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Tus preguntas sobre los Santos

Martyrium: ¡a los leones!

Martyrium: ¡a los leones!

Probablemente el suplicio más notable y conmovedor de la Antigüedad clásica sea el suplicium ad bestias, que consistía en arrojar los condenados para que fueran devorados por animales salvajes. Pero se han dicho muchas cosas que no son ciertas sobre esto, ya sea por ignorancia o maldad.

En primer lugar, este tipo de ejecución no fue un invento romano, ni siquiera era un espectáculo profano en principio. Formaba parte de ciertos rituales y juegos funerarios en la cultura etrusca, predecesora de Roma, y consistía en una serie de luchas a muerte entre condenados o de éstos con las fieras; pero también luchaban profesionales que se prestaban voluntariamente a ello y que además recibían un salario por esto, siempre que sobrevivieran, claro. Formaba parte de la religión funeraria etrusca. Roma, cautivada por lo exótico y sangriento de estos ritos, los tomó, transformó y adaptó a su mentalidad, convirtiéndolos en el espectáculo profano que no es más familiar. Tales espectáculos tenían lugar en el anfiteatro –y no en el circo, como tienen muchos la manía de decir-, y no se vio a un cristiano en la arena hasta la primera persecución, desatada por Nerón, que tras incendiar Roma no halló mejor chivo expiatorio que aquel nuevo culto al que todos detestaban. Son los Protomártires de Roma.

La variedad de animales, machos y hembras, que participaban en los juegos era abrumadora: felinos salvajes (leones, tigres, leopardos, panteras…) bovinos (toros, uros, búfalos) caninos (perros, lobos, mastines), así como elefantes, rinocerontes, osos, cocodrilos… en fin, una amalgama interminable. Para asegurarse de que iban a atacar cuando estuviesen en la arena, se les retiraba todo alimento días antes del espectáculo y se les maltrataba continuamente. Así, cuando saltaban a la arena estaban absolutamente hambrientos y rabiosos, de modo que, pese a lo que las piadosas leyendas nos dicen, embestían contra todo lo que se les pusiera por delante y lo devoraban brutalmente. Esto tenía que ser así porque los espectáculos eran muy caros y los costeaba el emperador y las familias patricias de su propio bolsillo, por lo que no había lugar a errores. Tras el espectáculo estos animales eran inmediatamente sacrificados, pues al haber comido carne humana se volvían impuros –según la religión pagana- y aún más peligrosos que antes.

Aunque estamos acostumbrados a ver la romántica escena del mártir atado a un poste esperando a la fiera, esto casi nunca se hacía: al público le parecía más divertido ver al condenado correr y gritar tratando de huir, o encarándose a la fiera por ver si podía vencerla. Se vestía a los condenados con pieles y se les rociaba con sangre para volverlos más apetitosos para las fieras. Los juegos eran de una extrema crueldad y el pueblo acostumbraba a llevar a sus hijos al anfiteatro desde muy niños, para que se fortaleciera su carácter con la contemplación de ese espectáculo. Del suplicio se libraban todos los ciudadanos romanos, pero no se respetaba a nadie ni por sexo ni por edad, tan sólo las mujeres embarazadas; pero después del parto igualmente se las arrojaba a las fieras.

Es imposible hacer una lista mínimamente exhaustiva dada la infinidad de mártires que padecieron este vergonzoso suplicio público, pero se puede hacer colocando en primer lugar al animal responsable –es un decir, los responsables son las personas y su inmensa crueldad- de su martirio. Huelga decir que acabado el espectáculo, se remataba a quienes aún seguían con vida.

Oso: Santa Columba de Sens.

Leones: Santas Tecla de Iconio, Blandina (en la imagen), Eufemia de Calcedonia, Rufina de Sevilla, Crescencia, Martina, Donatila, Máxima y Segunda, Gliceria, Taciana, Marcionila, Prisca, Basilia, Ancia, Fortunata y Dominica (Ciríaca), San Ignacio de Antioquía, San Germánico, San Mamés.

Leopardo: Santa Marciana de Cesarea, en África.

Toro, vaca: Santas Tecla de Iconio, Marciana de Cesarea, Blandina, Perpetua y Felicidad de Cartago, San Saturnino.

Cocodrilo: Santa Tecla de Iconio.

Meldelen

Pedro el Aleutiano, mártir, pero no de la fe

Pedro el Aleutiano, mártir, pero no de la fe

Pregunta: Hola, estoy feliz de encontrar su pagina. Quisiera que me cuenten sobre la vida de San Pedro Aleutiano. Bolivia

Respuesta: Y yo estoy feliz de que la haya encontrado.

San Pedro el Aleutiano, es un mártir de la Iglesia ortodoxa, del que solo se sabe las ciscunstancias de su muerte. Según una crónica de Simeón Yanovsky (narrando la vida de San Germán de Alaska), fue martirizado por causa de su fe en 1815, por no convertirse al catolicismo, renegando de la fe ortodoxa. Esta crónica dice que los jesuitas (en otros escritos se habla de franciscanos) "le cortaron una a una las articulaciones de los pies y luego los dedos de las manos, y para terminar, ambos pies y sus manos y murió desangrado".

En realidad la historia, como casi siempre, es más "terrenal": fue apresado por los españoles, con otros pescadores, por ser un cazador y pescador furtivo, y se quiso dar un escarmiento. Luego de su asesinato, los demás compañeros fueron liberados por orden del gobernador de Monterey. Su muerte fue injusta y cruel, pero el motivo no fue su fe ortodoxa, ni fue víctima de "la terrible inquisición jesuítica". En Rusia, al saber el caso, inmediatamente se le consideró mártir de la fe, de forma extraoficial (oficialmente fue canonizado en 1980 como "el mártir de San Francisco").

En realidad se trata de una difamación contra la orden jesuita, protegida en Rusia desde Catalina la Grande (cuando se disolvió la Orden en 1773, ella logró salvarlos en Rusia) y no era bien vista por los ortodoxos, por su labor misionera y educativa. Basta ver la obra jesuítica en las Reducciones, los colegios, el arte, y el progreso en América, así como la tenaz oposición de los franciscanos y otros frailes a la esclavitud y la barbarie que impusieron los colonizadores, para sospechar de este relato. Aún así, ahí va la imagen y su fiesta: 24 de septiembre.

No es el único caso de cristianos asesinados por diversos motivos, considerados mártires (San Pedro de Arbués, Santa Cunnera, San Eduardo mártir). Seguro eran buenos cristianos, pero la causa de su muerte violenta no fue su fe cristiana.

Martyrium: ahogamiento

Martyrium: ahogamiento

En artículos anteriores hablábamos de la importancia del fuego en la religión como elemento purificador. Existe otro elemento que tiene idéntico valor, el agua; pero mientras el agua dulce precisa una serie de ritos para volverla sagrada, el agua salada lo era por naturaleza: así lo entendían los antiguos. Del mismo modo que se quemaba a los sacrílegos, también se les arrojaba al mar, cuya agua salada los purificaría de su ofensa a la divinidad. Tal cosa se hacía con los cristianos, con una doble maldición añadida: el cuerpo insepulto no dejaba a su alma reposar en paz –según la religión pagana- y tampoco podía ser venerado por la comunidad cristiana, a menos que se recuperara, cosa que siempre entrañaba sus riesgos.

Al sentenciado se le ataba un peso al cuerpo, casi siempre un pedrusco mal labrado –no es sensato pensar que se recurriera sistemáticamente a ruedas de molino y anclas, que eran más útiles en molinos y barcos- y se le hundía en el mar. Pocas veces se dan casos de recurrir a ríos o lagos, porque el agua dulce era mejor reservarla para personas, animales y cultivos; y naturalmente arrojar un cuerpo a ella implicaba contaminación.

Podemos dividir a las mártires entre las que fueron arrojadas al mar como sentencia final, y perecieron ahogadas; y aquellas que siendo ya cadáveres fueron sumergidas con la intención de hacer desaparecer sus restos.

Santa Cristina de Bolsena: la leyenda nos dice que por orden de su padre fue arrojada al lago Bolsena con una rueda de molino como peso. Como suele suceder en estos relatos, es inmediatamente rescatada por una cohorte de ángeles.

Santa Áurea: fue ahogada en el puerto de Ostia, pero al poco la marea devolvió su cadáver a la orilla, siendo inmediatamente rescatado.

Santa Teodosia de Tiro: ahogada en el mar, sus restos se perdieron.

Santa Beatriz: su cuerpo fue arrojado al Tíber, algunas versiones afirman que la ahogaron y otras que ya había sido estrangulada antes de ello.

Santa Honorina: arrojado su cadáver al Loira, lograron recuperarlo.

Santa Juana de Arco: las cenizas y huesos calcinados fueron a parar al Sena a su paso por Rouen, y se perdieron irremediablemente. Cualquier reliquia que digan que es de ella es pues, rotundamente falsa 1.

Las siete vírgenes de Amisus: Tecusa, Claudia, Matrona, Juliana, Alejandra, Claudia y Eufrasia, fueron ahogadas en un lago. Recuperó sus cuerpos Teotecno, sobrino de Tecusa y les dio honrosa sepultura, siendo luego martirizado por ello.

Santas Domnina, Verónica y Proscudia: madre e hijas respectivamente, prefirieron arrojarse a un rápido torrente antes que ser violadas por los soldados que las habían capturado. La corriente las arrastró y se ahogaron.

Santas Domnina y Teonila: el presidente Lisias, encargado de su proceso, tras hacerlas morir entre torturas dispuso que sus cuerpos fuesen metidos en sacos y hundidos en el mar. Sólo las conocemos por este relato.

Santa Sinforosa (en la imagen): tras varios tormentos, fue arrojada el Tíber en presencia de sus siete hijos, donde pereció ahogada. Su cuerpo fue rescatado después y enterrado.

Santas Rufina y Segunda: arrojadas al río con pesos, por un milagro éstos flotaron y pudieron salir por su propio pie.

Santa Helena de Sínope: su cadáver destrozado fue metido en un saco y tirado en alta mar, pero al verlo flotar otro navío, fue recogido y devuelto a tierra.

No incluimos aquí a Santa Filomena, tradicionalmente asociada a la iconografía del ancla, porque su historia, como ya hemos dicho, es resultado de la mala interpretación de este símbolo en su lápida, que en realidad alude a la cristiana virtud de la esperanza. Por este mismo motivo tampoco incluimos a Santa Caritosa, mártir de las catacumbas venerada en Bronte.

Entre los mártires, destacan San Silvestre (con ancla), San Juan Nepomuceno (en pleno siglo XIV), San Florián, San Vicente mártir (ambos con rueda de molino) y San Julián de Anarzaba (en un saco con un perro y serpientes)

Como excepción mencionaremos a dos valientes mujeres escocesas, la joven Margaret Wilson y la anciana Margaret McLachlan, protestantes presbiterianas, que por no acatar el juramento de obediencia al rey inglés como cabeza de la Iglesia –que además las forzaba abjurar del presbiterianismo y adoptar el anglicanismo-, fueron salvajemente ahogadas en el mar. Sin embargo es importante tener claro que no eran católicas, y por tanto, aunque han sido homenajeadas como mártires por sus correligionarios, no se cuentan entre el número de los Santos, al no haber veneración de éstos en el protestantismo, pero no son menos mártires.

Meldelen

1 Hoy se sabe que eran de un gato, cosa lógica, pues en algunos sitios se arrojaba un gato a las hogueras de los condenados.

San Edmundo

San Edmundo

Pregunta: Buena información (este artículo), ojalá se pudiera saber mas sobre san Edmundo y otros santos con ese nombre.

Respuesta: Hombre... si lo que desea es saber más sobre San Edmundo o quien sea, sólo hay que preguntar, faltaría más.

San Edmundo I el Magnífico de Inglaterra, rey. 26 de mayo.
Fue hijo primogénito del rey Eduardo el Viejo, rey de Wessex y de Edgiva, hija de Sigehelm, un caballero de Kent. A los 18 años subió al trono, siendo coronado el 29 de noviembre de 939. Muy pronto tuvo que defender su reino de los ataques de Olaf de Irlanda, que había ocupado la Northumbria, pero alfinal tuvo que aceptar la paz y abstenerse de reconquistar su tierra hasta la muerte de Olaf, en el año 942. En el año 940 se casó con Santa Elgiva, de la que no se tiene conocimiento de sus orígenes ni familia. Tuvieron tres hijos:

Edwy, rey de Northumbria, de vida licenciosa, depuesto por los nobles.
Una hija de la que no se sabe ni el nombre, casada con Balduino, conde de Hesdin.
San Eduardo el Pacífico, que sustituyó a Edwy en el trono. (8 de julio).

En el 945 Edmundo conquista Strathclyde pero concede sus derechos al rey Malcolm I de Escocia (padre de Santa Margarita, 16 de noviembre), estableciendo un pacto de ayuda mutua y unas relaciones pacíficas con Escocia. Durante su reinado comienza el renacimiento de los monasterios y abadías, dándose el gran impulso a la Iglesia en los reinos ingleses. En el 946, ya viudo, se casa pocas semanas antes de morir, con Ethelfleda, hija de Alfgar, señor de los Wilsaetas. el 26 de mayo de ese mismo año, con solo 25 años fue asesinado en Pucklechurch, por Leofa, un ladrón exiliado. Edmundo le escupió frente a la muchedumbre (lo cual no es de muy santo, admitámoslo), que respondió peleando, muriendo ambos durante esta pelea. Edmundo fue sepultado en la abadía de Glastonbury, en Somerset.

Otros santos que llevan este nombre son:

San Edmundo de Inglatera, rey y mártir. 20 de Noviembre
San Edmundo Rich, obispo. 16 de Noviembre
San Edmundo Gennings, presbítero mártir. 10 de Diciembre
San Edmundo Arrowsmith, jesuita mártir. 28 de Agosto
San Edmundo Champion, jesuita mártir. 1 de Diciembre
San Edmundo de Escocia, príncipe. 3 de octubre
Beato Edmundo René de Vezelay, canónigo mártir. 2 de octubre
Beato Edmundo Sykes, presbítero mártir. 23 de Marzo
Beato Edmundo Bojanowski, presbítero fundador. 7 de Agosto
Beato Edmundo Ángel, religioso de La Salle, mártir. 6 de Noviembre
Beato Edmundo Ignacio Rice, presbítero fundador. 29 de Agosto.

Algunas curiosidades de algunos Santos

Algunas curiosidades de algunos Santos

Hace tiempo escribí un artículo sobre curiosidades, errores, leyendas infundadas de santos, aquí más, algunas gracias a la colaboración de una amiga aragonesa, historiadora y amante de estos temas.

1. Las actas de la canonización de San Vicente Ferrer nunca fueron firmadas. No existen, lo Beatificó Calixto III de forma personal sin hacer el milagro.

2. San Pedro de Arbués fue canonizado por presiones de Felipe II , lo mataron por su cargo político más que por otra cosa.
 
3. San Vicente de Paul no era francés sino aragonés, de "la Litera". (esta es buenísima)

4. El busto de San Valero que se venera en la Seo de Zaragoza es el retrato de Benedicto XIII, el antipapa.

5. San Ignacio de Loyola fue canonizado porque sino no se canonizaba a San Francisco Javier (los dos lo fueron el mismo día, con Santa Teresa, San Felipe Neri y San Isidro)

6. Mientras San Francisco Javier agonizaba (en la imagen) era expulsado de la Orden. Se cruzaron ambas cartas, la de la expulsión y la de su muerte.

7. San Expedito, a pesar que se dice vivió durante el imperio romano, jamás recibió culto hasta el siglo XVI. Antes no hay ni la más mímima constancia, salvo una línea del martirologio: "En Melitine de Capadocia, la pasión de los mártires Hermógenes, Expedito, Aristónico, Cayo, Rufo y Galacio". Lo del cuervo, soldado, y su "hodie" es totalmente moderno.

Las Doce promesas del Sagrado Corazón

Las Doce promesas del Sagrado Corazón

Pregunta: ¿Cuáles son y como podemos estar seguros de las promesas del Sagrado Corazon de Jesús a Santa María Margarita?

Respuesta: Primero, aclarar que el nombre correcto es Santa Margarita María (16 de octubre). Esta promesas de Jesús, para los que adoren y amen a su Sagrado Corazón han sido durante mucho tiempo, una fuente de devoción en el pueblo cristiano, sobre todo en los siglos XIX y XX. Hay que decir, en razón a la verdad, que la conocida lista de promesas que transcribo aquí no se hallan expresamente en los escritos de Margarita, salvo la última. Estas promesas fueron resumidas y listadas por Philip Kemper, comerciante de Ohio, en 1882, basándose en los escritos de la santa, pero no fueron ni redactadas, ni explicitadas por ella, sino que se interpretan de sus escritos. Es un resumen muy práctico.

¿Como podemos estar seguros de su validez?: Pues dándonos cuenta que no contienen nada contrario al Evangelio y, en caso de no haberlas dicho Jesucristo expresamente, no añaden ni quitan nada a la fe. Creo que es evidente para cualquier creyente que el Señor bendice las familias, los sacerdotes, nuestros asuntos, hogares, intereses; asi como que perdona pecados, anima a los débiles, perfecciona a los fieles, y que la comunión es signo de salvación (quien come mi Cuerpo y bebe mi Sangre, tendrá Vida Eterna). En fin, que no son promesas ajenas a lo que Dios hace cada día por nosotros. En cuanto a que fueron expresamente dichas por Cristo, sólo Margarita María recibió esas alocuciones, por tanto solo ella sabría decirlo.

La Iglesia y las 12 promesas: Las devociones y revelaciones privadas JAMÁS son obligatorias para el creyente, aún estando canonizado el supuesto vidente. La Iglesia simplemente señala que en dicha devoción no hay nada contrario al Evangelio (lo cual no es poco), que tiene señales de ser verdadera y que puede dar frutos de santidad, o sea, para entendernos, apoya el contenido, pero no lo define como doctrina, por tanto podemos creerlas o no (y esto vale para todas las revelaciones, apariciones, visiones, milagros). El Corazón de Jesús no es algo "nuevo", que nace en el siglo XVI, sino que es el amor de Cristo derramado desde siempre. La fiesta del Sagrado Croazón se celebra el segundo Viernes después del Corpus Christi.

Estas son las 12 promesas:

1. Les daré todas las gracias necesarias en su estado de vida.
2. Estableceré la paz en sus hogares.
3. Los consolaré en todas sus aflicciones.
4. Seré su refugio en su vida y sobre todo en la muerte.
5. Bendeciré grandemente todas sus empresas.
6. Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.
7. Las almas tibias crecerán en fervor.
8. Las almas fervorosas alcanzarán mayor perfección.
9. Bendeciré el hogar o sitio donde esté expuesto Mi Corazón y sea honrado.
10. Daré a los sacerdotes el don de tocar a los corazones más empedernidos.
11. Los que propaguen esta devoción, tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, y nunca serán borrados de El.
12. Prometo en el exceso de la infinita misericordia de mi Corazón, que Mi amor todopoderoso le concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán, en desgracia ni sin recibir los sacramentos; Mi divino Corazón será su refugio seguro en este último momento.


Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Santa Cecilia, aclaración

Santa Cecilia, aclaración

Pregunta: Leo el artículo sobre Santa Cecilia y confieso que me quedo asombrada. Tengo la sensación de haber sido engañada desde siempre. Podría aclararme de donde y cuando salió la historia que nos han contado siempre sobre Santa Cecilia? Y, porque nos ha contado esta mentira la Iglesia? Soy músico y me gustaría seguir teniendola como patrona. Gracias y perdone mi impertinencia.

Respuesta: En primer lugar, nada de impertinencia, estamos aquí para preguntar y para aprender entre todos. En segundo lugar, nadie le ha engañado, o al menos nadie lo ha hecho intencionadamente. La leyenda de Santa Cecilia, como la de tantas otras santas mártires de la Antigüedad, se redacta varios siglos después de su muerte -no podríamos precisar cuándo, dado que desconocemos la fecha exacta de ésta- y naturalmente, habiendo pasado tanto tiempo, lo que queda de verdad histórica en el relato que se compone es bien poco. Muchas veces, ni el nombre auténtico ha quedado. Se trata de la labor de muchos autores cristianos tardoantiguos y medievales que, deseosos de satisfacer las ansias del pueblo cristiano por conocer más sobre el objeto de su veneración –una mártir, en este caso- recopilan los pocos datos que tienen, que no dan para mucho, y el resto… se lo inventan. Hoy en día esto un método es muy discutible, pero en aquel entonces lo preferían a que un culto muriera por el desconocimiento del santo en cuestión. Y hay que tener en cuenta, que muchas veces la devoción popular y las leyendas que cuenta el pueblo, rellenan más los huecos vacíos que lo que pueda escribir un solo autor.

Es decir, que realmente esto no se hizo jamás con mala intención, sino con el deseo –más o menos comprensible- de no dejar morir la memoria de una persona insigne para la fe. No hay intención de engañar, sino de enriquecer, no es una mentira, sino una leyenda. Es distinto. Realmente de Cecilia Metela no sabemos nada, salvo que fue una mujer admirable porque sacrificó lo más valioso que tenía –su propia vida- por sus ideales cristianos. Esto es lo que realmente importa. Luego, ya conté en el artículo anterior que ha leído de dónde sacaron eso de que podría haber sido músico o cantante, básicamente una mala traducción adornada con los típicos elementos de las actas de una virgen mártir –belleza deslumbrante, castidad admirable, noble abolengo, cuantiosas riquezas, un prefecto muy malvado y milagros entre tortura y tortura- que brilla por su total invalidez como verdad histórica, pero que resultaba hermosa y edificante para ese pueblo ansioso de santos a los que venerar.

Pero esto no es que pase sólo con Cecilia, es que pasa con muchísimas otras santas (y santos) igualmente famosos y queridos. Y aun el patronazgo de Cecilia no es tan descabellado como otros patronazgos, ¿quién sabe si no entonó alguna vez algún himno? En los manuscritos iluminados altomedievales Cecilia ya aparece portando en la mano un pájaro canoro, luego será sustituido por un instrumento de música. Muchas mártires entonaron cantos de alabanza en el momento del tormento o de la muerte y en ese sentido Cecilia podría haber sido una más. Desde luego es una leyenda muy antigua, que ha tenido gran éxito, pero insisto, no fue formándose para engañar, sino para hacer sobrevivir el recuerdo de la mártir.

Por lo demás, no veo por qué no pudiera seguir celebrándola como patrona de la música, eso es lo que la ha mantenido “viva” durante todo este tiempo, sin ello, su memoria se habría perdido. ¿Qué más da que nunca tocara un arpa o que no se le diera bien cantar? Lo importante es su recuerdo, siga celebrándola; porque los músicos sois el último baluarte de su memoria. Bien se le puede pedir a Cecilia que sea esa Musa cristiana que inspira y protege a los artistas, como hacían las nueve Musas paganas de la Antigüedad, que tampoco tocaban instrumentos, pero sí inspiraban y protegían a los que los tocaban.

Meldelen

Y yo, simplemente añadir que la Iglesia, en cuanto a magisterio y doctrina, no se mete en estos asuntos. La iconografía, las leyendas, los martirios y patronatos, pertenecen al pueblo que ha ido alimentando estas historias, ejemplo clarísimo es cuando nos dicen que "a Santa Lucía le arrancaron los ojos" o, peor aún "ella misma se arrancó los ojos porque le gustaban a uno que quería ser su esposo", lo cual es invento añadido por la gente a la leyenda "oficial"; o el caso de Santa Filomena, con una leyenda recién inventada en pleno siglo XIX, delante de nuestros ojos y creída por tantos. La Iglesia, simplemente encauza la devoción a un santo hacia su fin: Cristo; y admite que no hay nada pernicioso en tal o cual culto o leyenda. Y, como no tenemos nada en contra de Cecilia y la música, ponemos esta bellísima pintura de Josephine Calamatta.

Ramón

Martyrium: Asaeteamiento

Martyrium: Asaeteamiento

Esta palabra, en principio tan compleja, define simplemente el acto de herir o matar a alguien disparándole con un arco. En principio no era un método de ejecución en Roma, parece que se trataba de uno de los castigos aplicados a los soldados indisciplinados o rebeldes en el ejército. Era frecuente usar, pues, al desobediente como diana para que los arqueros hicieses sus prácticas de tiro. Era una agonía lenta y muy dolorosa, ya que rara vez se tiraba a matar, y se podía sobrevivir si no se hería algún órgano vital y se propiciaban inmediatamente cuidados médicos (caso del mártir San Sebastián).

Con todo, parece que en algunos casos las dianas fueron cristianos que se negaban a obedecer el edicto imperial de sacrificio a las divinidades paganas. Otras veces parece, sin embargo, que fueron abatidos mientras huían, lógicamente la única arma que alcanza un blanco en huida es el arco, y en ocasiones la lanza. La muerte se producía, obviamente, por hemorragia –más interna que externa-, pero por más que se alargase la agonía no solían esperar hasta el final, sino que a una orden del superior se remataba por flechazo en el corazón. Muchas veces, si el ajusticiado era soldado, se le encomendaba la horrible tarea de supliciarlo a sus compañeros de tropa, de modo que servía de escarmiento público.

Normalmente las mártires que han padecido este suplicio suelen llevar una o varias flechas en la mano, a sus pies o la llevan atravesadas en el cuello o en el pecho. Son:

Santa Cristina de Bolsena: el asaeteamiento fue su suplicio final. Hubo especial ensañamiento con ella, pues le atravesaron el abdomen con diversos tiros antes de rematarla.

Santa Irene de Tesalónica: no parece claro ya que algunas versiones le atribuyen muerte en la hoguera, pero otras afirman que huyendo de los soldados que tenían por orden violarla y ejecutarla, fue abatida a flechazos desde lejos.

Santa Úrsula: (en la imagen) parece que durante la masacre de las vírgenes de Colonia, algunas habían formado un círculo en torno a ella, como para protegerla, pero fue abatida de lejos por un disparo en el corazón. El resto parece que murieron a espada, sin embargo, cuando alguna de ellas es representada individualmente –Santa Odilia, por ejemplo- suelen colocarle la flecha como símbolo del grupo al que pertenece.

Santa Marcela de Quíos: huyendo de su padre, que pretendía violarla, fue herida por varias flechas lanzadas por éste. Debilitada por la pérdida de sangre, fue al fin alcanzada, torturada y asesinada por negarse a los intentos de este hombre sin escrúpulos.

San Teobaldo de Inglaterra, mercedario mártir.
San Raimundo de Blanes, protomártir de la orden mercedaria.
San Pedro Malasanch, mercedario mártir.

Alguna mente perspicaz habrá colegido que no incluyo aquí a la célebre Santa Filomena, que también aparece portando un haz de flechas, ya que según la leyenda se le aplicó este suplicio dos veces, siendo efectivo el daño tan sólo en la primera. El problema es que esta historia, supuesta revelación de la mártir por vía privada es una reconstrucción fantástica de los símbolos mal interpretados de su lápida en las catacumbas. Algo parecido sucede con la niña mártir Santa Grania. Por lo tanto, baste con mencionarlas por la iconografía, pero no se las puede considerar con la seriedad que conviene para las otras mártires mencionadas.

Meldelen