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Tus preguntas sobre los Santos

Santa Bárbara Lucumí

Santa Bárbara Lucumí

Pregunta: Encontre una imagen de Santa Barbara.. o Santa Barbara Lucumi (de la religion Santera) Pero se le representa con la imagen de Nuestra Señora de Czestochowa.. esto porque? EE.UU

Respuesta 1: Muchas veces las vírgenes mártires se representan con la Virgen María: es un signo de que su pureza es a imitación de la de María, un detalle iconográfico no más, porque la devoción mariana no forma parte de la vida espiritual de ninguna de las mártires primitivas, como es Santa Bárbara. Aunque es un tema muy representado en el arte (con Catalina, Inés, Águeda entre otras), repito que no tiene bases históricas, e incluso en las leyendas en las que aparece algo así, son bastante tardías. Otra cosa son las mártires de la pureza, o santas en general, del medioveo o la época moderna, en las que sí hay una fuerte influencia de la devoción a la Virgen María como modelo a imitar en cuanto preservar la pureza. En este caso que me dices, al no ver la estampa, supongo que sea Nuestra Señora de Czestochowa simplemente debe hacer alguna alusión a Polonia, donde Santa Bárbara goza de gran devoción. Si me adjulntas la imagen, te puedo decir con más certeza.

Al recibir esta pregunta no había visto la imagen, y el "se le representa con..." lo tomé en el sentido "se le representa acompañada de..." cuando era en el sentido de "se le representa como..." He ahí la doble respuesta, primero, sin ver la imagen, haciendo cuenta que se trataba de alguna estampa de este tipo, pero, al ver la imagen que me envía en su segundo correo, comprendí que era otra cosa. Hecha la salvedad, respondo:

Respuesta 2: Pues bueno, me había hecho a la idea que era un tipo de imagen donde se vería a Santa Bárbara con la Virgen María, o sea, algo así, por eso te había dado la explicación anterior (que se mantiene vigente en cuanto a ese tipo de imágenes de vírgenes con la Virgen)

Aclarado esto: Primero, se ve que han usado la primera virgen negra que han hallado, han dicho, si es negra, es africana, por tanto, es Santa Bárbara Lucumí... Segundo, en esta imagen, "santa bárbara" no es el personaje femenino, sino que es el niño, porque es Shangó en los brazos de Obbatalá, su madre (otras versiones dicen que esta solo lo crió, pero que su madre es Yemayá). Cuando es niño, toma el nombre de Alufina Kaké. En esta religión Shangó toma forma de hombre o de mujer porque en una ocasión en que escapaba de sus enemigos, Oyá lo escondió, le puso sus ropas y se cortó su pelo para ponerselo a él. Por tanto, los enemigos pensaron que era la misma Oyá y se fueron. Las leyendas tienen su base en un rey real, que existió, fue un déspota y odiado por su pueblo y, sin embargo, las tradiciones lo convirtieron en un dios.

El proceso de sincretismo de la religion lucumí (procedente mayormente de Nigeria) con la religión católica es bastante complejo, pero se puede resumir en que fue la forma que hallaron los esclavos de mantener su religión, tomando sus dioses, la forma de los santos católicos. Se habla de imposición, que es verdad, pero se obvia a veces también que estas divinidades no tenían representación alguna en esta religión procedente de África, así que al tomar contacto con otra, aun sin imposición, es bastante comprensible que hubieran tomado las figuras iconográficas que veían. Hoy algunos abogan por representaciones más reales (que ni por asomo es el caso de la estampa) e intentan volver a los orígenes, separando los elementos católicos de los lucumíes, pero son intentos más de índole cultural y con ciertas connotaciones políticas (separarnos de la Iglesia que nos dominó, eliminar un signo de la esclavitud, etc, etc) y no tienen influencia alguna en el pueblo creyente, para el que Shangó sigue siendo Santa Bárbara macho y ya está. Las semejanzas son mínimas y todas de tipo representativo: manto rojo (que llevan diez mil mártires cristianos más, por cierto), el rayo y la tormenta. Y nada más.

San Francisco y la Inmaculada

San Francisco y la Inmaculada

Pregunta: Hola, estoy feliz de haber encontrado este ’’blog’’ Tengo dos preguntas. Porque algunas estatuas de Nuestra Señora tienen a un santo (franciscano) sosteniendolas con tres lunas? EE.UU (la segunda pregunta está en otro artículo)

Respuesta: Hola, yo también estoy feliz porque lo hayas encontrado, espero te sirva de algo. Ya por de pronto me sirve a mi y a otro para aprender más de iconografía. A esta pregunta te responde Fray Pío de Jesús Crucificado, un franciscano al que he preguntado sobre la imagen (que yo no conocía) al ver que era San Francisco el santo de la imagen, y que no son tres lunas, sino tres esferas lo que sostiene. Él te responde:

En Jesús Víctima Crucificado; desde luego que sí, que conozco esa Imagen-Pintura y semejantes. Está llena de significado esa bella pintura. Nuestro Seráfico Padre está hincado reverente ante la Inmaculada Dolorosa, a la que a su vez carga sobre sus hombros. Lleva tres esferas, que se las ofrece, pues las ha consagrado a la Virgen Inmaculada. Esas esferas son las Tres Órdenes: los Hermanos Menores (los Frailes Franciscanos), las Damas Pobres (Las Monjas Franciscanas-Clarisas) y los Hermanos de Penitencia (los Terciarios Laicos). También representarían los Tres Votos, pero propiamente son los Tres Mundos-Universos de las Tres Órdenes o las Tres Ramas de la Orden: de Varones, de Mujeres y de Laicos, hombres y mujeres.

Sobre los tres Globos, se yergue Nuestra Madre Inmaculada, pero Dolorosa. Se la identifica por el color del Manto. El rojo significa la Sangre de su Hijo el Redentor, de quien está vestida y el azul propiamente su Inmaculada Concepción, Gracia Plena, Espacialísima y Única que obtuvo como anticipación y depósito en su Alma de los Tesoros de la Redención (Sangrienta = Rojo) de su Hijo. Junto al Seráfico Padre San Francisco está, de pie, el Niño Jesús con el Mundo de Quien es Rey y la palma Florida de Gloria-Redención. Lo simpático es que al Niño Jesús se le asoman del hábito, los calzones-pantalones con puntilla, típico vestuario de los niños de esa época de la pintura barroca americana, que debe ser entre los siglos XVIII y XIX.

Hay otras muestras de esta Imagen del Seráfico Padre sosteniendo los tres Globos y a la Inmaculada; incluso en escultura. En Nuestro Convento Recoleta de la Cruz, hay un cuadrito con una foto de una Imagen de madera que se encuentra en el Museo de la Basílica de Guadalupe. El sostener a la Inmaculada es a raíz de que fue la Orden Franciscana la que sostuvo siempre el Dogma de la Inmaculada Concepción (San Francisco sostiene a la Inmaculada) ya con el mismo Padre San Francisco y reafirmado con el Beato Juan Duns Scoto, Franciscano. Espero de corazón, que le haya servido de algún valor lo que le expliqué.

Fray Pío de Jesús Crucificado, Franciscano recoleto de la Cruz.

Muchas gracias, Fray Pío. Sí que está llena de simbolismo la imagen, en colores, posturas, atributos. La pintura del barroco americano es mucho más simbólica que la española del mismo período, pues la española mira más al realismo que lo simbólico (crucifixiones, la Inmaculada, el Ecce Homo, por mencionar algunas). Creo que es la influencia de la mística de las órdenes religiosas, que actuaban con algún margen más de libertad que en España para crear y expresar su espiritualidad, donde lo espiritual y simbólico era mirado con cautela por las autoridades religiosas y civiles.

Ramón

Santa Susana de Roma (I)

Santa Susana de Roma (I)

Esta virgen y mártir, celebrada el 11 de agosto, es una santa bastante conocida de la que, sin embargo, se ha escrito una passio muy fantasiosa que merece poco crédito. Son muy antiguos los testimonios históricos martiriales que existen sobre ella, pero constituye un intrincado y difícil problema hagiográfico que ha acabado por enmascarar su existencia histórica.

La tradición dice que era hija de de San Gabino y sobrina del papa San Cayo. Era una familia muy próxima a Diocleciano formada por cuatro hermanos, Gabino y Cayo, cristianos, y Claudio y Máximo, que servían al emperador. Susana había nacido en Dalmacia pero al poco de mudarse la familia a Roma, su madre falleció y Gabino, con el tiempo, se ordenó sacerdote. La niña demostró ser laboriosa e inteligente desde muy corta edad y a los doce años mostraba gran interés por las Sagradas Escrituras y comentaba los textos de los Santos Padres. A los quince años de edad consagró su virginidad a Cristo.

Por aquel entonces murió Valeria, esposa del César Galerio e hija de Diocleciano, y al quedar viudo pensó el emperador en buscarle otra esposa, y escogió a Susana. Encomendó a Claudio, primo suyo, que hablara con Cayo y Gabino acerca del matrimonio, pero éste se encontró con la negativa de la joven y, convencido por los argumentos de sus parientes, se acabó convirtiendo al cristianismo.  Como no volviera a Diocleciano, éste mandó entonces a Máximo, aconteciendo el mismo resultado: que en lugar de convencer a Susana para que aceptase el matrimonio, acabó convertido por ella. 

Un esclavo de Máximo dio entonces noticia al emperador de lo que había pasado. Montando en cólera, Diocleciano dio la orden pública de desterrar a Claudio, a su esposa Prepedigna y a sus dos hijos, y también a Máximo; pero en realidad fueron todos quemados vivos en Ostia y sus cenizas echadas al mar. Luego encarceló a Gabino y a Susana, a la que, tras un tiempo, mandó sacar de prisión y poner bajo la custodia de su esposa, la emperatriz Prisca, con la orden de que la convenciera de aceptar a Galerio en matrimonio.  Pero siendo la emperatriz también cristiana, no hizo nada en este sentido. Diocleciano envió a Susana a su propia casa y autorizó a Galerio a asaltarla y violarla, para que por vergüenza no le quedara más remedio que casarse con él. Pero cuando la atacó surgió ante él un brillante ángel que defendió a Susana y ahuyentó al agresor.

Habiendo desistido ya del proyecto de matrimonio, pero decidido a castigar a Susana por su desobediencia, Diocleciano envió a un ministro suyo, Macedonio, para que forzara a la joven a sacrificar al dios Júpiter. Apenas giró el rostro Susana, apartando la vista del ídolo, éste desapareció de su pedestal y apareció hecho pedazos en la calle. Montando en cólera, Macedonio abofeteó y azotó a la joven, salió y logró una orden de ejecución del emperador, y regresando a donde estaba ella, la decapitó. Era el 11 de agosto del año 295. La emperatriz recogió el cadáver de la joven y la enterró en las catacumbas de San Alejandro. En cuanto a Gabino, murió seis meses después, consumido por la estancia en la cárcel. El papa Cayo siguió celebrando misa en la casa de Gabino y Susana en honor a su martirio, y con el tiempo surgió sobre ella la actual iglesia de Santa Susana en Roma.

El problema que plantea la passio es que está llena de errores históricos y el discurso es totalmente literario. El relato está construido de acorde a intenciones edificantes y piadosas que para nada deben considerarse realidad histórica. Por ejemplo, resulta ridículo el ir y venir de personajes tratando de convencer a la joven de que acepte el matrimonio con el César, cuando en la antigua Roma ni siquiera a las mujeres más encumbradas se les consultaba ni pedía opinón ninguna a la hora de entregarlas en matrimonio.

Además, la hija de Diocleciano, Galeria Valeria, murió en el año 315 y fue esposa de Galerio desde el año 293 hasta su muerte, lo que no casa con la cronología de la passio.  Ella y su madre, la emperatriz Prisca, fueron ejecutadas por orden de Licinio en este año, cuando ya había muerto Diocleciano. Y si bien se ha dicho que madre e hija eran cristianas en secreto, la realidad que ha podido probarse es que eran simpatizantes con los cristianos, lo que no quiere decir que ellas mismas lo fueran.

Por último, hubiera sido un auténtico escándalo que a miembros de la familia imperial, como son considerados Claudio, Prepedigna, Máximo y sus parientes, se les quemara vivos; y además en un lugar público tan concurrido como el puerto de Ostia.

Sin embargo creo que es más útil pasar a hablar de las evidencias arqueológicas y escritas de la existencia de la Santa más allá del relato legendario de su martirio, pero lo dejaré para el próximo artículo, por no alargar más éste.

(En la imagen, ilustración de Santa Susana pisoteando los restos del ídolo pagano, para la edición breve de “The Lives of the Saints”, por el rev. Alban Butler).

Meldelen

La Beata Eloísa

La Beata Eloísa

Aunque se la conozca como Santa Eloísa, realmente nunca ha sido canonizada. La Beata Eloísa de Coulombs (11 de febrero), más conocida como Helvisa o Helwisa, fue una reclusa francesa. Se casó con el conde Hugues II de Meulan, llamado Cabeza de Oro, pero pronto enviudó. Siendo una mujer de enorme piedad, donó gran parte de sus bienes a la abadía benedictina de Nôtre-Dame de Coulombs (cerca de Nogent-le-Roi, en la diócesis de Chartres), cuyo abad, Berengario, en 1033 recibió de ella rentas en forma de tierras para mantener las parroquias de Lainville y Montreuil-sur-Epte, como demuestra un documento de ese mismo año firmado por el conde Galeran de Meulan.

Volvió a contraer matrimonio con Alexandre Azzelin, con quien tuvo varios hijos (uno de ellos, Godofredo, llegaría a abad de Coulombs); pero al enviudar nuevamente decidió retirarse como religiosa a la misma abadía de Coulombs, a la que volvió a donar, esta vez, las tierras que le quedaban, las de la iglesia de Anthieux en la diócesis de Evreux. Esto lo confirma también un documento del año 1056 firmado por el duque Guillermo de Normandía.

En la abadía se hizo construir una celda austera, anexa al muro de la iglesia, donde se encerró para siempre y no volvió a salir. Se dice que murió el día 10 de febrero de 1066, en la festividad de Santa Escolástica, pero debió ser el dia 8, porque en el obituario de la catedral de Chartres se lee: “VI Idus Ianuari, obiit Helvisa sanctisime memorie reclusa”. En el siglo XVII ya se había perdido todo rastro de su tumba, aunque se conservaba su cráneo en un relicario del tesoro de la abadía. Puede tratarse del mismo relicario que hoy se venera en la iglesia parroquial de San Chéron de Coulombs, donde también aparece representada en una vidriera. Finalmente, su fiesta se estableció para el día 11 de febrero. Quien más ha escrito sobre ella es el hagiógrafo Mabillón (Acta VIII, págs.323-325) y Amas en su obra “Vie de Sainte Helvise” (1817). 

Como nota final diré que en algunos enlaces en francés se afirma que Santa Eloísa es Santa Luisa de Marillac, lo cual no es cierto, evidentemente: parece que se ha optado por una solución fácil al no encontrar la persona correcta, buscando un nombre parecido que no tiene nada que ver. Igualmente, tampoco tiene que ver con Eloísa, la célebre amante de Abelardo (suena tonto decirlo, pero es mejor aclarar estas cosas a la luz de lo que se va encontrando por Internet).

Meldelen

Santos y mística

Santos y mística

Pregunta: quisiera que me pudiese ayudar tengo un platica acerca de los santos misticos quiene son, por que, etc, le agradeceria su pronta respuesta. México.

Respuesta: Hola. Primero me gustaría hablar un poco de lo que es la “mística”, una palabreja que a los cristianos muchas veces nos suena rara y alejada, como propia de los santos de los altares, sin mucha implicación en la “vida real”.

Mística significa “misterioso”, “encerrado”. La mística trata de la experiencia que tiene la persona con el mundo espiritual. No es sólo propia del cristianismo, sino que se da en otras religiones, pero las dejamos de lado en aras de los santos católicos. Los místicos son aquellos santos que han gustado de la presencia de Dios, de alguna manera especial o más fuertemente que el común de los cristianos. Esta presencia puede ser continua o realizarse en momentos puntuales, y suelen estar acompañadas de diversas gracias de Dios, como visiones, raptos, estigmas; pero que siempre serán excepciones y no la regla de la mística. Pero, sobre todo, la mística es un trato amoroso, es un mirarse con Dios. Lamentablemente muchas veces, ciertas revelaciones apocalípticas hacen pensar lo contrario, y que Dios solo sabe atormentar al místico. Pero la mayoría de las veces, no es su culpa, sino de quienes interpretan su misterio. No lo viven, no lo entienden y recurren a manuales para explicar, encerrando y encasillando muchas veces lo que puede ser un caudal de experiencias varias y no únicas.

El místico no es un teólogo, o sea, a veces no sabrá que es lo que le sucede ni por que le sucede, o no sabrá explicarlo, simplemente vive la experiencia; al teólogo corresponderá dilucidar el contenido o la forma de dicha experiencia (vamos, dicho claramente, el teólogo muchas veces ni sabe de lo que habla). El místico no “piensa”, sino que “siente”; no habla sobre Dios, sino que habla con Dios. Esto no quita, por supuesto, que haya místicos teólogos y sabios (San Juan de la Cruz o Santo Tomás de Aquino), pero sí que hay pocos teólogos místicos.

En cuanto a la dificultad de entender los fenómenos místicos, dice Santa Teresa: “me da una bobería de alma –digo yo que es-, que ni bien ni mal me parece que hago, sino andar al hilo de la gente, como dicen; ni con pena ni con gloria, ni la de vida ni muerte, ni placer ni pesar. No parece se siente nada. Peréceme a mí que anda el alma como un asnillo que pace, que se sustenta porque lo dan de comer y come casi sin sentirlo; porque el alma en este estado no debe estar sin comer algunas grandes mercedes de Dios, pues en vida tan miserable no le pesa de vivir y lo pasa con igualdad, mas no se sienten movimientos ni efectos para que se entienda el alma” (V 30, 18ss). O sea, siente, pero no comprende del todo lo que vive, y mucho menos explicarlo.

Por lo general, la mística se precede de la ascética, es decir, un esfuerzo por dejar entrar a Dios en la persona, mediante la oración, la práctica de las virtudes, la frecuencia de la dirección espiritual. Es el ejercicio de las potencias humanas (memoria, entendimiento y voluntad) en Dios. Aún así, ningún esfuerzo humano, le hará místico, sólo depende de cuando Dios determine adentrarlo su presencia.

Ahora, que santos fueron místicos??? Mira, la mayoría, porque casi todos han tenido alguna experiencia sobrenatural, repito, más allá de la que podamos tener comunmente los cristianos; algunos en pocas ocasiones, otros durante media vida, y a otros se las han inventado los hagiógrafos. Pondré aquí una lista de algunos los más conocidos, por sus revelaciones y su importancia en la Iglesia, según las épocas, que no todos han trascendido hasta hoy:

San Bernardo de Claraval. 20 de agosto.
San Francisco de Asís. 4 de octubre y 17 de septiembre.
San Juan Bosco. 31 de enero.
San Juan de la Cruz. 14 de diciembre.
San Nicolás de Flüe. 2 de marzo.
Santa Brígida de Suecia. 23 de julio y 7 de octubre (en la imagen)
Santa Catalina de Siena. 1 y 29 de abril.
Santa Faustina Kowalska. 5 de octubre.
Santa Germana Cousin. 15 de junio.
Santa Isabel de Schönau. 18 de junio.
Santa Margarita María de Alacoque. 16 de octubre.
Santa María Magdalena de Pazzi. 25 de mayo.
Santa Rosa de Lima. 23 y 30 de agosto.
Santa Teresa de Jesús. 15 de octubre y 26 de agosto.
Santo Tomás de Aquino. 28 de enero.
Beata Alejandrina da Costa. 13 de octubre.
Beata Ana Catalina Emmerick. 9 de febrero.
Beato Niels Steensen. 25 de noviembre.

y claro, muchos más que omito por brevedad, otros que no recuerdo ahora, y otros de los que no tendré ni idea, pero que pueden aparecer si se investiga más del tema.

Santa Valentina y compañeros

Santa Valentina y compañeros

Pregunta: Por favor quisiera saber la vida de santa valentina. Si existio una sola santa con este nombre y si hay una estampa o escultura...etc.etc que la represente. Muchas gracias.

Respuesta: Gracias a ti por preguntar. Hay hasta tres Santas Valentinas, una mártir en Asia Menor junto con Marco y Soterico, otra que es una mártir de las catacumbas que actualmente se venera en la capilla de las Hijas de la Caridad de Nevers (Francia), y finalmente, la más conocida, que se celebra el 25 de julio junto con sus compañeros Thea y Pablo en Cesarea de Palestina, cuya vida te reseñaré brevemente.

La historia la conocemos gracias a Eusebio de Cesarea, quien en el capítulo VIII de su libro acerca de los mártires de Palestina, habla del martirio de un gran grupo de cristianos egipcios que habían sido deportados a Palestina. Eran noventa y siete hombres, con sus esposas y sus hijos, a quienes por orden del gobernador Firmiliano torturaron con extrema crueldad: les cortaron los tendones del pie izquierdo y les arrancaron el ojo derecho a todos, para luego ser condenados a trabajos forzados. Viendo este espectáculo algunos cristianos de Palestina se unieron al grupo para ser atormentados, y también un grupo que procedía de Gaza y que habían sido capturados mientras celebraban la liturgia. 

Eusebio hace hincapié en los que más atrozmente sufrieron, entre ellos “una cristiana, mujer según el cuerpo, pero viril por su valentía y coraje, se encaró con el tirano, por lo que fue flagelada, sometida al tormento del potro, y le rompieron las costillas”. A esta mujer los calendarios posteriores le dan el nombre de Ennata, o Thea, según versiones; y al parecer habría sido amenazada con ser forzada a prostituirse en un lupanar previamente.

Mientras Thea era torturada de este modo, otra mujer, no soportando la visión de este atroz espectáculo, se adelantó hasta el gobernador y empezó a gritarle: “¿Por qué tratas con tanta crueldad a esta mi hermana? ¿Me quieres torturar a mí igual que a esta joven?”. Inmediatamente la empujaron hasta el altar para forzarla a sacrificar, y como diera una patada al brasero y esparciera las brasas por el suelo, la arrojaron y revolcaron sobre ellas, quemándola. Luego las torturaron a las dos juntas y finalmente fueron quemadas vivas. Los calendarios posteriores han dado a esta segunda mujer el nombre de Valentina, “la valiente”. 

Como puede verse los nombres originales se desconocen. Además, Eusebio dice que eran dos vírgenes físicamente feas, “más parecidas a varones que a hembras, de aspecto físico despreciable, pero con una firmeza de espíritu superior a la de todos sus compañeros” y recalca que Thea era oriunda de Gaza, pero que Valentina era de Cesarea y además una mujer muy conocida en la ciudad. Mientras ambas eran quemadas vivas, en el mismo proceso fue condenado Pablo, que fue decapitado. Esto ocurrió el día 25 de Panemos, que equivale al día octavo de las calendas de agosto, esto es: el 25 de julio del año 308.

Para encontrar imágenes de esta mártir lo más fácil es que recurras a los iconos y frescos ortodoxos, que la representan muy a menudo, tanto sola como en grupo con los mártires que se celebran el mismo día (en la imagen, una obra del artista Paul Drozdowski). También es venerada en Prades (Tarragona, España) donde se ha editado alguna estampa en su honor por el día de su fiesta (la Diada de Santa Valentina).

Meldelen

Algún tiempo después de hacer este artículo, he sabido que existe otra Santa de este nombre: Santa Valentina Cherniavsky, nacida en Minsk, martirizada el año 1966. Está enterrada en el cementerio de Krysovo, en Belarus.

Sobre un patronato y listones...

Sobre un patronato y listones...

Pregunta: que hay sobre el patronazgo de san charbel, y sobre sus listoncitos. México

Respuesta: Olé, así se tiene que preguntar… Con por favor y todo… El patronazgo de San Charbel se aplica a las personas que sufren enfermedades y sufrimientos de cuerpo y de alma. En cuanto a los listones o cintas que me dices son una variante de los exvotos que se vienen usando ya desde las primeras comunidades cristianas y que Teodoreto de Ciro (Antioquía, h. 393 - entre 458 y 466 en Ciro) las documenta en el s.V (los exvotos, no los listones). Aunque la Iglesia católica no acepta alguna cualidad especial en el color del listón, existe la superstición de que según el color del que sea el listón vale para pedirle un tipo de favor o para otro:

Los colores son los siguientes:

Amarillo: para la paz, el equilibrio y la sabiduría.
Azul: Protección divina y poder.
Blanco: para agradecer los favores.
Dorado: paz, iluminación.
Morado: para la purificación y para convertir lo malo en bueno.
Rojo: para situaciones difíciles y pedir provisiones.
Rosa: amor divino, reconciliaciones.
Verde: esperanza, fe y salud física o espiritual.
Violeta: para la misericordia, el perdón y la meditación.
Negro: para hacerle daño a alguien (existe esta absurda creencia, que si se le pone un listón negro le hará algún mal a alguien, pero esta gente no sabe que los santos no interceden ante Dios para hacer el mal…)

Harold Toledo Baeza

Hay que ver lo fácil que se pasa de una "costumbre" a una "obligación". Lo que podría ser una simple manera de hacer visible lo que se pide, se convierte en una carga para el espíritu, con todo lo que trae "si te equivocas de color, el santo no te responde",  "no se pueden pedir las mismas cosas la misma semana al mismo santo, tienes que poner un listón a una imagen en una iglesia y a otra imagen en otra iglesia"... Además de los favores pedidos... "iluminación", "equilibrio", "poder"... con un aire de religión a la carta, de esoterismo, que espanta. Peor aún me parece el "amor divino", es el más peligroso de todos, si con un cintajo verde pudiéramos amarrar a Dios y obtener su amor, arreglados estaríamos ¡que ganas de complicarse la vida con devociones raras, alejadas de la sencillez del evangelio! Y es vergonzoso que las iglesias permitan tal cosa, sabiendo que poca inocencia y mucho riesgo de superficialidad hay detrás de todo ello.

Ramón

Deseos y parabienes.

Deseos y parabienes.

Pues eso, que hasta el Domingo de Pascua no nos leemos más. Quiero desearles que de estos días santos, saqueis la única conclusión que vale la pena en la vida: El amor de Dios tiene rostros concretos. El amor que demos y dejemos que nos den es lo único que vale, que queda, que perdura.

Les dejo con el texto más bello de la Liturgia Pascual y, posiblemente, de toda la liturgia: El Pregón Pascual; belleza, poesía, mística, tradición, todo hecho una sola cosa: Alabanza. Feliz Pascua, mis amores.

Exulten por fin los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria de Rey tan poderoso
que las trompetas anuncien la salvación.

Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.

Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.

En verdad es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto del corazón
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
la deuda de Adán
y, derramando su sangre,
canceló el recibo del antiguo pecado.

Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

Ésta es la noche
en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

Ésta es la noche
en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.

Ésta es la noche
en que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos.

Ésta es la noche
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.
¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

¡Qué noche tan dichosa!
Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.

Ésta es la noche
de la que estaba escrito:
«Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mí gozo.»

Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio,
trae la concordia,
doblega a los poderosos.

En esta noche de gracia,
acepta, Padre santo,
este sacrificio vespertino de alabanza
que la santa Iglesia te ofrece
por rnedio de sus ministros
en la solemne ofrenda de este cirio,
hecho con cera de abejas.

Sabernos ya lo que anuncia esta columna de fuego,
ardiendo en llama viva para gloria de Dios.
Y aunque distribuye su luz,
no mengua al repartirla,
porque se alimenta de esta cera fundida,
que elaboró la abeja fecunda
para hacer esta lámpara preciosa.

¡Que noche tan dichosa
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano y lo divino!

Te rogarnos, Señor, que este cirio,
consagrado a tu nombre,
arda sin apagarse
para destruir la oscuridad de esta noche,
y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
ese lucero que no conoce ocaso
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso
por los siglos de los siglos.
Amén.