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Más sobre la lápida de Santa Filomena

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Pregunta: Dicen que la lápida de Filomena (ya volvió el pesao con lo mismo) estaba al revés porque se acostumbraba a empezar a pintar por la del medio... vale. Pero si te fijas, ¿o me equivoco yo?, todas las lapidas de los corposantos que he visto ¡son una sola piedra! A veces se nota que intencionadamente son una sola piedra porque escriben todo amontonado, casi sin espacio... ejemplo: nuestra querida Munditia. Soy devoto de su lápida. España.

Respuesta: Volvemos con la querida Filomena, sin la cual, una parte de lo que es el blog no sería ni tan interesante ni tan polémico para más de uno. La tipología de lápidas es tan variada en lo que concierne a las catacumbas, que es difícil en realidad establecer una pauta o canon más allá de la repetición de símbolos paleocristianos o fórmulas conocidísimas como el “pax tecum”. Tenemos lápidas para todos los gustos, desde la extensa narrativa de la lápida de Mundicia, donde se nos da mucha información, hasta aquellas en las que sólo aparece el nombre, como la de Grania. Y desde luego que hay variedad de tamaños en cuanto a estas lápidas. Dentro de esa diversidad hay que aceptar que no hay una norma fija -estamos hablando de varios siglos de utilizacion de las catacumbas- y por eso la de Filomena, dentro de lo especial que es, no es menos buena por ser diferente.

Normalmente, como tú has dicho, suelen ser de una sola pieza y esto se observa por el abigarramiento de la inscripción, concentrada para aprovechar el máximo espacio posible. Pero no son las únicas, y ahí están no sólo la de Filomena, sino también la de Noeti –de la cual hablaba el Dr. Miravalle- que también estaba fragmentada en piezas. Además, tienes que tener en cuenta que estas lápidas han sido intervenidas en procesos de recuperación que poco tienen que ver con una metodología arqueológica rigurosa y respetuosa con el patrimonio. El período de extracción de estos cuerpos en las catacumbas abarca los siglos XVI-XIX y no había los conocimientos que ahora se tienen para realizar una adecuada excavación que no dañara el material extraído y recogiese la mayor cantidad posible de información. Así, muchas lápidas fueron rotas, estrelladas, tratadas con poco cuidado y hasta rayadas y pintarrajeadas por encima. La lápida de Mundicia, por ejemplo, parece estar recortada artificialmente, y se ha eliminado el resto de la piedra, algo impensable hoy en día para un arqueólogo serio, aun cuando los restos eliminados no contengan texto. Otros ejemplos: la lápida de Minia, que fue grabada por detrás, y la propia lápida de Filomena, que ha sido rayada con lápiz al lado de cada uno de sus símbolos. Vamos, que de lo que había, a lo que hay ahora, muchos tumbos y chapuzas se han dado. No hay que olvidar que se trabaja sobre un material que ya ha sido dañado e intervenido.

Pero volviendo a tu pregunta, ya sabes que el Dr. Mark Miravalle habló en su informe acerca del presente estatus eclesial de la Santa (disponible en este blog) acerca de la controversia arqueológica, y ya expuso que la probabilidad de que la lápida fuera reutilizada era nula. Que se trate de una lápida sorprendentemente grande y alargada –en comparación con otras, se entiende- no es frecuente pero tampoco es imposible, ni por ello se ha de pensar que sea falsa o reutilizada. Para muestra, un botón: ahí tenemos la lápida de Santa Vibiana, mártir de las catacumbas, que se venera en la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en LA (USA): aproximadamente es igual de larga e igual de ancha que la lápida de Filomena, aunque en este caso la inscripción es más larga –y NO ocupa todo el espacio disponible- y los símbolos se reducen a una sola corona. Esta lápida se rompió y las líneas de fractura vienen a caer, casualmente, más o menos por las mismas zonas por donde se fractura en tres la lápida de Filomena. La inscripción de Vibiana abarca la longitud de la piedra -sin abigarrarse-, por lo que fue concebida como una unidad, pero que después fue fracturada, a juzgar por la limpieza del corte, por los que la extrajeron o durante el traslado de la misma.

El caso de Vibiana y de Filomena viene a indicar que existían diversos tamaños de cubículos y que su aprovechamiento fue diverso, existiendo lápidas pequeñas y grandes, cuadradas y rectangulares. Que en el caso de Filomena ésta viniese a fragmentarse es algo que el Dr. Miravalle ya ha explicado y a él me remito: la lápida de Filomena fue también concebida como una unidad –por la inscripción, que empieza por la mitad y acaba por el principio- pero probablemente fue necesario fragmentarla en tres para su adecuación al lóculo. Es un caso difícil de explicar, realmente, pero no tanto como para que ello comprometa la autenticidad de la lápida. No olvidemos que el vaso con sangre se había pegado a la argamasa de las piedras y al ser separadas fueron los excavadores –imposible llamarlos arqueólogos- quienes lo rompieron, haciendo necesario trasladar posteriormente esa sangre a un nuevo recipiente: esto vino a desmentir que el vaso estuviera ya roto, y fue otro de tantos argumentos válidos para demostrar que el lóculo no fue reutilizado.

Estando demostrado que lápida, huesos y sangre de Santa Filomena son auténticos y que ello prueba su martirio, enredarse en cuestiones y argumentos retorcidos sobre tipologías de lápidas me parece un poquito forzado. También hablamos de una lápida que es muy rica en símbolos, pero eso es también normal –en la lápida de Grania se cuentan también siete símbolos- y las inscripciones indistintamente pueden ser largas o cortas –compara por ejemplo el MINIA IN SOMNO PACIS con el larguísimo epitafio de Mundicia o, por poner otro ejemplo, el de Inbenia, también algo extenso-.

A esto súmale que quienes escribían las lápidas –los lapidatores- no eran precisamente Cicerón ni Tito Livio, y de ahí que sea más que frecuente que la letra que ellos emplean –la capital cursiva en su mayoría- sea mala, se tuerza, se amontone, cometan faltas de ortografía, calculen mal el espacio o hasta tracen auténticos garabatos y tachones.

A modo de conclusión: sin ningún problema se puede admitir que la lápida de Santa Filomena es especial, curiosa, llamativa, pero a fin de cuentas, auténtica y perteneciente a su dueña, por decirlo de algún modo. Aquí lo que nos falta es disponer de un corpus con todas las inscripciones y lápidas de los mártires de las catacumbas –probablemente exista, pero lo desconozco- y empezar a verlos uno por uno, pero siendo verdad, como ya decía, que en varios siglos de utilización de las catacumbas, no se puede pretender que todas las lápidas sean iguales en formato. Definitivo es, haya lo que haya en la lápida, que había una mártir tras ella. No hay que olvidar tampoco la infinidad de cuerpos cuya lápida no tenía nada, no traía su nombre, o aquellas que fueron rotas por la torpeza de los currantes (más de una habrá). En ese sentido es una suerte que la de Filomena haya llegado para suscitar todas estas controversias, porque donde no hay nada, nada se discute, y siempre es mejor tener algo, que no tener nada.
En fin, pax tecum, Filumena.

(En la imagen, las tres piezas de la lápida de Santa Filomena, que se pueden ver en el Santuario de Mugnano del Cardenal, Italia).

Meldelen

Me parece bien, la exposición clara y concisa, pero me quedo en lo mismo.

1. Las lápidas conocidas podrán estar hechas trozos, pero hasta ahora no se habla de ninguna, estando puesta y con el santo dentro, ya estuviera hecha trozos mal puestos y sellados.

2. Las lápidas "arregladas" lo han sido al quitarlas, al trasladarlas o ubicarlas para la veneración (mi Munditia), no antes de sellarlas con el santo dentro.

3. Noeti no se vale, estaba hecha más trozos aún y ni siquiera se sabe que es eso de "noeti".

3. Lo único cierto es que hallaron una lápida que decía lumena pax te cum fi. Si la viramos puede decir tambien cum fi pax te lumena... (esto lo digo con ironía, que ese texto no tiene sentido. me han halado las orejas por ello)

O empezaron a escribir por el medio (Antonio me ha dicho que afirmar eso es una bobería; pero ya lo sabía, nadie escribe por el medio), o luego de escrita tuvieron que recolocarla porque no cabía, y el albañil la puso mal aposta IndecisoIndeciso , aunque no se entendiera lo que había escrito. Era un tipet que no valía dos pesetas o la recompusieron a la fuerza, sea quien sea.

Ramón, el mismo que hizo la pregunta.

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Jueves, 29 de Octubre de 2009 11:50. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena Hay 1 comentario.

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (VII)

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“A la vista de este nuevo milagro, muchos se convirtieron, y la gente empezó a cambiar de vida y tomar el camino de la Fe en Jesucristo. Temiendo serias consecuencias, el tirano ordenó que fuera decapitada sin más demora. Es así como mi alma voló triunfante y gloriosa al Cielo, para recibir de mi Esposo Jesús la corona de la virginidad que para preservarla me había costado sufrir varios martirios. Esto ocurrió el 10 de Agosto, era un viernes a las tres y media de la tarde. Por lo tanto, como ya te lo he contado, el Altísimo quiso que mi traslado a Mugnano se realizara en este día, con tantas señales de la ayuda del cielo, que Él quería que fueran conocidas de ahora en adelante".
Hasta aquí es donde llega el texto de las supuestas revelaciones de la mártir a Sor María Luisa de Jesús. Por fin se acaban los tormentos y llega la muerte por decapitación, que era el fin más probable y frecuente de todos los mártires. En alguna otra versión de la leyenda –no lo olvidemos, no hay un texto unitario y “oficial”, de modo que eso le resta aún más credibilidad – se especifica que Filomena fue decapitada con un hacha, lo cual está muy bien indicarlo, ya que pocos saben que las espadas con las que suelen aparecer los mártires (ver imagen adjunta) son espadas cristianas medievales, en nada parecidas a las espadas romanas, que no servían para decapitar, por lo cual siempre se empleaba un hacha. Este pasaje es el que más se aproxima a la realidad, puesto que Filomena es mártir y como tal es muy probable que muriese así, por la presencia del vaso de sangre junto a sus restos.

Más detalles: es hermoso hablar de corona de virginidad preservada, pero la dura realidad es que en Roma las vírgenes no podían ser ejecutadas ni torturadas, por lo que se ponía fin a esta virginidad antes de comenzar el proceso. Ya hemos hablado otras veces de esto, no insistiré más en ello. Por otra parte, la precisión de la fecha, día, mes y hora, es risible; ya que el calendario que actualmente usamos ha sufrido diversos desfases y alteraciones desde época antigua, por lo tanto, las fechas no coincidirían respecto el cómputo de aquella época. Además, hacer coincidir precisamente el día del martirio, con el del traslado de sus reliquias, es un tejemaneje habitual a última hora que hemos visto en muchos otros casos. Este tipo de efemérides también se ven alteradas con el transcurrir de los siglos y el cambio del cómputo del calendario. Digamos, simplemente, que escogieron colocar el día del martirio el mismo que el de la traslación de las reliquias, a falta de datación en la lápida. Y además, no olvidemos que el día y la hora es puramente simbólica: viernes, tres y media de la tarde, apenas media hora después de la tradicional hora de la muerte de Jesucristo en la cruz.

En general, podemos concluir que:

1.- La leyenda de Santa Filomena es una construcción del siglo XIX y no procede en modo alguno de “revelaciones” auténticas y privadas, como se ha pretendido mostrar. No quiero decir con esto que Sor María Luisa de Jesús, o quien esté detrás de esta construcción, tuviera malas intenciones o pretendiera el engaño cuando lo redactó: no cabe duda de que sus intenciones eran buenas y debió creer justificado promover el culto y la piedad de la Santa elaborando una leyenda para la misma, para la cual se sirvió de dos fuentes básicas:

a) Los símbolos de la lápida de Santa Filomena, interpretados según convenía para la sucesión de supuestos tormentos.
b) Los tradicionales relatos legendarios de las vírgenes y mártires, presentes en la hagiografía cristiana desde la edad tardoantigua, y de gran éxito durante la Edad Media.

2.- La leyenda de Santa Filomena recibió el imprimatur de la Santa Sede única y exclusivamente porque no contenía nada contrario a la fe, pero en modo alguno obligaba a ningún creyente a creer en ella, ni aventuraba que fuese en algo verosímil a nivel histórico. Dicho relato responde a deseos piadosos y de lectura puramente devocional, pero no es un relato válido como fuente histórica ni es un elemento indispensable creen en él para tener devoción a la Santa. Por tanto, quien dice que hay que creer en las revelaciones para creer en Santa Filomena, se equivoca. Y aún se equivoca más quien pretende augurar castigos divinos por no creer en algo que ni la Iglesia te obliga a creer.

3.- La leyenda de Santa Filomena ha difundo numerosos errores históricos, etimológicos e iconográficos de una gravedad vergonzosa para el siglo en que se elaboró, y para nuestro presente siglo, en el que se sigue difundiendo. Ni el nombre de la Santa es lo que dicen que es, ni los símbolos de la lápida representan necesariamente todas esas torturas, ni por tanto, deberían representarse como instrumentos de martirio en la iconografía de la Santa.

4.- Por último, y si todo esto no fuera suficiente para desacreditar la veracidad histórica de este relato y demostrar la no necesidad de los devotos de Santa Filomena de seguir atándose a semejante “cuento de Calleja”; decir que las recientes investigaciones sobre los restos de la Santa, realizadas en 2005, atestiguan que se pueden datar en el año 202 d.C…. es decir, más de cien años antes de la datación tradicional, y mucho antes de que el mismo Diocleciano llegase al poder; sin que esto altere para nada las consideraciones históricas de las provincias romanas que ya he indicado. Los interesados pueden dirigirse a Monseñor Braschi, rector del Santuario de Santa Filomena, pues ha sido él mismo quien ha divulgado este nuevo dato.

Finalmente, sólo recordar que desde este blog y por parte de sus autores jamás se ha dicho que Santa Filomena sea una santa inexistente. En absoluto. Reconocemos la existencia y veracidad histórica de Santa Filomena, virgen y mártir de las catacumbas, cuyo cuerpo fue hallado con todos los indicios de un martirio. Nadie, absolutamente nadie, está obligado a creer nada más que esto, pues es lo único que puede demostrarse. Y por tanto, no nos va a venir ningún castigo divino por no creer en unos datos que –con perdón- son un insulto a todos los historiadores, arqueólogos, paleógrafos, filólogos clásicos e iconógrafos que han invertido su talento y sus vidas enteras en que tengamos un legado cultural decente sobre la Antigüedad cristiana que transmitir a nuestros hijos.

Meldelen

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Viernes, 28 de Agosto de 2009 03:54. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena Hay 1 comentario.

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Comentario a la leyenda de Santa Filomena (VI)

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“El tirano, furioso y desesperado, gritó que todo era magia y hechicería, y más obstinado que el Faraón con Moisés, ordenó que fuera atravesada por flechas y arrastrada por todas las calles de Roma. Pero cuando me vió atravesada por las saetas, desfalleciendo y muriendo me lanzó cruelmente a prisión, para que muriera desamparada sin ningún auxilio.”
No sé si en época de Diocleciano las comunidades cristianas tendrían noticia del relato de Faraón y Moisés, que es tradición del pueblo hebreo. En cualquier caso, es más probable que primero la arrastrara por las calles de Roma y luego la hiciera flechar, no al revés, pero dado que es un relato construido, tampoco tiene mayor importancia. El flechamiento sí es un tormento documentado en la Antigüedad, del cual podemos mencionar diversos casos: San Sebastián, el más conocido, pero también Santa Cristina, San Cristóbal, Santa Irene, etc… de nuevo la mano escritora cae en el error de suponer que una persona moribunda sería lanzada a prisión, ya dijimos en el artículo anterior que esto está fuera de toda lógica y del sentido práctico romano –y de cualquier otra nación-.

“A la mañana siguiente, esperando encontrarme sin vida, ya que me había visto en pésimo estado, quedó estupefacto al encontrarme sonrosada y alabando a Dios con salmos y cantos, como si nada hubiera pasado. En la noche, el Dios Todopoderoso me había dado un dulce sueño, y había mandado a un ángel para que sanara mi cuerpo, untándolo con un fragante ungüento, no dejando ninguna huella de las heridas. Por el mucho amor que tenía a Jesús, había deseado tener mil vidas para ofrecérselas... una sóla vida me parecía poco... y estaba feliz de sufrir en unión con Él. Por eso fui preservada tantas veces de la muerte y sufrí varias torturas.”
Esto es también muy propio de los relatos de martirio. La hermosa virgen es torturada hasta que su cuerpo inspira más lástima y repugnancia que deseo, y es arrojada al cárcel en tal estado para que las ratas den cuenta de ellas. Por la noche, es consolada y curada por un evento celestial, y al amanecer está tan sana y hermosa como en sus mejores días. Lo tenemos presente desde las leyendas tardoantiguas y es algo muy común en los relatos hagiográficos que compiló Jacopo Della Voragine en su Leyenda Áurea. Y desde luego, la explicación de por qué se prolonga tanto un martirio, por intervención divina, es también vieja como la tos: para mayor gloria del mártir, de Jesucristo que sufre en unión con Él, y para iluminación y conversión de todos los presentes.

"Esta vez, el Emperador sintiéndose burlado e impotente, entró en tal furia, que ordenó me dispararan con flechas hasta que muriera. Los arqueros doblaron sus arcos, pero las flechas no podían moverse. El tirano me maldijo, acusándome de ser una bruja. Pensando que con el fuego, la hechicería sería neutralizada, ordenó que las flechas fueran calentadas al rojo vivo en la caldera. De nuevo, mi Esposo me salvó de éste tormento. Tuve un rapto de éxtasis. Las flechas que iban hacia mi cuerpo se devolvieron hacia los arqueros, y seis de ellos fueron atravesados y murieron."
En esta ocasión el malvado Augusto ya no espera atormentarla sólo un poco, sino acabar con ella de inmediato. Pero las flechas se quedan paralizadas en los arcos por intervención divina. Sospechando algo de brujería, se procede a calentarlas al rojo vivo. Esto está bastante conseguido, porque el fuego exorciza y purifica ya en la piedad pagana, algo que pasaría luego a la cristiana, y al calentar el metal de espera que la brujería que la impregna salga de él. Pero de nuevo se opera un milagro y las flechas vuelven por donde habían venido, clavándose en las que las habían disparado. Esto tampoco es nuevo: ya se ve en el relato del martirio de San Cristóbal, quien condenado al asaeteamiento, vio cómo las flechas dirigidas contra él se volvían contra sus agresores, y una llegaba a clavarse en el ojo del magistrado que le había condenado.

De nuevo tenemos que decir que la única realidad del pasaje es ésta: se incluyeron dos escenas de flechamiento en el relato del martirio de Filomena única y exclusivamente porque en la lápida de su loculus aparecen representadas tres flechas, que son perfectamente identificables como tales. Dos de ellas tienen el remate emplumado, la tercera, que está en el centro, carece de él. Por eso se ha especulado en que tal vez este tercer símbolo no sea una flecha, sino una lanza: incluso hay quien dice, sin citar sus fuentes, que en el momento de examinar los restos de la mártir pudieron observar daños serios en la caja torácica que hicieron pensar que había sido alanceada. Esto no se puede comprobar porque hasta la fecha, Monseñor Braschi, rector del Santuario de Santa Filomena en Mugnano, donde se veneran sus restos, no ha facilitado a nadie el informe científico resultante de un estudio definitivo de los restos realizado en 2005. Algo me hace pensar que la observación de las costillas rotas por una lanza sea algo aventurada, porque no consta en la leyenda ningún alanceamiento ni ha quedado reflejado en la iconografía de la Santa, que siempre sostiene tres flechas (ver imagen), y no dos flechas y una lanza.

Ahora bien, ¿cuál es el significado auténtico de las flechas? Está claro que son flechas, pero, ¿qué simbolizan? ¿Son realmente instrumentos martiriales? ¿Son realmente dos flechas y una lanza, o son tres flechas? No existiendo una explicación alternativa, es posible que sí tuvieran que ser aceptados como tales, pero no deja de ser un caso extraordinario.

Meldelen

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Jueves, 27 de Agosto de 2009 04:50. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (V)

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"Al día siguiente, el Emperador ordenó que la doncella compareciese en su presencia; Filomena heróica y sonriente, apareció tranquila ante el tirano. Cuando el Emperador vio que habían desaparecido las huellas de los azotes, quedó pasmado. Al verla con perfecta salud y con la misma belleza que lo había obsesionado, trató de hacerle creer que debía este favor a Júpiter, su falso dios, que la había curado porque su destino era ser la esposa del Emperador. Le habló en estos términos:

-"Tu juventud y hermosura me inspiran lástima; Júpiter es clemente contigo; renuncia a tus pasados errores y ven conmigo a compartir el solio real".
-"Nunca, nunca -contestó Filomena- Mi Dios quiere que sólo a Él pertenezca".
-"Te arrepentirás".
-"Conquistaré las bendiciones del Cielo con los tormentos de la Tierra".
-"Morirás hoy mismo".
-"Reviviré a eterna vida, en el seno de Dios".
-"Pero, ¿te olvidas de tus padres, desdichada?"-, prorrumpe al fin el tirano, no sabiendo como vencer tan firme resistencia.

La joven vaciló un momento, pensando en aquellos ancianos cargados de años y pesadumbres. El recuerdo de los días felices vividos con sus padres la sobrecogió un instante, sólo un instante, por la gracia de Dios, recuperó su serenidad y contestó con voz tranquila:

-"Dios les dará consuelo y resignación; yo muero contenta, fiel al celestial Esposo, que mi corazón ha elegido".
-"¡Calla, calla, no blasfemes! Sacrifica a los dioses y quedas perdonada".
Entonces el emperador, cogió de la mano a la cristiana y la condujo frente a la estatua de Júpiter, pero ella se cubrió la cara para no ver al ídolo, diciéndole:
-"Es inútil, yo sólo rindo culto a mi dios; sus falsos dioses no tardarán en caer de los altares".

Estas palabras provocaron un tumulto entre los presentes, el Emperador lívido de cólera, sin comprender cómo podía soportar tantas pruebas y sufrimientos, soltó la mano de la jóven y volviéndose a sus servidores ordenó en voz breve y severa que atada a un ancla de hierro al cuello, fuese tirada al río Tíber."

Lo primero que llama la atención en este pasaje es que se abandona el estilo en primera persona, en el cual Filomena parecía hablar por sí misma, para sustituirlo por una tercera persona de tipo narrador omnisciente, como si fuera un observador  el que relatara esto. Además, es un pasaje que no está presente en muchas versiones de la misma leyenda. ¿Lo añadió una mano ajena a la de Sor María Luisa Jesús? ¿Es un despiste de la religiosa, que cambió de persona narrativa sin darse cuenta? En cualquier caso, eso resta todavía más credibilidad al relato en sí.

En cuanto a los hechos descritos aquí: el pasaje del ancla y el río Tíber es uno de los más espinosos del tema. Los defensores de la veracidad de las revelaciones afirman que en modo alguno es inverosímil que Filomena fuese lanzada a las aguas con un ancla el cuello, y se apoyan en el caso de San Clemente, pontífice y mártir, quien fue lanzado al mar con un ancla para hacer peso. Sí, pero no. Un solo caso no prueba la veracidad de otro, y además no tienen otro caso en qué apoyarse. Clemente fue lanzado al mar con un ancla, y esto es posible, pero no por ese caso habría que sentar una norma. Para empezar, sí es cierto que algunos cristianos fueron arrojados a las aguas con pesos para hacerlos hundirse, pero casi siempre fue al mar, y esto tiene un componente religioso desde la piedad pagana: el agua de mar es por sí misma agua sagrada, la sal que contiene purifica, por tanto, al arrojar a un cristiano al mar, juzgaban que el salitre purificaría su blasfemia contra los dioses.

Segundo aspecto a tener en cuenta: nunca usaban anclas. El ancla es un objeto funcional, útil, que tiene un importante papel en el fondeo de las naves. No se invierte el esfuerzo de fabricar un ancla para luego usarla para hundir cristianos. Si se usó un ancla con Clemente, es probable que fuese un objeto muy usado y a desechar. Fuera de este caso, excepción que confirma la regla, lo que nos dicen los relatos de los mártires es que usaban otros tipos de peso menos caros que las anclas: pedruscos, fragmentos de piedra de molino. Y aquí si hay infinidad de casos para documentarlo: Santa Cristina, San Vicente, Santa Teodosia, etc…

Tercer aspecto a tener en cuenta: jamás, jamás, un juez pudo haber dado orden de arrojar alguien al Tíber. Tengo mis dudas de que se autorizara a arrojar a alguien que no fuese al mar. El agua dulce es vital para el riego de los campos y la alimentación de las personas, ¡y es demencial pensar que dieran orden de contaminarla voluntariamente con un futuro cadáver! La civilización que construyó acueductos altísimos y cerrados para evitar la contaminación del agua dulce, en modo alguno dispondría arrojar cuerpos humanos a ella. Cierto es que éste no es el caso del Tíber, cuya agua no se podía consumir. En algunas revueltas populares contra los cristianos, cierto que algunos acabaron en el agua, pero esto era más consecuencia de venganzas personales y enfrentamientos puntuales que por orden de ningún magistrado. Por ejemplo, Santa Beatriz, quien fue estrangulada y arrojada al río para poder incautarse los bienes que había heredado de sus hermanos Simplicio y Faustino, recientemente martirizados.

Sin embargo, aun cuando no potable, el río Tíber era comercial, navegable, los barcos mercantes fluviales remontaban desde el puerto de Ostia hasta la Insula Tiberina para abastecer los mercados de Roma. Lo último que convenía era dificultar el tráfico comercial llenando el solio del río con cadáveres y anclas o piedras a modo de pesos. Es algo absurdo, que no tiene ningún sentido. Además, que un río contaminado es foco de enfermedades. Por todo esto, el relato de Filomena arrojada al Tíber con un ancla es absurdo, y el caso de San Clemente no sirve en absoluto para justificarlo. Por otra parte, igual de absurda es la representación de verla con el ancla al cuello: el peso de semejante instrumento le habría arrancado la cabeza de cuajo nada más soltarla al agua. Lo que se hacía era atar el cuerpo entero al peso escogido para el hundimiento.

La única realidad de este pasaje es ésta: el episodio del ancla y el río Tíber fue inventado única y exclusivamente basándose en que en la lápida de Santa Filomena aparece representada un ancla. Tosca, pero claramente identificable: es un ancla. Y alguien, muy ingenuamente, o quizá la propia Sor María Luisa de Jesús, simplemente lo identificó con un modo posible de ejecución, apoyándose casi seguro en San Clemente. La realidad es que el ancla es un símbolo persistente en las lápidas de las catacumbas romanas. Cualquiera sabe hoy en día que lo que significa es la esperanza, la virtud teologal en la confianza en una vida ultraterrena, y esperanza simbolizada en la fortaleza y resistencia de un ancla que se queda fijada en el suelo del mar. No es en absoluto un instrumento de suplicio. Y esto es algo que ya se sabía en el momento del hallazgo del loculus de Filomena, lo que hace todavía más inexplicable que pasara a la leyenda y acabara siendo aceptado como instrumento martirial.

"Arrastrada por la corriente y creyendo morir, abracé mi ancla como Jesús abrazó su Cruz. Pero Jesús, mostrando su omnipotencia, para la confusión del tirano y de los idólatras, mandó de nuevo a sus ángeles, para que rompieran la cuerda amarrada a mi cuello. El ancla cayó en las profunidades del Tíber, donde aún permanece cubierta de lodo. Sostenida por las alas de un ángel, fui llevada a la costa, sin que una gota de agua me hubiera mojado. Cuando la gente me vió así, en seguridad y perfectamente seca, esparcieron la noticia, y muchos se convirtieron a la Fe.”

Primero la arrastra la corriente –algo absurdo, con semejante peso debería haberse hundido sin más- y luego es depositada en la orilla sin que se haya mojado un poco. Las contradicciones empiezan a sucederse en el relato. No cabe decir mucho más: otro pasaje milagroso tomado de casi todos los relatos martiriales donde se trata de ahogar a alguien con un peso.

Meldelen

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Miércoles, 26 de Agosto de 2009 02:55. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena Hay 1 comentario.

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (IV)

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"Al cabo de este tiempo, Diocleciano empezó a ponerse nervioso esperando mi decisión; cuando pasaron los cuarentas días, tal como lo había anunciado la Santísima Virgen, el tirano me hizo sacar de la prisión, resolvió torturarme y amenazarme para que me retractara del voto de virginidad que había hecho a mi Esposo. Luego, en presencia de muchos de sus hombres de armas y otros oficiales del Palacio me hizo atar a una columna para ser azotada cruelmente, diciendo:
"Después que esta niña cualquiera rehusó obstinadamente a un Emperador, por amor a un malhechor, que como todos saben, fue condenado a muerte en la cruz por sus propios compatriotas, ella merece ser tratada como Él por mi justicia".
Al ver mi cuerpo ensangrentado y cubierto de heridas, y que la vida se me iba, ordenó que me llevaran de vuelta al calabozo para morir. Tirada en el suelo, y con el cuerpo ardiendo en fiebre, yo esperaba la muerte. Entonces, dos ángeles se me aparecieron, y con un aceite precioso ungieron mi cuerpo malherido y me sanaron.”

La visión del tirano, impotente para hacer que una joven acepte casarse con él, es también un cliché propio de las leyendas de vírgenes mártires. Cuarenta días la ha estado haciendo padecer hambre y privaciones en la cárcel y ahora la hace azotar en público. Tanta parafernalia nunca fue necesaria para obligar a una mujer a aceptar un matrimonio que no quería. Ya hemos dicho que el emperador tenía funcionarios de sobra para llevar por él cualquier proceso, y es muy probable que Diocleciano jamás estuviese presente en un proceso contra un cristiano.

El resto del pasaje está tomado enteramente de cualquier acta martirial. El único motivo por el que ha sido incluido en la leyenda, es porque uno de los símbolos que aparecen en la lápida de Santa Filomena ha sido interpretado como un flagelo, concretamente uno de la clase plumbea, que estaban rematados con bolas de plomo. El problema es, ¿realmente eso que está ahí dibujado representa un flagelo de esas características? Lo único que vemos es una tosca raya horizontal con dos bolas en los extremos. Si es un flagelo, lo que está representado es sólo una tira doble del mismo, sin el mango de madera para manejarlo y el resto de tiras (ver imagen adjunta). Es curiosa esa representación parcial, ¿por qué no representar el instrumento entero? Y si no es un flagelo, ¿qué es entonces? No es algo que yo pueda contestar. Por tanto, a falta de una interpretación mejor, debemos seguir asumiendo que se trata de un flagelo.

La flagelación sí era uno de los primeros tormentos al que se solía recurrir, ni los ciudadanos estaban exentos de padecerlo. Aunque terrible en sí mismo, se podía sobrevivir a él y las heridas se curaban aun cuando el cuerpo quedara marcado de por vida. Lo que no tiene sentido es que la mártir fuese devuelta al calabozo creyendo que va a morir. No se desperdicia una celda y una ración de comida por alguien que estará muerto al poco: se le remataba atravesándole el corazón con una espada. Esto lo tenemos documentado en el caso de Santa Bibiana. Cuando se devuelve a alguien al calabozo después de un azotamiento, es porque aún se espera que viva y se pueda seguir torturándole. A menos que surjan complicaciones frecuentes: es decir, la infección de las heridas, y con ellas, la fiebre y la muerte.

Por último, la aparición de los ángeles en la celda que curan por completo al mártir, es un pasaje de obligada presencia en la inmensísima mayoría de los relatos sobre mártires, hombres y mujeres. Y ya que hablamos de celdas, pocas veces habría una sola celda para una sola persona, lo cual hubiese sido un lujo. Las celdas eran ocupadas por muchísimas personas, en un estado de hacinamiento inhumano. Vamos, que si se hubiese aparecido algún angel, faena habría tenido, con tanta gente que curar.

Meldelen

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Martes, 25 de Agosto de 2009 04:00. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (III)

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"Muy contentos mis padres pensaron que todo estaba solucionado, pero al salir del Palacio de los Césares, con respeto, dije a mis padres que no aceptaba la proposición de Diocleciano, por más grandioso que se presentara mi futuro. Ellos trataron de convencerme de mil maneras, insistiendo sobre la suerte que tenía de llegar a ser Emperatriz de Roma. Sin vacilar ni un solo momento, yo rechacé la tentadora propuesta, diciéndoles que estaba comprometida con Jesucristo y que me había desposado con El, haciendo un voto solemne de virginidad, cuando tenía once años.

Mi padre trató de persuadirme, diciéndome que como niña e hija, yo no tenía derecho  de disponer de mí misma, y usó de toda su autoridad para hacerme aceptar la propuesta. Pero mi Divino Esposo me dió la fortaleza para perseverar en mi resolución. Al ver que no cedía, mi madre recurrió a las caricias, rogándome tener piedad de mi padre, de ella, de mi país. Yo le contesté, con una firmeza que me sorprendía:
"Dios es mi padre y el Cielo es mi madre".

Mis padres fueron incapaces de doblegarme. Frente a mi voluntad, estaban desarmados. Y lo que más les preocupaba, era que mi negación podía ser tomada por el Emperador como un mero pretexto de mala fe y la excusa de un engañador. Yo lloraba y les decía:
“¿Vosotros deseáis que por amor a un hombre rompa yo la promesa que he hecho a Jesucristo? Mi virginidad le pertenece y yo ya no puedo disponer de ella.”
“Pero eres muy joven para ese tipo de compromiso”, me decían, y juntaban las más terribles amenazas para hacerme aceptar la boda con el emperador.

Cuando mi padre tuvo que informar al Emperador de mi decisión, Diocleciano ordenó que fuera llevada a su presencia. Pero yo no quería ir. Cuando me vieron tan decidida en mi resolución, mis padres se arrojaron a mis pies y me imploraron aceptar y hacer lo que ellos deseaban, diciéndome:
"¡Hija, ten piedad de nosotros! ¡Ten piedad de tu país y de tu reino!"
Yo repliqué:
"Dios y la Virgen primero. Mi reino y mi país es el Cielo".

“Finalmente, frente a tanta presión, decidí presentarme frente al tirano, pensando que era necesario dar testimonio de Jesús. Diocleciano primero me recibió con mucha bondad y honor para hacerme acceder a sus requerimientos, y renunciar a mi decisión, pero no obtuvo nada de mí. Viéndome absolutamente firme y sin temor frente a su poder imperial, perdiendo su paciencia y toda esperanza de conseguir su deseo, comenzó a amenazarme. Pero, no pudo vencerme ya que el Espíritu de Jesús me daba fortaleza. Entonces, en un acceso de furia, bramando como un demonio, lanzó esta amenaza:
"Si tu no me tienes como amante, me tendrás como un tirano”
"No me preocupa como amante, ni le temo como tirano", le repliqué.

El emperador, visiblemente furioso, ordenó que me encerraran en un calabozo, frío y oscuro, bajo la guardia del Palacio Imperial. Fui encadenada de pies y manos, y me daban de comer sólo pan y agua, una vez al día. Pensando que, con este régimen severo y duro, yo cambiaría de idea, Diocleciano venía diariamente a renovar su oferta y soltaba mis grilletes para que pudiese comer, y después renovaba sus ataques, que no hubiese podido resistir sin la gracia de Dios. Pero yo no estaba sola, mi celestial Esposo cuidaba de mí, y nunca cesé de encomendarme a Él y a su Purísima Madre.”
"Hacía treinta y seis días que vivía con este régimen, cuando la Santísima Virgen se me apareció, rodeada por la luz del Paraíso, con el Niño Jesús en sus brazos, y me habló así:
"Hija, ánimo, permanecerás tres días más en este calabozo y en la mañana del día 40 de tu cautiverio, dejarás este lugar de pesares".
Con estas palabras, yo me llené de alegría, pero entonces, la Virgen continuó hablándome:
"Cuando dejes esta celda, serás expuesta a una gran lucha de atroces tormentos por el amor de mi Hijo".

Inmediatamente me estremecí y me ví a mí misma en la angustia de muerte, pero la celestial Reina me dió coraje, diciéndome así:
"Hija mía, te quiero muchísimo, ya que llevas el nombre de mi Hijo. Te llaman Lumina, y mi Hijo es llamado Luz, Sol, Estrella; y a mi me llaman Aurora, Estrella, Luna. Yo seré tu Auxiliadora. Ahora, es la hora de la debilidad humana que te humilla, que te atemoriza, pero vendrá de lo alto la gracia de la fortaleza, la que te asistirá y tendrás a tu lado a un Angel que te cuidará, la protección del Arcángel San Gabriel, cuyo nombre significa "Fortaleza de Dios". Este Arcángel fue mi protección en la tierra, y yo te lo enviaré para que te ayude, porque tú eres mi hija, la más querida hija entre todas mis hijas. Gabriel te asistirá y con él saldrás victoriosa."
Estas palabras reavivaron mi ánimo y coraje. La visión desapareció, dejando impregnado de fragancia mi prisión, y me consoló."

De este largo pasaje, aunque muy hermoso y poético, sólo cabe decir nuevamente que está tomado de las tradicionales leyendas de las vírgenes y mártires. El sacrificio de la virgen que renuncia a un matrimonio ventajoso, riquezas, esplendores, comodidades, por el voto de virginidad empeñado, es un tema recurrente en la intensísima mayoría de las leyendas de vírgenes y mártires. La insistencia de los familiares, que ruegan y se echan a los pies de los que van a sacrificarse, y finalmente, las apariciones celestiales para consolar y fortalecer al mártir, están vistas de sobra en todas estas leyendas.

Es importante hacer notar que, cuanta más palabras y largos discursos, por hermosos que éstos sean, más se debe desconfiar de la autenticidad histórica de unas actas de martirio. Las actas auténticas que nos han llegado se caracterizan por su sencillez y fuerza, en la que más hablan los magistrados que los condenados, y nunca hay ni largos discursos ni inmensas palabrerías. Por otra parte, las apariciones celestiales son un recurso añadido para convencer al fiel de que Dios sostenía al mártir y lo premiaba, mediante una aparición física, cuando en realidad este sostén debió ser la propia fe del condenado. Y por otra parte, aun cuando no estoy adecuadamente documentada en el culto mariano en aquel entonces, si hay algo que brilla por su ausencia en la mayoría de relatos de mártires en esta época, es la mención a la Virgen María en las profesiones de fe. Es posible que en aquel entonces el culto a la Virgen no estuviese desarrollado. Por lo tanto, tan sólo en contadísimos casos (Santas Justa y Rufina, Santa Avia, etc) tenemos menciones de apariciones de la Virgen a cristianos encarcelados, siendo más frecuentes las del propio Jesucristo o sus ángeles. Y aún así se trata de leyendas tardías muy posteriores a los hechos narrados.

Todo esto ha sido copiado para la leyenda de Santa Filomena, de eso no cabe duda. Y aún en las palabras de la Virgen, se ve que están presentes las devociones de la época en que fue escrita la leyenda: María como “Auxiliadora”, el arcángel Gabriel como guardaespaldas particular de la mártir, etc. Además, como si esto fuera poco, la leyenda pone en boca de la Virgen esa falsa etimología del nombre de Filomena, otra vez.

En cuanto a la estancia de la cárcel, huelga decir que nunca hubo cárcel alguna en las residencias de los emperadores. Eran edificios separados y convenientemente alejados, lógicamente nadie tendría un foco peligrosísimo de inmundicias y contagios de enfermedades bajo el suelo de su propia casa. Y ya hablábamos en el artículo anterior de la verdadera naturaleza de Diocleciano: quien apenas se dignaba a recibir embajadores en su presencia, mucho menos bajaría a las inmundas cárceles donde se exponía a la suciedad y al contagio de enfermedades. Pretender que el mismo Augusto en persona se ocupara del caso de Filomena, tan sólo pretende reforzar el prestigio de ésta. En realidad, nadie se hubiese tomado tantas molestias para que una joven aceptase un matrimonio.

Sin embargo, no todo es negativo: está bien que en esta leyenda alguien haya añadido una larga estancia en la cárcel (40 días no deja de ser una cifra simbólica). Las actas de los mártires a veces nos dan a pensar, erróneamente, que la detención, juicio, tormento y ejecución ocurría en uno o en pocos días, cuando en realidad eran procesos largos y la mayoría de veces duraban meses, muriendo muchos en el antihigiénico e insalubre clima de las cárceles.

Meldelen

Ni devoción mariana, entendida como aquí se nos pone, como Auxilio de los cristianos, ni al ángel Gabriel, ni comunión a temprana edad. En la piedad cristiana primitiva el testimonio por excelencia era el de los apóstoles y mártires y aún así, más como ejemplo que como abogados, aunque es cierto que hay testimonios de petición de oraciones no era lo habitual ni frecuente. El culto mariano que contempla a María como intercesora no estaba desarrollado y no lo estaría hasta mucho tiempo después, eso sin hablar del término "Purísima"... Mucho menos aparición o devoción al Niño Jesús. No aparecen referencias a las devociones a la infancia de Cristo, ni el Niño Jesús como centro de devoción, o apariciones hasta casi 1000 años después.

Ramón.

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Lunes, 24 de Agosto de 2009 02:09. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (II)

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“Debido a mi nacimiento muchas familias en el Reino llegaron a ser cristianas. Yo crecí en la enseñanza del Evangelio, que se grababa profundamente en mi corazón. Cuando tenía sólo cinco años, recibí por primera vez a Jesucristo en la Santa Eucaristía; y ese día, fue sembrado en mi corazón el deseo de estar unida para siempre a mi Redentor, Esposo de las vírgenes. A los once años me consagré a Él por voto solemne. Llegó el año trece de mi vida. La paz de Cristo que, hasta ese día, había reinado en la casa y en el reino de mi padre, fue perturbada por el orgulloso y poderoso emperador Diocleciano, quien, injustamente, nos declaró la guerra. Mi padre, comprendiendo que no podía enfrentarse a Diocleciano, decidió ir a Roma a hacer un pacto de paz con él. Era grande la tierna afección que mi padre tenía por mí, que no podía vivir sin tenerme a su lado. Es así que me llevó con él a Roma. Y mi madre, que no quiso dejarnos ir solos, nos acompañó.

Habiendo llegado a Roma, mi padre pidió audiencia con el Emperador, y el día señalado, quiso que mi madre y yo lo acompañaramos al palacio de los Césares. Introducidos en presencia del Emperador, mientras mi padre defendía su causa y denunciaba la injusticia de la guerra con que lo estaba amenazando, el Emperador no dejaba de mirarme.
Finalmente Diocleciano, interrumpió a mi padre, y le dijo con benevolencia:
"No te angusties más. Tu ansiedad está por terminarse... consuélate. Tu tendrás toda la fuerza Imperial para tu protección y la de tu Estado, si aceptas una sóla condición: darme a tu hija Filomena como esposa"
Enseguida, mis padres aceptaron su condición. Yo no dije nada, pues no convenía oponerme a mi padre frente al Emperador... pero en mi interior, dialogando con mi Esposo Jesús, estaba firmemente decidida en permanecerle fiel, a cualquier precio."

Este pasaje carece especialmente de sentido, por muchos motivos. El primero ya lo apuntábamos en el artículo anterior: en época de Diocleciano ya no existía ningún Estado independiente en Grecia, que estaba toda provincializada y anexionada al Imperio, y regida por pretores y gobernadores romanos. Por tanto, no habiendo rey ni reino, no se precisaban pactos con el emperador romano. Por cierto, que en esta época Diocleciano había dividido en dos el Imperio, estableciendo el Oriente para él y el Occidente para Maximino, y ni uno ni el otro residían en Roma en aquel entonces, sino en Rávena uno y en Constantinopla el otro.

Por si esto no fuera poco para demostrar lo ingenuo del relato, en la época que nos ocupa Diocleciano no estaba “casadero”. Era ya anciano, estaba enfermo y a punto de retirarse a Croacia, donde moriría poco después. Y estaba ya casado, con la única mujer que tuvo: la emperatriz Prisca, una mujer compasiva y favorable hacia los cristianos, de la que se ha querido decir que era cristiana (imponiéndole el seudónimo de “Santa Serena”) y que Diocleciano la había hecho matar, lo cual es rotundamente falso. Algunos devotos de Santa Filomena han dicho que seguramente Diocleciano ya estaría viudo en aquel entonces y por eso podía pedir a Filomena en matrimonio. Esto también es falso. Prisca sobrevivió a Diocleciano, quien jamás le hizo daño, aunque poco después sería asesinada junto con su hija Valeria por orden del emperador Licinio.

No estando viudo, y estando ya anciano y enfermo, y ni siquiera residente en Roma, lo último que le interesaba a Diocleciano era buscar matrimonios por capricho con una jovencísima virgen griega. Cualquier persona con sentido común puede establecer que si alguien del poder y la autoridad de un emperador romano desea poseer por capricho a una mujer, le basta con chasquear los dedos para conseguirla, sin necesidad de matrimonios. Eso, naturalmente, era reprobable a los ojos de la moral de la sociedad romana, pero no por ello algunos emperadores se privaron de estos caprichos. En cuanto al matrimonio, la poligamia estaba estrictamente prohibida por la ley romana, y un emperador sólo debía casarse con una mujer romana de su mismo estatus social.

Pero el problema es que la piedad cristiana ha tiranizado y demonizado en exceso a los emperadores romanos, y sobre todo a Diocleciano. No cabe duda de que él fue un perseguidor de los cristianos, sería una necedad pretender negarlo. Cierto es que el edicto lo promulgó más instigado por el César Galerio, compañero de gobierno en el sistema tetrártico de la época, que por voluntad suya, pero lo promulgó. Aún así, no era un monstruo sediento de sangre. Probablemente sabía que su esposa y su hija eran favorables a los cristianos, y nunca emprendió acciones contra ellas. Es muy probable que Diocleciano jamás tuviese ante sus ojos ningún cristiano; simplemente porque era un hombre de una estricta moral, que a diferencia de anteriores emperadores, apenas aparecía en público, no le gustaba ser observado ni aclamado por las masas, y se mantenía en palacio el mayor tiempo posible, especialmente en los últimos años de su vida. Tenía magistrados y jueces de sobra para llevar por él cualquier juicio o proceso, tareas que no correspondían al Augusto. Sólo recibía en audiencia a algunas autoridades en contadas excepciones, y siempre con gran misterio y parafernalia, pues se consideraba a sí mismo divino, concediéndose el título de Jupiteriano, “semejante a Júpiter”. Un hombre así nunca se hubiese rebajado a recibir cristianos en su presencia para torturarles y hacerles ejecutar, ni para desear a una joven virgen porque sí.
Y desde luego, si Diocleciano hubiese querido casarse con una niña de trece años, en modo alguno era un pervertido: en Roma, una mujer estaba facultada por la ley para casarse a partir de los doce años, más o menos por la época de la primera menstruación. No era una barbaridad en aquella época. Otras culturas las casaban mucho más jóvenes, como sabemos por ejemplos de hasta hoy en día.

Todo esto llega a concluir que se ha tratado injustamente la figura de Diocleciano, y también la de otros emperadores y pretores. Sin negar la realidad histórica de las persecuciones cristianas, de las torturas y las ejecuciones, se tiene que admitir que esas deformaciones de los perseguidores responden más a la piedad y a la imaginación popular, que a la realidad histórica.

Meldelen

Quiero añadir un par de señalamientos de tipo religioso:

1. Filomena no pudo "crecer en la enseñanza del Evangelio" más que nada porque el Evangelio no estaba conformado como tal. Existían los escritos de los apóstoles, las narraciones de la Pasión y Resurección de Cristo,  pero el canon bíblico no estaba tan claro como hoy. En las reuniones cristianas se leían textos de las cartas de San Pablo, pasajes de Jesucristo, cartas de los obispos y actas de mártires. Hasta el año 382 no se conformó este listado, dejando fuera la famosa carta de San Clemente a los Romanos. Otros cánones incluían el Apocalipsis, pero excluían la Carta a los Hebreos... en fin, que en el 302 no existía ese concepto de Evangelio.

2. Mucho menos pudo Filomena recibir la comunión a los cinco años. Sólo en la Iglesia Oriental se les da a los bebés en el momento de ser bautizados. No vale decir que Filomena ya estaba bautizada, porque el bautismo de niños en la Iglesia no corresponde a la época de Filomena. Y el hecho de que San Policarpo, discípulo de Juan Evangelista fuera bautizado de niño es una excepción (por ello mismo es tan relevante, si hubiera sido común, no sería llamativo). Mucho menos recibir la Eucaristía pudo con esa edad. No hay tradición en la Iglesia de dar la comunión a los niños, nunca la hubo, sólo a partir de San Pío X se rebajó la edad a los 7 años, en pleno siglo XX.

Ramón

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Domingo, 23 de Agosto de 2009 02:22. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

Comentario a la leyenda de Santa Filomena (I)

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Los restos de Santa Filomena, el vaso de sangre y la inscripción y simbología de la lápida, cuando fueron hallados en las catacumbas de Priscila en 1802, tan sólo daban la información de que se trataba de una joven mártir de la Iglesia primitiva. En realidad, esto es lo único que podrá asegurarse con veracidad. Sin embargo, la piedad de la época pedía saber más acerca de una mártir de la que era imposible saber nada más, según ocurre con los mártires de las catacumbas. Por eso, en 1832 nacía la leyenda de Santa Filomena, procedente de supuestas revelaciones privadas de la Santa a una monja napolitana, la Venerable Sor María de Jesús, y que dice estar refrendada por otras revelaciones alternativas a otras dos personas que no tuvieron contacto con ella. La realidad es que esas tres versiones no prueban la autenticidad de la leyenda, porque ninguna de las tres dice lo mismo. Tan sólo la versión de Sor María Luisa dice auténticos detalles. Aun cuando fuera aprobada por la Iglesia, esto se hizo tan sólo porque no contenía nada contrario a la fe, pero la realidad es que no es más que la reconstrucción idealizada de una típica leyenda medieval de virgen mártir, basándose exclusivamente en la interpretación – por otra parte, totalmente arbitraria- de los símbolos de su lápida. Esto puede demostrarse fácilmente analizando la leyenda paso a paso. Ésta comienza así:

Yo soy la hija de un rey de un pequeño Estado de Grecia. Mi madre también era de sangre real.
Será muy típico en las leyendas medievales que a las vírgenes mártires les atribuyan orígenes nobles o reales, precisamente para reforzar el prestigio de las mismas, como si valieran más por ser princesas o nobles, que por ser mártires de la fe. Pero así era en aquellos tiempos. Ese dato fue copiado para la leyenda de Filomena. Sería de ver si a las nobles las enterraban también en las catacumbas, pero en cualquier caso lo que aquí hay que ver por encima de todo es lo siguiente:

En la época de que hablamos, años 303-304, en el ocaso del mandato de Diocleciano, ya no existía ningún “pequeño Estado de Grecia”. De hecho, ya no existía Grecia como tal. El mosaico de polis griegas que formaban la nación helénica desapareció tras la conquista de Alejandro Magno y a su muerte todo lo conquistado por él se fragmentó en diversos reinos helénicos, y lo que había sido Grecia se convirtió en diversos reinos al mano de reyezuelos. Pero estamos hablando de una época anterior a Cristo. Cuando Roma conquistó estas zonas, en tiempos de la República, en principio respetó algunos reinos y a sus reyezuelos, convirtiéndolos en sus aliados. Pero poco después, ya sea porque a la muerte de estos reyezuelos, el reino era legado a Roma, ya sea por pactos políticos, estos reinos fueron suprimiéndose y anexionándose al Imperio, y los reyezuelos convertidos en gobernadores, o sustituidos por magistrados romanos. La parte oriental de la antigua Grecia, fue provincializada en tiempos de César, con el nombre de Acaya. Todavía estamos en la República. Para cuando Jesús vino al mundo, no quedaban reinos independientes en lo que había sido Grecia ni ningún rey gobernando en ella. Mucho menos, por tanto, cuatrocientos años después, en tiempos de Diocleciano, reformador administrativo, con un Imperio bien asentado, aunque amenazado en sus fronteras. Ni reinos ni reyezuelos en Grecia, por tanto. Quien escribió la leyenda, si fue Sor María Luisa u otra persona, desconocía estos datos, o no los quiso considerar.

No pudiendo tener hijos, mis padres continuamente ofrecían sacrificios y oraciones a los falsos dioses para obtener un niño. Nosotros teníamos en nuestra familia a un doctor de Roma llamado Publius, que era cristiano. Él se compadeció de la ceguera de mis padres, y especialmente tuvo compasión de mi madre por su infertilidad. Inspirado por el Espíritu Santo, habló a mis padres de nuestra Fe, y les hizo esta promesa: "Si queréis un niño, bautizaos y abrazad la religión de Jesucristo". La gracia acompañó sus palabras, sus mentes fueron iluminadas y sus corazones ablandados. Aceptaron y siguieron el consejo de Publius. Fueron instruidos durante un tiempo y bautizados junto con varios de sus cortesanos. Al año siguiente -el 10 de enero para ser exacta- yo nací y fui llamada Lumina, porque había sido concebida y nací a la luz de la Fe, de la cual mis padres eran ahora verdaderos devotos. Cariñosamente me llamaban Filomena, o sea, Hija de la Luz, de esa luz de Cristo que habita en mi alma por la gracia que recibí en el bautismo.

Dos observaciones fundamentales en este pasaje: primero, que el tema de los padre paganos infértiles, que se vuelven fértiles al abrazar al cristianismo, y que son regalados con un hijo o hija que será santo y mártir, es un tema ya muy recurrente en las leyendas de santos tardoantiguas y medievales. Otras veces son padres cristianos pero poco creyentes, que tras años de oración enfervorizada son bendecidos con el hijo. Abundan en las leyendas de santos ortodoxos estos detalles. Esto es una de las razones porque a Santa Filomena se la invoque para tener hijos, porque ella vino al mundo tras una conversión. Pero insisto en que es un dato tomado de las leyendas de santos tradicionales.

La segunda observación es la más importante: hay un gravísimo fallo de etimología en el nombre de Filomena. Si la niña era griega, le pondrían un nombre griego, no un nombre latino. Lumena, o Lumina, es un nombre que no está documentado en ningún lado. No existe. Los nombres femeninos que aluden a la luz, en latín, son Lucía, Lucila, Lucida, entre otros, pero todos con esta raíz. Lumena jamás ha sido documentado, y parece que esto haya surgido simplemente porque alguien leyó LVMENA por una parte y FI por la otra, aun sabiendo que la inscripción correctamente reconstruida dice FILVMENA. Inexplicable esta torpeza. Y por otra parte, pretender que Filomena sea un nombre latino, y que se quiera relacionar con “filia luminis”, es cometer un gravísimo fallo de etimología y poner sobre la mesa un total desconocimiento de las lenguas clásicas. El nombre de Filomena, tal cual es, y como está documentado en la lápida, existió siempre: significa ruiseñor, el ave que adora cantar, “filo”, amor, “menas”, canto, melodía. Y es un nombre griego. La ironía no es poca: teniendo ella un nombre griego en realidad, la leyenda lo destrozó pretendiendo que fuera latino para que significara “filia luminis”, cosa que no significa, y empeoraron las cosas, cuando la realidad era más sencilla. Filomena es un nombre de mujer, es griego, y significa ruiseñor. Sin discusión alguna. De hecho, pasó a la lengua latina sin cambiar su forma ni su significado, como prueba la lápida de la mártir, y otros tantos nombres griegos documentados en las catacumbas.

Tristemente, hasta hoy se sigue difundiendo esta equivocada etimología, alentada por esta leyenda absurda, que haciéndola nacer en una familia “real” griega, le metieron un significado latino a su nombre griego. El desastre no es poco. Pero aquí está la verdad del caso y cualquier estudioso auténtico de las lenguas clásicas lo tiene a la vista. Jacopo Della Voragine, autor de La Leyenda Áurea, podía permitirse mezclar latín con griego y destrozar etimologías de nombres, por la época de ignorancia en que vivió, y por ser su tarea más de recopilación que de autoría, pero que esto sucediera en una leyenda del siglo XIX, y que hasta el siglo XXI se haya seguido difundiendo este craso error, es simplemente inadmisible, se mire por donde se mire.

Meldelen

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Sábado, 22 de Agosto de 2009 01:46. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

Lo que es y lo que no es Filomena

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La "cuestión filoménica" sigue levantando ampollas y calmando dudas en este espacio, y eso está bien. Un espacio de debate es, entre otras cosas, lo que quiero para este blog. Aquí no se obliga a nadie a creer nada de lo que se expone, pero sí a rebatirlo con argumentos. Esta entrada es la contestación a un comentario en el artículo "Juan María y Filomena", de este blog. No tiene desperdicio lo que algunos piensan...

EL: ¿Cómo puede decir usted que Santa Filomena NO existe si tenemos toda la evidencia histórica?

YO: Lo primero, no se donde habrá leído en este blog que Filomena NO exista. De seguro que aquí no fue, pero aún así, obviando su lenguaje amenazador y falto de la más mínima caridad, me animo a responderle, tanto para usted, como para el interés de los que leen, visitan, colaboran y comentan en el blog, como testimonio de adonde puede llevar una devoción exagerada, ritualista y basada en sentimientos más que en la fe y la caridad. Hábleme con argumentos, no con descalificaciones. Por otro lado, es de espanto que de todo lo que se escribe aquí de Filomena, sobre los hallazgos de su cuerpo, las investigaciones de la lápida, su culto... sólo se fije en esto.

La evidencia histórica de Filomena se resume a esto: un esqueleto en una catacumba romana, con una lápida en la que se lee LUMENA PAX TE CUM FI. El esqueleto es de una chica joven y tenida como mártir por el vaso con sangre y los símbolos de la lápida. Aquí termina la evidencia histórica de la que hace gala, o sea, la misma de otros cientos de cuerpos extraídos de las catacumbas, pero que han quedado en el anonimato. Todo lo demás que de ella se siga será muy piadoso, recomendable a los fieles, asombroso, y una larga lista de adjetivos calificativos, pero salvo los milagros que se hayan comprobados, no son evidencia de nada.

EL, de nuevo: El que anda mal, muy mal es usted, amigo, y lo siento por usted. Además, ¿pone en duda la infabilidad de la Iglesia cuando canonizó a Santa Filomena, o mejor autorizó su culto dado que ella viene de los primeros siglos?

YO, asombrado: No, querido mío, el que anda mal es usted si cree que una canonización implica la creencia de leyendas sin fundamento, con errores contra toda evidencia histórica (la misma que enarbola usted al inicio de este comentario). La canonización solamente define que el santo canonizado está junto a Dios, pero no presupone la veracidad de todo lo que de el santo se diga, ni obliga a creerlo. Por ejemplo, de Santa Faustina Kowalska, creemos que está en el cielo, pero la Iglesia ni nos pide la fe en sus esctritos, ni sus revelaciones, cosa que, por cierto, algunos hacen como si del mismo Evangelio se tratara. En el “caso filoménico”, lo mismo. La canonización de Filomena se basa en su martirio y no en su vida, de la que no se sabe NADA, y nada es... eso mismo: NADA.

La supuestas revelaciones recibidas por personas particulares, aún con la aprobación de la Iglesia, ni tienen que ser creídas, ni tenidas como argumento de fe, ¡solo nos faltaría eso! La Iglesia, al aprobarlas, solo define que no tienen nada contrario a la fe y la moral cristiana, que son recomendables para la espiritualidad de los fieles, pero no dictamina que sean ni reveladas por Dios o un Santo y que haya que creerlas. Y esto vale para toda revelación particular, incluidas aquellas manifestaciones marianas aprobadas y recomendadas por los papas: resumiendo, se puede ser católico y no creer que la Madre de Dios se apareció en Lourdes o Fátima: ni son dogmas de nuestra fe, ni son parte de la Revelación. Otra cosa es, extremo que tampoco comparto, rechazar toda revelación personal por el hecho de que no haya que creerla para salvarse, porque en algunos casos nos perderíamos una riqueza espiritual muy grande.

EL, cegado: ....Cuidado, no juegue con la Santa Taumaturga porque le puede venir un soberano castigo divino ni confunda, mucho menos, a las almas...

YO, anonadado: Ah, amigo, en este tipo de amenazas sí que no creo, son más propias de cadenas de oraciones-amenzas que de la espiritualidad cristiana. Ese tipo de relación con los hermanos del cielo pertenece más a los cultos de la “Difunta Correa”, “san La Muerte”, “Shangó” y otros seres de la mitología y el sincretismo, pero no con los santos del cielo. Le hace más daño usted al culto a la mártir Filomena y confunde más a los fieles con esa visión amenazadora, vengativa, que yo con mis legítimas dudas sobre una leyenda escrita más de 1500 años después de su muerte. No sé lo que entenderá usted por la relación entre los cristianos vivos y los cristianos del cielo, pero le refresco la memoria con lo que dice el Catecismo de la Iglesia:

962 "Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones" (SPF 30).

Esto es lo que dice la Iglesia sobre la mutua comunicación entre nosotros y los santos. No veo las palabras castigo ni venganzas por ningún sitio, al contrario, solo leo “amor”, “misericordia” “oídos atentos a oraciones”.

EL, equivocado: ... Recuerde que el Siervo de Dios Pablo VI fue gran devoto de Santa Filomena y, para su conocimiento, cuando gente como usted pusieron en duda la existencia de la gloriosa virgen y mártir, Filomena, un obispo indio, cuya catedral fue dedicada a la Santa que usted niega, fue a Roma para tener del Papa la última palabra. El Siervo de Dios Pablo VI respondió al Obispo: "Excelencia, no tiene que cambiar el nombre de la catedral, Santa Filomena verdaderamente existió y en Mugnano del Cardinale se conservan sus sagradas Reliquias." ¿Cómo desafiar la palabra del Siervo de Dios Pablo VI, Romano Pontífice?...

YO, corrigiéndole: Ya conocía esa anécdota (no es más que eso, una simple anécdota) Aquí también le respondo con el Catecismo de la Iglesia, única norma para todos, sobre la infalibilidad del papa:

891 "El Romano Pontífice, Cabeza del Colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral... "

Como leerán usted y los demás, aquí se habla de verdades proclamadas definitivamente, no de conversaciones privadas que tenga el papa con nadie. Atribuir a una conversación, así sea de términos espirituales, la calidad de algo para ser creído, atenta contra la misma infalibilidad papal (además de contra el sentido común), dándole la connotación que no tienen. Llevándolo al otro extremo, según su lógica argumentativa: si un papa dice a alguien que no le gustan, por ejemplo, las revelaciones de Santa Brígida, o no es devoto de San Caralampio, habría que pensar que están condenadas dichas devociones, ¿no?

La convicción personal de Pablo VI (con la que coincido, por cierto) es única y exclusivamente esta: “en Mugnano del Cardenal están las reliquias de Filomena, ella existió”. Evidentemente, hay una osamenta, por tanto esa persona existió. Ni este Papa, ni ninguno, avalaría con la infalibilidad la leyenda de Filomena, simplemente porque no forma parte del depósito de la fe.

EL
, amenazante:...Cuidado, amigo. No se meta con Dios, grande en Sus Santos, especialmente en Filomena.

YO, que no le temo: Cuidado usted, amigo mío, que es quien está mostrando a un Dios y a una santa castigadores, con una visión más propia de Moloch, dios al que sacrificaban humanos, que al Dios cristiano, revelado en amor y misericordia. No se de donde saca que Dios es más grande en un santo que en otro, pero de la enseñanza de la Iglesia seguro que no. Esa manera de ver a Dios vengativo y castigador corresponde más con nuestras miserias, nuestra incapacidad de perdonar, de tolerar, de respetar, que con la Verdad de Dios, revelada única y exclusivamente en la Biblia y la Tradición de la Iglesia.

Y lo que más me asusta, amigos lectores, es que sea un sacerdote quien tiene esta visión.

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Jueves, 20 de Agosto de 2009 01:49. Ramón Rabre Jordá ARTICULO. Santa Filomena Hay 2 comentarios.

La lápida de Santa Filomena

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Pregunta: A usted, ¿qué le parece lo de la lápida de Filomena, cree eso de que el albañil la puso, la quitó para dejarla mal, o simplemente no dice eso de “Filomena”? Además, los lirios, las flechas, los látigos, la palma… ¿no le parece demasiado “barroco” para aquellos tiempos? España.

Respuesta: Estimado amigo, Santa Filomena es una santa histórica, real y la base de su culto se sustenta en tres causas:

1.- El epígrafe: "Pax tecum Filumena", real, grabado en la tablilla deterracota que se encontró en el cubículo de la catacumba de Priscila. Desde el punto de vista arqueológico, estudiada a fondo, sin discusión alguna; auténtica.

2.- La ampolla de sangre, real, encontrada también junto a los restos.

3.- Una revelación atribuida a una terciaria dominica (Sor María Luisa de Jesús), que vivió en Nápoles desde 1799 a 1875. Esto último es yamucho más discutible, porque tú sabes que cuando los místicos no comen, ven visiones y tienen hasta éxtasis. El relato que se tiene de su vida, depende de esta “revelación".

El 25 de mayo de 1802, en presencia de Monseñor Jacinto Ponzetti, se abrió la tumba en el cementerio de Priscila. La tumba estaba sellada, tapada, con tres tejas de terracota de dimensiones 1,74 x 0,5 metros. Allí estaba pintada con minio (óxido de plomo rojo) la célebre frase, acompañada con una palma también pintada, tres flechas, dos ánforas y una flor, que fueron interpretadas como símbolos de martirio. El vaso contenía un líquido oscuro y seco, que se interpretó como sangre cuajada y seca y que venía a confirmar que la difunta era una mártir.

Toda esta acción, en sí misma, era normal en aquella época, pero tres años más tarde, en 1805, Francisco De Lucia, deseoso de tener un "cuerpo santo", fué en junio a Roma acompañado del obispo de Piacenza, Monseñor Bartolomeo De Cesare, consiguiendo de Monseñor Ponzetti (el que tres años antes había abierto el cubículo de la catacumba de Priscila), que le facilitase el cuerpo de Filomena, que después de una breve estancia enNapoles, fué llevado el dia 10 de agosto del mismo año, a Mugnano del Cardinale, perteneciente a la diócesis de Nola y puesta en la Iglesia dedicada a Nuestra Señora de las Gracias.

Posteriormente se han contado cantidad de "cuentos de callejas", sudoraciones de imágenes, reparto de trozos, etc., pero lo que te he escrito anteriormente es históricamente veraz. Filomena es una santa real, verídica, de la que se escribe una vida "revelada" y, por supuesto "más falsa que el rey Miguel", que se hace muy popular y cuyo culto se extiende por toda Europa. Se llama Filomena de Roma, simplemente, porque fué encontrada en una catacumba romana, pero ¿donde nació? Solo Dios lo sabe, y ella, naturalmente…

Antonio

Esto es una consulta mía a Antonio, un conocedor de estos temas. Resume lo único que se sabe de Filomena, o como se llamase (la cual, por cierto, se ha adueñado del blog, pero no pienso ponerla de patrona del mismo, valga por la información esclarecedora y las bellas imágenes...), Tampoco me aclara mucho... sobre todo porque lo que se encontró no decía "pax tecum filumena" sino "lumena paxte cum fi", que será lo mismo, pero no se escribe igual. Y mientras veo más corposantos con lápidas (todas grabadas en la piedra y con mínimas decoraciones, por cierto) más creo que la cosa no es tan simple...

Ramón

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Domingo, 09 de Agosto de 2009 01:42. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena Hay 1 comentario.

Conclusiones sobre el informe del Dr. Mark Miravalle

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Después de traducir y por tanto leer el informe “Estatus eclesial presente de la devoción a Santa Filomena” del teólogo Dr. Mark Miravalle, he sacado unas cuantas valoraciones y conclusiones sobre el mismo, que sólo reflejan mi opinión personal y por tanto no fuerzo a nadie a compartirlas:

1.- El informe del Dr. Miravalle constituye uno de los pocos documentos realmente serios y presentables que circulan hoy día por Internet (si no el único), pues se trata de un informe bien estructurado y que da fe de todas sus informaciones mediante citas exactas a pie de página. No las incluí en mi traducción por aligerar el texto, pero doy fe de ello, siendo cierto además, que los demás contenidos online se limitan a temas devocionales y muy poco informativos en realidad, y esto incluye a las webs principales del culto a Santa Filomena.

2.- El Dr. Miravalle es claramente un devoto y promotor del culto público a Santa Filomena, pero eso no quita que no haya demostrado con razonamientos teológicos y eclesiásticos, que esta mártir es auténtica en el sentido en que lo es un corposanto bien estudiado en las catacumbas: el martirio está demostrado por la ampolla de sangre, y la lápida realmente no está reutilizada, como exponen diversos argumentos arqueológicos bastante convincentes.

3.- Sin embargo, es importante hacer notar que en su informe el Dr. Miravalle no ha hecho la menor mención a la Venerable Sor María Luisa de Jesús, quien dijo habérsele aparecido la Santa, ni a la absurda historia que dice que ella le transmitió. Simplemente, esto está omitido. Ello parece confirmar que el Dr. Miravalle no cree tampoco en esta disparatada historia construida, sin la menor validez histórica, y ello se desprende también de las afirmaciones de todas las ilustres personas que cita, papas incluidos: la vida terrena no es relevante, ¿por qué, aparte de todo lo teológicamente expuesto? Pues porque se desconoce absolutamente.

4.- No siendo válida esta pseudobiografía de la mártir, tampoco es válida la iconografía de las flechas, el ancla, y el látigo como atributos martiriales. Se podrían conservar si se especificase que tan sólo hace alusión a los símbolos de su lápida, que no se han interpretado correctamente; pero, si ni siquiera el Dr. Miravalle ha entrado a hablar de los símbolos en sí, ¿quién va a molestarse en hacerlo? Entretanto, se sigue difundiendo una iconografía que es tan falsa como la “historia revelada” de la mártir.

5.- El estudio del Dr. Miravalle, serio y competente, no viene a demostrar otra cosa que lo que siempre hemos defendido en el blog: que Santa Filomena es un corposanto, una mártir de las catacumbas, con su martirio y autenticidad documentados; y que dejando aparte el tema de la intercesión y los milagros –en los que sí parece ser especial-, en nada más se diferencia de otras mártires y corposantos de las catacumbas. Más allá de esto nada puede saberse y es inapropiado llevar a cabo inventivas devotas que falseen la imagen real de esta mártir, por lo demás, digna de veneración en cuanto a lo que realmente es.

6.- En cuanto al nombre Filomena y su autenticidad, el Dr. Miravalle prefiere no entrar a analizarlo, limitándose a citar al papa San Pío X, que tan sólo dijo que era irrelevante; y que Monseñor Ponzetti lo leyó como tal. Ahora bien, ¿ponía realmente Filomena en la lápida? Yo creo que sí, pero si es Filomena o no, no es tan importante como que las instituciones devotas en torno a Santa Filomena están difundiendo una etimología falsa de este nombre, pues Filomena evidentemente, ni es un nombre latino, ni significa hija de la luz. Y esto es algo difícil de digerir para los que sí han estudiado latín y griego y saben de etimologías.

En fin, que se agradece poder contar con un material de más calidad en un tema en el que los materiales de calidad brillan por su ausencia. Evidentemente, ante este documento, que todas las páginas web principales de Santa Filomena citan –sin que existiera, que yo sepa, una traducción al español, por eso me decidí a hacerla-; el corto comunicado de Monseñor Braschi realizado en 2005, y por tanto, 3 años posterior al primero, se queda pobre, corto y no aporta realmente nada útil. Seguimos sin tener más documentación apropiada al respecto, pero al menos agradecemos a Monseñor Braschi que pusiera el informe del Dr. Miravalle disponible en su web del Santuario de Mugnano. Sigue quedando todavía que hablar acerca de Santa Filomena, pero lo demás ya queda a juicio personal de cada uno.

Meldelen.

Pues yo lo primero que quiero hacer es reconocer y agradecer el trabajo que te has tomado en traducir este texto enorme y ponerlo a disposición de todos. Yo, desde ya, te lo agradezco en nombre mío, de los que leen, de los que lo comentarán y los que no, en nombre de los que no lo leerán... en fin, de todos. Es de los trabajos más serios que hay por ahí. sería bueno hacerselo saber al Dr. Mark Miravalle.

Y bueno, estoy de acuerdo en tus conclusiones, a lo largo de los artículos he ido replanteándome mis opiniones sobre el tema, y aunque con dudas, tengo luces que aclaran... Y ya está bien, que si sigo, te fusilo el artículo.

Ramón.

 

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Sábado, 08 de Agosto de 2009 01:59. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (X) – El culto a los mártires

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Los orígenes de la veneración pública a los santos en general deben también tenerse en cuenta en el caso de Santa Filomena. En la Iglesia primitiva, los mártires eran inmediatamente reconocidos como testimonio de la perfección de la vida cristiana en la tierra, habiendo mostrado la prueba última de su amor a Cristo en el ofrecimiento de sus vidas. Por el sacrificio de sus vidas por Cristo, ellos alcanzaron el Paraíso de gloria eterna y fueron indisolublemente unidos al Señor, la Cabeza del Cuerpo Místico. Los creyentes, aun perseguidos, invocaron su intercesión para obtener la gracia de imitar su santo ejemplo. La veneración de los mártires ha tenido, desde su inicio histórico, todas las características esenciales de una veneración pública, incluyendo la colocación de una fecha y lugar de martirio en un calendario público que fue observado y celebrado por la totalidad de la comunidad cristiana. Esto era ciertamente distinguible de los tristes memoriales de la muerte de otros cristianos, ya que las de los mártires eran públicamente veneradas con alegría desde el día de su muerte.

Sólo cerca del fin de las persecuciones romanas la veneración pública a los mártires empezó a ser extendida a los confessores fidei quienes, aunque no morían por la fe, la habían defendido y habían sufrido por ella de modo heroico. Posteriormente la veneración pública fue extendida a los cristianos que habían mostrado especial capacidad para la caridad, la penitencia, trabajos evangélicos, o en la elucidación de la doctrina.

Esta preeminencia de la veneración pública por la santidad del martirio como era expresada en la Iglesia primitiva, debe ser tenida en cuenta para el asesoramiento de la veneración pública debida hoy en día a una joven mujer mártir cuyo martirio está, una vez más, históricamente asegurado por el criterio oficial de la Santa Sede y cuya subsiguiente cantidad de milagros ofrecen la indicación y confirmación  sobrenaturales procedentes de Dios que la Iglesia requiere estrictamente para una canonización formal actualmente. Mientras que un comprensible registro histórico de un candidato para la canonización es legítimo estableciendo la virtud heroica requerida para un confesor, no lo es, mediante estándares tanto primitivos como contemporáneos, para la declaración de la santidad de un mártir cristiano. Cuando los requerimientos históricos para el establecimiento del martirio son utilizados como impedimento para la veneración pública de un mártir como “santo”, éstos yerran en contra de los principios eclesiásticos de la santidad, tanto antiguos como actuales. Martirio y milagros, y no la historia personal, son lo que comprende la esencia de la canonización de aquellos que han derramado la sangre por Cristo.

En conclusión, la devoción popular a Santa Filomena, virgen y mártir, está actualmente viva y bien arraigada en el Pueblo de Dios, gozando de un estatus eclesial positivo y cuya veneración está creciendo generosamente. La sabiduría de los papas y santos del pasado reconoció que la “historia” de la poderosa y sobrenatural intercesión de Filomena por la Iglesia era más importante que la “historia” de su vida terrena. Tal es la manifestación de los misteriosos caminos del plan salvador de Dios.

La Iglesia de hoy ha recibido del papa Juan Pablo II  la missio para la nueva evangelización de este tercer milenio de cristianismo. Con la reciente canonización del Santo Padre Pío de Pietrelcina, taumaturgo del siglo XX, cuán eficaz sería para el Pueblo de Dios y la implementación exitosa de la nueva evangelización el recurrir, a través de una renovada veneración pública y litúrgica, a Santa Filomena, a quien el papa Gregorio XVI justamente calificó de “taumaturga del siglo XIX”.

Quiera la joven virgen mártir, poderosa con Dios, convertirse, una vez más, en una favorecida patrona de la santidad y la pureza, particularmente para los jóvenes de hoy.

Mark Miravalle, S.T.D.
Profesor de Teología y Mariología
Universidad Franciscana de Steubenville
7 de octubre de 2002
Fiesta de Nuestra Señora del Rosario

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Viernes, 07 de Agosto de 2009 01:31. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (IX) – La validez de su estatus (II)

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La elevación papal y extensión del culto público a Santa Filomena de Nola a otras partes del mundo, que incluyó la extensión de su misa y oficio a Roma y a otras diócesis con el beato Pío IX (15 de enero de 1857), el establecimiento de una archiconfraternidad y concesión de indulgencias plenarias en Francia por León XIII (24 de septiembre de 1889), y la extensión de la archiconfraternidad de Santa Filomena a la Iglesia universal ("Pias Fidelium", 21 de mayo de 1912), ilustran la aprobación papal de un culto y veneración universales a Santa Filomena, una veneración sólo apropiada, según los propios estándares de la Iglesia, al estatus de un santo. Las palabras de San Pío X en su breve apostólico que promulgó la devoción universal y pública a Santa Filomena a través de la archiconfraternidad indican una intención papal de permanencia para esa veneración universal a Santa Filomena por los creyentes cristianos en todo el mundo: “Decretamos que las presentes afirmaciones son y serán siempre vigentes, válidas, y efectivas; de este modo debe ser regularmente juzgado, y si algo procede de modo contrario, será nulo y no válido, sea cual sea su autoridad”.

Las normas para beatificación y canonización y su implementación durante el pontificado de Juan Pablo II también mostraron relevancia acerca de la cuestión del estatus eclesial de Santa Filomena. En la Constitución Apostólica de 1983, Divinus Perfectionis Magister, Juan Pablo reitera a través de su implementación de normas que cualquier martirio o virtud heroica debe ser históricamente establecida por el proceso de beatificación de un candidato, pero no ambos. De este modo, ya no era requerido un milagro para la beatificación de un mártir, pero aún se requiere para un confesor de la fe no mártir. Una vez que el martirio ha sido históricamente verificado, el candidato puede ser inmediatamente beatificado sin más evidencia de milagros o mayor documentación histórica de vida terrena de heroica virtud. Estas normas revisadas, por sí mismas, establecen que Filomena es beata únicamente en virtud de su martirio históricamente documentado, con el subsiguiente requerimiento de un milagro documentado necesario para una canonización formal, algo fácilmente solventado a la vista de sus numerosos milagros.

De los 464 santos canonizados por Juan Pablo II (Nota al pie: contando hasta el 7 octubre de 2002), aproximadamente el 80% han sido mártires, que muestra la voluntad del pontífice de ofrecer a nuestra época contemporánea testigos humanos de la primacía de la eternidad por encima de la vida presente, la trascendencia de la visión del Paraíso sobre la inmanencia que parece infectar nuestra sociedad actual de materialismo, secularismo e incluso ateísmo. Ciertamente, el testimonio de una joven mujer mártir, icono de pureza virginal y fidelidad, hablaría del mismo modo acerca de la necesidad contemporánea de ejemplos de joven santidad y pureza, especialmente para los jóvenes de nuestros días.

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Jueves, 06 de Agosto de 2009 02:40. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (VIII) – La validez de su estatus (I)

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Estatus eclesial presente

Una auténtica evaluación del estatus eclesial actual de la devoción a Santa Filomena podría fundarse en las siguientes conclusiones anteriormente discutidas:

1.- Los restos de Filumena fueron designados como pertenecientes a una virgen y mártir cristiana por Monseñor Ponzetti, Custodio de las Sagradas Reliquias por la Santa Sede el 25 de mayo de 1802.

2.- El culto público de Santa Filomena, virgen y mártir, fue aprobado en un decreto pontificio del papa Gregorio XVI el 30 de enero de 1837, con la aprobación del oficio, misa común de una virgen y mártir y una cuarta lectura adecuada en honor a Santa Filomena el 11 de agosto.

3.- Diecinueve actas de la Santa Sede durante los pontificados de cinco papas fueron establecidas con positiva promoción de la devoción popular a Santa Filomena, en forma de culto litúrgico, archiconfraternidades, indulgencias parciales y plenarias.

4.- Numerosos santos, beatos y venerables han testificado la realidad y el excepcional poder intercesorio de Santa Filomena, incluidos la Venerable Pauline Jaricot, Beata Anna Maria Taigi, San Pierre-Julien Eymard, San Pedro Chanel, Santa Madeleine-Sophie Barat, Santa Magdalena de Canossa, Beato Bartolo Longo, Beato Pío IX, papa; San Pío X, y especialmente San Jean Vianney.

5.- Las conclusiones arqueológicas de Marucchi, que pusieron en duda la autenticidad de los restos de Santa Filomena, han recibido una refutación significativa por Bonavenia, De Rossi, y otros en el tiempo de la controversia, y más recientemente por Fr. Antonio Ferrua, S.J., Secretario de la Comisión Pontificia de Arqueología Sagrada.

6.- Ni la directiva de 1960 por parte de la Congregación de Ritos para retirar a Santa Filomena del calendario, ni su omisión en el Martirologio Romano revisado, afectan negativamente la devoción popular a Santa Filomena, papalmente establecida y eclesiásticamente aprobada, que continúa con sanción eclesiástica hasta el día de hoy.


Es más, si examinamos el actual proceso de beatificación y canonización dentro de la Iglesia, encontramos los siguientes pasos:

1.- La heroica virtud o martirio del Siervo/a de Dios debe ser históricamente establecida; cuando ello se cumple el Siervo/a de Dios es llamado “Venerable”.

2.- Para la beatificación un milagro debe ser atribuido a la directa intercesión del Siervo/a de Dios; la beatificación permite entonces, por decreto papal, permite una veneración pública restringida a una particular, limitada esfera de la Iglesia como diócesis particulares, países o comunidades religiosas (normalmente en forma de misa y oficio establecido en honor del beato/a).

3.- Debe ser atribuido al beato otro milagro post-beatificación mientras se da la pública veneración que es, por precepto, extendida a la Iglesia universal por el pontífice. Detrás del proceso de canonización formal, hay también una “canonización equivalente”, por lo cual el proceso canónico formal no ha sido introducido, pero el Siervo/a de Dios ha recibido más de cien años de veneración pública y su santidad ha sido reconocida por el papa.


Si aplicamos estos criterios contemporáneos para beatificación y canonización al caso de Santa Filomena en un modo más especulativo, hallamos que:

1.- El descubrimiento del vial de sangre y el símbolo de la hoja de palma en su loculus, indicando martirio cristiano, es uno de los dos criterios para el primer paso de canonización (que actualmente constituye el grado máximo de virtud heroica).

2.- Gran número de milagros documentados que tuvieron lugar en el Santuario de Mugnano de 1805 a 1837, incluida la milagrosa cura de Pauline Jaricot, testificada por el papa, llevó a Gregorio XVI a decretar el culto público litúrgico en la región particular de Nola (comparable al culto litúrgico concedido a un beato/a).

3.- Una segunda gran cantidad de milagros fueron registrados en procesos eclesiásticos, tanto en Mugnano como en Arts, milagros que tuvieron lugar en un período de tiempo contiguo a la concesión de una particular veneración pública, y que incluyeron la milagrosa cura de San Jean Vianney.

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Miércoles, 05 de Agosto de 2009 03:17. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (VII) – La omisión del Martirologio

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Martirologio Romano revisado

Más recientemente, la publicación revisada del Martirologio Romano por la Congregación de la Adoración Divina y la Disciplina de los Sacramentos en 2001 supuso una nueva ocasión de discusión por el estatus eclesial de Santa Filomena. La omisión de Santa Filomena en el Martirologio Romano revisado fue otra vez interpretado por diversas fuentes y medios como que la Iglesia ya no reconocía a Santa Filomena como santa.

Diversos aspectos deben ser tenidos en cuenta acerca de Santa Filomena y su omisión en el Martirologio Romano revisado:

1.- Santa Filomena, como se ha dicho ya, nunca fue incluida en ninguno de los martirologios romanos, incluso cuando el Magisterio papal concedía la veneración pública litúrgica, indulgencias plenarias, y aprobación universal a la archiconfraternidad eclesiásticamente erigida en su honor.

2.- El Martirologio Romano no constituye una exhaustiva recopilación de cada santo y mártir reconocido por la Iglesia, y nunca fue presentado como tal por la Congregación de la Adoración Divina y Disciplina de los Sacramentos.

3.- La continuidad de la devoción popular en el Santuario de Mugnano con la aprobación directa del obispo ordinario de la diócesis de Nola, unido a la aún floreciente devoción mundial en honor a Santa Filomena, se ha manifestado en la archiconfraternidad universal que continúa con completa aprobación eclesiástica, y ha experimentado además una renovación significativa en todo el mundo la última década.

Cualquier conclusión, por tanto, que pretenda negar la devoción popular a Santa Filomena basándose en su omisión en el recientemente revisado Martirologio Romano sería teológicamente errónea y contraria a la existente y eclesiásticamente aprobada devoción a la santa mártir.

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Más sobre santos populares "quitados" del calendario:

Santos "Descanonizados"

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Martes, 04 de Agosto de 2009 01:05. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (VI) – La retirada del calendario

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Durante el tiempo en que se creó “la controversia de Filomena”, a inicios del siglo XX, Fr. Louis Petit, director de la “Obra de Santa Filomena” en Francia, fue recibido por San Pío X en audiencia papal el 6 de junio de 1907, en la cual el Papa habló documentadamente sobre la controversia. Aunque el informe de Petit acerca de los comentarios orales del pontífice no puede ser oficialmente verificado, lo que se ha recogido ofrece de cualquier modo observaciones teológicas válidas:

Estoy muy entristecido por todo lo que se está escribiendo sobre ella. ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Cómo pueden no ver que el gran argumento a favor de la devoción a Santa Filomena es el Cura de Ars? A través de ella, en su nombre, por la gracia de su intercesión, él obtuvo incontables gracias, maravillas continuas. Su devoción hacia ella era bien conocida por todos, él la recomendaba constantemente.

Leemos el nombre, Filumena, en su tumba. Si es su propio nombre o si ella tiene otro, ¿qué importa? Sigue siendo cierto que el alma que animó esos sagrados restos era un alma tan pura y santa que la Iglesia la ha declarado ser el alma de una virgen mártir. Esa alma era tan querida por Dios, tan complaciente para el Espíritu Santo, que ella ha obtenido las gracias más maravillosas a aquellos que han recurrido a su intercesión
.”

Además de las diferencias de opinión en cuanto a arqueología, el criterio eclesial clásico para identificar el martirio cristiano, el vial de sangre y la hoja de palma grabada, están históricamente documentados en el loculus de Filomena. El futuro Benedicto XIV cita al papa Clemente IX en un decreto del 10 de abril de 1668 confirmando que el vial de sangre y la imagen de la palma constituyen verdaderamente los atributos de un mártir: “Censuit Sacra Congregatio, re diligentius examinata, palmam et vas illorum (martyrum) tinctum prosignis certissimis habenda esse.” El 10 de diciembre de 1863, un Decreto de la Congregación de Ritos bajo el beato Pío IX confirmó la afirmación de Clemente IX: “Philias vitreas aut figulinas sanguine tinctas, quae ad loculus sepultorum in sanctis coemeteriis vel Indus vel extra ipsos reperiuntur, censeri debere martyrii signum.”

Es más, la identificación de Filomena por el Custodio de las Reliquias procedente de la Santa Sede como una mártir cristiana es, según criterio explícito de la Iglesia, verdadera y acertada. El razonamiento teológico contenido en los comentarios conservados de San Pío X se resume en:

1.- El testimonio de San Jean Vianney clarifica la realidad histórica y moderna de Santa Filomena y la excepcional eficacia espiritual de la devoción a ella.

2.- Si Filumena es su nombre real o no, es secundario respecto al hecho de que la persona a quien pertenecen sus sagrados restos ha sido declarada virgen y mártir por la Iglesia.

3.- Esta persona era tan amada por Dios que le ha sido garantizada la habilidad de interceder para lograr extraordinarias gracias a quienes invocan su intercesión.

Convenientemente entendidos, estos hechos teológicos e históricos colocan las cuestionables y secundarias objeciones arqueológicas en una conveniente posición subordinada.

Recientes documentos eclesiales
En un acto sorprendente que actúa contra la histórica sucesión de la promoción papal magisterial de la veneración pública litúrgica a la santa mártir, la Congregación de Ritos lanzó una instrucción en 1961 que retiraba a Santa Filomena de los calendarios litúrgicos. La instrucción fue lanzada sin justificación por la acción litúrgica, sino por la opinión común teológica que concluía la falta de historicidad respecto a los orígenes de Santa Filomena, unido a las dudas causadas por la controversia arqueológica iniciada por Marucchi.

Es importante hacer notar que la instrucción de 1961 fue una directiva litúrgica y no una declaración eclesiástica de que Santa Filomena ya no era una santa, ni prohibió la devoción popular a Santa Filomena, que había recibido aprobación por parte del magisterio papal. La directiva litúrgica no vino acompañada de ninguna suspensión o prohibición del estatus universal de la Archiconfraternidad de Santa Filomena concedida por San Pío X. La devoción pública a Santa Filomena continuó con plena aprobación de la Santa Sede y del Ordinario de la Diócesis de Nola, donde está inserto el Santuario de Mugnano  y continúa funcionando, así como otros centros devocionales alrededor del mundo.

La devoción popular a Santa Filomena continuó en la Iglesia después de la instrucción de 1961, apoyándose en el sólido precedente fundado por numerosas aprobaciones papales. (Nota al pie: La misma intención de “continuar como antes” en lo referente a las devociones populares después de la directiva litúrgica de 1961, estaba contenida en una afirmación oral del papa Pablo VI, como constató el obispo Fernandes de Mysore, India, y el Ordinario de la Catedral de Santa Filomena en India. En una carta enviada en 1964 al Santuario de Mugnano por el obispo Fernandes, él testifica la respuesta que dio el papa Pablo VI, en el marco de las sesiones del Concilio Vaticano II, a la pregunta: “¿Qué debo hacer por la gente de mi diócesis, que está muy atribulada por el decreto de la Sagrada Congregación respecto a Santa Filomena?” Pablo VI respondió: “No dejes que ello te perturbe ni perturbe a tu gente; deja que la devoción a Santa Filomena continúe como hasta ahora.”)

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Lunes, 03 de Agosto de 2009 01:20. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (V) – Teorías acerca de la lápida (II)

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Otra teoría acerca del orden de las losas fue postulada por Trochu, como se describe en el siguiente supuesto:

Una joven mártir está siendo enterrada. El loculus ha sido tallado en el modo acostumbrado, un poco más alto en la zona de la cabeza que en la de los pies. El albañil escoge dos losas que cree aptas para sellar la tumba. Rompe la más grande en dos piezas menores. Ahora tiene tres losas. Las deposita en el suelo y escribe la inscripción. Habiendo acabado esto, empieza a colocar las losas en su lugar. En este punto se da cuenta que debido a la diferencia de altura de un lado a otro de la tumba, la última losa, en la que él había escrito LVMENA, no es suficientemente alta para sellar la tumba. Cerrar un hueco de tres centímetros de ancho a lo largo de 57 centímetros era difícil. Ciertamente era una idea muy poco atractiva reescribir la inscripción entera. Su solución es cambiar el orden de las losas de modo que la losa más larga, que llevaba inscrito CVM FI, es colocada en la cabeza para cubrir el hueco más grande (a la derecha) y la losa más importante, la que lleva PAX TE escrito, es colocada en medio.

La plausibilidad de esta reconstrucción es manifesta, según Bonavenia, cuando las losas, actualmente en Mugnano, son examinadas. Las dos losas que supuestamente fueron partidas encajan entre sí perfectamente. No hay duda de que originalmente formaban una gran losa. Ninguna de las baldosas de la tumba de Filomena muestra ningún daño ni desequilibrio usuales en las losas que han sido reutilizadas (como en el caso de Noeti), signos que el propio Marucchi afirmó que estaban siempre presentes en caso de reutilización de losas. Es más, Bonavenia concluye que la idea postulada por Marucchi, según la cual FILVMENA fue cortada en dos y la losa PAX TE colocada en el medio, es insostenible.

Un argumento moral a favor de la autenticidad de la tumba de Santa Filomena fue ofrecida en un trabajo anterior de H. Leclercq. Él argumentó que las catacumbas en tiempos de Roma eran muy grandes, de acuerdo con la concepción cristiana de la inmortalidad. Tenían una extrema reverencia hacia todos y cada uno de los cuerpos cristianos, mártires o no. Fue por su esperanza en la gloria futura por lo que los cuerpos fueron tratados como especiales, dándoles su propio lugar de enterramiento; pero también por lo que estaba prohibido para los cristianos abrir una tumba, poner un cuerpo encima de otro, o profanar una tumba en cualquier caso. Ahora bien, si se acepta la hipótesis de Marucchi, se tendría que haber aceptado que:

a) el epitafio de una cristiana del siglo I llamada Filomena fue usado para otra tumba cristiana anónima en el siglo IV;

b) que la primera persona fue, en cualquier caso, extraída de su tumba;

c) y que esta persona fue retirada de la misma a pesar de que había estancias en las partes más bajas de las catacumbas esperando nuevos cuerpos.

¿Por qué razón los cristianos cometerían estos actos que estaban prohibidos como sacrílegos y contra toda tradición y creencia? Moralmente, no lo harían.

Un estudio arqueológico más reciente ha aportado mayor claridad respecto de las deficiencias de la teoría de Marucchi. El arqueólogo jesuita Fr. Antonio Ferrua, secretario de la Comisión Pontificia de Arqueología Sagrada y profesor de arqueología en la Universidad Gregoriana supervisó un examen de las losas y del yacimiento en la catacumba en 1963, llegando a la siguiente conclusión:

La hipótesis de Marucchi, según la cual las tres losas y su inscripción provenían de otra tumba y fueron selladas en la segunda con la inscripción desordenada es insustancial para ilustrar que el epitafio no se aplica a ella porque:

1.- Porque en ese caso hubiera sido posible observar en ellas algunas señales de la segunda aplicación con cal (en este punto, los examinadores han concluido unánimemente que sólo se selló una vez).

2.- Durante el proceso del primer al segundo uso, las piezas hubieran sido muy probablemente realizadas para los extremos de la losa de ladrillo. Dos, en particular, proceden de una completa y entera que ha sido partida en dos. Los bordes siguen teniendo intactos sus extremos y encajan perfectamente los bordes de fractura.

3.- Los bloques de mármol eran a menudo reutilizados (al ser un material valioso) pero no piezas de ladrillo, y menos si ya estaban escritas. En cualquier caso, donde hubiese deseo de evitar el peligro de un error, la precaución hubiese sido dar la vuelta colocando la parte anteriormente escrita hacia dentro (como suele pasar cuando se reutilizan planchas de madera). De este modo, la inconveniencia de colocar lo nuevo sobre lo viejo también se evitaría.

4.- Finalmente, sería realmente sorprendente e inusual que las tres baldosas reutilizadas procediesen de una única y la misma tumba anterior.

En conclusión, la hipótesis formulada por Marucchi se basa en una orientación abstracta, improbable, y contraria al proceder habitual de los enterradores en tiempos antiguos. Desde este estudio, sólidamente fundado en hechos, la hipótesis de Marucchi no puede ser aceptada como verdadera.

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Domingo, 02 de Agosto de 2009 01:01. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (IV) – Teorías acerca de la lápida

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Controversia arqueológica

Fue el arqueólogo Oracio Marucchi quien introdujo la controversia en el estatus de devoción a Santa Filomena con una publicación de 1906, “Osservazioni archeologiche sulla Iscrizione di S. Filomena” en la cual Marucchi estableció la siguiente teoría:

1.- Sobre el orden inusual de las tres baldosas, LVMENA PAXTE CVM FI, estas tres baldosas fueron supuestamente recolocadas en el loculus para indicar que se trataba de un caso de reutilización de baldosas originales para los restos de otra persona diferente.

2.- Las baldosas fueron originalmente utilizadas para guardar los restos de alguien llamado “Filumena”, de la mitad al fin del siglo II, y más tarde usados de nuevo para el loculus de otra joven doncella durante el siglo IV, que fue un tiempo de paz para el cristianismo.

3.- La persona a la que se refiere la inscripción fue probablemente, pero no absolutamente afirmable, un mártir.

La teoría de Marucchi fue inmediatamente contestada por un profesor de la Gregoriana, Guiseppe Bonavenia, S.J. (junto con el científico de las catacumbas J.B. De Rossi, un reconocido experto en arqueología paleocristiana) en su “Controversia sul celeberrimo epitaffio di Santa Filomena, V. e M.”. Fr. Bonavenia y los otros ofrecieron la siguiente refutación de la teoría de Marucchi:

1.- Era costumbre frecuente en las catacumbas comenzar los epitafios por la segunda losa, de modo que la inscripción, correctamente leída (como lo fue por Monseñor Ponzetti, Custodio de las Sagradas Reliquias), es PAX TECVM FILVMENA, “la paz contigo, Filomena”.

2.- El excavador de la tumba, no pudiendo escribir el nombre completo en la primera baldosa y en un intento de conservar las proporciones de su escritura, procedió a escribir FI en la última losa y LVMENA en la primera.

3.- Al menos 12 epitafios localizados en las catacumbas de Priscila empiezan con PAX TECVM, PAX TIBI o IN PACE.

4.- Las losas son como mínimo del siglo III, y no del primero ni del segundo (que incluiría la persecución de Diocleciano) y por tanto no son de tiempos de paz.

5.- Existe sólo un único caso establecido como Marucchi como similar al de Filumena, donde dos losas fueron colocadas en el orden incorrecto debido a la reutilización de las losas de mármol (no de ladrillo) de diferentes tumbas, pero las circunstancias fueron sustancialmente diferentes en ambos casos. En el caso de “Noeti”, las dos piezas son de dos losas de mármol diferentes; la escritura no es la misma en las dos losas sino claramente escrita por dos personas diferentes; y la inscripción en rojo es de un tinte distinto en cada losa. En el caso de Filumena, las tres losas contienen la misma escritura, el mismo color, el mismo material de construcción, todo lo cual no da la menor indicación de que hayan sido reutilizadas y por tanto la comparación con el loculus de Noeti, que sí ha sido evidentemente reutilizado, no es válida.

6.- En respuesta a la afirmación de la reutilización de las losas de otra tumba, hubiera sido más fácil para el albañil usar el reverso de la losa, que no tenía nada escrito, o borrar el FI, o simplemente darle la vuelta, o dejarlo de forma incoherente, antes que reutilizar otras dos losas. Pero de hecho, el significado de la inscripción ha permanecido esencialmente claro incluso con el orden de la baldosa alterado, porque fue instantánea y correctamente interpretada por los custodios de las Santas Reliquias como PAX TECVM FILVMENA.

7.- Las conclusiones del profesor Marucchi acerca de la datación y la reutilización de las losas fueron realizadas sin una investigación científica individual in situ y sin el examen arqueológico de las losas ni del nicho en las catacumbas. El examen del yacimiento arqueológico y de las losas habría revelado que la afirmación de la datación de las losas y su reutilización en el caso de Filomena es errónea y sin ningún fundamento empírico.

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Sábado, 01 de Agosto de 2009 01:31. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena Hay 2 comentarios.

La devoción a Santa Filomena (III) – Decretos magistrales y testimonio hagiográfico

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Decretos Magistrales pertenecientes a la Devoción a Santa Filomena

De la aprobación litúrgica de Gregorio XVI a los decretos papales de San Pío X, diecinueve actas de la Santa Sede en el curso de cinco pontificados sucesivos permitieron y facilitaron la promoción de la devoción popular a Santa Filomena, expresada en la elevación en rango cultos litúrgicos, aparición de confraternidades y archiconfraternidades, y la garantía de plenarias y parciales indulgencias.

Diversos actos de la Santa Sede muestran particularmente la aprobación del Magisterio y la promoción de la devoción eclesial a esta santa mártir cristiana. Más allá de la elevación a rango de misa y oficio previamente garantizado por Gregorio XVI, el beato Pío IX aprobó una misa concreta y oficio dedicado a Santa Filomena con la confirmación papal del decreto previamente publicados, Etsi decimo el 31 de enero de 1855, una elevación litúrgica significativa, a pesar de que su nombre nunca entró en el Martirologio Romano. (Nota de la traductora: insisto de nuevo en el desconocimiento del Dr. Miravalle de la referencia a Santa Filomena virgen el 7 de julio). La garantía de una misa específica y un oficio a Santa Filomena, que tuvo lugar después del regreso del Beato Pío IX de un peregrinaje papal a Mugnano durante su forzado exilio de Roma, fue un acto sin precedentes en honor a una mártir cristiana conocida sólo de nombre y de evidencia de martirio. El Beato Pío IX también concedió indulgencias parciales y plenarias a las devociones en honor a Santa Filomena en el Santuario de Mugnano.

El papa León XIII concedió aprobación papal al Cordón de Santa Filomena con diversas indulgencias plenarias si se llevaba puesto y acordó el título y privilegio de “archiconfraternidad” a la devoción filoménica en Francia. El papa San Pío X continuó la sucesión papal de promoción de la devoción de la Iglesia aprobando la extensión de la Archiconfraternidad de Santa Filomena a la Iglesia universal.

Más allá de un único acto papal por parte de Gregorio XVI, el Magisterio papal ha promovido repetidamente la naturaleza y el crecimiento de la devoción eclesial a Santa Filomena, en reconocimiento oficial de su estatus como santa, en liturgia pública y en sanciones devotas que se extendieron a la fe y vida universal de la Iglesia, e igualmente manifestando oficialmente características esenciales, litúrgicas y devocionales, de su estatus como santa tal cual lo define la Iglesia.

Testimonio Hagiográfico

San Jean Vianney, entre cualquier otro santo o beato, manifestó un testimonio expansivo de fe y testimonio documentado hacia la realidad de Santa Filomena y su profunda eficacia intercesora. El Cura, como quedó registrado en su proceso de canonización, atribuyó todos los milagros documentados en Ars como conseguidos a través de la intercesión de Santa Filomena; repetidamente habló de haber recibido apariciones de Santa Filomena; y directamente atribuyó su propia curación milagrosa de una grave enfermedad a su intercesión.

El testimonio y curación de la Venerable Pauline Jaricot por la intercesión de la joven santa mártir ha sido documentada. San Pierre-Julien Eymard fue curado de una seria enfermedad después de haberle recomendado Vianney rezar una novena a Santa Filomena. San Pedro Chanel, el primer mártir de Oceanía, rezaba a Santa Filomena y se refería a ella como su “auxiliar” en su apostolado misionero. El beato Damien de Veuster dedicó su primera capilla en Molokai a la joven santa. Santa Madeleine Sophie Barat invocó consistentemente a Filomena en las dificultades del establecimiento de sus sociedades, y atribuyó la milagrosa cura de una novicia moribunda a su intercesión.

La Beata Anna Maria Taigi, como está escrito en su proceso de beatificación, aplicó aceite que ardía frente a la tumba de Santa Filomena al ojo de su nieto, que había sido médicamente diagnosticado con una dolencia incurable en la pupila, y el ojo fue inmediatamente sanado. Otros santos y beatos que manifestaron veneración a Santa Filomena incluyen a Santa Magdalena de Canossa, Beato Bartolo Longo, Beato Annibale Da Messina, y Beato Pío IX quien; poco antes de su muerte, envió a Mugnano el cáliz presentado por él en la Federación Belga de Círculos Católicos en el aniversario de oro de su Episcopado como uno de los diversos exvotos papales enviados en honor y en gratitud a Santa Filomena.

La sabiduría inherente en la santidad personificada en las vidas de los anteriormente mencionados santos y beatos ofrece una sustancial confirmación de los decretos del Magisterio ordinario, que concedió devoción pública eclesiástica a la santa mártir. Vale la pena mencionar el significativo número de santos y beatos que inmediatamente participaron en la veneración de Filomena en la misma mitad de siglo en que fueron descubiertos sus sagrados restos, algunos anteriormente a cualquier afirmación de veneración pública en Roma.

Cabe hacer notar también la predominante importancia de la sobrenatural intervención de milagros en el proceso de canonización en la Iglesia. Sin los milagros documentados, una causa individual no suele avanzar más allá del estatus de “Siervo/a de Dios”, incluso con una clara evidencia histórica de una vida terrena llena de virtud heroica. La Iglesia pone su mayor énfasis para la canonización, junto con una esencial base histórica, el testimonio de Dios hacia la santidad del candidato a través de la manifestación de la intercesión milagrosa de esa persona. Fue entonces más que apropiado para Gregorio XVI dar mayor importancia a los milagros documentados por intercesión de Filomena que la historia de su existencia terrena a través de los criterios de aprobación de la Iglesia de establecer históricamente su martirio. La actual investigación en el caso de Santa Filomena debería seguir el mismo criterio que siguieron los papas Gregorio XVI, el beato Pío IX, León XIII y San Pío X.

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Viernes, 31 de Julio de 2009 01:18. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (II) – milagros y decretos papales

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La excepcional cantidad de milagros que resultaron de las peticiones a la mártir invocada como “Filomena”, inicialmente por los fieles suritálicos, y poco después por personas de diversos países, ha sido documentada en diversos informes eclesiásticos. La extensiva documentación del Santuario de Santa Filomena en la iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Mugnano y la documentación  para los procesos de beatificación y canonización de Jean Vianney en Ars, registran la notable cantidad de milagros atribuidos a la intercesión de Santa Filomena, que incluía la milagrosa cura del propio Vianney.

En 1833, el obispo Anselmo Basilici de la diócesis de Nepi y Sutri solicitó de la Santa Sede una fiesta y oficio en honor a Santa Filomena, con el ordinario local de Nola habiendo preparado una lección para el breviario en su honor. La petición de Basilici recibió el apoyo de un número significativo de obispos italianos, a pesar de su status inusual, debido a la ausencia de Santa Filomena en cualquier martirologio o en cualquier otra fuente histórica. (Nota de la traductora: parece que el Dr. Miravalle no está al corriente de la mención de una Santa Filomena virgen el 7 de julio en el Martirologio Romano de 1587 y en su reedición de 1772, véase  http://preguntasantoral.blogia.com/2009/053101--otra-santa-filomena-.php).

El nombre del loculus, Filumena, y los ubicuos milagros obtenidos a través de su intercesión testificados por numerosas autoridades eclesiásticas bastaron para la mayor parte de la hierarquía italiana para justificar la legitimidad de la petición. El 6 de septiembre de 1834, la Congregación de Ritos envió al papa Gregorio XVI la petición formal para la aprobación del oficio y misa en honor a Santa Filomena, virgen y mártir, debido a la repetida petición para este culto litúrgico y veneración por diversos prelados.

El 17 de junio de 1835, la Congregación de Ritos también incluyó categóricamente un milagro documentado enviado por el obispo Basilici y otros obispos y sacerdotes, que testificaron la multiplicación del polvo de hueso obtenido de los sagrados restos. En el dossier enviado a la Congregación, numerosos obispos y clérigos testificaron la inexplicable multiplicación de polvo de hueso procedente de unos pocos gramos (“una pizca”) que sirvió para llenar cientos de relicarios sin que el montón original experimentara ninguna merma en cantidad. Otros experimentos fueron llevados a cabo con numerosos testigos civiles y eclesiásticos, sólo para observar y testificar el mismo fenómeno de multiplicación.

La documentada cura de la Venerable Pauline Jaricot, fundadora de la Sociedad para la Propagación de la Fe, que tuvo lugar en la tumba de Filomena en Mugnano, ocurrió con conocimiento e implicación próxima del papa Gregorio XVI. El pontífice se encontró con Jaricot en Roma cuando ella estaba gravemente enferma de una afección cardíaca y oyó de la propia Jaricot su intención de viajar a Mugnano con el propósito específico de pedir la curación a la mártir Filomena y para servir como supernatural manifestación del deseo de Dios de tener la mártir elevada a la veneración litúrgica de altar. La cura documentada tuvo lugar el 10 de agosto de 1835, con una completa e instantánea curación de Jaricot que le dio la salud cardíaca y total. Jaricot volvió inmediatamente a Roma y durante un año estuvo en observación por el papa Gregorio con tal de verificar la perdurabilidad de la milagrosa cura. Este milagro constituyó el ímpetu final para el Pontífice a la hora de ascender la devoción popular de la mártir al estatus de veneración litúrgica pública en esta manifestación de santidad eclesiásticamente aprobada.

El 30 de enero de 1837, Gregorio XVI estableció un solemne decreto pontificial confirmando el informe de la Congregación de Ritos autorizando su culto público y aprobando el oficio, Misa Común de una virgen mártir con una adecuada cuarta lección en maitines en honor a Santa Filomena, virgen y mártir del 11 de agosto. Esta aprobación papal de la devoción litúrgica pública fue primero autorizada al clero de la diócesis de Nola, y más tarde se hizo extensa a otras diócesis, incluida la de Roma. La cuarta lección oficialmente inserta en el Breviario en honor litúrgico a Santa Filomena el 11 de agosto da información del hallazgo de sus restos en las catacumbas de Priscila, su estatus de mártir, la rápida expansión de su extensa devoción entre los fieles debido a su milagrosa intercesión, y el permiso de Gregorio XVI de celebrar litúrgicamente su oficio y misa en su honor (como se presenta aquí):
 
DIE XI AUGUSTI
IN FESTO S. PHILUMENAE
Virginis et Martyris
In II NOCTURNO – LECTIO IV

Inter cetera martyrum sepulcra, quae in coemeterio Priscillae ad viam Salariam reperiri solent, illud exstitit quo repositum fuerat sanctae Philumenae corpus, uti ex tumuli inscriptione, tribus laterculis apposita, perlegebatur. Licet vero inventa fuerit phiala sanguinis, et alia descripta conspicerentur martyrii insignia, dolendum tamen est res ab eadem gestas actaque ac genus martyrii quod ipsa fecit obscura perstitisse. Ceterum ubi primum sacrum hoc corpus, ex beneficentia Pii septimi initio pontificatus ejus acceptum, cultui fidelis populi propositum fuit Mugnani in Nolana dioecesi, ingens illico famae celebritas ac religio erga sanctam martyrem percrebuit, praesertim ob signa quae ejusdem praesidio accessisse undique ferebatur. Hinc factum est ut complurium antistitum cultorumque martyris postulationibus permotus Gregorius decimus sextus pontifex maximus, universa rei ratione mature perpensa, festum ejusdem cum Officio et Missa in memorata Nolana dioecesi et alibi agendum benigne permiserit.

C.M Episcop. Praenest. Card. PEDICINIUS;
S. R. E. Vice- C. S.R.C. Praef.;
V. PESCETELLI S. Fidei Promotor.


En suma, el papa Gregorio XVI en un decreto papal, garantizó la aprobación oficial del culto litúrgico y, de este modo, reconocimiento eclesiástico oficial a la santidad de Santa Filomena, virgen y mártir. El pontífice, completamente al corriente de la ausencia de cualquier dato histórico acerca de la santa mártir “Filumena”, le garantizó los privilegios de la veneración litúrgica pública basándose en la gran cantidad de milagros documentados eclesiásticamente y reconocidos como acontecidos a través de su intercesión directa.

El decreto oficial de Gregorio XVI en reconocimiento papal del status de Santa Filomena como merecedora del culto litúrgico refuerza la profunda verdad de que más importante que la documentación histórica de la vida terrena de Filomena es la documentación de su poderosa intercesión por la Iglesia sancionada por el mismo Dios. Quien fuera esta temprana mártir cristiana y sin importar las particulares circunstancias de su vida y muerte, Dios está complacido con las oraciones de petición ofrecidas en el nombre de “Santa Filomena”, a las cuales Él ha respondido generosamente a los fieles cristianos garantizándoles abundantes favores celestiales.

La histórica abundancia de milagros da fe del deseo de Dios de promover la devoción a la persona que está detrás del nombre de Filumena, sin importar la ausencia de una historia documentada de su vida terrena. La primacía de esta importancia de su actual intercesión por el Pueblo de Dios en nuestros tiempos, por encima de los detalles de su vida terrena en tiempos antiguos, es lo que el Papa y la Iglesia confirmaron al elevar a Santa Filomena al nivel de veneración litúrgica pública, el inicio de su proceso de reconocimiento público como santa y como mártir.

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Jueves, 30 de Julio de 2009 01:37. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La devoción a Santa Filomena (I) - Hallazgo y traslado del cuerpo

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El tema de Santa Filomena sigue dando muchísimo de sí aunque poco se avance en cuanto a conclusiones, por ello, a continuación presento una traducción personal de un artículo escrito por elDr. Mark Miravalle , teólogo de la Universidad Franciscana de Steubenville (Ohio, EEUU) donde se analiza todo lo referente al culto y a los hechos en torno al fenómeno devocional que envuelve a esta mártir de las catacumbas. El artículo es extenso y tedioso de leer –más de traducir- por lo que he suprimido notas al pie para aligerarlo; he querido que esté a disposición de quienes quieran leerlo en este blog por la simple razón de que no existe versión en español. Este texto, que se publicará en numerosos artículos, refleja la visión del autor, que ostenta su propiedad intelectual, y no es necesariamente compartida por los autores de este blog.

 

Presente Estatus Eclesial de la Devoción a Santa Filomena

Dr. Mark I. Miravalle

 

Precisar cómo la Iglesia ve la historia y naturaleza de la devoción atribuida a una temprana mártir romana llamada “Filumena” (o más popularmente, Filomena [Ital.] o “Philomena” [Eng.], un nombre hallado inscrito en el loculus de una catacumba, sigue siendo un tema de considerable discusión y confusión. El estatus de la devoción a Santa Filomena ha recibido nueva atención a la luz del reciente lanzamiento del revisado Martirologio Romano por la Congregación de la Adoración Divina, donde la omisión de Santa Filomena fue percibida por algunos como un rechazo oficial a su estatus como santa, algo inconsistente con el hecho de que ella sigue siendo objeto de devoción eclesiástica popular en todo el mundo.

 

¿Cuál es entonces el presente estatus eclesial de esta mártir de la Iglesia primitiva, la veneración de la cual en el pasado ha sido objeto de diversos documentos papales y numerosos testimonios hagiográficos? Para examinar esta cuestión, examinaremos los orígenes de la devoción; los decretos papales y eclesiásticos en torno a ella; los testimonios hagiográficos; la controversia arqueológica; y los recientes documentos de la Iglesia respecto a la devoción.

 

Orígenes históricos de la devoción

 

El 24 de mayo de 1802, un excavador en las Catacumbas de Priscila golpeó contra una baldosa y, previamente instruido por Monseñor Ponzetti, Custodio de las Santas Reliquias, inmediatamente cesó la excavación. Fr. Filippo Ludovici, supervisor del Vaticano en la excavación, fue informado; y al día siguiente, 25 de mayo de 1802, Fr. Ludovici, acompañado por diversos observadores, bajó a la catacumba, y fue testigo del completo descubrimiento del loculus donde con la retirada del sustrato, fueron halladas tres baldosas funerarias que llevaban un epitafio pintado en rojo. Fue hallado también un vial que se rompió durante el proceso de apertura del loculus, con un polvo de color negruzco indicando sangre pegado a los fragmentos de vidrio, y con la parte inferior del vial aún intacto y firmemente incrustado en el cemento. Una hoja de palma grabada fue observada en la segunda baldosa.

 

La inscripción pintada en las tres baldosas funerarias apareció como sigue: baldosa uno – LVMENA; baldosa dos – PAXTE; baldosa tres – CVMFI. El loculus fue documentado por Monseñor Ponzetti, Custodio de las Santas Reliquias, como portador del nombre “FILVMENA”, una interpretación del epitafio consistente en la antigua costumbre de iniciar las inscripciones por la segunda baldosa y el lógico contexto etimológico. El resultado es una lectura completa del epitafio como “PAX TECVM FILVMENA”.

 

El nombre de “Filumena” está oficialmente atribuido a los sagrados restos examinados el 25 de mayo de 1802, como se registró en el documento realizado por Ponzetti como Custodio de las Sagradas Reliquias que relegó los restos de esta mártir cristiana a la Diócesis de Nola el 8 de junio de 1805:

 

8 Iunii 1805

 

Dono dedi Ven. Ecclesiae Archipresbyterali terrae  Mugnano Dioecesis

Nolanae corpus Sanctae Christi Martyris

 

FILUMENAE

 

Nominis proprii sic picti in tribus Tabulis laterariis cinabro

 

LUMENA PAXTE CUM FI

 

in pulverem et in fragmina redactum per me infrascriptum Custodem extractum cum vasculo vitreo fracto ex Coemeterio Priscillae Via Salaria Nova die 25 maii 1802, quod collocavi in capsula lignea charta colorata cooperta et consignavi Illmo Dominico Caesari pro Illmo et Rmo D.

Bartholomaeo de Caesare Epo Potentino.

 

HYACINTHUS PONZETTI, Custos.

 

Fr. Francesco de Lucia, sacerdote de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Mugnano del Cardenal en la diócesis de Nola, recibió la asistencia de Monseñor Bartolomeo de Caesare, obispo electo de Nola al obtener permiso de la Santa Sede para transferir los sagrados restos de la mártir cristiana Filumena a su parroquia de Mugnano con el propósito de fomentar la renovación espiritual entre sus fieles. Los restos de Filomena salieron de Roma el 1 de julio de 1805 y llegaron a Mugnano el 10 de agosto de 1805, donde han permanecido desde la transferencia.

 

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Miércoles, 29 de Julio de 2009 03:32. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

La Cuestión Filoménica (II) – El vaso de sangre

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Finalizamos el proceso de traducción del informe presentado por Monseñor Braschi, rector del Santuario de Santa Filomena, respecto de la cuestión filoménica:

La segunda parte de los resultados de esta nueva investigación científica se centró en el vaso de cristal que fue hallado en la tumba con las reliquias de Santa Filomena. Ha sido ahora probado científicamente que contiene sangre y para nuestra sorpresa, también un pequeño fragmento de hueso. Este nuevo descubrimiento indica que Santa Filomena sufrió una muerte violenta.

De nuevo digo que ansié hallar la verdad sin importar los resultados, y felizmente, soy capaz de afirmar que los resultados disipan cualquier confusión o malinterpretación que pudo haber existido antes sobre Santa Filomena. Todos los representantes de los centros de la Archicofradía Universal de Santa Filomena recibirán una transcripción completa de la conferencia y los resultados científicos. Ellos también tienen una lista detallada y completa de los eventos que tendrán lugar en el Santuario por este año especial de aniversario.

Para el 200 aniversario os pido a todos que divulguéis la palabra de Santa Filomena a tantos como podáis, hagáis su nombre una palabra habitual en vuestra comunidad y animéis a la incorporación al círculo de las novenas locales. Formad estas pequeñas familias y grupos de amigos y rezad a esta poderosa Santa que es tan cercana y poderosa con Dios.

Me despido con la bendición de Santa Filomena a través del Sagrado Corazón de Nuestro Señor y el Inmaculado Corazón de María.


Monseñor Giovanni Braschi
Santuario Santa Filomena


83027 Mugnano del Cardenal
Avellino, Italia
tel:+39 81 8257204
fax: 081-511 2733
e-mail: SantaFilomena@philomena.it
www.philomena.it


Por de pronto, lo que como estudiosa del tema de las mártires femeninas he echado a faltar en este informe (llamado eufemísticamente, pues sólo se trata de un breve comunicado) es:

1.- Una información más extensa y profesional del proceso de investigación. Este comunicado sirve sólo para calmar dudas superficiales, pero el monseñor no nos aporta las actas de la conferencia, que él dice haber enviado a los representantes de la Archicofradía. Estas actas no están disponibles por Internet y a pesar de que he escrito a la dirección arriba expuesta solicitándolas, no he recibido la menor respuesta.

2.- El monseñor no entra en análisis de las contradicciones que revela lo que se sabía antes de esta conferencia y lo que se sabe ahora. Datándose la tumba en 202 d.C, naturalmente la historia que la religiosa napolitana transmitió acerca de una niña princesa griega deseada por un malvado Diocleciano, es absolutamente inverosímil. Ya lo era por lo absurdo del relato, los innumerables errores y tergiversaciones históricas y por no ser más que la copia de la leyenda típica de virgen mártir mil veces vista en las hagiografías; pero esta datación acaba por rematarla.

3.- Las pruebas aportadas en este informe por monseñor Braschi, que no satisfacen a los autores de este blog por ser tan sólo la conclusión y no la explicación, tan sólo demuestran lo que desde siempre hemos defendido aquí: que Santa Filomena es una mártir de las catacumbas más, y que aparte del tema de los milagros, no presenta ninguna otra diferencia respecto de los cientos de corposantos hallados en las catacumbas de Roma.

Sin embargo, aún sigue quedando mucho por decir respecto de este tema.

Meldelen

Al menos lo de la lápida tenía visos de investigación, aquí ni siquiera eso... solo que el vaso tenía sangre y fragmentos de un hueso (lo cual no es mucho mérito, teniendo la osamenta al lado). Si hay que tener un centro devocional de Filomena para tener la conferencia y los resultados, pues temo que no los veremos nunca... A no ser que alguien se precie de subirlos a la red. Así lo de "afirmar que los resultados disipan cualquier confusión o malinterpretación que pudo haber existido antes sobre Santa Filomena" lo podríamos compartir gustosamente.

Y, como bien dices, Meldelen, nada de esto afirma lo de la princesa griega, ni los martirios, ni nada de la leyenda. Hasta ahora, solo hay una cosa cierta: una osamenta se halló en una catacumba, al parecer es una mártir y podría llamarse Filomena según una lápida "mal puesta". Punto.

Ramón

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Martes, 21 de Julio de 2009 03:05. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena Hay 1 comentario.

La Cuestión Filoménica (I) – La lápida

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Con este artículo doy inicio a una traducción, presentada en dos partes, del informe presentado en 2005 por Mons. Giovanni Braschi, rector del Santuario de Santa Filomena en Mugnano del Cardenal (Italia), donde en opinión del mismo se da respuesta definitiva a la controversia famosa sobre esta mártir de las catacumbas. No tengo constancia de que este texto, presente en inglés e italiano, tuviese una traducción en español a la que pudiesen acceder los hispanohablantes, por eso he decidido realizarla yo misma a partir de la versión en inglés disponible en http://www.catholic.org. Quiero dejar claro, sin embargo, que por de pronto este texto se publica aquí con la única intención de informar a los lectores de un tema muy controvertido e interesante que no parece estar disponible ampliamente en la red; y que por tanto, de momento no me pronuncio al respecto sobre su contenido ni afirmo compartirlo o no, tan sólo me limito a exponerlo.

2005 es un año muy especial para todos nosotros, los devotos de Santa Filomena, ya que es la celebración del 200 aniversario del traslado de sus sagradas reliquias de Roma al Santuario de Mugnano del Cardinale. El viaje en sí es una historia y podréis leer de éste y de otros eventos históricos acerca de nuestra Santa en nuestro boletín de noticias, El Mensajero de Santa Filomena.

Hace doscientos años Santa Filomena fue colocada en un altar especial en el Santuario, situado al centro del lado izquierdo según entráis en la iglesia. Y desde ese momento ella cambió las vidas de aquellos que la hallaron. Ahora, en nuestros días, ella sigue tocando las vidas de tanta gente alrededor del mundo y la llama al Santuario en Mugnano del Cardenal.

Tristemente, muchos devotos han informado de cierta confusión de acuerdo con la controversia de Santa Filomena. He sido Rector del Santuario durante unos veinte años y he trabajado para corregir cualquier confusión o malinterpretación respecto de Santa Filomena. Por ello, como Rector, decidí que la solución más efectiva era consagrarme a reclutar las mejor mentes disponibles en el mundo científico para descubrir la verdad sobre nuestra Santa. Desde el primer momento, estaba preparado para aceptar la verdad sin importar los resultados que revelara la investigación científica. Mi deseo era acabar con la controversia de una vez por todas para aliviar cualquier ansiedad que los devotos tuvieran sobre nuestra Santa.

Anunciamos los resultados del nuevo y exhaustivo estudio científico en la Conferencia de los Nuevos Estudios Filoménicos el 9 de abril de 2005, en las Catacumbas de Santa Priscila en Roma, donde la tumba de Santa Filomena fue hallada en 1802.

Hay dos partes principales en esta investigación; la primera es la que concierne a la lápida. Las tres piedras cuentan la historia de la persona allí enterrada con símbolos específicos que ilustran la historia de los sufrimientos y la muerte que discurren alrededor del nombre de la persona.


La controversia fue iniciada cuando el caso de Santa Filomena empezó a ser discutido y debatido al inicio del siglo XX: usando los métodos científicos disponibles en su tiempo, el arqueólogo Orazio Marucchi estableció la teoría de que las piedras de la lápida habían sido selladas más de una vez, lo que significaría que fueron reutilizadas.

Además, él postuló que la razón de que el orden de la primera y última piedra estuviese invertido era que la tumba había sido abierta y luego vuelta a sellar.


Las investigaciones científicas de la actualidad, que emplean equipo moderno y técnicamente avanzado han demostrado claramente que las piedras de la tumba fueron selladas una vez tan sólo.

Más importante es que con estas técnicas modernas, se han podido datar en 202 d.C, lo que significa que Santa Filomena es una mártir de la Iglesia mucho más temprana de lo que primeramente supusimos.


Con los nuevos resultados científicos de las piedras de la tumba, que originalmente fueron puestas en el orden incorrecto, ahora tenemos una explicación para ello; con potentes y modernas herramientas hemos obtenido un cercano y más detallado examen de las tres baldosas que ha revelado una sorpresa que nadie había descubierto anteriormente.

En el momento de su entierro, había originalmente dos piedras a modo de lápida, pero tres eran necesarias para sellar completamente la tumba. La más grande las dos fue cortada horizontalmente por la mitad, de modo que dio lugar a dos nuevas piedras, que acabó por sumar tres piedras en total. Las tres baldosas fueron colocadas y la inscripción se aplicó a la totalidad de las tres, PAXTE-CVMFI-LVMENA. Cada una de esas tres baldosas tenía una porción del mensaje: la primera piedra, PAXTE, la segunda tenía CVMFI, y la tercera LVMENA.

Después de hecho esto, el albañil se dio cuenta de que el hueco de la tumba era más alto en un extremo que en el otro. Las piedras fueron retiradas para colocar la piedra más ancha en la abertura más ancha y así cubrirla. Además, para que las piedras encajaran bien en la abertura, hubo que colocar las tres secciones de la inscripción en el siguiente orden: LVMENA-PAXTE-CVMFI, colocando la última piedra en el lugar de la primera, de modo que haciendo esto, las palabras quedaron en orden incorrecto”
.

Meldelen

Y bueno, yo sí voy a meter la cuchareta, porque todo esto depende de un albañil que corta una piedra en dos, sin medir antes la abertura, para darse cuenta ¡después de que estaban colocadas y escritas!, que el nicho era irregular y por tanto, tuvo que desmontar las piedras y ponerlas al revés, aún de que la escritura quedara mal.

Además:

1. Las lápidas se graban antes de ponerlas, por una simple cuestión de sentido común, no ya de comodidad. Si las grabas después de puestas, tienes que, al menos, que esperar que la argamasa seque, porque de grabarlas enseguida se caerían.

2. Si aún así, decides ponerlas antes, ¿como no ves que las piedras no sellan bien la tumba por estar mal cortadas y decides grabarlas, para luego cambiarlas?

3. Estas lápidas y nichos de las catacumbas destacan por su limpieza, nivel de seguridad y sellamiento. No había olores ni podredumbre, así que los albañiles no serían tan malos. Tendríamos a uno de los chapuzas más grandes de la historia, por lo famosa que es Filomena.

4. Este albañil se toma el trabajo de identificar a la mártir, dibujando anclas, látigos, flechas, lirios, palmas... para luego dejarlo mal. No haces eso si te interesa identificarla con tanta exhaustividad.

5. Me gustaría me explicaran esta contradicción: "Las investigaciones científicas de la actualidad, que emplean equipo moderno y técnicamente avanzado han demostrado claramente que las piedras de la tumba fueron selladas una vez tan sólo." y, por otro lado: "Las piedras fueron retiradas para colocar la piedra más ancha en la abertura más ancha y así cubrirla".  O fueron selladas una sola vez, o no lo fueron.

Evidentemente, todas mis conjeturas son eso: conjeturas, pero no son más fantasiosas que las del artículo. Nos describen la tarea del albañil como si le vieran.

Ramón

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Lunes, 20 de Julio de 2009 00:44. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena Hay 2 comentarios.

Santa Filomena (resumida)

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Pregunta: ¿Quién es Santa Filomena? No tengo ni idea. ¿Podrías escribir un breve resumen acerca de ella? Gracias. Dios te bendiga. Estados Unidos


Respuesta: Santa Filomena es, estrictamente hablando, una mártir de las catacumbas. Su cuerpo fue hallado en 1802 en el cementerio de Priscila, Roma. La tumba estaba sellada con tres losas planas con la inscripción LVMENA PAXTE CVM FI y diversos símbolos que en aquel momento fueron interpretados como una ancla, un flagelo, un lirio, una flecha y una lanza, junto con la tradicional palma de la victoria, símbolo del martirio.


La tumba contenía el esqueleto de una joven chica con un vaso de sangre. Se consideró inmediatamente como una joven mártir y la inscripción fue reconstruida como PAX TECVM FILVMENA, de modo que la muchacha fue llamada Santa Filomena. La interpretación de esta inscripción, del nombre de la joven, así como de los símbolos y la cuestión del vaso no están exentos de polémica, pero sería extenso entrar aquí en detalles.


Los restos de la joven fueron transferidas a la iglesia de Mugnano dil Cardinale (Italia), y pronto se dieron ciertos prodigios y fenómenos inexplicables respecto a ellas, siendo el más sonado la milagrosa curación de la Venerable Pauline Jaricot, fundadora del Rosario Viviente.


Respecto a su historia, como sucede con los mártires de las catacumbas, nada puede saberse. Se ha dicho que la Santa se apareció en 1832 a una monja napolitana y le contó la historia de su vida y martirio. Pero ese relato está lleno de errores históricos y es imposible confirmar su autenticidad. Ello, y otras cosas, han fomentado que en la actualidad la Iglesia Católica haya optado por no promover el culto público de Santa Filomena.


A pesar de ello, la pequeña mártir de las catacumbas ha generado un sorprendente fenómeno de devoción y popularidad como pocos Santos han generado, siendo posible realizar culto privado o local respecto a ella. A pesar de la polémica que la rodea, en la actualidad su culto no sólo es muy importante, sino que está en expansión, especialmente en América, África y Asia, siendo un centro muy importante Filipinas. Todo ello se debe al trabajo conjunto del Rosario Viviente y el Santuario de Mugnano, que actualmente desarrollan misiones evangelizadoras y devocionales en diversos países de estos continentes.


Sobre ella todavía hay mucho que decir y sería imposible resumirlo más. Para más información, recomiendo visitar la web de su Santuario en Mugnano (http://www.philomena.it/) y la web oficial del Rosario Viviente (http://www.philomena.it/) donde encontrarás información mucho más detallada acerca de esta fascinante Santa.


Meldelen

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Martes, 07 de Julio de 2009 03:45. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena Hay 2 comentarios.

¿Otra Santa Filomena?

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Pregunta: ¿Y el Martirologio recogía una Filomena V.M antes del hallazgo de "lumenapaxtecumphi"? Algo habia oido, pero no se nada cierto sobre ello. España.

Respuesta: La hay, pero el mérito del descubrimiento no me corresponde a mí, sino al Rev. Peter Meier, encargado de una capilla dedicada a Santa Filomena en Nevada (EE.UU), quien redactó unas reflexiones en una web que adjunto a final de artículo. Se puede entrar a observar las páginas escaneadas del Martirologio que prueban la referencia a esa Santa Filomena, pero para los que no sepan (o no tengan ganas) de leer en inglés, aquí ofrezco un breve resumen de lo que esta persona expone.

En dos ediciones diferentes del Martirologio Romano, una impresa en 1587 y la otra en 1772 –y por lo tanto ambas anteriores al descubrimiento del cuerpo de aquella que llamamos Santa Filomena en las catacumbas romanas, hay una referencia a una Santa Filomena, no virgen y mártir estrictamente, sino simplemente virgen, que se conmemora el 5 de julio, y aquí viene la cita exacta en latín: Apud Septempedamos in Piceno Sanctae Philumenae virginis. Que se traduce como: En la región septempedana, en el Piceno, Santa Filomena, virgen.

La región de la que habla esta cita actualmente es la ciudad italiana de San Severino Marche, en la que, para más inri, fue descubierto en 1527 el cuerpo de una mujer que aparecía identificada como “Filomena”, que resultó ser indatable y que, dado que fue colocada en una urna en la capilla de Santa Filomena, empezó a ser considerada como una virgen mártir. Es la que podemos ver en la imagen adjunta en el artículo. 

Por su parte, algunos de entre los devotos de Santa Filomena de Mugnano, que son muchos y fervorosos, se apoyan en la cita del Martirologio para defender la veracidad de esta mártir y de la fantasiosa historia que transmitió cierta religiosa napolitana, quien dijo haber oído a la mártir relatarle su martirio. Sin embargo, es más probable que la cita latina se refiera a la Filomena de San Severino, sea quien sea, calificada con el apelativo de “virgen”. Los habitantes de San Severino la consideran una santa distinta y propia, pero los Bolandistas prefieren defender que, simplemente, es un corposanto llamado Filomena, porque más no puede demostrarse, y los restos no están lo suficientemente completos para sacar algo en claro de su examen.

Resumiendo: la Santa Filomena “virgen” del Martirologio no es la Santa Filomena “virgen y mártir” de las catacumbas, que se venera en Mugnano y en medio mundo, ya que no hay coincidencia de fechas. Si acaso, podría ser la Filomena que fue hallada en San Severino, pero tampoco lo podemos afirmar con absoluta rotundidad. Desde mi opinión personal, el caso de Santa Filomena es el más controvertido y complicado con el que me he encontrado jamás y cada nuevo dato no hace sino liar más la madeja. Yo me inclino a creer que Santa Filomena es un corposanto más, que ciertamente es auténtico, pero no así toda la parafernalia devota y milagrera que se ha montado en torno a ella (excluyendo el Gran Milagro de Mugnano, que no cuestiono). Las consideraciones sobre si mártir o no merecerían un artículo aparte, así que lo dejaremos aquí. Dejo el crédito al Rev. Peter Meier por su descubrimiento para quien quiera consultar directamente la fuente:

The Saint Philomena Mystery: http://www.philomena-chapel.org/go.html

Meldelen.

Bueno, la pregunta la hice yo, administrador del blog y, con toda intención puse lo del hallazgo de "lumena pax tecum Phi" con toda intención, ya que es lo único que se halló verdaderamente: una lápida con esa inscripción, el nombre Filomena, alguien lo dedujo.

Ramón.

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Domingo, 31 de Mayo de 2009 01:14. Meldelen ARTICULO. Santa Filomena No hay comentarios. Comentar.

Juan María y Filomena

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Pregunta: usted no cree en santa Filomena, y yo le pregunto que el cura de Ars, santo canonizado, fuera devoto y lograra milagros de nuestra querida Santa Filomena no es una prueba de que ella es real? México

Respuesta: Lo primero que me gustaría aclarar es que no afirmo ni niego que haya una santa mártir que pueda interceder por las personas, llámese como se llame. Simplemente expongo las dudas sobre la veracidad de su lápida, su historia tan repetida y su expedita canonización. Luego paso a aclarar, una vez mas, queridos lectores, que los cristianos no creemos EN los santos, solo en Dios. Creemos DE los santos, es decir, creemos que nos ayudan, que son hermanos en la fe, que nos indican el camino cierto: Cristo. Hay un matiz de diferencia en "creer en..." y "creer de...". Por tanto, no creo EN Santa Filomena ni en ningún santo, sólo creo DE ellos.

Visto esto, pues vamos al meollo de la pregunta. Ciertamente no es una prueba la devoción que el cura de Ars le tuviera devoción a Santa Filomena para que esto pruebe su existencia. La devoción a tal o cual santo, la afirmación de sus milagros no es materia de fe, así que el buen San Juan María Vianney pudo estar errado en ello sin que esto signifique que por tanto su santidad sea menoscabada.

Tendemos a hacer comparaciones muy rápidas y peligrosas como "si Juan Maria Vianney es santo, por tanto, Filomena existe", o "el Padre Pío dijo que ella existía, y él es santo..." como si una cosa fuera consecuencia de la otra. La santidad de Juan María Vianney se basa en sus virtudes de fe, esperanza y caridad. Ahora bien, siempre desconcierta ver la marea humana y devota que logró con Santa Filomena, las conversiones que alcanzó, las curaciones minuciosamente anotadas, la renovación espiritual de muchos. Son datos que están ahí y no se pueden obviar.

Como detalle curioso, añado que además de San Juan María Vianney, fueron muy devotos de Filomena y extendieron su fama San Pedro Julián Eymard, San Pedro Chanel, San Antonio María Claret, Santa Magdalena Sofía Barat, Santa Eufrasia Pelletier, Santa Francisca Javier Cabrini, San Juan Neumann, Beata Anna Maria Taigi, Beato Damián de Molokai, que consagró la iglesia de sus leprosos a Filomena.

El fenómeno de Santa Filomena aún tiene tela por donde cortar y continúa siendo llamativo.

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Lunes, 09 de Febrero de 2009 01:07. Ramón Rabre Jordá ARTICULO. Santa Filomena Hay 1 comentario.

Santa Filomena, preguntas incómodas

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Esto va como una conversación, pues casi así se realizó:

Bueno venga, salgamos de dudas.
Ojalá pudieramos salir de dudas en este asunto.

¿Qué hago, me creo o no me creo a Santa Filomena? Me he leido cientos de paginas webs al respecto, sé casi todo lo que se podría saber al respecto, y aun asi, no llego a una conclusion satisfactoria. ¿Te crees tu a Santa Filomena? ¿Te crees el milagro de Mugnano? No hago referencia a los miles de millones de milagritos que dicen que la chica ha hecho, porque la verdad, ahi cualquiera puede haber dicho las tonterías que se les ocurra. Pero lo de Pauline Jaricot parece que es más gordo.

Primero, el milagro de Pauline Jaricot fue real, esta bien constatado. Otra cosa es que sea de Filomena. Pongo un ejemplo: en la Habana se venera a una tal "la milagrosa" que es una serie de errores, malentendidos y supersticiones nacidas en el siglo XX (si fuera medieval, hoy estaría en los altares) En fin, esta mujer, llamada Amelia, no tiene nada de santa, pero son miles los casos de embarazos obtenidos, cánceres de pecho desaparecidos, niños sanados...

Pauline Jaricot sí fue sanada y ella lo atribuyó a Filomena, eso es todo lo que puede ser tenido como cierto. Incluso esto es delicado, fijate hasta que punto que si hay un milagro y la persona rezó a dos canonizables (y lo dice) no se tiene en cuenta para ninguno de los dos, y si rezo a un canonizado y un canonizable, lo mismo. Paline era una mujer conocida, de las primeras religiosas de una congregacion (religiosas de Jesús María) de la que salió al no llevar las riendas y llevarlas Santa María de San Ignacio, la primera fundadora. Poco se ha escrito sobre su persona, y lo que hay es de la Asociación del Rosario Viviente, que todo lo dice bueno.

No te pregunto si te crees la historia, no me la creo ni yo, creo que esa venerable sor Comosellame lo mismo pudo inventársela, como ese pintor que dice que vio el martirio representado antes sus ojos -¡qué privilegio! y, ¿donde puedo acceder a ese detallado informe? - , sino en fin, conocer tu opinión personal.

La historia es muy posterior, ya lo sabemos, incluso dudo de la realidad de los personajes de la monja, el pintor y el otro. Eso se ha ido repitiendo de escrito en escrito y, ciertamente no fue tenido en cuenta para la canonizacion, que solo se basa en el testimonio de Pauline y el milagro. Es muy raro que en ningua acta antigua se mencione a una Filomena, mas aun siendo tan importante y estando el emperador en medio. No es el caso de otras actas que nos dicen ·y ese dia tambien alcanzaron la gloria fulanito y mengana" y a los que podrian atribuirse algunos "corposantos" hallados, solo por asociacion, claro. 

¿Te la crees lo bastante como para rezarle?
Nunca le he tenido mucha devoción (sólo le tengo a uno o dos santos), ni siquiera cuando creía todo lo que se decía, incluso soy miembro de la Asociación, me enviaban folletos y cosas, siempre muy integristas y apocalipticas, hoy prefiero abstenerme de ello. Pero en el caso de que la tuviera, si creo que alguna mártir, o santa pueda ayudar a las gentes. En fin de cuentas, y la doctrina catolica es clara, es Dios quien ayuda o hace los milagros o las providencias de cada dia, sin llegar a milagro.

¿Qué crees que pasaría si se "reabriera el caso"? Por lo que parece hay mucha peticion al respecto, he visto hasta formularios formales de envio al Vaticano para solicitar la rehabilitacion de la supuesta mártir.
Creo que si hay una presion popular deberia reabrirse, pero la Iglesia es lista, sabe que si lo reabre y saca a la luz lo que se sabe, o sea, NADA, las facciones "filomenistas" se alejaran mas aun de la comunión. Sabemos que detrás de todo esto hay un integrismo poderoso en planteamientos, liturgia, concepciones teólogicas, pastorales, etc. Por tanto, no creo se reabra un caso sobre el que solo se podria decir: hay signos de una intervención celestial en varias personas, pero sobre la persona santa, no se puede afirmar nada, y nada, es NADA, porque ni martirio se puede corroborar, sin recurrir a revelaciones privadas que no se pueden poner como ciertas. Se le tiene cierta repugnacia al tema por todo lo que le rodea, no es como, por ejemplo, Santa Rita, que fue puesta en la revisión del 2005 (¡nunca lo estuvo!), aqui hay mas intereses y grupos cercanos al cisma de Lefebvre. Basta leer un folleto de la Asociación, para ver que no hay ni una cita papal de hace 50 años para acá. Si Filomena existe, estos grupos la han rodeado de un aura que a la Iglesia no gusta (aunque haya reautorizado el modo antiguo del rito de la misa).

Sólo lo pueden rellenar aquellos que han recibido una gracia o milagro especial -hay por ahi una que decia que su estatuilla de Santa Filomena le lloraba, otra, que le lloraba sangre y todo- pero claro, ¿como saber si te están tomando el pelo? Menuda faena tendrian los del Vaticano para investigar todo eso.
Los casos particulares corresponderian al obispo del lugar, sobre el que caerían las responsabilidades de la investigación y, de cierto, cuando el obispo interviene es porque la cosa es seria y de envergadura (real o falsa). No me niego a que cosas así pasen, Dios hace las leyes naturales y él las cambiaría si lo necesitase, pero sin una investigación seria... me abstengo de dar crédito. Por otro lado, y ya esto es personal, me creo más lo de "y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará en lo escondido", ciertamente mientras más espectacular un suceso, posiblemente sea menos de Dios.

A mi me causaria gran expectación si se abordara. El problema es que crearia una expectación mediática que daria asco, como ya dio asco en el siglo XIX y por eso le debieron coger mania.
A saber quien esta tras esto. Por otro lado, Filomena no está descanonizada, eso no se puede hacer (no es el caso de Werner, Simoncino o Andresito, que solo fueron beatificados o confirmado su culto), y la iglesia podria aducir (como hace) que "Filomena no figura en el calendario universal, pero ello no significa que su culto no pueda celebrarse, y en el mismo caso están los ya conocidos". Por otro lado, de una revisión profunda, primero debería rehabilitarse, al menos a memoria libre, a Santa Apolonia.

Las pruebas que aluden los fieles, algunas, tienen valor nulo. Por ejemplo, poner de ejemplo a San Clemente como que "los martires eran arrojados con anclas al agua". Bueno si. Con anclas, o con piedras, o con ruscos de molino, pues no hay ni qué. Sin embargo eso no significa que el ancla lo signifique.
Hay mucha gente que escribe cosas sin saber, como que "el padre Pío dijo esto, o lo otro", cosas que responden más al sentimiento que a las certezas o al menos, a lo mínimamente razonable. Lo del ancla y las ruedas de molino tambien es exagerado... no creo que se la pasaran desperdiciando ambas cosas, con lo fácil que es tener un simple pedrusco. otra cosa son las cruces, fáciles de hacer y siempre reaprovechables hasta lo ultimo. creo que usarian piedras o simples trozos de hierro sin labrar. El ancla, en la lápida de Filomena y en mil sitios más, siginifica esperanza, y punto.
 
Y yo sigo arrancandome los pelos con lo del nombre de Filomena. Que sigo viendolo griego, y Filomena, no Filia Luminis ni cosas de esas. ¿Pues que? Estoy hecha un lio.
El nombre es griego, lo que pasa es que pretender que las losas decian Filomena, cuando toda evidencia lo niega es demasiado. Ahí es donde radica el problema real, en las supocisiones nacidas como que "un albañil se equivocó por las prisas". No podemos olvidar en que "Filomena" fue encontrada a principios de siglo y solo a mediados se dio a conocer el hecho y la famosa lápida (proveniente de un cementerio vaciado exaustivamente, lo cual es desconcertante, como pasó desapercibida esta lápida tan llamativa).

Se me ocurre que Filomena es como esas martires medievales -Ludmila. Maxellendis, Godeleva- que murieron por causas familiares o politicas,  tras su muerte vinieron los milagros y se inventaron portentos en su vida y etcétera, pero que son más por devoción popular que por lo que hay en materia...
Incluso eso es atribuirle ya mucho a un esqueleto que se halló, con una lapida reconstruida, las demás al menos nacieron en un momento en que era común semejantes historias, lo de Filomena es casi inaudito, en pleno siglo XIX, aunque duró bastante en el siglo XX y ahora parece renacer, o al menos eso dice la Asociación, que también esto hay que mirarlo con suspicacia... es fácil editar una revista con "gracias y favores recibidos".

Que opinas en general de este asunto?
aqui te voy escribiendo... y me gustaria, ponerlo como consulta en el blog, ya hay mucho sobre este tema, pero nunca demasiado.

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Jueves, 01 de Enero de 2009 08:15. Ramón Rabre Jordá ARTICULO. Santa Filomena Hay 1 comentario.

La polémica Santa Filomena

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Pregunta: Me gustaria saber, porque en la biografia de Santa Filomena de Roma, se menciona lo de dos nombres, espero que alguien me aclare sobre el particular. Gracias. México

Respuesta: Santa Filomena es una santa bastante polémica, por ser de gran antiguedad su vida y martirio, pero de reciente hallazgo, pleno siglo XIX. En las catacumbas, se encontró el nicho, con una lápida en tres pedazos que decía "LUMENA PAXTE CUM PHI", que, fue compuesta como "PAX TECUM PHILUMENA", o sea, "Paz contigo, Filomena". Se dio a conocer rápidamente (demasiado rápidamente) el hallazgo, sin un análisis profundo y se tomó "Filomena", como el nombre de la martir, lo cual fue incorrecto. La lapida no hacía alusión a su nombre, sino, en todo caso, a que era "hija de la luz": Phi=hija, Lumen=Luz. En la lápida aparecían unas flechas, una palma y un lirio, por lo que se tuvo en cuenta enseguida que era una mártir. También aparecía dibujadas un ancla, un látigo, y tres flechas, dos apuntando en dirección opuesta, y una con la línea curvada en ella. Dentro del nicho habría una vasija rota, supuestamente con su sangre seca (ver más abajo).

A partir de ahí pues surgió una devoción que alcanzó gran extensión, sobre todo después del evidente milagro de Pauline Jaricot, atribuido a Filomena (una sanación imprevista, completa y contatada por cientos de personas, hasta el mismo papa, que la había conocido enferma), que fue lo que obtuvo la canonización de Santa Filomena. Desde entonces se produjo una iconografía propia e incluso, intentos de hacer su "vitae" pero se hizo lo de siempre, copiar de otros autores y leyendas; llegando más lejos, pues se ha pretendido que tres personas por separado tuvieron revelaciones de la santa, que habría contado su vida.

Es decir, cuando invocamos a esta mártir no lo hacemos por su nombre, que no conocemos, sino por el título que apareció en su lápida. No es que no exista Santa Filomena, se trata de una confusión en el nombre, por falta de investigacion profunda. La mártir existe, es real, intercede por nosotros, su nombre es lo polémico. He ahí porque la Iglesia, en la (también polémica, lo sé) revisión del caledario suprimió su nombre y su fiesta. La polémica con esta santa, que parece estar ganando en la devoción que había perdido es aún bastante tensa, incluso en una época se llegó a afirmar que los huesos encontrados y venerados eran los de un perro (cosa bastante extraña, pero así se planteó)

Ana María, una gran conocedora del tema me escribe que: "hay un gravísimo fallo de interpretación del nombre de la Santa. Phi no es hija, ni Lumena es luz. Eso es absurdo, el nombre Philumena procede del griego y significa "amante del canto", o "aquella que adora cantar". Se equivocan los que pretenden decir que eso significa Filia Luminis, Hija de la Luz, porque para nada se trata de eso, estáis tomando por latín lo que es griego. La muchacha se llamaba Filomena, es un nombre griego. No puedo creer que tantos estudiosos no hayan prestado atención a algo tan esencial".

Con todo respeto, es cierto que el nombre Filomena significa eso, pero lo que sucedió (siempre según los que han estudiado este caso) es que al quitar la lápida, que estaba rota desde antes, se recompuso mal, poniendo como Philumena, lo que era Lumena Phi. No hay ningún rastro de inscripciones en griego en las catacumbas romanas y este no tendría porque ser el único caso, otra cosa son los nombres griegos o de otros orígenes. Y más incierto resulta lo del nombre teniendo en cuenta la mala compocisión de la lápida, según los que justifican el nombre, por las prisas del albañil al sellar la tumba.

Con respecto a la famosa lápida y al hallazgo en general tengo mis teorías:

1. Llama la atención un nicho intacto en unas catacumbas que habían sido vaciadas en el siglo XVII (más extraño, si tenía tanto simbolismo dibujado y haya pasado desapercibido). La palma y el lirio como virginidad y martirio responden más a una simbología actual que de los primeros siglos. La palma es símbolo de victoria, pero no solo de haberla alcanzado por el martirio y el lirio asociado a la pureza es más medieval (casi ninguna virgen mártir de la antiguedad o el medioevo lo portan). Las flechas, el látigo y el ancla (símbolo de esperanza, y no que fuera ahogada) aportan un esquema damasiado "barroco" para ser de una catacumba.
2. Pensar en un albañil poniendo una lápida en tres trozos "por la prisa" es aventurado, cuanto más que eso no se observa en ninguna otra tumba martirial, que han estado bien selladas. Además, eso implica que tendría que haber estado grabada antes de ponerla, y no es de imaginarse una lápida ya con el "nombre" escrito antes del martirio ¿donde quedan las prisas entonces? No encaja, las lápidas, si se grababan, era luego del entierro.

3. Se ha dicho que en el vaso hallado dentro, había sangre seca que "refulgía con el brillo de piedras preciosas". En realidad lo que había era un unguento perfumado, el mismo con el que se habría ungido el cuerpo (de nuevo chocamos con la teoría de la prisa). Este unguento aceitoso, seco ya, se desprendio facilmente de los cristales y, como todo elemento con aceite, pues puede tomar coloraciones variadas y brillar a la luz (vamos, echen petróleo en agua y verán al secarse lo que pasa).
Mi teoría es que la tumba fue retocada en algún momento, abierta (no olvidar el vaso roto!!!) y, si acaso, en ese momento se habría roto la lápida y habría sido cerrada por "la prisa" (siempre entre comillas, pues resalto que lo de la prisa es aventurado, nadie estaba allí para asegurarlo). Entonces, al hallarla en 1802, pensarían que estaba mal puesta y la recompusieron como "PAX TECUM PHILUMENA". Recordemos en el estudio fue riguroso, pero no exhaustivo.
En el caso de Santa Filomena hubo la intención de una glorificación a partir de un momento determinado, pues el cuerpo estuvo entre otros varios años. Incluso después se han encontrado otros y no han despertado semejante fenómeno de devoción. En todo esto hay que resaltar la figura de San Juan María Vianney, a la que atribuía todos los milagros y gracias que, posiblemente, él mismo lograba alcanzar de Dios. Filomena fue el personaje necesario para levantar la fe de una Francia del siglo XIX, bastante alejada de la fe y esto lo sabía el cura de Ars. Lo mismo se intentó con la canonización de Juana de Arco. En realidad el caso Filomena hay que verlo en su conjunto de la sociedad en su momento. Hoy parece resurgir esta devoción (como la de Expedito y Judas Tadeo). Ya se sabe, en tiempos duros, el cielo cría santos, como dice el refrán.
Tienen gran devoción el cordón y el aceite bendecidos por su intercesión, ambos sacramentales aprobados. Para los interesados en conseguirlos, escriban aquí, a la sede de la Asociación que promueve su devoción:

The Universal Living Rosary Association
P.O Box 1303
Dickinson, Texas 77539
USA

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Sábado, 24 de Mayo de 2008 23:01. Ramón Rabre Jordá ARTICULO. Santa Filomena Hay 17 comentarios.


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