en grandes pecados, se convertiría en un santo. De jovencito le llevaron a Siena con un pariente para que estudiase, pero como era poco dado a ello, perdía el tiempo jugando y no aprovechaba la buena educación. Viendo esto sus padres, lo metieron de aprendiz de un curtidor de pieles (todo un martirio si conocemos algo de este oficio). Murió su padre y Franco se perdió en vicios y pecados, alejado totalmente de Dios y el respeto a su madre. Bares, riñas, ladrones y prostitutas fueron su compañía y aficiones desde entonces (y si no fue tanto así, nos lo aumentan, para que la conversión sea más rimbombante; es un efecto: un punto será mas blanco, mientras más negro sea el fondo). Ni siquiera la muerte de su madre le hizo cambiar, sino todo lo contrario: se vio libre para gastar su herencia.

En 1229 entraron en guerra Siena y Orvieto, y fue llamado a la guerra, como todos los jóvenes. Allí su vida licenciosa se halló a gusto, estando en ambientes de soldadesca, donde aumentan las canalladas y los vicios. En la paz, y estando sin dinero, se dedicó al pillaje y el hurto: se fingía ciego o tullido para pedir asilo y desvalijar posadas y casas. También se dedicó al juego, dejando que ganaran otros, para robarles después.

Pero llegó la conversión, por un medio terrible. Estando jugando cartas, y no teniendo nada que apostar, dijo: “¿Hay quien quiera jugarme mis ojos?, porque descreo de quien los hizo”. E inmediatamente, le comenzó un escozor en los ojos, que fue a más, y perdió la vista en el acto. Esto le hizo arrepentirse profundamente de su vida pasada y volver el corazón a Dios. Comenzó una vida de penitencia extrema y así, ciego, se planteó ir en peregrinación a Santiago, a pesar que se lo hicieron imposible amigos y conocidos, haciendole ver el problema de su ceguera.

Multitud de milagros y hechos sorprendentes se narran en este camino a Compostela. El más reseñado es que al llegar a una bifurcación del camino, y no sabiendo adonde tomar, un ángel le dijo tres veces: “Franco, toma el camino de la derecha, por él irás seguro”. Así lo hizo, pero se le apareció el demonio en forma de peregrino y le indicó que iba por mal camino, que esa indicación sería del diablo, que él le llevaría por buen camino. Franco le hizo caso y, conversando, le contó todos los pecados y vicios de su vida, a lo que el demonio comenzó a tentarle de desesperanza, haciendole pensar que no hallaría perdón jamás, y menos con una peregrinación. “Vuelve, vuelve a tu patria y sigue tu vida como hasta ahora, que vivas bien o mal, ya estás condenado”.

Entendió Franco que era el demonio quien hablaba, y respondió (cito textual): “Bien sé que mis pecados son mas que las arenas de mar, y que las estrellas del cielo; pero la misericordia de el Señor, que las creó, y a cada una la llama por su nombre, es mayor, y así será mayor lisonja de su piedad, perdonar mayores culpas. Confieso soy un mar y abismo de miserias, pero tambien sé que con flacos baluartes de arena, quebranta el Senor sus bríos. Pues porque desconfiaré yo, habiendo dado su vida, por pagar por mis pecados? Apartate luego de mí, y si eres angel u hombre, ruega a Dios que me perdone, y si eres demonio, vuelve a tu horrible cárcel. Quede para ti la desesperacíón y deja para mi y para otros pecadores la confianza de que nos hemos de salvar por los méritos de Jesucristo”.

Con lo cual, el diablo desapareció y el santo siguió su camino. También visitó Roma, donde Gregorio IX lo recibió y le dio una indulgencia particular. Visitó Nápoles, Sicila y el santuario de Loreto, donde se le apareció la Virgen, confirmándole que Dios le había perdonado sus pecados. Luego de esto volvió a Siena, donde se dedicó a la penitencia pública, recordando a otros el mal del pecado y la misericordia divina. Se metía en casas de juego y lupanares para predicar contra el vicio y la impureza, lo que le valió buenas palizas. Pero esto no le bastó, sino que para perfeccionarse más, quería la soledad, así fue que se le apareció María y le dijo que si no quería volver a pecar, dejara el mundo y huyera de los hombres.

Se fue a un yermo, donde había otros eremitas dispersos. Allí vistió cilicio, ayunó, oró e hizo penitencias inenarrables, como bañarse en lagos helados, dormir sobre espinas y otras que solo alargarían el asunto. Estando en la soledad sucedió lo siguiente: murió un noble de Siena, que dejó en herencia cinco florines de oro a cada eremita del yermo cercano. Llegados los abogados adonde Franco, este no quiso recibir el dinero, “por huir de la lepra de ser propietario de algo”; así que los albaceas colocaron el dinero en la ventana de la celdilla del santo y se fueron. Ocurrió que llegó adonde él una viuda pobre, con una hija casadera y sin dote, para pedir limosna con la que poder casar a su hija. Franco, que huía de las mujeres como el diablo a la cruz, le cerró la puerta y le dijo tomara el dinero de la ventana y se alejara de allí inmediatamente.

Creció tanto la fama de Franco, que el Concejo de la ciudad ofreció un festín en su honor y el de otros ermitaños. Por más que se negó se vio obligado a ir. Allí, el demonio en forma de un hombre le increpó, diciendo que su vida penitente era solo apariencia, que le interesaba la fama y que lo tuvieran por bueno, cuando era un pecador irredento y se iría al infierno. Franco le respondió que así era, y si no era por Dios y su misericordia, condenado sería. Y que le apenaba su falta de fe en Dios. El hombre le contestó, que si realmente fuera un hombre de Dios, el pollo asado de su plato, reviviría, y en ese momento, el pollo retornó a la vida, se llenó de plumas y salió corriendo (por si acaso, digo yo). En otra ocasión el demonio se le presentó en forma de hermosa mujer a la que echó a palos por la cabeza.

Pero hasta ahora, nada de carmelita... eso será el próximo artículo.

Sor María Ana, el Ángel de Cuba.

Sor María Ana, el Ángel de Cuba.

Pregunta: Hola, por lo que leo, usted es de Cuba. Tal vez pueda informarme sobre Sor Mariana de Jesús, el Ángel de Cuba, si es beata o no.

Respuesta: Hola. Sí,soy de Cuba, aunque no vivo allí (afortunadamente, por otro lado). Me haces una pregunta interesante, hace tiempo pensaba buscar algo sobre esta mujer, llamada popularmente así, como dices “el Ángel de Cuba”. Poco he podido recopilar de ella, pero ahí te va:

Sor María Ana (no Mariana, como recogen algunos) nació el 11 de junio de 1882, en plena Habana Vieja, en la calle Cuba. Desde niña le llamaban “angelita”. Tuvo varios hermanos, dos de ellas religiosas de la Preciosísima Sangre, también en la Habana (conocí un sacerdote franciscano que conoció a una de ellas). María Ana quedó huérfana de madre a los cinco años, y desde entonces, según testimonio de sus hermanas, se aferró a la devoción mariana que nunca abandonaría. Estudió en el Colegio del Apostolado, donde también nació y creció su devoción por San Francisco de Asís. A los 17 años partió a España, a entrar al convento de las Madres Capuchinas de Plasencia, con las que había tenido correspondencia epistolar, y que habían clarificado su vocación.

Pocos años duró su vida religiosa, pues moriría a los 22 años, el 9 de agosto de 1904, pero dejó una estela clarísima de santidad, manifestada sobre todo en penitencias y varias gracias místicas que, sin embargo, y paradójicamente, han sido la causa del estancamiento de su proceso de beatificación. De su integridad de vida y virtudes no hay nada que decir, de hecho está considerada “Sierva de Dios”, que no es mucho, pero no es poco. Con respecto a sus gracias místicas, hay que hacer alusión a una imagen aún venerada en el convento de las Capuchinas: El Niño Jesús “el Cubanito”, una imagen que sor María Ana trajo a España desde Cuba, y fue regalo de su cuñado. Se decía que el Niño "se escapaba de donde había sido guardado para dormir con Sor María", que "desaparecía y aparecía con ella", que "tenía los brazos juntos, hasta un día en que levantó un brazo para bendecir y así se le quedó", y otras varias situaciones extrañas, pero el fenómeno más controvertido fue que sor María Ana lactaba al Niño y más de una vez fue vista por otras religiosas. ¿Engaño de la religiosa? ¿enajenación mental? ¿maternidad frustrada? ¿gracia mística? No sabemos y puede haber tantas respuestas como puntos de vista. Ante este tipo de fenómenos, es bastante normal que el proceso haya sido detenido enseguida. Hoy, con ayuda de la psicología quizás pueda aclararse algo de esto (y digo “quizás”, porque tampoco la psicología es infalible y tiene sus límites). Actualmente este Niño Cubanito, ha dado nombre a una asociación belenista, pero como eso no nos ocupa aquí, lo dejamos.

Una conclusión (al menos una) podemos sacar y es que en estas cosas de la santidad y las vidas heroicas, las manifestaciones no habituales o místicas son más impedimento que ayuda a la hora de un proceso. Los procesos de canonización de los místicos son los más arduos, largos y complicados, por la importancia que da la Iglesia a estos acontecimientos, a su origen, motivos y frutos. Sor María Ana, ahí ha quedado por ello, y es una pena, la verdad.

Para los melancólicos, Santa Petronila

Para los melancólicos, Santa Petronila

A raíz de una conversación de facebook, surgió la pregunta sobre el santo "para la depresión". Aunque para los problemas psiquiátricos se invoca desde hace siglos a Santa Dympna, para las causas de la melancolía y la depresión, tenemos a:

Santa Petronila de Roma, virgen. 31 de mayo.
Aunque lo que se "sabe" de Santa Petronila no es más que una leyenda falsa, su existencia es real, sin duda alguna. Es una de las santas de catacumbas con leyendas inventadas (al estilo de Martina o Filomena) más antiguas que hay.

Su tumba se encontraba en las catacumbas de Domitina, donde ya aparece representada como intercesora (brazos abiertos y elevados), en un fresco de finales del siglo IV, lo cual indica que es una persona real y que ya en esta época contaba con devoción, y no poca, para ser representada. La fecha exacta de su vida no se conoce, porque podría ser entre el siglo II y el IV. Estuvo enterrada en las catacumbas hasta el siglo VIII, en que sus huesos fueron trasladados a la basílica de San Pedro, en Roma, donde tiene su propio altar y ha permanecido hasta hoy, a pesar de los continuos cambios y edificaciones de dicha basílica. Es en esta época del traslado en que se forja la leyenda, sin fundamento alguno, en que era hija de San Pedro (1) y junto a él se había trasladado a Roma. 

Recogen su nombre los martirologios: Romano, los de Usuardo, Adon, Notker y las Actas (falsas) de Santos Nereo y Aquiles (12 de mayo). La leyenda, ampliada por el Beato Santiago La Vorágine (13 de julio), dice que era hija del Apóstol San Pedro ( 22 de febrero, 29 de junio, 1 de agosto y 18 de noviembre), cosa que nace del parecido de los nombres, pero más allá de esto no tiene sustento. Pues según estas historias, Petronila era muy hermosa, y una cristiana tibia, y padecía de fiebres. En una ocasión que Tito (26 de enero) visitó a Pedro, le preguntó como si él sanaba a los enfermos (incluso a su suegra, que no es poco) como es que no sanaba a Petronila. Pedro respondió que "es lo que a Dios conviene", pero aún así, para demostrar que él sí podía sanarla, le dijo a la hija "Levántate, Petronila, ven a servirnos". Así fue, la joven sanó, cocinó y sirvió a los apóstoles y al terminar, Pedro le dijo: "Petronila, vuelve a la cama". E inmediatamente, le volvieron las fiebres. Pedro le devolvió la salud completamente. La verdad, no es una leyenda que deje muy bien parado a San Pedro... Otras versiones dicen que, una vez que Petronila sanó su alma, haciéndola perfecta, por el sufrimiento y la oración, se curó su cuerpo.

Ya en Roma y habiendo hecho un voto de virginidad, fue solicitada por un noble llamado Flaco, que la pidió en matrimonio. Petronila le respondió: "Si quieres casarte conmigo, envíame un cortejo de vírgenes que me acompañen a tu casa". Al llegar junto a ellas estas vírgenes, Petronila comenzó unos días de ayuno y oración, acompañados de una gran tristeza por tener que casarse sin quererlo (no nos dicen que San Pedro la obligara a ello). Así fue tal su melancolía que, habiendo comulgado murió.

En realidad estamos ante un símbolo catequético: La vida antes de la conversión, es imperfecta, está "enferma". Solo cuando Petronila cree, se cura, halla la plenitud. El término "levántate" retrae a más de un pasaje bíblico en que la persona "se pone en pie" (el muerto de Naím, la pecadora, el paralítico) y su vida cambia. En este caso, es calcado del pasaje en el que Pedro sana a su suegra, que se puso a servir a los discípulos. Y la segunda parte de la leyenda, sobre la virginidad, pues es una más entre tantas leyendas que oponen virginidad a matrimonio con un pagano: virtud contra pecado.

Santa Petronila, a pesar de su indudable existencia y su leyenda, no ha gozado de una excesiva devoción en el mundo devoto cristiano. Si acaso su fiesta es celebrada en ambientes rurales del norte de Europa y Francia por la coincidencia con el término de la cosecha, la temporada de lluvias, y el inicio de la época estival; razones por lasque tambien su nombre forma parte del refranero popular de estas regiones. Pero podría haber sido cualquiera que se festejara el 31 de mayo. Es patrona de Roma, los peregrinos y los viajeros. Se invoca contra la fiebre, y la melancolía.

 


(1) Algunos dicen que sería hija espiritual, pero tiene el mismo fundamento: ninguno. El problema de la filiación no está en la consanguinidad, sino en las diferentes épocas en que vivieron ambos.

Beato Pedro Jeremías, el atunero.

Beato Pedro Jeremías, el atunero.

Pregunta: y por que tanto atributos marinos, la barca, los peces y la red, era pescador el santo? (Otra consulta derivada de mi álbum “Domini Canis” de Flickr).

Respuesta: pues pescador, lo que se dice pescador no era, que ya quisieran los pescadores tenerlo en su barco, según la leyenda que de él se nos cuenta:

Beato Pedro Jeremías, presbítero. 3, 10 de marzo y 25 de octubre.
Según el Sacro Diario Dominicano, y el Compendio de Santos de la Orden de Predicadores, nació en 1399, en Palermo, de la noble familia Geremia. El primer encuentro con lo sobrenatural le ocurre a Pedro cuando estudiaba Leyes en Bolonia, allí se le aparece un pariente que había sido abogado y por trampear y usar malas artes en su oficio, se había condenado al infierno (estará lleno aquello). Esta visión le impacta tanto que decide hacerse religioso dominico, frailes que en Bolonia eran toda una institución por su ejemplo e influencias. Esta entrada en la Orden supuso gran oposición por parte de su padre, que cifraba esperanzas en él. Como siempre, y ya lo sabéis, el santo se salió con la suya.

Antes de entrar, se fue a un herrero, a que le fabricara un cilicio de hierro, con cinco barras del mismo metal, de 14 libras de peso, que llevaría toda su vida, como penitencia propia y por el pariente condenado. Tan apretada la llevaba, que se le había incrustado en la carne y no fue posible quitársela sino cuando el cuerpo se corrompió en el sepulcro.

En la orden fue ejemplo de castidad y obediencia. En realidad lo que consta históricamente (y no es poca cosa) es que fue versado en la predicación, el ministerio del confesionario y la obra escrita, lo que le valió la admiración y trato del Gran San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua). Se sabe también que participó en el Concilio de Ferrara-Florencia, versando sobre los griegos católicos y donde el papa le encomendó la reforma del clero regular de Ferrara Fue Maestro de Novicios, entre los que estuvo San Juan Liccio (14 de noviembre). Fue también superior y provincial.

Todo lo demás, son leyendas con más o menos fundamento y escritas después de su muerte, llenando de portentos la vida, al gusto de la época:

Los peces y la red.
Esta leyenda, de record entre las leyendas de santos, dice que en una ocasión, mientras se trasladaba en una barquilla por Palermo, pidió limosna a un barco pesquero que iba cargado de atún, pero el capitán le trató de malos modos y le negó la caridad. Apenas sobrepasó el barco, los atunes saltaron de las redes y nadaban tras la barca de Pedro. El capitán se arrepintió y le pidió bendijera su barco, lo que hizo el santo y los atunes volvieron a las redes. Supongo que alguno de limosna se llevaría el santo. Debería ser el patrón de los barcos atuneros.

La decapitada revivida.
Pero si esta leyenda anterior, sabe a poco, aquí otra digna de constarse: Se dice que en una ocasión se halló el cadáver decapitado de una mujer, cuya cabeza estaba perdida. Hizo el santo oración y dos ángeles bajaron del cielo, trajeron la cabeza, que el santo colocó a la mujer y la revivió, con lo cual, contó lo que había pasado y se dio caza a los asesinos.

Pedro murió el convento de Palermo, como un fraile más, en 1452. Pío VI aprobó el culto y devoción que ya se le tributaba y extendió el oficio litúrgico a toda la Orden, con el título de Beato.